JORNADA SEGUNDA
Sale fray PEDRO, ya con el hábito descalzo, deteniendo a ESPESO, que vendrá de lego gracioso como hortelano y traiga el Santo PEDRO una carta
ESPESO: ¡Voto a tal!
PEDRO: ¡Jesús hermano,
cierto que me escandaliza.
ESPESO: ¡Que se coman la hortaliza!
PEDRO: Vaya, váyase a la mano.
ESPESO: No puedo que es gran maldad595
lo que pasa en esta huerta.
En viendo la puerta abierta,
como si fuera ciudad,
que se da a saco, se entran
y a troche y moche sin ver,600
que se acaba de poner,
con lo primero que encuentran.
Se dan un filo en los dientes,
y buscando los cogollos
hacen pascua de repollos605
como Herodes de Inocentes.
Las lechugas, sin limpiar,
se las meten a docenas.
De coles y berenjenas
es un sin fin de contar610
lo que aquestos padres comen.
PEDRO: A la hambre no hay pan malo,
y como están sin regalo
no me espanta que le tomen
alguna cosa.615
ESPESO: Ayer vi
cierto padre que se entró
en el habar, a quien yo
atisbé como un nebli
por entre aquellos jarales,
y con cáscaras y todo620
engullir le vi de modo,
que apenas en dos costales
cupiera la cantidad;
mas viendo que no mondaba
ni aun por cumplimiento un haba625
dije, “Gran necesidad
tiene el padre reverendo,”
y callé; mas de allí a un rato
vi que con menos recato
iba mondando y comiendo,630
y cuando ya imaginé
que se iba y lo dejaba,
después de mondar el haba,
–con esto me rematé–
le vi muy necio quitar635
aquella postrer camisa
que con su esmeralda frisa,
y de una manga sacar
un papel, en que traía
–aquello fue su mal–640
un panecillo de sal
en que mojaba y comía;
mas yo que estaba hasta aquí
de cólera y con razón
me fui a él como un león645
y como prïor me vi
de la guerra, pues me han dado
por mi cuenta su distrito,
lo primero le di un grito
con que le dexé atontado,650
y luego con la mohina
colérico e inhumano
le di de mi propia mano,
tan cumplida disciplina
que llevó como un clavel655
todo el globo circular
que aunque pudiera aguardar,
a que la tomase él
parecióme que era atajo
el no se lo encomendar660
y así se la quise dar
por quitarle de trabajo.
PEDRO: ¡Jesús! Ni aun de papirotes
le había de dar sin mí.
ESPESO: Pues no, padre, no le di665
sino hasta noventa azotes.
PEDRO: Cierto que si no supiera
que era un insensato, un loco
inocente, y para poco,
porque escarmento hiciera670
un gran castigo, en señal
de su necio frenesí.
ESPESO: Yo hasta las habas sufrí,
pero no pude la sal.
PEDRO: Miren qué grandes delitos675
para tan poco desgarro.
No me hables mas.
ESPESO: ¿Y fue barro
quitar los ollegitos?
PEDRO: No vaya más a la huerta.
Sirva solo en la cocina.680
ESPESO: Oh, lengua hermosa, y divina,
lengua que a premiar acierta,
agora sí que será,
Espeso, un santo, eso sí
que me viene bien a mí,685
como en ello se verá.
Adiós cansado azadón.
Adiós espuerta. Adiós noria.
Adiós parda zanahoria.
Adiós escrito melón,690
berengena de tres suelas,
rábano descolorido,
cohombro largo y torcido,
pepino con sus viruelas,
mastuerzo estornudador,695
descompuesta calabaza,
menudísima mostaza,
anchísima coliflor,
acelga larga, y angosta,
peregil que abre la gana,700
y de color de gitana
lentenja de poca costa,
fresca, y sabrosa lechuga,
cebolla blanca y grosera,
escarola como cera,705
berza que la frente arruga.
ajo, repollo, garbanzo,
berro, espárago arbejón,
haba, achicoria, bretón,
cambueso, espliego, y mastranzo.710
Adiós, pues hoy mis cautelas
truecan vuestros embarazos
por asadores, por cazos,
ollas, sartenes, cazuelas,
platos, carbón, escudillas,715
peroles, jarros, pucheros,
alnases, tazas, morteros,
estropajos, y rodillas
donde entrare por mi bien
flaco triste, y lechuguino,720
y saldré como un cochino
por siempre jamás, amén.
Vase ESPESA, saltando y haciendo reverencias al Santo, PEDRO
PEDRO: Ya se fue. Vaya con Dios,
que cierto que me ha enojado,
pero habémonos crïado725
desde muchachos los dos
siempre juntos, y no sé
tratarle mal aunque quiera.
Mas, Señor, ¿de qué manera
podrá deciros mi fe,730
lo que debo a vuestro amor?
Por vos, mi Dios, vine aquí.
El hábito recibí,
vos sabeis esto mejor;
el año del noviciado735
le paseé con mil favores,
gustos, regalos y amores,
de vos siempre visitado,
no porque lo mereciera,
que ya sé, mi Dios, que soy740
siervo inútil, y no doy
aquel fruto que pudiera;
mas como vos sois amante,
y al alma galanteáis,
siempre con ella os andáis745
sin quitaros de delante.
Salí de novicio en fin,
y fui portero después,
oficio que muy bueno es,
mas como vos sois mi fin,750
tal vez me daba pesar,
estando juntos los dos,
haber de dejar a Dios
por hablar con un seglar.
De portero fui enfermero,755
y aunque grande pecador,
mis enfermos, que favor,
tanta ventura tuvieron,
que muchas veces bajastes
con vuestra Madre María760
a la pobre enfermería,
donde a todos visitastes,
y en nada mira a quien ama;
pues tal vez, dichoso yo,
vuestra madre me ayudó765
a hacer a alguno la cama.
De enfermero a guardián,
sin algún merecimiento,
he venido a este convento
que vuestros favores van770
muy apriesa en mi favor.
Aqui, Señor, me tenéis.
Yo quiero lo que queréis,
que lo demás fuera error.
Mas, ¿cómo, Dueño amoroso775
nada me habéis preguntado
de esta carta que me han dado?
¿Cómo no estáis muy celoso?
Que a fe que es hermosa dama,
y tanto que por hermosa780
pretende ser vuestra esposa,
que bien puede quien bien ama.
Señor, Teresa me escribe,
que aunque salió con su intento,
y ha fundado su convento785
afligida siempre vive
con su confessor, que como
tanto vuestro amor la enciende,
nadie su espíritu entiende
y a su amor llaman asomo790
de superstición, probando
que no es Dios tan familiar
que con ella se ha de citar
a todas horas hablando,
como si en su santo nombre795
no hubiera mayor jornada
de hacer al hombre de nada,
que es hablar después al hombre.
Dad pues dulce amado mío,
luz de esta Luz Celestial,800
al padre espiritüal
que govierna su albedrío.
Bien Teresa lo merece,
que es santa, discreta, y bella.
¡Oh, quien fuera como ella!805
Que bien ama, que bien crece
en su espíritu. Mi Dios,
una envidia virtüosa
tengo de ver cuan gozosa
se requebrara con vos.810
Como discreta os dirá
mil amorosas ternezas,
mil gracias y sutilezas
y vuestro amor, claro está,
la responderá otras tantas.815
¡Ay, Señor! ¡Si yo supiera
deciros lo que quisiera
arrojado a vuestras plantas!
Pero yo quiero probar,
y si errare, vos podéis820
enmendarme pues sabéis.
Vaya pues de enamorar.
¿Vos sois Jesús? Que sé yo,
que vuestro divino ser
puede el alma creer,825
pero penetrarle no.
¿Diré que os amo, mi Dios,
tanto como vos a mi?
Pero no es que no es así,
pero como os cuesta a vos830
una vida bien perdida,
que es donde amor echó el resto,
y me amáis conforme os cuesto
será como a vuestra vida.
Y si la vida es en Dios,835
el mismo ser que tenéis,
y como a vos me queréis,
más que yo, me queréis vos.
Diré que sois; mas no acierto,
Señor, a deciros nada840
que el alma de apasionada,
aunque su amor es tan cierto,
se encoje, se atemoriza,
se cobarda, y se recata,
y los amores que trata845
entre sí los solemniza
porque un corazón amando
cuando os tiene a vos por centro
tiene la lengua hacia dentro,
y dice mucho callando.850
Y si no tenéis paciencia
y veréis si sabe hablar.
Sale ESPESO y quédase PEDRO como hablando con Dios
ESPESO: Aquí se debe de estar,
mire vuestra reverencia
que aguarda en la portería855
una grande muchedumbre
de villanos, no dio lumbre.
PEDRO: Que soberana alegría!
ESPESO: Vuelve otra vez un tropel
de gente y un estudiante860
–parece un representante
cuando estudia algún papel.
¿Qué he de decir? ¿Que no entre?
Eso es hablar en desierto
que el uno de ellos es tuerto865
que te duele mucho el vientre.
Esto es cansarnos en vano.
Mira que es necesidad
de un prójimo, que piedad
recordo.870
PEDRO: ¿Qué es eso hermano?
ESPESO: Pienso que una endemoniada
que se está haciendo pedazos,
y dizque da unos porrazos
segun dice el camarada,
que a mira y a maravilla875
se puede venir a ver,
porque de un golpe es mujer
que remacha una costilla;
mas helos aquí.
Sale DOROTEA endemoniada y teniéndola dos o tres labradores
DOROTEA: Dejadme.
¿Qué me queréis viles hombres?880
Mujer soy como las otras.
¿Qué me atormentais traidores?
Dejadme, o viven los cielos,
y el infierno vive, adonde
mientras que Dios fuere Dios885
he de vivir, que os ahogue,
y a bocados os abrase.
ESPESO: ¿No la ves? ¿No la conoces?
Dorotea es sin duda,
que ciega de tus amores890
habrá tenido este fin.
Mírala bien las facciones.
PEDRO: Como nunca la miré,
aunque en muchas ocasiones
me ha hablado, no la conozco.895
LABRADOR 1: Allega padre y socorre
este trabajo.
Al llegar PEDRO, hace DOROTEA grandes extremos
PEDRO: Apartad,
y tú, loco, no alborotes
la casa que no fue tuya.
DOROTEA: Pues, ¿con estos embaidores900
al convento me traéis
no teniendo yo calzones?
El Obispo lo sabrá.
ESPESO: ¡Jesús, qué de mojicones!
Ellos salen de esta hecha905
sin narizes, ni bigotes.
Dios defienda nuestro barrio.
PEDRO: Que calles y te reportes
en nombre de Dios te mando.
DOROTEA: Así, tu amor me perdone,910
no eres Pedro, Pedro mío,
mi rey, mi señor, amores.
PEDRO: Deten la lengua, no hables.
DOROTEA: Pues hipócrita mal hombre,
¿así desprecias y olvidas915
antiguas obligaciones?
¿No te acuerdas santurrón,
cuando en el campo una noche,
junto a la barca del Tiétar,
me forzaste entre unos robles?920
Y, aunque eres fraile, he corrido
por tu cuenta desde entonces,
que para con las mujeres
también los frailes son hombres.
Escóndese ESPESO detrás de todos
ESPESO: Sí, por cierto, por aquí925
me meto, porque no tope,
conmigo aqueste demonio
y de paso me deshonre;
que soy muy gran pecador,
y me sabe los rincones.930
PEDRO: A no tener de su mano
el cielo nuestras pasiones
claro está que le ofendiera
el más santo, el más conforme,
pero no es así, traidor,935
que de sus frailes menores
tiene Dios mucho cuidado.
DOROTEA: Y aquél que está en el esconce
de gata de Mari Ramos,
¿qué diremos de él?940
ESPESO: (Pescóme; Aparte
mas quiero hacerme su amigo
porque con otro desfogue.)
Dios guarde a vuesa merced
y la de de sus favores,
que él sabe que se lo pido945
en mis pobres oraciones.
DOROTEA: No he de menester yo a Dios.
ESPESO: Pues no sea, no se enoje
llévenla todos los diablos,
DOROTEA: Si harán, señor sacrimoche,950
pero porque se mesura,
que se mirla, que se encoge,
cuantas veces diga ha ido
de Alcalá a Güete, con orden
de nuestro padre guardián.955
ESPESO: ¡Jesús, Jesús, no lo tome
en la boca! Dios sea aquí.
DOROTEA: Como está Gila, crióse
aquel infante de marras,
forjado entre diez y once.960
ESPESO: (Partióme de medio a medio.) Aparte
Señor demonio, reporte
la lengua, o con el hisopo,
que es en la iglesia mi estoque,
le daré mil vergonazos.965
Enfurécese DOROTEA y va tras él
DOROTEA: Pues, ¿tú también te me opones?
¡Soltadme, perros, soltadme!
ESPESO: ¡Oh, quien se fuera a la torre!
DOROTEA: Y veréis como al bigardo.
ESPESO: Ténganla muy bien, señores.970
LABRADOR 1: No haya miedo que se suelte.
DOROTEA: Matarte tengo.
ESPESO: ¡San Cosme!
DOROTEA: Allá voy.
ESPESO: ¿Para qué diablos!
LABRADOR 2: No tema.
ESPESO: Mal la conocen,
mejor lo hará ella que lo dice.975
DOROTEA: Mas de ochenta mil azotes,
te he de dar.
ESPESO: Si es por vengar
los del padre, advierta y note
que no llegaron a ciento.
LABRADOR 1: No vale que tira coces.980
Suéltese y pegue a ESPESO
ESPESO: Favor aquí padre mío.
PEDRO: Monstruo tente.
DOROTEA: No me toques.
PEDRO: Sí, quiero.
DOROTEA: Pues, ¿qué me quieres?
PEDRO: Que escuches.
DOROTEA: Pues a razones
quieres ponerte conmigo,985
siendo yo por todo el orbe
graduado en cualquier ciencia.
PEDRO: No me importa nada, oye.
ESPESO: Medio muerto me ha dejado.
PEDRO: Di, ¿por qué tantos rigores990
usas con aqueste cuerpo
porque le ofendes y rompes?
DOROTEA: Porque me ha dado palabra
de ser mío si de un hombre
gozaba lascivamente.995
PEDRO: ¿Y ese tal hombre rindióse
a su gusto?
DOROTEA: Por lo menos
con ella estuvo una noche,
si ella perdió la ocasión
y dejó pasarla en flores,1000
no tuve la culpa yo.
PEDRO: Sí, pero el concierto entonces
fue de allanarle a su gusto
para ser con ella torpe,
mas si tú no lo cumpliste,1005
¿qué ley hay para que cobres
la palabra que te dio
faltando las condiciones?
DOROTEA: Yo soy menor, y no pude
dar palabra, sin que otorgue1010
su poder todo el infierno,
y le firme de su nombre,
mas ella que su albedrío
goza, sin que Dios la estorbe,
bien pudo de lo que es suyo1015
hacer lo que quiso entonces.
PEDRO: Sí, pero advierte enemigo,
si a ese grado te acojes,
que también ella es menor.
DOROTEA: ¿Cómo?1020
PEDRO: Escucha, y no te asombres.
Tenedla bien.
DOROTEA: ¿Qué me quieres?
PEDRO: Hacer que el hábito tome
de mi padre San Francisco,
y prometer en su nombre
recibirle, con que queda1025
de nuestra Tercera Orden
menor.
Pónele el hábito encima de la cabeza
DOROTEA: ¡Oh, pesia al infierno!
PEDRO: Señor, manda que no postre
más el demonio este cuerpo.1030
DOROTEA: Daré gritos, dare voces,
y haréme pedazos antes.
ESPESO: Bravo diluvio de golpes.
DOROTEA: Pedro dejame, ya salgo,
y al infierno me voy, adonde1035
diré blasfemias de Dios.
Cae DOROTEA en el suelo y sale de junto a ella un cohete
ESPESO: ¡Gran milagro!
LABRADOR 1: ¡Desmayóse!
ESPESO: ¡Esto es ir echando chispas
propiamente! Zabullóse.
Ya estará de chicharrón1040
en algún perol en azogue.
Dios guarde a tu reverencia
que a este diablo matalote
ha puesto como merece,
que es un mal Cristiano, y pone1045
con sus necias palabradas
en ocasión.
PEDRO: No se enoje.
A Dios se lo debe todo,
y así por tantos favores
démosle todos las gracias.1050
LABRADOR 1: ¡Qué santidad tan conforme!
LABRADOR 2: ¡Qué virtud tan bien fundada!
ESPESO: ¡Qué humildad sin invenciones!
PEDRO: Y ella hermana, pues que Dios
de este soberbio Faetonte1055
la ha librado, vuelva en sí.
DOROTEA: Ya vuelvo, y que me perdones,
con lágrimas en los ojos
que son las lenguas mejores,
pido a tus pies, padre mío.1060
PEDRO: Pues advierta que en su nombre
he dado a nuestro Señor
palabra, que en nuestra orden
tomará el hábito santo.
Álcese. ¿Qué me responde?1065
DOROTEA: Padre.
PEDRO: No pase adelante
que ya entiendo sus razones.
Dirá que tiene a Teresa,
por vecina, santa y noble,
devoción, y que quisiera1070
en uno de sus rincones
acabar. ¿No es así?
DOROTEA: Si Dios con secretas voces
a tu amor se lo revela,
porque mi intento se logre,1075
claro está que será así.
PEDRO: Pues hija no se apasione,
que la palabra que di
comuto, y porque no tome
acá otra vez, al momento,1080
pues todo bien se dispone,
escriviré a nuestra madre,
que tuve una suya anoche,
y sé yo que hará por mí
cualquier cosa. Mas, ¿qué coches1085
son éstos que el campo cubren,
y van saliendo del bosque?
LABRADOR 1: Padre, el rey don Sebastián
salió antiayer de la corte
para el África, y vendrá,1090
porque la victoria goce
a recibir de esta casa
las últimas bendiciones.
PEDRO: Pues vamos a retirarnos
que con los grandes señores1095
parece mal la pobreza.
ESPESO: Padre, en tales ocasiones
paréceme que es forzoso
que le recibas y alojes.
PEDRO: Mire hermano, nuestro padre1100
general, viene en su coche.
Él sabrá lo que se ha de hacer.
Adiós, hijos. Venga.
Abraza a todos y dales a besar el hábito
ESPESO: Voyme,
por acá, porque aún me temo
que esta mujer se endemonie1105
segunda vez, por vengar
al padre de los azotes.
Vanse y sale al son de cajas muy acompañado el REY don Sebastián con bastón, el DUQUE de Vergzana, y otro CABALLERO
DUQUE: Ésta, Señor, es la casa
de fray Pedro.
REY: Es una perla.
Mucho me he holgado de verla.1110
DUQUE: De cuarenta pies no pasa
de ancho y largo, con tener
celdas, claustros y cocinas,
con todas las oficinas
que pueden ser menester.1115
REY: Todo es cielo aquesta tierra,
y así a fray Pedro llamad,
porque en tanta tempestad,
Vase el CABALLERO
para tener de esta guerra
la vitoria que procuro1120
y contra el África trazo,
pienso que con un abrazo
de fray Pedro la aseguro,
tal es su gran santidad,
a lo menos en mi opinión.1125
DUQUE: Y en toda la religión.
Vuelve a salir el CABALLERO con fray PEDRO, que vendrá como de mala gana
CABALLERO: Mire que su majestad
le está esperando.
PEDRO: Recelo
que vengo, señor turbado
porque como nunca he hablado1130
sino con el rey del cielo,
pienso que no he de amañarme.
Mas si la santa obediencia
lo manda, tendré paciencia,
que esto debe de importarme.1135
CABALLERO: Ya fray Pedro está aguardando.
DUQUE: Pues ¿por qué no llega? ¡Ea,
que su majestad desea
hablarle! ¿Qué está dudando?
PEDRO: (De ver el trágico fin Aparte1140
que al rey aguarda después.
¡Oh, valiente portugués,
mas sin experiencia en fin!
Quitarle de la cabeza
tengo, si puedo esta acción;1145
pues, hay tan buena ocasión.)
Déme los pies, alteza.
REY: ¡Jesús, padre, con los brazos
quiero que nuestra amistad
se confirme! ¡Qué humildad!1150
Estos brazos son lazos
para que siempre me tenga
en memoria de su amor,
que yo pagaré el favor
cuando del África venga.1155
Dios lo sabe. Agora quiero
que me eche su bendición.
A esto vine.
PEDRO: (¡Qué afliccion!) Aparte
REY: ¿Qué se entristece?
PEDRO: Primero
os quisiera suplicar,1160
pues esta guerra, señor,
ni es de provecho, ni honor,
que la excuséis. Esto es rogar.
Vos vais, señor contra un moro,
y queréis hacerle la guerra1165
para quitarle la tierra.
Infiel es, yo no lo ignoro,
mas supuesto que él no ha dado
ocasión a vuestra gente,
es reventar de valiente1170
inquietar al sosegado,
y, por vida de los dos,
perdonad mi arrojamiento,
que de esta guerra no siento
que sea servido Dios.1175
REY: ¿No es guerra contra un infiel,
loco y bárbaro?
PEDRO: Es así;
mas, ¿vos no intentáis aquí
quitarle su tierra a él
para juntarla a la vuestra?1180
Que esto tuviera disculpa;
que la codicia no es culpa
si contra infieles se muestra.
Mas tener esa codicia
para que otro moro sea1185
quien esta tierra posea,
ni es religión ni es justicia.
REY: Mire vuestra reverencia…
PEDRO: Muy bien mirado lo tengo.
REY: Yo por consejos no vengo.1190
PEDRO: Ya sé que es impertinencia,
que hable en esto mi humildad.
REY: Pues déjelo.
PEDRO: Quiere Dios,
aquí para entre los dos,
que sepa su majestad1195
que son medios inhumanos,
sin piedad, y sin decoro,
que el favorecer a un moro
cueste sangre de cristianos.
REY: No es mi fin favorecelle,1200
que ya se que no era ley.
PEDRO: Pues, ¿qué?
REY: Vencer a Muley,
y que el otro firme y selle
los partidos que me hace,
que son de muy grande peso.1205
PEDRO: Dos cosas respondo a eso
a ver si se satisface.
Lo primero, que no es cierto
el vencer, porque el vencer
no estriba en nuestro poder.1210
Lo segundo, que el concierto
no está seguro.
REY: Sí, está
porque, aunque bárbaro rey,
es rey, y muerto Muley,
su palabra cumplirá.1215
PEDRO: ¿De suerte que queréis vos
que constante un moro esté,
y que a vos os guarde fe
no teniéndola con Dios?
REY: Padre no me apriete mas;1220
que yo tengo confesor.
PEDRO: Y que lo sabe mejor;
mas no que os estime mas.
REY: Pues, ¿cómo no me lo dice?
PEDRO: Quizá no habrá reparado.1225
REY: Y mi consejo de estado
¿cámo no lo contradice?
PEDRO: Eso, señor, no lo sé.
REY: ¿Y mis privados y amigos?
PEDRO: Los amigos por testigos1230
no valen aquí.
REY: ¿Por qué?
PEDRO: Porque nadie al descubierto,
quiere decir un pesar
a quien pretende agradar.
y es esto, señor tan cierto,1235
que yo con que vengo a ser
desas cosas enemigo,
no os dijera lo que os digo
si os hubiera menester.
REY: Luego, ¿hay en el mundo quien1240
con engaños me hable a mí?
PEDRO: Estoy por decir que sí,
porque si lo mira bien
veré vuestra majestad,
que es en las humanas leyes1245
plaga antigua de los reyes
el no tratarles verdad.
REY: Y, ¿qué es la razón?
PEDRO: Haber
castigo para el malsín,
para el loco, para el ruín,1250
para el de mal proceder,
para el ladrón, para el malo,
y en fin por cualquier camino
para cada desatino
cárcel, horca, afrenta, o palo,1255
y no haber pena, señor,
para los que lisonjean,
y la verdad regatean
por conservar el favor;
que aunque es delito tan fiero,1260
que ni en otro lugar
nunca he visto castigar
a nadie por lisonjero;
mas yo que os quiero más bien
lo que siento he de decir.1265
REY: Y yo Pedro lo he de oír
aunque no me suene bien.
(No sé qué estrella o qué imperio Aparte
conmigo este padre tiene,
que me templa, y me detiene1270
por un secreto misterio;
pero es santo, y en lugar
de padre le he respetado.)
Pedro, hablad con desenfado.
PEDRO: Pues, no me habéis de obispar…1275
REY: Lo que quisiere me diga.
PEDRO: Señor, para aquesta guerra,
despues de apretar la tierra,
tanto su gusto os obliga,
que hasta la iglesia ha pagado1280
su parte, como si fuera
un gremio cosa que altera
el pecho mas reportado,
los vasallos aunque os aman,
y vuestro gusto procuran,1285
en la plaza lo murmuran,
y en su aposento lo infaman.
Con las sisas y derechos,
los tratantes se detienen,
porque dicen que no tienen1290
pecho para tantos pechos.
De sus tierras y sus viñas
el labrador quiere huír,
porque no puede vivir
ya con tantas sacaliñas.1295
Yo no digo que es así,
pero digo que lo escucho,
que siempre sabemos mucho
los confesores, y así
vuestra majestad lo mire,1300
y lo consulte mejor
con su padre confesor,
y a Dios ruego que le inspire
lo que más en honor sea
de Dios, del reino, y del suyo.1305
Yo no predico ni arguyo,
pero vuestra alteza crea,
aunque la razón le sobre,
que puede mucho temerse
guerra que si viene a hacerse1310
es con el sudor del pobre.
Y si Cristo representa
su iglesia como pastor,
no permitáis, no, señor,
que pase por esta afrenta,1315
porque habrá quien sin decoro
os diga que sois bien quisto,
que le hacéis pechero a Cristo
por hacer hidalgo a un moro.
REY: ¡Miedo me ha puesto, por Dios!1320
El DUQUE y al CABALLERO hablan aparte
DUQUE: Pues que tanto se recatan
algo de importancia tratan.
CABALLERO: Porfiando están los dos.
PEDRO: Pues si está resuelto en ir,
vaya vuestra magestad,1325
y de mi gran voluntad
seguro puede partir,
que no pasara un instante
que con lágrimas no pida
al cielo guarde su vida,1330
y de hoy en adelante
diré misa cada día
por su intención.
REY: Pues con eso,
que temor no fuera exceso.
En África y en Turquía,1335
por más gloria de la fe,
he de poner mis banderas
y escribir en sus riberas
como en ellas puse el pie.
Hoy a la madre Teresa1340
de mi intención he avisado,
pues de su amor ayudado,
y luego con la promesa
que su caridad me hace
no me queda qué temer.1345
Fray Pedro yo he de vencer,
con Dios vuestro amor lo trace,
pues contra un bárbaro voy.
Dame los brazos.
PEDRO: Aquí
estoy humilde. (¡Ay de ti!) Aparte1350
REY: Mire que su amigo soy.
PEDRO: (Cuando de su fin me acuerdo Aparte
no quisiera–¡ay tiernos lazos!–
apartarle de mis brazos
porque pienso que le pierdo.)1355
REY: Con esto voy muy contento.
PEDRO: (Casi estoy por declararme.) Aparte
REY: Vuelva otra vez a abrazarme.
UNO: ¡Qué piedad!
OTRO: ¡Qué sentimiento!
REY: Adiós, padre, que me espera1360
mi gente para partir.
PEDRO: Y a mi Dios para decir
por vos la misa primera.
Tocan cajas y haciéndose cortesías vanse, y salen dos MONJAS Carmelitas Descalzas acompañando a la madre TERESA
TERESA: Madres no pasen de aquí,
déxjenme a solas un rato.1365
MONJA 1: ¡Qué santidad!
MONJA 2: ¡Qué recato!
MONJA 1: ¿Volveremos luego?
TERESA: Sí,
y agora tengan paciencia
mientras hablo a quien adoro.
MONJA 2: Todo su fin es el coro.1370
MONJA 1: Dios guarde a su reverencia.
Vanse las dos y saca la Santa TERESA del pecho un clavo, que es el que le dio Cristo, nuestro Señor, y besándole dice
Llegué, Señor a la divina altura
de vuestro preciosísimo costado,
donde el Amor de vos enamorado
me desposó con vos por mi ventura.1375
Joyas quisistes dar a mi hermosura
y un clavo de la mano me habéis dado,
que el corazán más veces me ha pasado
que gotas hay en él de sangre pura.
Clavo me dais, cuando por paz dichosa1380
llega mi amor al tálamo sagrado,
y clavo cuando el alma se desposa.
Más bien hacéis. Discreto habéis andado
que los clavos de Dios para su Esposa
los alfileres son de su tocado.1385
Suena dentro un gran ruido, como que se cae la casa
Mas–¡cielos!–¿qué ruido es ése?
Decidme, Señor lo que es.
Toda la casa, Dios mío,
parece que de un vaivén
se ha caido. ¡Qué desdicha!1390
¡Señor, no tanto desdén!
¿Cómo, Esposo, no me habláis?
Si es que de mí os ofendéis
tomad venganza de mí,
castigando de una vez1395
mis culpas, que por ser mías,
muy grande deben de ser.
La iglesia está alborotada.
Yo voy a verlo, mi bien,
pero ya mis monjas salen,1400
y de ellas me informaré.
Hijas.
Vuelven a salir las MONJAS
MONJA 1: ¿Madre?
TERESA: ¿Qué es aquello?
MONJA 2: Un gran mal.
TERESA: Pues, ¿qué fue?
MONJA 2: Que entrando agora en la iglesia,
tu sobrino don Gabriel,1405
se cayó de una capilla
de repente la pared,
y sin duda le habrá muerto.
TERESA: Pues vayan luego a saber
si es así, que yo entre tanto1410
a mi Esposo le pediré,
que le dé vida si importa.
Vanse y ella híncase de rodillas
Mi Dios, mi Jesús, mi Rey,
si por esposa no valgo,
pues no lo merezco ser,1415
por esclava vuestra os ruego,
que a mi sobrino le deis
vida, si es para serviros;
y vos mi amado Josef,
de quien fui siempre devota,1420
y en vuestro nombre fundé
este convento, pedidle
la vida de mi Gabriel;
y vos soberano Pedro
de Alcántara, pues tenéis1425
tan de vuestra mano a Dios
que hacéis de el lo que queréis,
rogádselo de mi parte.
Mas, ¿qué es esto que se ve?
Diciendo misa fray Pedro,1430
lleno de amorosa fe,
me parece que le miro,
y a Francisco con él,
que la misa está ayudando.
Y al otro lado también1435
al bendito san Antonio,
y a mi Esposo con los tres.
Agora está en el Memento;
agora elevado en él,
por el rey don Sebastián,1440
que parte contra el infiel,
está pidiendo y agora
también pide por merced
la vida de mi sobrino.
¡Qué soberano placer!1445
Toquen chirimías y descubre un altar en que está diciendo misa fray Pedro, y a su lado los dos santos y en el altar el NIÑO Jesús, como suele, y dice
NIÑO: Esposa, por ti y por Pedro
lo que me pides haré,
muerto tu sobrino está,
mas mi divino poder
le da vida por los dos,1450
bien le puedes ir a ver.
TERESA: Sin gozar de vos, Esposo,
más despacio no podré,
que como el amor es niño
importuno suele ser,1455
NIÑO: Pues llégate más a mí,
y abrasaréte también.
TERESA: Señor, el amor me lleva,
para besar vuestros pies.
NIÑO: Teresa tu Esposo soy,1460
y pues que Pedro esta vez
está delante, él podré,
pues ninguno mejor que él,
casarnos en esta misa,
que yo, Esposa, esperaré1465
con mucho gusto.
TERESA: ¡Qué dicha!
NIÑO: ¡Qué regalo!
TERESA: ¡Qué plazer!
NIÑO: ¡Qué humildad!
TERESA: ¡Qué regocijo!
NIÑO: ¡Qué gozo!
TERESA: ¡Qué amor!
NIÑO: ¡Qué bien!
Vuelven a tocar y cúbrese con una cortina todo
