Ni callarlo ni decirlo — Jornada II

SEGUNDA JORNADA


Sale DOÑA ALDONZA y GONZALO, y él, puesta la mano en los labios con mucha hazañería y mirando a una parte y a otra
GONZALO: ¿Señora?
ALDONZA: ¿Hay recato igual?
GONZALO: Mira, que eres mujer noble
y que está hecha la doble
del secreto natural
en él. Te lo dije; y mira1010
otra vez que declararse
la verdad que ha de callarse
tiene culpa de mentira.
Las verdades su costumbre
pierden, en tal novedad,1015
que te he dicho una verdad
y ninguna pesadumbre.
ALDONZA: Yo callaré; pierde el susto;
y a decillo otra vez prueba
que tan agradable nueva1020
aun no cabe en todo el gusto.
Dime mil veces, amigo,
esta dicha toda mía,
que aunque excedo en la alegría,
yo la disculpo conmigo.1025
GONZALO: El caballero, en efecto,
ya que no es comparación,
[tiene que hablar con razón
y así en mí no es defecto]:
Un obispo –y no muy lego–1030
advirtiendo que se hallaba
mucha gente que ignoraba
las cuatro oraciones, luego
con graves excomuniones,
dio por incurso a cualquiera1035
que de ocho años no supiera
todas las cuatro oraciones.
Publicado este rigor
entre los que tan severa
doctrina ignoraban, era1040
el señor Corregidor.
Compró una cartilla el hombre,
y con afán cada día
el Padrenuestro aprendía.
Llegó acaso un gentil hombre,1045
y viéndole tan suspenso,
le dijo, “¿Qué hace, vusté,
seor Corregidor?” –“No sé,
por Dios, que es trabajo inmenso
estudiar de tantos modos;1050
que ha dado con mil extremos
el seor obispo en que habemos
de ser teólogos todos”.
ALDONZA: Muy bien aplicado ha estado,
aunque largo, el cuentecillo.1055
GONZALO: Pues, n¢tome el cabestrillo;
yo soy el mal aplicado.
ALDONZA: ¿Tan nuevo precepto admita
no tomar?
GONZALO: ¡Qué lindo empleo
mentir! Pagado lo veo.1060
¡Cierto es que dije mentira!
ALDONZA: Muy honrado mentecato
eres.
GONZALO: Pagarme procura
callando, y ten a ventura
hallar necio tan barato.1065
Y adiós, que vienen. Con pena
voy de no habella agarrado;
Vase GONZALO
ALDONZA: ¿Hay suceso tan gustoso?
Pues no cuesta demasía;
no es inmodesta alegría1070
holgarme con lo dichoso.
Sale ELVIRA
ELVIRA: No puedo apartar de mí
aquel altivo semblante.
¡Qué hombre aquél! ¡Mal ser amante
quien se guarda tanto en sí!1075
¡Qué elevación! ¡Qué mesura!
¡Qué vanidad, y qué espanto!,
que aún entendimiento tanto
le embarace una ventura!
ALDONZA: Ya muero por ver logradas1080
de don Juan tantas ternezas,
que en ser mayores finezas,
querrán cobrarlo calladas.
Elvira, ¿no se me ve
que estoy contenta?1085
ELVIRA: No había
advertido en tu alegría.
ALDONZA: Tengo infinito de qué,
y aunque somos tan amigas…
ELVIRA: Muy prevenida te espero,
que ni preguntallo quiero,1090
ni quiero que me lo digas.
Y tanto, amiga, con ella,
embarazada te hallamos,
que plegue a Dios que podamos
defendernos de sabella.1095
Sale una CRIADA
CRIADA: ¡Señora! ¡Señora!
ELVIRA: ¿Juana?
¡Qué prisa traes! ¡Qué furor!
CRIADA: El camarero mayor
del rey…
ELVIRA: ¡Qué necia! ¡Qué vana!
¿Lo acompañado te admira1100
de un hombre y lo guarnecido
de los tratos de valido,
lisonja, engaño y mentira?
Va por la calle muy vano,
muy presumido de eterno.1105
Todo es caudal del invierno.
Deja que llegue el verano.
ALDONZA: Don Juan de Ayala no es hombre
que del aplauso se engaña,
porque sólo se acompaña1110
de lo grande de su nombre.
ELVIRA: ¡Muy a tu cargo has tomado
el defender a don Juan!
CRIADA: Locas entrambas están;
que ninguna ha reparado1115
que está aquí don Juan de Ayala.
Don Juan de Ayala, señora,
espera en la puerta agora.
ALDONZA: ¿Qué dicha a mi dicha iguala?
ELVIRA: ¿Don Juan de Ayala? ¡Con susto1120
oigo el nombre! ¿A qué vendrá?
CRIADA: De parte del rey será.
ELVIRA: No ser nada de gusto.
CRIADA: Buena nueva te promete,
que siempre la da el privado,1125
y se guarda lo penado
a embajador de bonete.
ALDONZA: Hazle entrar; no se detenga.
ELVIRA: Yo no sé a qué viene aquí.
ALDONZA: Si no lo sabes, yo sí;1130
y mil veces don Juan venga.
ELVIRA: ¿Tú sabes a lo que viene?
ALDONZA: Sélo, y sélo de manera.
ELVIRA: Ya es querer –¡cielos!–, que muera
de nuevo mal.1135
ALDONZA: Di que tiene
licencia y aun libertad
de entrar en todo.
CRIADA: Yo voy.
ELVIRA: (¡Oh, qué bajamente estoy Aparte
temiendo!)
ALDONZA: (Mi voluntad, Aparte
¡qué buen empleo te di!)1140
Sale DON JUAN
JUAN: (Pasos de mis desvaríos, [Aparte]
ya, ya parecéis más míos,
que todos sois contra mí.
¡En qué trance que se halla!
¡Cuánto afán mi pecho encierra:1145
que es mía toda la guerra,
y para otro la batalla!)
DON JUAN les hace reverencia, y ellas a él.
ALDONZA: (¡Oh, si nos dejase Elvira!) [Aparte]
ELVIRA: (Todo agravia a mi memoria). [Aparte]
JUAN: (Todo es muerte y es vitoria, [Aparte]1150
cuanto huye y cuanto mira).
Hace que se va ella
ALDONZA: ¿Te vas, prima?
ELVIRA: (No se van Aparte
las penas que a tener vengo).
Si ningún negocio tengo
yo con el señor don Juan,1155
¿qué he de hacer aquí?
JUAN: Esperad,
señora, que os busco a vos.
ALDONZA: (Esto no previne, ¡ay Dios! [Aparte]
¡Qué cobarde voluntad!
¡Valerse de Elvira quiere,1160
para que me hable por él!
¡Qué injusto miedo es en él
lo que calla y lo que muere!
Quiero dejallos aquí).
¿Elvira, prima?1165
ELVIRA: ¿Qué quieres?
ALDONZA: Si confïalle quisieres,
también se lo ofrece en mí.
Vase ALDONZA [y] sale el REY al paño
ELVIRA: (¿Hay confusión semejante?) [Aparte]
REY: (Salgo a obedecer la ley. [Aparte]
Perdone esta vez lo rey,1170
que he de cumplir con lo amante.
No es acción digna de mí,
de la sangre y de la fe
desconfiar; más pues amé;
a más cosas me rendí.1175
¡Qué atentos los dos están!
Uno mata, y otro admira).
JUAN: (Ya no hay que morir, Elvira). Aparte
ELVIRA: (Ya no hay que vivir, don Juan). Aparte
JUAN: Bellísima y generosa,1180
clara Elvira, en quien se ven
las grandezas de Aragón
y los blasones de Urgel;
el rey, que Dios guarde, Alfonso
el grande, el invicto, a quien1185
las gloriosas partes de hombre
se las envidia lo rey;
este esclarecido y bello
mancebo en quién duda es
o más reinos en su mano,1190
o más triunfos en su pie;
cuyo valor tiembla Italia,
cuyo imperio será en él
adquirido por justicia,
si ofrecido por merced;1195
cuya temprana prudencia
[reina] en el pueblo fïel;
más fuerte es en el amor
las coyundas que en la ley;
cuya diestra, cuando lidia1200
la bruta erizada piel,
todo lo marcial describe
un rasgo de lo montés;
cuya gala, cuando al rayo
andaluz sale a correr,1205
todo el buen aire le infunde
al céfiro cordobés;
cuyo ingenio soberano,
César nuevo puede hacer
entre su espada y su pluma,1210
verde batalla el laurel;
cuyas altas perfecciones,
medidas ninguna vez
en deudas copia la pluma,
y en injurias el pincel.1215
El rey, en fin, que este nombre
lo llena todo, por quién
debemos a la experiencia
cuánto se creyó a la fe;
en medio de tan severos1220
cuidados que pueden ser
de suelo y blasón romano
tanto augusto aragonés,
aquel espíritu ilustre,
que tan superior se ve,1225
que en todo, y más en sí mismo,
es deidad, es hombre, es rey.
Ya rendido al grave imperio
de tus ojos, quiere en él
batir el alto estandarte1230
de su albedrío a tus pies.
Sabio, fuerte, insigne, y cuanto
es dentro en sí mismo, en que
los Alejandros y Aquiles
gimieran envidias de él.1235
Todo mayor lo acredita
en tus victorias, que en vez
de tremolar en su amor
las iras de tu desdén,
en debidas atenciones,1240
amante verás crecer
a los milagros de hermosa,
las beldades de cortés.
Un amor decente y justo,
muy bien puede merecer1245
ingratitud, mas no queja;
que hay poco de mucha ley.
De la beldad imperiosa,
la soberana altivez,
que armas hace de lo injusto1250
y glorias de lo crüel,
negalle el agrado puede
a un afecto en el querer,
pero no quitalle el premio
de morir y elegir bien.1255
Elvira, Alfonso requiere
dos lisonjas: –Puedes ver
de méritos.– Una en tí,
–y de aciertos–, otra en él.
Cuánta hermosura contiene1260
la dulcísima esquivez
de tu semblante, que al cielo
es envidia y copia fue;
cuanta belleza produce
tu flamante rosicler,1265
que en tu cara nievan flores
las auroras de la tez;
cuanto es en ajeno mayo,
luciente blasón de un mes,
y en tus labios no se paga1270
de eternidad un clavel;
cuantos en tus divinos ojos
sabe enlazar, sabe arder,
rasgos de sol, el incendio,
lazos de estrellas, la red;1275
en fin, cuantas perfecciones
en tí floridas ves,
pleiteando o excediendo
lo deidad o lo mujer,
no te acreditan de hermosa1280
igualmente que el tener
de Alfonso el alma; que él sólo
supiera elegir también.
Cuantas grandezas escucha
tu admiración de este, pues,1285
fénix real, que lo debe
más al vivir que al nacer;
cuanto en valor, en ingenio,
en virtud, en gloria, y en
aplauso le atiende el mundo,1290
arbitrio glorioso de él,
no le da estimación tanta
como amar y padecer
en tu amor, que más lucido
que por sí reina por él.1295
La majestad, la grandeza,
la fortuna, que tal vez
hace atrevida la dicha,
y hace grosero el poder,
para triunfo y premio tuyo1300
lo guarda, y quiere que estén
obedientes sus finezas
a las leyes que les des.
Elvira, el rey es rey grande,
y lo sabe parecer.1305
Tanto que en hombre, le sobra
la majestad al papel:
verdad, secreto, decencia,
glorias suyas todas tres.
Sufrir, adorar, sentir,1310
obligar y padecer;
todo es seguro en su amor;
todo es fácil en su fe;
todo lo ofrece primero,
(y que muera yo después). [Aparte]1315
ELVIRA: ¿Ha dicho el señor don Juan?
JUAN: Y no queda más.
ELVIRA: Esté
atento; que a mí infinito
me queda que responder.
Cuando escuché el grande estruendo1320
y el prevenido tropel
de hazañas y de grandezas,
tan dignas de tan gran rey,
creí que el señor don Juan
le venía a proponer1325
una nueva guerra al turco,
o vieja liga al francés;
que a proponerse galán,
basta un caballero, en quien
la sangre, y no la fortuna1330
hable y merezca por él.
¿Bien parece que aun no llega
vueseñoría a saber
que fue el infante don Jaime
mi agüelo y también que fue1335
mi hermano el competidor
de este reino, y que es en él
mi nombre? (¡Oh, vil caballero!) Aparte
JUAN: Todo, señora, lo sé.
ELVIRA: Pues si lo sabéis, don Juan,1340
y juntamente sabéis
que el rey se casa en Castilla,
decidme, ¿cómo, por qué,
Tratándole halla[r] marido,
galán me le proponéis?1345
¿Quedóle al rey otra injuria
que imaginar o que hacer
a la casa de mi padre,
y al nombre ilustre de Urgel?
¿Yo, amores del rey? ¿Yo dama?1350
¿Yo, permitir, yo atender
a cuidados que se esconden
y a traiciones que se ven?
¿Yo, pagar la ociosidad
de Alfonso? ¨Yo, entretener1355
sus años? ¿Yo, divertir?
¿Yo? ¡Templad su indigna red!
¿Qué bajamente pensásteis
de mí? ¡Qué mal conocéis
mis bríos; que aún le durara1360
lo partido del laurel!
REY: (¿Queréis responder, don Juan? [Aparte]
¡Qué altiva, hermosa esquivez!
¡Con miedo espero!)
JUAN: (¡Qué estrechos [Aparte]
cielos navega mi fe!)1365
No tenéis razón ninguna,
señora, y no perdoneis:
que la indignación no es culpa,
que el amar no es ofender,
y es tanto un rey, y más tanto1370
como Alfonso, que a poder
ceñir floreciente hiedra
más alta hermosa pared
no era queja, no era injuria
en prendello, y para ser,1375
no digo desvelo suyo,
sino cuidado cortés.
Al rey bastar no pudiera
–ora enamorado esté
o lo solicite ocioso1380
o lo parezca fïel–,
menos sangre que la vuestra,
menos beldad y altivez,
menos gloria, menos alma,
menos luz, menos mujer.1385
ELVIRA: Desalumbrado primero
os oí, mas no escuché
groserías embozadas
en tan necia y buena ley.
¿Por qué lícitos caminos1390
la gracia al rey merecéis,
formándole gusto grande
al aplauso aragonés?
Vilmente viene tras fortuna.
¡Empresa indigna! Ponéis,1395
la primera huella en que pisen
los despeños del poder.
¿Vos, de negocios tan flacos,
ministro? ¿Vos ejercéis?
¿Matáis?; que aún las callara1400
la osadía de un papel.
¿Vos, a mí, recados? ¿Vos?
¡Sois un necio, un infïel,
un desatento, un villano,
un grosero, un descortés,1405
un ignorante, un soberbio,
un atrevido, un crüel!
(Un ingrato iba a decir, Aparte
y el alma voy a perder).
Vase [ELVIRA]
REY: Mujer fiera, y ley hermosa1410
de crïado, yo daré
la victoria –a mi nombre–,
y el remedio a su desdén.
Vase [el REY]
JUAN: Fidelidad costosa,
de ilustre sangre obligación primera:1415
no basta que yo muera,
pues me veo en desdicha tan hermosa
y en pasos tan perdidos
fiel al rey, y traidor a mis sentidos.
¡Quejoso esté lo amante!1420
¡Dé voces contra mí la propia vida,
que en fe, nunca vencida
y en un pecho constante,
la que lealtad se nombra
al rey, que es todo luz, le adora en sombra!1425
Un alivio, mi pena,
allá en tanto dolor y en mal tan justo,
que todo muere en mí, si no es el gusto;
pues ni rompo la ley ni la cadena,
y Elvira siempre amada aunque ofendida.1430
Viva en mí la razón y no la vida.
Sale ALDONZA
ALDONZA: Con gran ceño y grande enfado,
y sin hablarme se ha ido.
Sin duda, Elvira ha sentido
que me quiera demasiado.1435
Señor don Juan, ¿qué temor
existe?; que no es culpado
en respetos sin cuidado
y en decencias un amor.
Hablad, decid, confïada1440
vuestra pena bien sentida;
que puede ser que en lo oída,
le restaureis lo callada.
No detengáis vuestras glorias;
que esperar que una mujer1445
diga que os quiere es querer,
sin pelear, dos victorias.
JUAN: Sólo responderos puedo,
se¤ora, que aun lo pensado
dentro de lo imaginado,1450
obedece todo al miedo.
De una lucida fatiga
que en alta parte se emplea
consiste el premio en que sea
y el alivio en que se diga.1455
No vive a tonta jamás
la fe a semblantes ajenos;
que nadie ha menester menos
que el que sabe querer más.
De amor sé el sabroso encanto,1460
pero de ajeno dolor
yo sé poco; y a mi amor
no le sufro yo hablar tanto.
Vase [DON JUAN]
ALDONZA: ¿Hay tan antiguo y tan nuevo
amante? ¡Perdone el gusto!1465
Ya le ocasione y ya es justo,
pagarme lo que me debo.
¿Yo decillo y llegar yo
a buscalle para mí?
El dejar hallarme, sí,1470
pero tan hallada, no.
Sale GONZALO
GONZALO: ¡Valga el diablo el mundo infame!
No tomar ni recibir
y siempre escuchar y oí[r]
la tremenda voz de un “dáme.”1475
Yo estoy loco de furor;
que no hay quien no llegue a creer
que yo, yo le puedo hacer
obispo o corregidor.
Y porque el vulgo crüel1480
no diga cuál va el picaño
a más de alguno que antaño
no hiciera yo caso de él,
abonetadas le aplaco,
muy puesto yo en ser bien quisto1485
Que no valgo, –¡vive Cristo!–
dos higos para bellaco;
pero, ¡quedo!, que está aquí
doña Aldonza, mi señora.
¡Qué contentada estará agora!1490
­Oh, mi amo! Luego la vi.
Que tras tanta jerigonza
de callar sin declararse,
había de enamorarse
de toda una do¤a Blanca.1495
ALDONZA: Gonzalo es éste.
GONZALO: Ama mía,
¿qué tenemos? ¿Hubo en prosa
billetón enmarañosa,
[en que algo el amor se fía?]
¿Hubo papelón pulido,1500
en lenguaje de obra prima
y en desatinada enigma,
sin entenderse, entendido?
¿Hubo plática penayda?
¿Hubo turbación famosa?1505
¿Hubo queja misteriosa?
¿Hubo también…
ALDONZA: No hubo nada.
GONZALO: ¿Cómo?
ALDONZA: Tu dueño llegó;
habléle, ocasión le di
de hablarme y sólo entendí1510
que nada me respondió.
O no ha resuelto el papel
de declararse, o espera
que yo lo haga todo.
GONZALO: Fuera
gran descanso para él.1515
ALDONZA: ¡Gracioso menguado estás!
GONZALO: Yo pienso que de malicia.
Calla, y si no es por justicia,
no le harán hablar jamás;
que no es posible que haya1520
quien calle. Y aunque el se está,
vizcaíno vienen ya
papagayos de Biscaya.
He aquí: albricias te pido,
que estar seco y no obligar
es que ya empieza a gastar1525
necedades de marido.
ALDONZA: Gonzalo, resuelta quedo
y no es gran presunción mía:
a no dalle la osadía,
basta que le quite el miedo.1530
Vase [ALDONZA]
GONZALO: Furiosa va si el reclamo
no es cierto. Mas, ¿quién lo impide
que lo Aldonza y de lo pide
lo exquísito de mi amo?
Pero aquí viene gran gente1535
del seor mi amo. ¡Oh, que bien
murmurara, y yo también
lo ayudara lindamente!
Quiero escuchallos, mas no,
que en fin, si lo he de callar,1540
¿qué presta? Y si lo he de hablar,
basta que lo invente yo.
Van saliendo DON BLASCO y los CORTESANOS.
LUPERCIO: No siempre el mundo es el malo.
CORTESANO: Ved que está un crïado allí.
LUPERCIO: Bien me advertís. Ansí,1545
servidor señor Gonzalo.
Hacen muchas reverencias a GONZALO los CORTESANOS.
BLASCO: Ved, ¡qué atención!
LUPERCIO: ¡Tanto ocio!
GONZALO: ¿Ocio? ¡Si de holgarme vengo!
LUPERCIO: Con vuesté un negocio tengo.
GONZALO: Si es conmigo no es negocio.1550
Vase [GONZALO]
LUPERCIO: ¡Qué ángel, común sentimiento
el que es don Juan afectado
y que tiene en lo extremado
excesos de entendimiento!
Es hombre que a la extrañeza1555
se entrega todo y le aplace
lo más singular y hace
de la cortedad grandeza.
Y siendo ayer el aliento
de lo festivo, entregado1560
hoy al desvelo y cuidado
muy pesadamente atento.
A su fortuna deshace
con la estrecheza en que vive,
tan crudo que aun no recibe1565
las gracias del bien que hace.
El retiro de don Juan,
no hay sufrille; y más en nuevo
reinado y con rey mancebo,
bizarro, ardiente y galán.1570
Ya cansa tanto despierto
vivir, tanta rectitud,
tanta modestia y virtud.
¿No digo bien?
BLASCO: No, por cierto;
que hablaréis con más templanza1575
y aun no tuviérais disculpa
si lo que halláis para culpa,
buscáis para alabanza.
Y no queráis otra muestra,
que en su favor os arguya;1580
pues viene a ser gloria suya
hasta la comlunia vuestra;
que ejemplo Aragón ha visto
igual en celo, en pureza,
en templanza, y entereza;1585
que el poder sólo es mal quisto.
¡Qué crïados tan compuestos
los suyos; y qué ceñidos
sus ministros, y excedidos
de humildes y de modestos1590
sus deudos! ¡Que a maravilla
lo fueran! En Aragón
no los tiene, y todos son
los mayores de Castilla.
¿Quién a tan gran caballero1595
niega el honor que merece?;
que en gobiernos se aborrece
no el peor, sino el postrero.
CORTESANO: Si a tanta luz descubiertas
sois de sus partes testigo,1600
¿por qué sois vos su enemigo,
y nunca entráis por sus puertas?
Que os celebra Zaragoza
por su enemigo y por hombre
de valor, y vuestro nombre1605
lucidos aplausos goza.
BLASCO: (¡Si piensa esta gente infiel Aparte
que me lisonjean ansí,
diciéndole a él mal de mí!
¿Qué lisonjas le haré a él?1610
¿Esto es enemigo o cierta
locura? Luego será
su amigo el que siempre está
gigante hambriento a su puerta.
Aquí la fortuna, el sello1615
hecho, que viendo [a] mentillo,
está obligada a sufrillo,
y alguna vez a creello).
Si en la ambición que a otra abrasa,
nada quiero que me den,1620
y hablar y querelle bien
lo puedo hacer en mi casa.
Yo le estoy lisonjeando;
yo, quien le cohecha soy
porque yo el tiempo le doy,1625
que todos le estáis quitando.
LUPERCIO: ¡Gran hombre!
BLASCO: Mudan lenguaje
los que émulos suyos son.
También todo es ambición,
sino que anda en otro traje.1630
Vanse [y] salen el REY y DON JUAN
REY: Brava mujer, mas locura
es presumirse tan bella
y grande.
JUAN: Señor, en ella
aun lo fiera es hermosura.
REY: Don Juan, yo he de porfïar,1635
que aunque la fe es poderosa,
tiene opinión de dichosa
una porfía en amar.
JUAN: Señor, en tu bizarría
y grandeza, que con fe1640
sólo ha de amar, no hay en qué
se ejercite la porfía.
Acuérdate que no has hecho
a don Blasco de Alagón
merced, y hacella es razón.1645
REY: No he quedado satisfecho,
don Juan, de tu diligencia,
y otra quiere amor que intente.
JUAN: (No está en más de lo que siente). Aparte
Haces bien; que una experiencia,1650
muchas esperanzas quiere.
REY: Quien de noticias se priva
aunque muchos siglos viva,
sólo cuente lo que muere.
JUAN: (Que satisfecho no quedo). Aparte1655
Dice el rey fuerte razón,
mas, ¿qué importa corazón?,
que sin la culpa no hay miedo.
Vase [DON JUAN]
REY: Poderosa pasión, que aun más ardiente
que en sí propia en ajenos hielos arde,1660
cuanto me opongo a tu rigor más tarde,
menos domado espero el accidente.
Este dolor infiel que obliga y siente,
de mi rendido afecto no haga alarde;
resistámosle y muera, que un cobarde1665
sólo en flaqueza ajena está valiente.
Si don Juan fino anduvo a un mayor nombre,
me estoy debiendo a mí; páguese agora
un abismo de fe con otro abismo.
Y aun ventaja de rey me debo en hombre1670
que siempre el rey, con alma vencedora,
ha de estar sobre todo y en sí mismo.
Sale ELVIRA
ELVIRA: Volvió en ira el amor; dejó sangrienta
la memoria, y mi pecho es tan villano
que aun no aborrece la rebelde mano.1675
¿Qué osó la herida, y qué logró la afrenta?
¡Ah ignorante!, ¡ah dormida!, ¡ah desatenta
alma de un hombre vil, que acuso en vano!
y ¡oh, corazón, de mi quietud tirano,
que estragos tantos ve y aún no escarmienta!1680
Tres batallas, tres guerras temo agora:
del rey la furia, de don Juan la calma,
y una sospecha que en mi pecho lidia.
¡Desdichas vengan, muchas en buen hora!
[¡Que ni esas batallas quepan en mi alma,1685
ni la sospecha de otra que me envidia!]
REY: (¡Qué esquiva que viene Elvira!) [Aparte]
ELVIRA: (¡Qué mesurado el rey viene!) [Aparte]
REY: ­Qué suya que es la hermosura! [Aparte]
ELVIRA: ¡Qué altivo se muestra siempre! [Aparte]1690
REY: Elvira, ya tu respuesta…
ELVIRA: Vea vuestra alteza, si quiere,
que se la diga otra vez;
que la diré muchas veces.
Diga esto ELVIRA muy apresuradamente.
REY: Todo es hermoso en lo hermoso;1695
no embaraces más desdenes;
y oye, que no vengo amante,
sino rey que sabe y puede.
ELVIRA: (Si esto es amenazas, ¡viven Aparte
los cielos! ¡Que no, no tienen1700
los asombros hartos miedos,
ni los males hartas muertes!)
REY: Elvira, don Juan de Ayala
en valor, nobleza y suerte
es lo que dice su nombre:1705
que la sangre nunca miente.
Es sin presunción, discreto,
es sin destemplanza, alegre,
sin extrañeza, bizarro,
sin demostración, valiente.1710
Virtud es de caballero;
en mi gracia le guarnecen
ni riguroso lo gusto
ni pesado lo prudente.
El lugar que yo le he dado1715
–bien que en pequeñas mercedes,
porque él las resiste todas–
es lo menos que él merece.
Yo he sabido –yo sé Elvira–,
que te adora y que padece1720
a toda su pena mudo
y a toda esperanza ausente.
Yo sé que en tu nombre vive;
yo sé que a tus plantas muere,
a sólo tu amor rendido,1725
y a sólo su voz rebelde.
Sus partes por él dan voces,
que la llama que enmudece
y entre sus cenizas arde,
oculta incendio más fuerte,1730
como en los campos del hielo,
quejosa oprimida fuente,
mal sufrida y bien atada
a los lazos del diciembre;
muda en su prisión el agua1735
entre el vidrio transparente
bulle, y respira en el centro
blandos gemidos la nieve.
Ansí en don Juan, detenidas
las ansias en sus corteses1740
afetos, señas brillaban
de suspiros más ardientes.
Don Juan es empleo justo
de tus méritos, que deben
a los suyos no menores1745
esclarecidos laureles.
Él te adore, él te merezca;
él te conozca; pues tiene
un rey que de voz le sirva,
y una deidad que le premie.1750
ELVIRA: (¿Qué es esto? ¿Un rey con tal arte? Aparte
¨Y tan libre y falsamente
pone tan indignos lazos,
descoge tan flacas redes?
¿Un príncipe, un rey se pone1755
y con traza tan aleve
a desabrochar un pecho
que en paz tan despierta duerme?
¿Esto en un rey es camino
de saber? ¡Oh, si supiesen1760
qué grandes, qué soberanos
a todo nacen los reyes!)
REY: ¿Qué respondes?
ELVIRA: Que no hay rey
que en un día a tener llegue
dos embajadas tan graves1765
en un negocio tan leve.
Nunca el superior ministro,
ni el príncipe, nunca suelen
ser contra nuestra esperanza
embajadores tan verdes.1770
Esto respondo al estilo
y a la sustancia. ¡Que intente
vuesa alteza hazañas dignas
de quien es! Pues, resplandece
en tan heroicas virtudes,1775
que en un rey es más valiente
lo que pelea en sí mismo
que en lo que los otros vence.
Que no es ésta ocupación
que con el nombre conviene1780
de Alfonso el Ma[g]no, si todo
las lisonjas no lo mienten.
Si es casamiento, a mis deudos,
si es amor, los ojos siempre
en el silencio se informan,1785
y en el retiro se entienden.
Yo no pretendo ni espero
que sólo Elvira pretende
una estimación que prive
y una libertad que reine.1790
REY: Elvira, advierte, que digo…
ELVIRA: (Don Juan, ¡qué peligro advierte!) Aparte
Que soy todo lo que debo.
REY: Señora, ¿qué no me entiendes?
ELVIRA: Entiéndote demasiado.1795
REY: ¡Oye, mira, escucha, vuelve!
ELVIRA: (¡Hombre astuto!) Aparte
REY: (¡Mujer rara!); [Aparte]
¿qué te recatas? ¿Qué temes?
ELVIRA: Con temer no hay qué temer.
REY: ¿De qué huyes?1800
ELVIRA: De temerte.
REY: ¿Temor? ¿Quién lo vence todo?
ELVIRA: ¡Ah, caricias infïeles!
REY: ¡Mira que te quiero ajena!
ELVIRA: ¡Mira que yo sé quererme!
REY: ¡Mira que rey he nacido!1805
ELVIRA: ¡Mira que no lo pareces!
REY: ¡Mira que a un príncipe agravias!
ELVIRA: ¡Mira que a una dama ofendes!
REY: (Si medios nobles desprecias, Aparte
guarda que irán los más fuertes).1810
ELVIRA: (Engaños, todos sois flacos. Aparte
Lo que ha de vencer, ya vence).

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

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