EL NARCISO EN SU OPINIÓN
Guillén de Castro y Bellvís
Texto basado en varios impresos tempranos y modernos de EL NARCISO EN SU OPINIÓN pero principalmente en la Segunda parte de las comedias de don Guillem de Castro, natural de la ciudad de Valencia publicada en Valencia por Felipe Mey, en 1625. El texto presentado fue preparado por Vern Williamsen en esta forma electrónica en el año 2000.
Personas que hablan en ella:
- Don GUTIERRE
- TADEO:, lacayo
- Don GONZALO
- El MARQUÉS
- Doña BRIANDA
- LUCÍA, criada
- Don PEDRO
- Dos CRIADOS
- Doña MENCÍA
- Un PAJE
- Doña INÉS
- Otro PAJE
- Un ESCUDERO
JORNADA PRIMERA
Salen Don GUTIERRE y TADEO:, lacayo
GUTIERRE: ¿Fue un paje con el recado
a mi hermana?
TADEO: Bien, por Dios,
y a importar que fueran dos,
el otro fuera prestado,
o fuera yo a la visita;5
que soy, en talle y en traje,
siendo, entre lacayo y paje,
un crïado hermofradita.
GUTIERRE: Entre necio y mentecato
eres más.10
TADEO: No es maravilla.
Dame, dame esa ropilla;
¡qué bien me asienta el zapato!
TADEO: Es famoso encubridor
de los juanetes lo romo.
¡Bella usanza!15
GUTIERRE: Necio, y ¿cómo?
¿Téngolos yo?
TADEO: No, señor;
tiéneslos como la palma.
(Y tiene, grandes y tiesos, Aparte
en los pies más sobrehuesos
que un mal casado en el alma.)20
GUTIERRE: De molde vino el jubón,
bien está.
TADEO: Lo mismo digo,
pues te hace hasta el ombligo
la barriga de algodón;
que vuelva la usanza temo25
de aquellos tiempos.
GUTIERRE: Así.
¿No está muy bien?
TADEO: Señor, sí;
pero a ser con el extremo
que algunos, dijera mal
–y no me hubiera engañado–30
que el ver un hombre preñado
no es cosa muy natural.
GUTIERRE: Toma el espejo; extremado
está el cuello.
TADEO: Y en ti puesto,
de manera está compuesto,35
que más parece crïado.
GUTIERRE: Baja más, ponle en el suelo;
bien el calzón acomodo
con la liga.
TADEO: Canta todo.
GUTIERRE: ¡Oh Madrid, tierra del cielo,40
y qué bien logrado es
en ti el talle y gentileza
que dio la naturaleza
de la cabeza a los pies!
¿Bien puesto el cabello va?45
TADEO: En los cascos. (Así esté Aparte
lo que adentro no se ve
como lo que afuera está.)
¿Bueno está el bigote?
TADEO: Bueno,
pero sobrado le cuesta50
al que, como tú, se acuesta
como braquillo con freno.
GUTIERRE: Dame esa capa; el sombrero,
¿no es muy a la usanza?
TADEO: Y es
flamante y del portugués.55
GUTIERRE: Otra vez mirarme quiero.
TADEO: Gustarás mucho de verte.
GUTIERRE: ¿No ves que cuando me veo
la medida del deseo,
me contenta con mi suerte?60
TADEO: (Por los aires anda el seso.) Aparte
Sólo tú estás bien con ella.
GUTIERRE: Tengo yo felice estrella.
Recelo algún mal suceso,
si es verdad lo que se dice65
de aquel, ¿cómo se decía,
que dio a la muerte más fría
la vida más infelice;
pues que se mató bebiendo,
y no menos que agua pura,70
perdido por su hermosura
en la fuente.
GUTIERRE: Ya te entiendo–
Narciso. Dudoso estoy
si esto es verdad.
TADEO: Serlo puede.
GUTIERRE: Por lo que a mí me sucede,75
algún crédito le doy.
TADEO: Luego, ¿impulsos has tenido
de Narciso?
GUTIERRE: Y con razón,
pues tengo tanta ocasión;
pero soy más entendido.80
TADEO: Guardáraste de las fuentes
con cuidado.
GUTIERRE: Al menos dejo
muchas veces el espejo
por hüir de inconvenientes.
TADEO: (El hombre está rematado.) Aparte85
Y ¿sabrásme declarar
cómo un hombre puede estar
de sí mismo enamorado,
y hecho de su fuego abismo,
por sí mismo desvelarse,90
descomponerse, abrasarse
y apetecerse a sí mismo?
GUTIERRE: Eso disparate fuera,
pero al mirarme me holgara
si una mujer alcanzara95
que en todo me pareciera.
TADEO: ¿Aunque fuera tan barbada
como tú?
GUTIERRE: Siendo mujer,
ya se ve cuál ha de ser
la que miro imaginada,100
por lo cual dije que dejo,
no admitiendo la esperanza,
de buscar mi semejanza,
al cuidado y el espejo.
Quita y pon.105
TADEO: ¿Hay tal locura?
GUTIERRE: ¿La cadenilla?
TADEO: Aquí está.
Ésta sí que llevará
más ojos que tu hermosura.
GUTIERRE: Sin ella fuera bastante
mi talle: mas dame pena110
verme el cuello sin cadena,
y la mano sin diamante.
TADEO: En eso tienes razón;
que entre el hablar y el sentir,
ese brillar y lucir115
grandes llamativos son.
Mas con brindis semejantes,
mira que a dar te condenas
cada día cien cadenas,
cada hora cien diamantes,120
o a ser en Madrid tenido
por avaro, pues dispones
otras tantas ocasiones,
que no te dejarán corrido.
GUTIERRE: No haré tal, pues con tan buenos125
gustos, que toman verás
de mí lo que siendo más,
saben que me cuesta menos.
Y así, con bríos ufanos,
de estas prendas los despojos130
pienso dar a muchos ojos
y negar a muchas manos.
TADEO: ¡Oh, qué gentil arrogancia!
Perecerá tu justicia,
que vanidad y avaricia135
hacen grande repugnancia.
Sale don GONZALO
GONZALO: Primo, es hora de advertiros
que es tarde; pero, ¿por qué
me maravillo, pues sé
lo que tardáis en vestiros?140
Bravo estáis, por vida mía.
GUTIERRE: Quizá recebís engaños.
GONZALO: Cortesano de mil años
parecéis.
GUTIERRE: Soylo en un día;
que esto más puede y allana145
de la Corte donde estamos
la grandeza, pues llegamos
anoche, y esta mañana,
casi sin buscarlos, vi
en un punto prevenidos,150
sin número, los vestidos,
como hechos para mí,
y compré dos, que me están
a medida del deseo.
GONZALO: Y según eso os veo155
de cortesano y galán,
cesará la competencia,
en la Corte, entre mí y vos,
que, aunque tan primos los dos,
teníamos en Valencia.160
GUTIERRE: Bien habéis hecho en rendiros
y mudar de pensamiento,
donde hay más conocimiento
de galas.
GONZALO: Gusto de oíros;
mas es soberbia por Dios,165
y por ella, aunque no importe,
habéis de ver que en la corte
vuelvo a competer con vos,
pues hice ya prevenciones.
TADEO: ¿Cuáles son? ¿Habláis de veras?170
GONZALO: Entre cuatro faltriqueras
repartidos mil doblones.
TADEO: Pese a tal, a eso me ajusto.
GONZALO: Y echando por el atajo,
pienso con menos trabajo175
comprar no tan caro el gusto.
GUTIERRE: ¿Y cómo gusto comprado
pensáis que lo puede ser?
TADEO: Es amante mercader.
GONZALO: Debo tenerle estragado;180
pero en la corte ver quiero,
de mí a vos, cuál más conquista,
dando galas a la vista,
o a la esperanza dinero;
pero han de ser excusados185
entre los dos los enojos,
si en quien vos ponéis los ojos
envío yo los recados.
GUTIERRE: Sea así, y un desegaño
veréis presto en mi verdad.190
TADEO: Yo ayudo con la mitad,
si apostáis. ¡Gracioso engaño!
Vencerá la parte tuya,
aunque él sea un Cicerón,
y un Narciso en la opinión195
de todos, como en la suya.
¡Qué confianza tan loca!
¡Qué locura tan notable!
En Madrid oro y potable
desde la mano a la boca,200
los estados califica,
los corazones granjea,
los ánimos lisonjea
y las sangres purifica.
Es de las damas espejo,205
triaca de la malicia,
tirano de la justicia,
consejero del consejo.
Es ídolo de las gentes,
alivio de los afanes,210
oprobio de los galanes,
cuchillo de los valientes,
vergüenza de los discretos
injuria de los honrados,
suspensión de los cuidados215
y causa de los efectos.
Es refulgente, es hermoso,
es hidalgo, es bien nacido,
es pujante, es atrevido,
es valiente, es poderoso,220
es piadoso y es crüel;
y ya afable o ya importuno,
del Rey abajo ninguno
es tan bueno como él;
pero tú, pues te acomodas,225
rendirás más corazones
con el son de dos doblones
que no él con sus galas todas.
GUTIERRE: Calla, necio, que infinito
me enfadas; ello dirá.230
GONZALO: Y yo también, bueno está,
a las obras lo remito.
GUTIERRE: ¿Ha sabido que llegamos
nuestro tío?
GONZALO: Está enojado
de no habernos apeado235
en su casa.
GUTIERRE: Pues digamos
que el llegar llenos de lodo
y tarde, la causa fue;
a mi hermana le envié
un paje.240
GONZALO: (Y mi alma y todo Aparte
la llevo, por quien destierra
todas las penas que pasa.)
GUTIERRE: ¿Si habrá ya vuelto a su casa,
de su consejo de guerra,
nuestro tío?245
TADEO: Explorador
iré a ser, y mientras llego,
GUTIERRE: Ve luego.
TADEO: Y buen ánimo, señor;
que en la competencia espero
que has de probar como un Cid.
GUTIERRE: A las damas de Madrid250
daré amor.
GONZALO: Y yo dinero.
Vanse. Salen doña BRIANDO y LUCÍA por una puerta, y por otra el MARQUÉS
BRIANDA: Mira por esa ventana
si viene.
LUCÍA: Está sin recelo.
MARQUÉS: Sal del mundo, sol del cielo,
bien divino en forma humana.255
BRIANDA: Aunque tuya, marqués mío,
la misma desdicha soy.
MARQUÉS: ¿Por qué, mi bien?
BRIANDA: Muerta estoy,
sin fuerza en el albedrío,
sin paciencia en el despecho,260
sin valor en los agravios;
sin palabras en los labios,
sólo amor tengo en el pecho.
Mis dos primos han llegado,
y de mi padre el intento265
ya lo sabes.
MARQUÉS: Ya me siento
en ese fuego abrasado;
ya estoy con ansia encogida
en ese rigor perdido,
sin seso para el sentido,270
sin alma para la vida,
sin fuerza para el dolor,
de todo remedio ausente,
pues como tú solamente
en el pecho tengo amor.275
¿Puede ser que me destruya
tu cruel padre, pues desvía
el llegar la mano mía
a ser lazo de la tuya?
Fuera de no estar cubierto280
delante el rey, ¿ha llegado
ninguno a tener estado
ni más rico ni más cierto?
¿No hubiera yo merecido,
siendo tuyo, el ser tu esposo,285
si naciera tan dichoso,
como nací bien nacido?
Pues, ¿por qué abate mi amor?
¿Por qué me tiene en tan poco?
BRIANDA: No hace tal, que no está loco;290
antes recela, señor,
viendo la grandeza tuya,
que en tu casa, en tu poder
fuera cierto escurecer
los blasones de la suya;295
y así, quiere darme a un hombre
que tenga estado menor,
en quien conserve mejor
su mayorazgo y su nombre.
En esto sólo fundó300
el matarme con dejarte.
MARQUÉS: ¿Esposo al fin quiere darte
que valga menos que yo?
En eso, mi bien, verás
lo que desdichado he sido,305
pues a mí sólo han tenido
en menos por valer más.
BRIANDA: Muerta en mi desdicha estoy;
pero ten seguridad
que, aunque muera en su crueldad,310
seré tuya, pues lo soy;
que cuando en tanta aspereza
no haya remedio mejor,
aunque le sobre rigor,
no ha de faltarme firmeza.315
MARQUÉS: Ya con tal ofrecimiento,
no solo, mi cielo hermoso,
no estoy muerto de quejoso,
pero estoylo de contento.
Ya vivo en tu confïanza,320
pues si mi ventura ve
que no te falta la fe,
será un monte mi esperanza.
BRIANDA: Habla paso.
Sale TADEO
LUCÍA: Atrevimiento
es ése.325
TADEO: No hay que dudar.
LUCÍA: ¿Qué quieres hacer?
TADEO: Entrar
hasta el último. aposento.
LUCÍA: ¿Estás loco? ¿Dónde vas?
TADEO: Bien preguntas.
LUCÍA: ¿Qué hacer quieres?
TADEO: Después de entrar.330
LUCÍA: Di quién eres.
Di quién eres. ¿Búrlaste?
TADEO: Pregunta más.
LUCÍA: ¿Qué haces?
TADEO: Pregunta.
LUCÍA: Ten;
esto de locura pasa.
TADEO: Soy de casa.
LUCÍA: ¿Y quién de casa?
TADEO: Bien preguntas; oye quién.335
Soy lacayo del sobrino
cuyo tío es, por ser suyo,
tan mi amo como tuyo.
Y esta escalera imagino
con bastantes escalones340
para subirme y entrar.
LUCÍA: ¿Qué es aquéllo?
TADEO: Hasta el hablar,
me sabe bien a empujones.
LUCÍA: Digo que gastas humor
atrevido y extremado.345
TADEO: Diómele para el recado
don Gutierre, mi señor.
BRIANDA: Temo que lacayo sea
de mi primo y de mi daño.
MARQUÉS: Pues, ¿qué haremos?350
BRIANDA: No me engaño.
Pesárame que te vea;
no estés con pecho cobarde.
MARQUÉS: ¿Cómo, si te tengo en él?
BRIANDA: Tú disimula con él;
que yo me voy.355
MARQUÉS: Dios te guarde.
Vase doña BRIANDA
TADEO: Ya estás menos ofendida
y enojada.
LUCÍA: Es cierta cosa,
pues que me llamaste hermosa.
TADEO: Fue palabra muy sentida.
LUCÍA: Fueron las satisfacciones360
muy bastantes.
TADEO: Yo me holgara
si, como tu buena cara,
tuvieran buenas razones.
¿Quién es este caballero?
LUCÍA: Un marqués que está esperando365
a don Pedro, mi señor.
TADEO: Cansaráse de esperarlo;
que el esperar es morir.
MARQUÉS: No me enojo, aunque me canso;
pero decidle, señora,370
que yo no pequeño rato
le esperé para decirle
que favorezca un soldado,
a quien debo obligaciones,
y que volveré de espacio.375
LUCÍA: Serviré a vueseñoría.
Vase LUCÍA
TADEO:
Y yo y todo, porque gasto
buen humor y buena prosa.
MARQUÉS: Y aun el donaire no es malo.380
¿De dónde sois?
TADEO: Debo ser
entre español y gabacho;
de Francia a Valencia vine,
y vióme de pocos años
la plaza de la Olivera385
atambor y abanderado.
MARQUÉS: ¡Buenos cargos!, ¿y os llamáis?
TADEO: Tadeo, el primer lacayo
de mi nombre.
MARQUÉS: Así lo creo;
y ¿servís?390
TADEO: Sigue mis pasos
don Gutierre, mi señor,
caballero valenciano.
MARQUÉS: ¿Es principal caballero?
TADEO: Así tuviera los cascos
como los abuelos tuvo.395
MARQUÉS: ¿Murmuráis de vuestro amo?
TADEO: Así el hacerlo me toca
para parecer crïado.
MARQUÉS: ¿Es rico?
TADEO: Pudiera serlo,
que es varón calificado;400
señor es de seis aldeas,
pero con empeños tantos,
que los vasallos se come,
crudos, cocidos y asados.
MARQUÉS: ¿Es liberal?405
TADEO: ¿Liberal?
No vieron ojos humanos
en su casa pasajeros
y en su mesa convidados.
MARQUÉS: ¿Tiene caballos?
TADEO: No tiene;
pero aunque muera rabiando410
de hambre, no dejará
de tener machuelo o macho.
Tiene impulsos de arriero,
cuyas causas le inclinaron
a géneros de animales415
transversales y bastardos.
Yo solo le conocí
de poco precio un caballo,
que le sirvió pocos días,
y hubo de venderlo manco;420
porque la carga de un necio
es insufrible trabajo.
MARQUÉS: Pues, ¿en qué gastó su hacienda?
TADEO: Tiene el humor más extraño
que vieron las tres edades.425
(Pienso que me voy picando.) Aparte
MARQUÉS: Proseguid, por vida mía;
¿cómo se perdió?
TADEO: Jugando
a la pelota de viento
partidos disparatados;430
y a los trucos, sin saber
tomar en la mesa el taco,
le vi perder muchas veces
a mil y a dos mil ducados;
y fabricando vestidos435
en mala luna cortados,
pues fue la de su cabeza,
ya creciendo, ya menguando.
Una vez le vi poner
sobre un vestido de paño440
más de seis mil quinientos
botones abellotados.
Y sucedióle después
de ser excesivo el gasto,
ser ridículo el vestido,445
y quedar él muy ufano.
Por comprar una carroza
se cargó diez violarios
que a los censos de por vida
ansí en Valencia llamamos450
y dos caballos frisones,
con un cochero borracho,
desafïaron los vientos,
y por una puente abajo
dieron con todo al través,455
y un portalero mataron
a lanzadas como moro,
y entre puertas, como gato.
Gastó también ciegamente
haciendo caminos largos460
por ver solo una mujer,
a quien no tocó una mano,
por dar a entender no más
que era escogido y llamado
de una mujer que en la corte465
los príncipes celebraron.
MARQUÉS: Luego, ¿préciase de lindo?
TADEO: Aunque gastara mil años
en decir lo que hay en eso,
me sobraran cuentos largos.470
Un Narciso en su opinión
es, tan tierno enamorado
de sí mismo, que a su sombra
suele alargarle los brazos.
Con estas satisfacciones,475
muy arrogante y muy falso,
de cuantos ojos le miran,
torcidos o regalados,
piensan que le arrojan fuego,
y que deja enamorados480
sus dueños, que por ventura
su locura celebraron;
y entre confusas ideas,
pueden tanto sus engaños,
que cuenta por sucedidos485
los gustos imaginados;
así se mira y se goza
más contento que engañado,
pensando que hasta las bestias
se les lleva los cuidados.490
Y no es patraña, por Dios.
Escucha un cuento galano.
En Valencia, yendo un día
por una calle, encontramos
una mula de un doctor495
a la puerta de un letrado;
la cual volvió la cabeza
a la que los dos pasamos,
mascando freno y espuma,
gruñendo y orejeando;500
y él dijo, muy en su seso,
“¡Ah, Tadeo! ¿No has notado?
¡Hasta las mulas, por Dios,
me miran con ojos claros!”
MARQUÉS: Donoso extremo, a fe mía;505
graciosamente has contado
los milagros de su vida.
TADEO: Quisiera ser un milagro
empleado en tu servicio,
mas cuéntame por tu esclavo.510
MARQUÉS: Amigos hemos de ser;
adiós. (Moriré si falto Aparte
sin ver mi gloria al salir.)
Vase
TADEO: Por lo que me has escuchado
beso mil veces tus pies;515
que parece que descanso
el cozarón cuando cuento
disparates de mi amo.
Sale LUCÍA
LUCÍA: Apercíbete a pedir
albricias; que ya se apea520
mi amo.
TADEO: En buen hora sea;
mas tú volviste a salir
sólo por volverme a ver.
LUCÍA: A lo menos por oírte
solemnizarte y servirte.525
TADEO: ¡Qué buen gusto de mujer!
LUCÍA: ¿Luego imaginas que estoy
perdida por tus amores?
TADEO: Repito los borradores
de mi amo, necio soy.530
LUCÍA: De la cabeza a los pies
eres bellaco.
TADEO: Y por ello
ya tuyo.
LUCÍA: Veréme en ello,
adiós.
Vase LUCÍA
TADEO: Juguetona es.
Sale don PEDRO, y CRIADOS con él
CRIADO: Quejábase aquel soldado535
con razón.
PEDRO: Ansí es verdad.
Provea su majestad
mi plaza; que estoy cansado
de ver ya las cosas tales,
que vienen a ser mejores540
los billetes de señores
que fees de los generales;
que, como toda mi vida
serví en Flandes, en campaña,
sé lo que luce una hazaña545
y lo que cuesta una herida;
y oféndeme el ver tan llano
valer con razón sucinta,
más que la sangre la tinta,
por venir de buena mano.550
Con razón estos rigores
apuran muchas paciencias,
y no sé con qué conciencias
los grandes y los señores
les quitan a los soldados555
mercedes y honras sin tasa,
para pagar de su casa
los servicios mal pagados.
Disculpados desatinos
dicen los soldados.560
TADEO: Voy.
PEDRO: ¿Quién eres?
TADEO: Lacayo soy
común de tus dos sobrinos
que anoche llegaron.
PEDRO: Ya
lo he sabido.
TADEO: Yo busqué
su posada y no la hallé.565
PEDRO: Para que yo fuera allá;
del no venirse apear
a esta su casa me quejo.
TADEO: Por no venir en bosquejo
se quisieron retocar;570
mas por la falsa entraron
ahora, y ellos darán
su disculpa.
PEDRO: Enmendarán
con su vida lo que erraron.
TADEO: Mas no porque van llegando575
perderé en esta ocasión
las albricias.
PEDRO: Ni es razón.
TADEO: Ya las pido.
PEDRO: Yo las mando.
Salen don GUTIERRE y don GONZALO
GUTIERRE: ¿Si habrá ya llegado?
GONZALO: Él es.
PEDRO: ¡Sobrinos!580
GUTIERRE: ¡Señor!
GONZALO: ¡Señor!
PEDRO: Hijos dijera mejor.
GUTIERRE: Danos la mano.
GONZALO: Y los pies,
para que así nos perdones
lo que tardamos.
PEDRO: Llegad
el pecho y tomad, tomad585
abrazos y bendiciones.
Llama a Brianda y Mencía,
vengan, vengan al momento;
que es muy grande este contento,
y repartirle querría.590
Va un CRIADO
¿Cómo venís?
GUTIERRE: Los caminos
nos han tratado muy mal;
con fríos.
PEDRO: ¿Quién dice tal?
En tales años, sobrinos,
cuando se anima la edad595
con el juvenil valor,
¿tienen frío, ni calor
los hombres?
GONZALO: Así es verdad;
y mi primo por sí habló,
porque yo no lo sentí.600
GUTIERRE: Aunque confieso que sí,
bien pude pasarle yo.
TADEO: (Con el fieltro y mascarilla, Aparte
que la tez le conservara,
porque piensa que es su cara605
la flor de la maravilla,
y es un puro cordobán.)
PEDRO: Galanes venís y buenos;
vos, don Gutierre, a lo menos,
tan del todo estáis galán,610
que pueden pensar de vos
que así, calzado y vestido,
de la corte habéis nacido;
galán sois.
GUTIERRE: Débolo a Dios;
y yo de serlo me precio615
con particular cuidado.
PEDRO: (Si este mozo es confïado Aparte
y no es loco, será necio.)
Si así el acero os ponéis,
si así las armas jugáis,620
como las galas lleváis,
gran caballero seréis.
GUTIERRE: También sé blandir la espada
y sabré terciar la pica;
que a cualquiera cosa se aplica625
mi persona ejercitada;
bien mis fuerzas acomodo
a todo.
PEDRO: ¿Así? Dios os guarde.
GONZALO: No hay valenciano cobarde.
PEDRO: (En todo el mundo hay de todo.) Aparte630
GONZALO: (Ya el humor le ha conocido Aparte
mi tío, pues le ha mirado
entre atento y admirado.)
TADEO: (¡Qué falso está y qué engreído!) Aparte
Salen doña BRIANDO y doña MENCÍA
PEDRO: Brïanda, tus primos tienes635
ya en tu casa, a verlos llega.
Mencía, tu hermano y primo
logran la esperanza nuestra.
BRIANDA: Sean mis primos bien venidos.
MENCÍA: Tan dichosamente vengan640
como alegre los recibo.
GUTIERRE: Señora, a tus pies merezca
tu mano.
BRIANDA: ¡Primo, señor!
GONZALO: ¡Prima!
MENCÍA: ¡Primo!
GONZALO: ¡Ah, quién pudiera
apretar más este abrazo!645
MENCÍA: Sirvan los ojos de lengua.
PEDRO: De don Gutierre fue padre,
que Dios en el cielo tenga,
don Alonso, hermano mío,
cuyo mayorazgo hereda.650
GONZALO: Participe yo también
de tu mano.
BRIANDA: Bueno fuera
no darte también los brazos.
GUTIERRE: ¿Hermana?
MENCÍA: Hermano, ¿que pueda
abrazarte? Aún no lo creo.655
TADEO: (Ya los ojos se le lleva Aparte
su prima.
PEDRO: Y de don Gonzalo
fue mi hermana doña Elena
madre y gran hermana mía,
que ya del cielo es estrella.660
Sentémonos. ¡Hola, sillas!
Y luego quiero que sepan
mis sobrinos la ocasión
que los trujo de Valencia.
Siéntanse y todos hablan aparte
BRIANDA: Ya comienzan mis temores.665
MENCÍA: Ya mis recelos comienzan.
GONZALO: En mi prima tengo el alma.
GUTIERRE: ¡Qué soberana belleza!
BRIANDA: ¡Qué afectado caballero!
GUTIERRE: ¡Qué declarada, qué tierna,670
sus ojos puso en los míos
con igual correspondencia!
Ya pica el pece, por Dios.
TADEO: Sin duda mi amo piensa
que ya es suya, y atribuye675
lo que es desaire a terneza.
PEDRO: Yo, como sabéis, sobrinos,
aunque mayorazgo era
en la casa de mis padres,
pudieron sacarme de ella,680
casi en pueriles años,
sin su gusto y con mi Estrella,
la inclinación de las armas
y el bullicio de la guerra.
Pasé a Flandes, y probé685
tan dichosamente en ellas,
que fui añadiendo blasones
a mi heredada nobleza.
Llegué a ser maese de campo
con la misma ligereza690
que yo tuve en dilatar
mi opinión y mi experiencia.
Por mi mujer merecí
a una señora flamenca,
tan principal como rica695
y tan casta como bella;
pero llevósela el cielo,
habiendo sido en la tierra
tal, que solas sus memorias
hacen mis entrañas tiernas.700
Dejóme a solo Brianda;
vine a la corte con ella,
habiendo servido en Flandes
pasan los años de treinta,
por lo cual su Majestad,705
así en honras como en rentas,
me hizo grandes mercedes,
aunque mayores promesas,
después de hacerme también
de su consejo de guerra.710
Recién llegado a Madrid,
porque sola no estuviera
Brïanda, vino Mencía,
por mi gusto, de Valencia,
que ha ya dos años y más715
que le acompaña y consuela.
Y ahora, viendo mi edad
tanto a los tiempos sujeta,
que parece que los años
a la muerte lisonjean,720
y queriendo disponer
con mi voluntad postrera
de mi alma, de mi hija,
de mi estado y de mi hacienda;
aunque a Brïanda me piden725
con aplauso y competencia,
en la corte más señores
que su fama tiene lenguas;
temiendo en lo porvenir
que mi nombre se escurezca,730
si no entre hazañas mayores,
entre mayores grandezas;
y previniendo también
que en mi patria no se pierdan
de mi casa los blasones,735
aunque en la ajena florezcan,
quiero, tomando consejo
de mi madura experiencia
pues mi mayorazgo vale
más de doce mil de renta,740
que se conserve en mi nombre
y que se logre en mi tierra,
volviendo a la sangre mía
lo que he comprado con ella;
y así, envíe por los dos,745
en quien tan iguales pesan
las obligaciones mías,
para que mi hija pueda,
haciendo elección del uno,
unir en los dos mi herencia.750
GUTIERRE: (¿Quién duda que seré yo Aparte
el escogido por ella?)
MENCÍA: (Ya está por mí prevenida.) Aparte
GONZALO: (Y cuando no lo estuviera, Aparte
¿hay humanos intereses755
por quien yo olvide tus prendas?)
GUTIERRE: (Ya con los ojos me nombra.) Aparte
BRIANDA: (Confusiones me rodean Aparte
el alma.)
PEDRO: ¿Qué dices, hija?
BRIANDA: ¿Cómo con tanta presteza760
señor, puedo resolverme?
Si gustas, dame licencia
para pensarlo mejor.
GUTIERRE: (Ya me ofende, pues lo piensa.) Aparte
Sale un PAJE del MARQUÉS
PAJE: Para dar la bienvenida765
a estos señores, licencia
pide el Marqués, mi señor.
PEDRO: Entre el Marqués norabuena;
Saldréle yo a recibir.
PAJE: No es menester; que ya entra.770
Salen el MARQUÉS, un PAJE y CRIADOS
MARQUÉS: Esta poca cortesía
de no esperar el recado
perdone vueseñoría,
pues en mí se habrá fundado
sobre amistad.775
PEDRO: Honra es mía
el tratar mi casa así,
conozca a mis valencianos.
MARQUÉS: Por servirlos vine aquí.
GUTIERRE: Para darme a mí las manos.
GONZALO: Y darme los pies a mí.780
TADEO: Pues que somos.
PAJE: Sí seremos.
TADEO: ¿Oiga voacé?
PAJE: Bien, por Dios.
TADEO: Criados a vela y remos,
coro aparte, murmuremos
de nuestros amos los dos.785
PAJE: ¿Va de juego?
TADEO: Va.
MARQUÉS: Señora,
vuesa merced, ¿cómo está?
BRIANDA: La salud que tengo agora
siempre al servicio estará
de vueseñoría.790
MARQUÉS: Y, ¿mejora
de su gran melancolía
vuesa merced?
MENCÍA: Con tal contento
estoy loca de alegría.
BRIANDA: ¿Cómo está vueseñoría?
MARQUÉS: Algo indispuesto me siento.795
BRIANDA: En el alma me pesó.
MARQUÉS: Ya tengo salud entera.
GUTIERRE: Mil males tomara yo,
si para todos tuviera
el milagro que os sanó.800
BRIANDA: Hasta tenerlos, quejoso
no estéis, primo; aun es temprano.
PEDRO: ¿Sobrino?
GUTIERRE: Yo soy dichoso.
PEDRO: Como poco cortesano,
parece que estáis celoso.805
GUTIERRE: ¿Yo celos? Ni aun de los cielos
no hayáis miedo que los pida;
mal conocéis mis desvelos,
un hombre soy que en mi vida
ni tuve envidia, ni celos;810
porque siempre un hombre he sido
que infinitos los he dado,
mas nunca los he tenido.
BRIANDA: (¡Qué necio tan confiado!) Aparte
PEDRO: (¡Qué bachiller tan corrido!) Aparte815
TADEO: Sospecho que no se engaña
del todo mi amo, pues
como el Sol en la campaña,
los ojos pone el Marqués
en su prima.820
PAJE: Es cosa extraña
lo que adora a esta mujer
y ella admite la esperanza.
TADEO: ¡Qué bello decir y hacer
los crïados a la usanza
de este tiempo! Así han de ser,825
pues deben al ser discretos
descubrir el primer lance
de sus amos los secretos.
GONZALO: No hayas miedo que te alcance
la causa ni los efetos;830
pues el propio valor
suyo perderá primero el oro
que yo deje de ser tuyo.
MENCÍA: A lo mucho que te adoro
estas dichas atribuyo;835
ya te doy mil parabienes.
GONZALO: Deja ocasiones de quejas
y dame causas de bienes.
MENCÍA: Muy sin recelo me dejas.
GONZALO: Y muy seguro me tienes.840
GUTIERRE: Préciome yo de atrevido.
BRIANDA: Tú en tener tales recelos,
es sin duda que lo has sido.
MARQUÉS: (¡Muero de envidia y de celos!) Aparte
BRIANDA: Al Marqués miró ofendido.845
GUTIERRE: Oye.
BRIANDA: Sabrélo después,
pues tan poco va ni viene
en eso, señor Marqués,
en que agora se entretiene
mi señora doña Inés.850
MARQUÉS: Mi hermana sólo en ser mía
tiene por gusto y deporte.
BRIANDA: Rayos de quejas me envía.
PEDRO: Dios la guarde, es en la Corte
lo que es el Sol para el día.855
GUTIERRE: ¡Qué hermana tiene tan bella!
MARQUÉS: Vendrá a besarte las manos.
GUTIERRE: Mucho me holgara de vella.
BRIANDA: Las tuyas beso.
PEDRO: Honráranos
esta casa, pues en ella860
le daremos ocasión
tan presto.
MARQUÉS: ¿Cómo?
PEDRO: Se casa
mi Brïanda.
MARQUÉS: (¡El corazón, Aparte
desalado, se me abrasa!
PEDRO: Porque sigue mi opinión,865
con el uno de mis dos
sobrinos.
BRIANDA: (Del todo muerto Aparte
está mi Marqués. ¡Ay, Dios!)
MARQUÉS: Y ¿está del todo el concierto
ya conclüido por vos?870
PEDRO: Es mía la voluntad;
sólo le falta escoger
a cuál quiere.
MARQUÉS: (¿Hay tal crueldad? Aparte
¡Ay, mudable!)
BRIANDA: ¿Qué he de hacer?
¿Diréle que no es verdad?875
MARQUÉS: Será mil veces dichoso
el que quedare elegido
por ella.
GUTIERRE: Más que glorioso
quedaré siendo escogido.
GONZALO: Y yo quedaré envidioso.880
Esto ha sido cumplimiento,
bien mío.
MENCÍA: Con todo, agora
con toda el alma lo siento.
MARQUÉS: Vuesamerced, mi señora,
gozará de este contento885
millares de años, contados
con los minutos los bienes.
BRIANDA: Yo agradezco esos cuidados;
pero nunca parabienes
se admiten adelantados,890
porque suele suceder
derribar las esperanzas
la Fortuna.
MARQUÉS: Puede ser,
pues que para hacer mudanzas,
hasta en el nombre es mujer;895
y porque pienso que es tarde,
será bien daros lugar.
BRIANDA: (¡Qué perdida, qué cobarde Aparte
me deja!)
PEDRO: (Que sospechar Aparte
me dejan.)900
MARQUÉS: El cielo os guarde.
PEDRO: Todos te acompañaremos.
MARQUÉS: No, por mi vida; ¿por qué
usáis de tales extremos?
GUTIERRE: Yo solo me quedaré.
MENCÍA: Porque solas no quedemos.905
MARQUÉS: Muerto voy.
GUTIERRE: Seré despojos.
TADEO: Como en su centro quedó.
BRIANDA: ¿Qué disparates? ¿Qué antojos?
GUTIERRE: Parece que me miró,
dándome el alma en los ojos.910
PAJE: Bravos ademanes son
los de tu amo he pensado…
TADEO: Pienso que tienes razón.
PAJE: …que es un necio confïado.
TADEO: Y un Narciso en su opinión.915
Vanse unos por una puerta y otras por otra
