JORNADA TERCERA
Salen don DIEGO, don LUIS y LILLO
DIEGO: Seguro estás, hijo ingrato,
de que no culpe y condene
tu injusto y vicioso trato.
Porque mi lengua no tiene2085
palabras, no te maltrato.
Será tu culpa mayor
no hallarse castigo igual
en palabras ni en rigor,
que aun no sé decir el mal2090
que sabes tú hacer mejor.
Tus vicios me han retirado
de Madrid, y la prisión
fingida, el amor pasado;
no estoy como Cipión2095
con más honra desterrado,
sino por vicios ajenos,
por necesidad, jamás
honrosa para los buenos;
no sabré decirte más2100
ni tú sabes hacer menos.
LUIS: ¡Con sermones cada día,
sin por qué ni para qué!
¡Oh, qué enfadosa porfía!
¿Estoy yo falto de fe,2105
o he venido de Turquía?
¿Qué he hecho yo que no sea
lo que un caballero mozo
si no es cartujo desea?
¿Qué quieres? Mis años gozo2110
como mi edad los emplea.
¿He sido yo, cual Nerón,
que quiso mudar el ser
por variar el afición?
Querer bien a una mujer2115
es marca de discreción.
LILLO: Y a dos y a tres y a tres mil,
y a cuantas el mundo abarca;
sea hermosa, noble, vil,
no es culpa mayor de marca2120
y no es marca de gentil.
LUIS: ¿Tú predicas?
LILLO: ¿Y te pesa?
¿Qué motilón no aprendió
a echar también su traviesa,
y si en el púlpito no,2125
predica sobre una mesa?
DIEGO: Como todos en mi casa
de tus daños participan,
y toda por ti se abrasa,
los que pueden se anticipan2130
a llorar el mal que pasa;
como has jugado y perdido
la hacienda, que es sangre y vida,
cualquiera será atrevido
a culparte de homicida,2135
pues tu flaqueza ha sentido.
LUIS: Ya jugué, ya se perdió;
también se pudo quemar
la hacienda.
LILLO: ¿Y no se quemó?
LUIS: La hacienda es para gastar,2140
que para guardarla no.
Ninguna moneda es buena
no más que para dar peso
a un arca pesada y llena;
si no ha de servir más de eso2145
bien puede henchirse de arena.
LILLO: Eres leído; ese ardid
usó con agüelos míos
o tuyos mi agüelo el Cid,
mas no consiente judíos2150
guardosos nuestro Madrid,
que el señor Lercio, el pobre,
gasta más de, lo que tiene
y el tercio antes que le cobre;
y al guardoso le conviene2155
prestar de lo que le sobre.
DIEGO: No alabo yo de prudente
a quien detuviese un río
y guardase la corriente:
ese fuera desvarío,2160
pues corre continuamente.
Coger la que es menester
y la demás agua pase,
pues hoy vendrá como ayer.
Quien tiene renta no tase,2165
guarde ni estreche el poder,
que los ríos y los juros
corren siempre, están sus dueños
de la agua y renta seguros,
y no han de ser más pequeños2170
sus gastos, ni ellos más duros;
pero es necio el que a la fuente
del río y de la hacienda,
deshace y rompe y no siente
que, cuando después pretenda2175
agua y río, no hay corriente.
Mis posesiones vendí;
ya no tengo posesión
ni buena esperanza en mí;
retiréme a Torrejón,2180
mi sepulcro tendré aquí;
éste has querido dejarme
que no le vendes jamás,
y no ha sido por honrarme,
mas porque no viva más2185
ni falte donde enterrarme.
LUIS: Déjame ir. ¿Qué galera
es ésta? ¿No basta el remo,
sino atado al banco?
DIEGO: Espera.
LUIS: ¿Cómo he de esperar, si temo?2190
Déjame esconder siquiera;
son mis costumbres feroces,
mi vida áspera e inculta;
si por fiera me conoces,
la fiera luego se oculta2195
que siente pasos y voces.
¿No hay Indias? Italia y Flandes,
¿no pagan sueldo al soldado?
Que vuelva, pues, no me mandes,
que en mis males he juzgado2200
verte y oírte por grandes.
DIEGO: Escucha, que ya el temor
de padre que te castiga
quiere aplacar el rigor,
aunque se murmure y diga2205
que soy vasallo de amor;
que de mi pasión arguyo
que alma y vida perderé;
pues gusto, aunque es malo el tuyo,
no sólo que digan que2210
esclavo soy, pero cúyo.
Si con honrosas ventajas
siguieras en una impresa
el ronco son de las cajas,
que el honor que se interesa
ilustra personas bajas,2215
eso, Luis, ¿por qué no
pudiera ser? Que soldado
honraras a quien te honró;
mas irte desesperado
eso no lo diré yo.
Espera y pretenderé2220
en Madrid alguna plaza
honrosa que el rey te dé,
porque con industria y traza
se alcanza lo que hoy se ve.
El rey me la prometió.2225
cuando le anduve sirviendo,
y para ti diré yo
que la plaza, Luis, pretendo,
que cuyo soy me mandó.
Cuando, después, victorioso
volvieses y acrecentado2230
con algún oficio honroso,
no pagues lo que te he dado;
gózalo tú y sé dichoso,
que aunque es de tu padre y tuyo
el bien, ni aun correspondencia2235
de tu ingrato pecho arguyo,
y así yo le doy licencia
que no diga que soy suyo.
LUIS: Suéltame el brazo, que entiendo
que es del mar y que me anega.
Derríbale
DIEGO: Con nueva razón me ofendo,2240
y ya mi pasión es ciega
si vengarme no pretendo.
Apartas con tanta ira
de tus brazos mi flaqueza
que he caído; ¿no te admira2245
que está a tus pies tu cabeza,
y que Dios te escucha y mira?
LUIS: El viejo es fruta madura,
cáese ella misma y se pierde.
DIEGO: Es verdad, y más segura2250
y más dulce que la verde
y más tan amarga y dura.
La misma comparación
puso alabando a los viejos,
aquel prudente Catón,2255
que en sus maduros consejos
hay salud, gusto y sazón.
LUIS: Pues cuando la fruta verde
está en almíbar süave,
amargura y daño pierde,2260
y así hay mancebo que sabe
más de que algún viejo acuerde.
Más discreto soy que vos.
Dale con el pie y vase don LUIS
Levantaos y pasaré,
que no cabemos los dos2265
en el mundo.
DIEGO: Llega el pie
que abrasen rayos de Dios.
Por el pie aleve y escala
este ya violado templo
donde tu pie se señala.2270
Dios le corte para ejemplo
de quien en culpas te iguala.
Bien haces, traidor; levanta
contra mí, pues yo la he hecho,
esa mal trazada planta,2275
cuyo edificio deshecho
deje la venganza santa.
Salen los pastores, CRESPO, BERRUECO, y MINGO
CRESPO: ¿Voces, clamores, rüido
y salir echando chispas
don Lüis? Desgracia ha habido.2280
BERRUECO: ¡O que le piquen avispas;
que es un bárbaro atrevido!
Pero ¿no ves cómo está
levantándole del suelo
Lillo al viejo?2285
MINGO: Entremos ya.
CRESPO: ¡Oh, malos truenos del cielo,
que quemen al que se va!
¿Qué es esto, señor?
DIEGO: No fue,
no tiene ser el pecado.
BERRUECO: ¿Quién os derribó y por qué?2290
Que él se verá derribado
de Dios si le asienta el pie.
DIEGO: No quiero que se alborote
Torrejón.
CRESPO: Pues ¿de eso dudas?
Es un Judas Iscariote2295
don Lüis, y mató Judas
al padre con un garrote.
LILLO: No hay quien a contar acierte
lo que hoy ha sufrido el cielo.
DIEGO: Ya fragua un rayo más fuerte.2300
Voy a quien me dé consuelo,
que es Juana en mi adversa suerte.
Vanse don DIEGO y LILLO
CRESPO: No viniera un ciego aquí,
y otras veces son prolijos,
y rezaran, Mingo, ansí,2305
“Padres, los que tenéis hijos,
crïadlos bien, porque sí.”
Mas volvámonos, compadre,
porque mi niña quedó
muriéndose, y ya sin madre2310
quedará, y quedaré yo
sin un perro que me ladre.
Sale CÉSAR
CÉSAR: ¿Por qué, si sabéis, amigos,
le lleva ansí a los hombros
Lillo a su amo?2315
CRESPO: Hay testigos
que vieron con mil asombros
de venideros castigos
que don Luis le derribó
y dio con el pie al volver
a su padre, y le dejó;2320
que es víbora y quita el ser
al dueño que se le dió.
CÉSAR: No creo yo de don Luis
esa nueva mentirosa.
CRESPO: Muy en su favor venís.2325
CÉSAR: Don Lüis no hiciera cosa
tan buena como decís.
MINGO: ¿Esto es bueno?
CÉSAR: En la ocasión,
porque maltratar al padre
de tan mal hijo es razón,2330
y en dar la muerte a su madre
fue justísimo Nerón;
que quien tal monstruo parió
merecido premio fue
morir por él cual murió,2335
y es justo poner el pie
en quien tal monstruo crïó.
CRESPO: ¡Andaos a plomosías!
Vamos, mi niña veremos,
que son al fin cosas mías.2340
Vanse los tres PASTORES
CÉSAR: Siguiendo al fin tus extremos,
honor, al campo me envía.
Aquí dicen que ha venido
mi enemigo don Lüis;
si os tiene tanto ofendido,2345
César, A tiempo venís
que todo lo halláis vencido.
A don Lüis no conviene
temer, que eso mesmo le ata
las manos; vencido viene,2350
que quien su padre maltrata
cierta la desdicha tiene.
Y si pensaba Caín,
muerto ya su hermano Abel,
con ser menos culpa, en fin,2355
que la tierra iría tras él
hasta darle un triste fin,
en don Lüis que dice o piensa
que está mi espada envainada,
mejor vengaré mi ofensa2360
estando contra él la espada
de Dios alzada y suspensa.
Sale la SANTA sola
SANTA: Albricias, alma mía,
que ya de vuestro bien se acerca el día,
y el destierro cumplido2365
que ausente de la patria os ha tenido,
el soberano Esposo
llamándoos a su tálamo amoroso,
con música os convida
a eterna paz, a enamorada vida,2370
al néctar de su vista deleitoso,
al real palacio, a la tranquila casa
donde no llega el mal ni el bien se pasa.
Con el salmista hebreo
cante, cual cisne, amor, vuestro trofeo;2375
decí a vuestro querido,
“Alegre estoy, mi Dios, de lo que he oído,
dichosa habitadora
seré de la ciudad donde el bien mora;
ya se pasó el invierno2380
ya se acerca el abril y el mayo tierno
que el cierzo no marchita ni desflora.
Jerusalén, tus calles infinitas
veré empedrar de jaspe y margaritas.”
Sale el ÁNGEL
ÁNGEL: Juana: ¿qué nuevo canto2385
te iguala al cisne?
SANTA: ¡Ay, mi custodio santo!
¡Ay mi laurel divino,
mi guarda compañero y mi padrino!
Del contento que encierro
pedí albricias. Alzáronme el destierro.2390
Mañana, ángel, mañana,
veré con vos la patria soberana
rotos los grillos del pesado hierro
que Adán echó a los hombres, de tal suerte,
que no hay romperlos otro que la muerte.2395
ÁNGEL: La invención sacrosanta,
mañana, de la Cruz celebra y canta
todo el mundo, y en ella
te quiere Dios llevar a su Sión bella.
En semejante día2400
naciste al mundo para su alegría,
el hábito tomaste
y en este santo día profesaste.
Juana eres de la Cruz, pupila mía,
la Cruz adoras y en su día subes2405
pasando estrellas y pisando nubes.
SANTA: Para tan grande fiesta
como me ofrece amor y Dios me empresta,
cuando mi bien señalas,
laurel divino, vuélveme mis galas;2410
mi guardajoyas fuiste,
la púrpura que el mismo Dios se viste
de la cruz y los clavos
que dieron libertad a sus esclavos,
y la corona que guardar quisiste2415
me puedes, Ángel, dar, porque con todas
pueda subir a celebrar sus bodas.
ÁNGEL: La cruz de Cristo, dama,
está a la cabecera de tu cama;
los clavos y corona2420
que el reino de tu Esposo y bien pregona
por único monarca,
guardadas tengo, Juana mía, en el arca
de tus joyas divinas,
donde tienes cilicio y disciplinas,2425
y otra prenda de amor que en cuanto abarca
el sol no la hay más rica ni más bella,
en el arca te espera; corre a vella.
SANTA: ¿Qué prenda es, Ángel santo,
la que me da mi Esposo y vale tanto?2430
ÁNGEL: No vale Dios más que ella.
SANTA: ¡Ay prenda soberana! ¡Ay joya bella!
¿Y en el arca encerrada
la tiene Dios?
ÁNGEL: En ella está guardada.
SANTA: ¿Qué joya es, Ángel bello?2435
Decidlo, que me muero por sabello.
ÁNGEL: Para que tu alegría sea doblada
no lo sabrás por más que lo deseas
hasta que abriendo el arca tu bien veas.
Vase el ÁNGEL
SANTA: Albricias, madres mías,2440
tocad a fiesta; haced mil alegrías,
venid cantando todas
veréis la joya de mi amor y bodas.
¡Ah, arca soberana!
¿Por qué no vas a verla, indigna Juana?2445
Alegraos, cielo, tierra,
por la joya que Dios en mi arca encierra,
por lo que en ella mi ventura gana.
Madres, vengan, verán mi prenda rica,
pues sólo es bien el que se comunica.2450
Salen MARÍA, monja, y otra MONJA
MARÍA: Madre: ¿qué voces son éstas?
SANTA: Si vieran lo que me ha dado
mi divino enamorado,
hicieran conmigo fiestas.
¡Oh, qué prendas manifiestas2455
tengo, madres, del amor
de mi divino Señor!
¡Oh, qué joya tengo entre ellas
que aventaja a las estrellas
en belleza y resplandor!2460
MARÍA: ¿Dónde está? Vámosla a ver,
sí nuestro amor lo merece,
que, pues tanto la encarece,
notable debe de ser.
MONJA 1: Pues ¿no podremos saber2465
qué joya es?
SANTA: No lo sé yo,
madres, que quien me la dió
decírmelo no ha querido,
porque el bien no prevenido
en mucho más se estimó.2470
Descúbrese una arquilla curiosa sobre una mesa
Pero, pues el arca es ésta
o, por mejor decir, zona
de los clavos y corona
que son galas de mi fiesta,
hoy he de hacer manifiesta2475
a todos la dicha mía,
y la joya que me envía
mi Dios les he de mostrar
por que puedan celebrar
justamente ml alegría.2480
Hinquen las rodillas todas.
Híncanse
MONJA 1: ¿Qué será?
MARÍA: Nuevos favores
de Dios, cada vez mayores.
SANTA: Centro feliz que acomodas
las ventas de nuestras bodas;2485
velo hermoso, aunque pequeño;
depósito de el empeño
que el amor ha puesto en ti;
nave, que del Potosí
trae riquezas de mi dueño,2490
haz manifiesto el tesoro
que apetece mi deseo;
fe tengo, con ella creo
lo que sin ver en ti adoro;
salga de su mina el oro2495
que a mi ventura prevengo,
que, pues a gozarle vengo
sin saber lo que es diré,
“Tan rica estoy que no sé,
gran Señor, lo que me tengo.”2500
Ábrese el arca y sale entre nubes doradas el Santísimo Sacramento
Pero ¡ay cielos! ¿Qué ventura
es ésta?
MARÍA: ¡Milagro extraño!
SANTA: Pan que fertiliza el año
Toquen poco
de la celestial hartura;
maná de eterna dulzura,2505
blanco que señala Juan,
medalla de amor galán,
pues a mi arca habéis venido,
diré que habéis proveído,
mi Dios, el arca del pan.2510
Mas, decidme, Esposo amado,
¿a qué a mi arca venís?
¿De qué enemigos huís,
que os acogéis a sagrado?
¿Si porque os he celos dado2515
os escondéis para prueba
de mi amor? Ya sé que os lleva
a que acechéis almas fieles
por ventanas y canceles,
mas por arca cosa es nueva;2520
mas como parto mañana
a la patria de la vida
prevenísme la comida,
providencia soberana.
Aparécese el ÁNGEL junto al arca detrás de ella
ÁNGEL: Esta forma, amada Juana,2525
comulgó un hombre en pecado
que está muerto y condenado,
y saliendo de él se vino
a tu poder.
SANTA: ¡Qué divino
favor! ¡Qué tierno bocado!2530
Con tan divinos despojos,
¿quién me iguala, laurel santo?
MONJA 1: Llena de amoroso llanto
estoy.
SANTA: Fin de mis enojos,
pan de leche, pan con ojos2535
vos cumplisteis la esperanza
de mi bienaventuranza;
mañana os comulgaré
y la gloria alcanzaré,
pues llevo en vos la libranza.2540
Toquen poco. Encúbrese el Ángel y el arca
MONJA 1: Llena de confusión santa
voy.
MARÍA: ¡Que tanto Dios regale
un alma! La luz que sale
de su hermoso rostro es tanta
que nos deslumbra y espanta.2545
MONJA 1: Con tal reverencia quedo,
que no oso hablarla, aunque puedo
MARÍA: ¿Quién su dicha no pregona,
dándote Dios tal patrona,
reino ilustre de Toledo?2550
Vanse las MONJAS
Salen los pastores, CRESPO, BERRUECO y MINGO
CRESPO: Si no me la resocita
yo me ahorco, madre Juana
SANTA: ¡Oh hermanos!
CRESPO: Firmeza hermana;
y mos ama, no permita
tal desgracia.2555
SANTA: Pues ¿qué ha sido?
CRESPO: Mis pecados deben ser.
Cenó mi Elvirilla ayer
unos berros, que han urdido
mis penas, que tiene tacha
de comerlos. Socedió2560
–¡ay Dios!–que la dije yo,
“No comas berros, mochacha.”
SANTA: ¿Y pues?
CRESPO: Comió un amapelo
entre los berros, y luego
tomó las de Villadiego2565
y afufólas para el cielo,
que acá mos solos tenía;
era sola y viudo yo,
que Mari Crespa murió
dicen que de hipocresía.2570
BERRUECO: De hidropesía diréis.
CRESPO: Sea lo que huere, en fin;
ella heredaba un mastín,
seis gallinas y otros seis
pollos, un majuelo, un banco,2575
un barbecho y un rastrojo;
un buey, aunque tuerto y cojo;
un asno sin cola y manco,
una cama, un arambel
con la historia de Tobías2580
cuando al gigante Golías
mató junto a Peñafiel,
y otras cosas, que só rico.
¡Mirad vos qué hemos de her
sin hijos y sin mujer2585
el buey y yo y el borrico!
Dadle vida, que es afrenta
que de comer ensalada
muera una mujer honrada
sin estar calenturienta.2590
Si la matara el dotor
entre los más que ha matado
que, aunque necio, es licenciado,
diérame menos dolor;
que, en fin, el puebro y alcalde2595
le pagamos y hace bien,
en matarmos, que no es bien
que le paguemos de balde;
mas un amapelo crüel
no es bien. Sanad mi dolor,2600
que se correrá el dotor
de no haberla muerto él.
SANTA: No seáis tan malicioso.
CRESPO: No es malicia hablar verdad.
Sale don DIEGO
DIEGO: Madre, estos labios honrad2605
con esos pies; vergonzoso
vengo y con razón a vos
por no tomar los consejos
que, en ser vuestros, son espejos
de la claridad de Dios.2610
SANTA: Señor don Diego: no es
aquese vuestro lugar.
DIEGO: No os oso al rostro mirar,
y así me postro a los pies.
Un hijo que a intercesión2615
vuestra, madre, Dios me ha dado
y por haberse crïado
con la santa educación
vuestra en su tierna niñez,
imaginé que aprendiera2620
virtudes, con que me diera
después alegre vejez;
con las alas que mi amor
le ha dado, la libertad
de su loca y moza edad,2625
el poco freno y temor
que rompe y desprecia ya,
tan en mi daño ha salido
que, si la culpa he tenido,
la pena él mismo me da,2630
por darle yo larga rienda.
A tal extremo ha llegado,
que habiendo desperdiciado
la honra con el hacienda
que le di como indiscreto2635
y él no supo disponer,
por no tener que perder
viene a perderme el respeto;
aconsejástesme vos
con tiempo que no le diese2640
tanta licencia y temiese
la estrecha cuenta de Dios.
Pudo más su amor conmigo;
por su causa a Dios dejé,
y así quiere que me dé2645
él mismo, madre, el castigo.
SANTA: Y es razón, que a quien el yugo
de Dios por sus gustos trueca
sea el mismo por quien peca,
señor don Diego, el verdugo;2650
que no por ser don Lüis
vuestra sangre era razón
no enfrenar su inclinación;
que la sangre, si advertís,
con ser la vida y substancia2655
del cuerpo y más excelente
humor, la saca el prudente
cuando daña su abundancia.
Cuando los límites pasa
un hijo y la ley de Dios,2660
sacad esa sangre vos
y echadla, señor, de casa,
que, si no es por este medio
y no os permitís sangrar,
mal os podremos curar2665
agora que no hay remedio.
A mi Esposo he suplicado
que de don Lüis y vos
se duela. Es todo amor Dios;
su real palabra me ha dado2670
de enfrenar su juventud.
Vos le pudierais sanar,
que no siempre se ha de dar
por milagro la salud;
pero, como escarmentéis,2675
explicaréselo agora.
DIEGO: Si vos sois mi intercesora,
madre, ¿qué no alcanzaréis?
CRESPO: ¿Y mi hija, madre Juana?
SANTA: A mi Esposo celestial2680
rogaré.
CRESPO: Ya olerá mal;
ruégueselo presto, hermana.
Sacan la NIÑA muerta
SANTA: Dos padres piden, mi Dios,
a vuestro amor excesivo
por dos hijos: uno vivo2685
y otro muerto. Pues sois Vos
camino, verdad y vida,
dádsela a los dos, que en calma
están, al uno en el alma,
que en vicios muerta y perdida2690
pide por ella su padre,
y a la otra en el cuerpo. En esto
haréis, Señor, manifiesto
que me amáis.
NIÑA: ¡Ah Juana madre!
¿Por qué del sosiego eterno2695
me sacas, si en él me ves,
para que crezca después
y me condene al infierno?
¿Por qué del sacro sosiego
y del lugar celestial2700
quieres que al mundo mortal
vuelva a tu instancia y tu ruego?
Posando estoy; adiós, madre;
¿a qué he de volver al suelo
pudiendo siempre en el cielo2705
encomendarle a mi padre?
TODOS: ¡Gran milagro!
SANTA: Escarmentar
en aqueste ejemplo pueden
todos los padres que exceden
la justa ley en amar2710
a sus hijos demasiado.
DIEGO: Admirado, madre, voy.
SANTA: Señor don Diego, desde hoy
veréis vuestro hijo enmendado.
DIEGO: ¡Gran santa!2715
Vanse la SANTA y don DIEGO
BERRUECO: Desde este día
mis hijos castigaré;
a azotarlos voy a fe
que si el padre que los cría
con libertad se condena,
que no ha de haber quien me note2720
en eso.
MINGO: Yo haré un azote
que de docena en docena
los sacuda.
CRESPO: Voy a dar
tierra a Elvira.
BERRUECO: ¡Oh, quién pudiera,
porque mujeres no hubiera,2725
cuantas viven enterrar!
Vanse. Salen LILLO y don LUIS
LILLO: Tamañito estoy, que un niño
me meterá en un zapato.
Yo, señor, ya no te riño,
que quien tiene tan mal trato2730
no ha menester más aliño;
pero no quiero que venga,
sobre ti un rayo de Dios,
y estando yo cerca tenga
en que entender con los dos.2735
Voyme, por fin de mi arenga;
dos amos de malos tratos
bastan, que el temor me amansa;
no quiero terciar contratos
de amor, que el diablo se cansa,2740
dicen, de romper zapatos.
LUIS: Ya te habías de haber ido.
LILLO: No pagas; porque me pagues
lo que debes me despido.
LUIS: Mira, Lillo, no me estragues2745
la paciencia.
LILLO: ¿Hete servido?
LUIS: Sí.
LILLO: ¿Hasme pagado?
LUIS: Sí y no.
LILLO: Dime tú esa adivinanza,
porque no la entiendo yo.
LUIS: Ya te pagué en esperanza,2750
que alguno en ellas pagó.
LILLO: ¿Dísteme otra cosa?
LUIS: Sí;
más de dos bellaquerías
que has aprendido de mí,
y valen en estos días2755
las indias de un Potosí.
Pregúntale a la riqueza
por qué comunica menos
con los hombres de nobleza
o ingenio al fin, con los buenos,2760
que ellos tienen más probeza,
y responderá al momento,
porque de mentira, engaño
y maldades me sustento,
y nunca sabe hacer daño2765
el de noble entendimiento.
Luego, si yo te he enseñado
enredos, mentiras mías,
traza de rico te he dado,
y en moneda que estos días2770
vale y corre té he pagado.
LILLO: Pues no pasa esa moneda
en Torrejón.
LUIS: ¿Por qué no?
Bien hay quien trocarla pueda,
que siempre el engaño halló2775
quien sus mentiras hereda.
LILLO: Mis miembros que están desnudos
no admiten estas razones,
que engaños no son escudos.
LUIS: Son con dos caras doblones.2780
LILLO: Pues págame tú en menudos,
o haré a la justicia alarde
del tiempo que te he servido.
LUIS: Vete, villano cobarde,
que desde aquí te despido.2785
LILLO: Ya llegó el despido tarde;
que yo [ya] me despedí.
¡Que éste es el blasón que saco!
LUIS: ¡Por Dios si paras aquí!
LILLO: Más vale servirme a mí2790
para servir a un bellaco.
Vase. Habla la voz de un ALMA dentro
ALMA: Hombre.
LUIS: El paso, la persona,
el movimiento, la voz,
todo pienso que pregona
temor que lengua feroz2795
el aire denso inficiona.
Sale un ALMA, de galán
ALMA: ¡Hombre!
LUIS: Aunque dices mi nombre,
y tú pareces lo mismo,
me das causa que me asombre
y esté en un confuso abismo,2800
viendo que me llamas hombre,
y bien me puedo ofender
porque hombre sólo es afrenta,
pues no dice más del ser
y otro cualquier nombre aumenta2805
valor, hacienda y poder.
ALMA: Como vos no tenéis más
de ser hombre el ser desnudo
sin el bien que los demás,
hombre os llamé y temo y dudo2810
que no lo fuistes jamás.
Cuando deshecha se ve
y borrada una pintura,
para dar noticia y fe
de ella, escribirse procura2815
su nombre y quién ella fue;
y así, hombre, no os asombre
que siendo imagen de Dios
borrada, que aun no sois hombre,
porque os conozcáis en vos2820
de hombre os dé sólo el nombre.
LUIS: Como crecen los agravios
va creciendo en mí el temor.
Decid, pensamientos sabios,
¿cómo no siento valor2825
en el pecho ni en los labios?
¿Yo, cuanto más ofendido,
más temeroso y turbado?
¿Qué nueva mudanza ha sido?
¿Quién eres? No te he llamado2830
hombre, ni lo has parecido;
porque un hombre igual a mí
solo y con armas iguales
no le temiera yo ansí.
ALMA: Aunque mienten las señales,2835
no soy cuerpo, un alma sí;
un amigo y el más cierto
vuestro fui.
LUIS: ¿Qué fugitivo
temor mi rostro ha cubierto?
¿Quién eres, que entierra el vivo2840
su memoria con el muerto?
ALMA: Soy don Juan, el que en la corte
en tierna edad y con vos,
hice de mi gusto el norte.
LUIS: Amigo caro,–¡por Dios!–2845
que tu rigor se reporte.
Y dime: ¿en qué parte estás?
¿entre almas gloriosas?
ALMA: Menos.
LUIS: ¿Entre condenados?
ALMA: Más.
LUIS: ¿En el purgatorio? Buenos
indicios de fe tendrás.2850
ALMA: Allí estoy por atrevido,
por libre, por descortés
a mi padre.
LUIS: ¿Y ha tenido
muchas penas quien lo es,
alma, porque yo lo he sido?2855
ALMA: Tantas tengo, que al momento
me acordé de vos y quise
daros algún sentimiento,
y aunque no dejan que avise
su gente el rico avariento,2860
yo, que en más noble lugar
estoy, por la Santa Juana
os he venido a avisar,
que experiencia soberana
y memoria os pienso dar.2865
LUIS: ¿Es tan grande e inhumano,
como el fuego del infierno
el del purgatorio?
ALMA: Hermano,
aunque regalado y tierno,
llegad la vuestra a mi mano.2870
Danse las manos y sale de ellas una llama de fuego
LUIS: ¡Ay, que me abraso y me quemo,
no sólo la mano y palma,
sino el alma! Morir temo.
ALMA: ¡Hombre, que os avisa un alma!
Mudad el vicioso extremo.2875
Vase
LUIS: Mano de fuego, esperad,
no os apaguéis; mas por Dios,
que con la luz que dais vos
descubro yo una verdad,
pero no tanta crueldad,2880
aunque es venganza forzosa,
haced dos luces piadosa;
sed justa viendo propicia,
misericordia y justicia,
que una sin otra es dañosa.2885
Dios mío, este fuego labra
nueva vida; desde luego
pondré la mano en un fuego
que he de cumplir mi palabra.
Vuestro tesoro se abra2890
de gracia, a quien llevó aquellos
pecados por los cabellos,
que yo no puedo, mi Dios,
ir con ellos yendo a Vos,
ni sin Vos librarme de ellos.2895
Vayan arrastrando, lleguen,
pues llevo en la mano luz,
al Rojo mar de la cruz
donde se limpien y aneguen.
Ningunos respectos nieguen2900
el bien que el alma ganó;
no hay inconvenientes, no,
que me estorben mi deseo,
pues siendo cambio Mateo
con cielo y tierra se alzó.2905
Padre de mi alma, espera,
que sí a mirarte me atrevo,
Dios me dará un libro nuevo
y el del cordero quisiera;
ya entiendo su verdadera2910
música y puedo enseñar
en esta mano a cantar,
que en esta mano si vive
se ve lo que no se escribe
sino es al Rey Baltasar.2915
Vase. Salen tres PASTORES, don DIEGO, CÉSAR, doña INÉS y los más que pudieren
PASTOR 1: Nuestra madre se nos muere,
nuestro amparo, nuestra Santa.
Cielos, ¿qué habemos de hacer?
PASTOR 2: No castiguéis nuestra patria
con tal azote, mi Dios.2920
PASTOR 3: Dadnos, nuestra madre amada,
nuestra salud, nuestra vida,
y el amparo de la Sagra.
INÉS: ¡Ay de mí, triste sin ella!
DIEGO: Si muere la Santa Juana,2925
¿qué aguarda más mi vejez?
CÉSAR: Mostradnos, madres amadas,
el cuerpo de nuestra madre,
para dejar consolada
nuestra tristeza y pesar.2930
INÉS: Madres: las puertas se abran
para ver este tesoro.
TODOS: Mostradnos, madres, la Santa.
Sale una MONJA
MONJA: Por cumplir vuestros deseos,
antes que del cuerpo salga2935
de este ángel el alma bella,
que ya apresta su jornada,
es justo que la veáis.
Descubren una cortina y aparecerá la SANTA de rodillas con un Cristo en la mano y coronada la cabeza como la pin- tan y las MONJAS a sus lados, y estén sobre una tarima a forma de cama
DIEGO: Madre nuestra, madre Juana,
¿por qué nos dejáis tan tristes?2940
SANTA: Sosegad, hijos, las ansias.
PASTOR 2: ¿Quién ha de poder, si vemos
perdida nuestra esperanza?
Sale don LUIS
LUIS: Juntos están. Pediré
de mis culpas la venganza.2945
Humilde estoy a esos pies,
veis aquí, César, mi espada
para vengar los delitos
que la justa muerte aguardan,
y ansí digo que gocé2950
a doña Inés, y palabra
doy, si gustáis, de su esposo.
Dejad ofensas pasadas
si acaso el perdón merece
una culpa confesada.2955
Padre mío, yo os suplico
que, no mirando a mis faltas,
me perdonéis como a hijo.
Perdón pido, madre Juana,
rogad a los dos por mí,2960
y a Dios que sane la llama
de este fuego riguroso;
rogádselo, madre santa;
humilde el favor os pido;
por vos el perdón aguardan2965
mis pecados.
SANTA: Levantad,
hijo; que mejor alcanzan
esas lágrimas con Dios
el perdón que mis palabras.
Yo rogaré de mi parte2970
que Él os conserve en su gracia,
y a don Diego y César pido
que perdonen vuestras faltas.
DIEGO: Basta que vos lo pidáis
para quedar perdonadas.2975
CÉSAR: Perdón y brazos os doy.
LUIS: Vuestra nobleza se ensalza
con este nuevo favor,
y merced tan señalada,
que perdón tan liberal2980
de vos sólo se esperaba.
DIEGO: Dad a doña Inés la mano,
LUIS: Mas–¡ay de mi, virgen Juana,
ya estoy sano de aquel fuego
que tanto me atormentaba!2985
INÉS: Yo me tengo por dichosa,
después de tantas desgracias,
pues he venido alcanzar
mis perdidas esperanzas.
Yo soy, señor, vuestra esposa.2990
Descúbrese de rodillas sobre una tarima, puestas las manos La SANTA elevada, y a sus lados las MONJAS hincadas de rodillas
SANTA: Hijos, adiós, que me llama
mi Esposo. Allá, en su presencia,
tendrá eternamente España,
y en ella este reino ilustre,
una propicia abogada.2995
Esposo, venid por mí.
Dentro
JESÚS: Sube a gozar, prenda santa,
los premios de tus trabajos.
Toquen poco
DIEGO: ¡Gran suerte!
TODOS: ¡Visión extraña!
ALDONZA: Madre, ¿que os vais de esa suerte?3000
SANTA: Quedaos a Dios, prendas caras.
¡Mi bien!
Aparece el niño JESÚS
JESÚS: ¡Mi esposa!
SANTA. ¡Mi Dios!
JESÚS: Con las joyas soberanas
de mi cruz, corona y clavos,3005
te recibo.
SANTA: Joyas santas.
Cruz mía, con vos nací,
Juana de la Cruz me llama
el mundo, y es justa cosa,
Cruz, pues sois mi joya amada,3010
que vos me llevéis al cielo,
y por que segura vaya,
en vuestras manos, Señor,
os encorniendo mi alma.
JESÚS: Ven a mi palacio eterno.3015
DIEGO: El corazón se me arranca.
Suben la tramoya
ÁNGEL: Aquesta corona y silla
es para la Santa Juana.
Tocan
LUIS: ¡Oh, venturosa mujer!
Si tus divinas hazañas3020
se hubieran de reducir
a poemas, no bastaran
cuantos ingenios celebra
con tanta razón España.
Quédese a la devoción,3025
pues que las lenguas no bastan.
