Palabras y plumas — Jornada I

PALABRAS Y PLUMAS

Tirso de Molina (Gabriel Téllez)

Este texto electrónico fue preparado por Vern Williamsen en 2000. Se basa en el texto de DOCE COMEDIAS NUEVAS DEL MAESTRO TIRSO DE MOLINA, PRIMERA PARTE, (Sevilla: Francisco de Lyra, 1627) que ha sido cotejado con la edición de don Juan Eugenio Hartzenbusch (COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA, BAE 5, 1858).


Personas que hablan en ella:

  • MATILDE, princesa de Salerno
  • PRÓSPERO, príncipe de Taranto
  • Don ÍÑIGO, caballero español
  • El REY de Nápoles, don FERNANDO I
  • SIRENA
  • LAURA
  • GALLARDO, lacayo
  • El DUQUE de Rojano
  • LISENO
  • RUGERO
  • TEODORO
  • LAURINO
  • Un CRIADO
  • ACOMPAÑAMIENTO

JORNADA PRIMERA


Salen PRÓSPERO, bizarro, con muchas plumas, y MATILDE
MATILDE: ¡Ah, príncipe de Taranto!
¡Próspero, señor, mi bien!
Espera, el paso deten.
o anegaráte mi llanto
PRÓSPERO: Siendo el desengaño tanto,5
ya mi sufrimiento pasa,
por mas que tu amor me abrasa,
las leyes de mis desvelos;
mas ¿cuándo huyeron los celos
que no volviesen a casa?10
¡Ingrata! ¿Qué es lo que quieres?
¿Para qué a voces me llamas?
Cuando a don Íñigo amas,
¡finges que por mi te mueres!
Terribles sois las mujeres,15
pues a la sombra imitáis,
y como ella, cuando amáis,
leves, del que os sigue huís.
Al que os desprecia seguís,
al que os adora engañáis.20
Si el alma a un español das,
¿por qué en mí tu amor ensayas?
MATILDE: Injúriame, y, no te vayas.
Poco has dicho, dime más.
Mientras que presente estás,25
tengo vida; y solo el rato
que ausente mi amor retrato,
no hay para mi mal paciencia.
Compre a injurias tu presencia
mi amor, que lance es barato.30
¿De qué estás, mi bien, quejoso?
¿Quién ha podido ofenderte?
Que puesto que vivo en verte
amante cuanto celoso,
como pende mi reposo35
del tuyo, aunque así aseguras
la fe que en celos apuras,
si hace el gasto tu pesar.
No pretendo yo comprar
a tu costa mis venturas.40
PRÓSPERO: Cautelosa persüades
favores con que me enciendes.
¿Por qué mentiras me vendes
con máscaras de verdades?
Afeitadas crueldades45
tiranizaron mis años;
no desmientas desengaños
que han de hacer en tus mudanzas
por dilatar esperanzas
mas incurables mis daños.50
Ya con el pleito saliste.
Lo que no han hecho soldados,
bastaron a hacer letrados.
Con ellos al fin venciste.
Si mi amor entretuviste55
hasta gozar su gobierno,
princesa eres de Salerno.
Estado tienes bastante
con que enriquecer tu amante,
más dichoso, no más tierno.60
Ya yo sé que en esta empresa,
si fingiste amarme tanto,
fue por verte de Taranto,
siendo mi esposa, princesa;
pues Salerno te confiesa65
por tal, y perdió Rugero
por libros lo que el acero
ganó e impides que cobre,
goza a don Íñigo pobre,
español y lisonjero.70
Entronícese en tu estado;
que la que es rica y se casa
con pobre, lleva a su casa
en un marido un crïado.
Su hacienda ha desperdiciado75
en la firme pretensión
de tu amor; y ansí, es razón
que premies su intento casto;
pues amor con tanto gasto
te obliga a restitución.80
MATILDE: Puesto que me haya el derecho
que tengo a Salerno dado
la posesion de su estado,
que Rugero había deshecho,
¿a qué propósito ha hecho85
argumentos tu malicia
contra la clara noticia
que sabes de mi valor,
echando a mi noble amor
sambénitos de codicia?90
Tan lejos de apetecer
tu estado estoy por quererte,
que quisiera empobrecerte
para darte nuevo ser.
Si estuviera en mi poder,95
la vida y ser te quitara,
que luego en ti mejorara;
para que de esta manera,
cuanto más te engrandeciera,
más a amarme te obligara.100
De don Iñigo confieso,
puesto que en vano trabaja,
lo que en amar se aventaja,
pues es del amor exceso;
mas si coligieras de eso105
la derecha conclusión,
sacaras la obligación
que a mi fe constante tienes,
pues a él le pago en desdenes,
y a ti con el corazón.110
Si yo fuera agradecida,
y mi voluntad juzgara
sin pasión, su amor premiara
dándole mi estado y vida;
pero está tan oprimida115
por ti, que en vez de quererle,
aun no oso favorecerle
con solamente mirarle.
Mira cómo podré amarle,
si tengo pena de verle.120
PRÓSPERO: ¿Luego osarásme negar
que agora cuando mantiene
la sortija que entretiene
a tus puertas el lugar,
No se ha venido a cifrar125
en ser él favorecido
de ti, y en que hayas salido
con el estado que esperas?
Si tú no lo permitieras,
nunca él se hubiera atrevido130
Al punto que en tu favor
salió la alegre sentencia,
en mi agravio y competencia
hizo alarde de su amor.
Joyas de sumo valor135
dio en albricias; que no hiciera
más, si mi estado tuviera.
¿Y quién negarme podrá
que ninguno albricias da
de lo que adquirir no espera?140
MATILDE: ¿Qué diste tú a quien la nueva
de mi dicha te llevó?
PRÓSPERO: Abrazos el gusto dio,
que en ti su ventura aprueba,
promesas, que quien las lleva,145
presto vendrá a ejecutar.
De plumas hice adornar
mis pajes, porque en sus galas
cifrase el Amor las alas
con que al cielo ha de volar.150
Encarecí con razones
y agradecí con palabras
tu suerte.
MATILDE: ¡Pródigo labras
en mi amor obligaciones!
Mas las que agora propone,155
pudieran, cuando las sumas,
por mas que amarme presumas,
borrar la fama que cobras;
pues debo al español obras,
y a ti palabras y plumas.160
Mas como tras ti te llevas
la inclinación que te adora,
una pluma tuya agora
estimo en más que las pruebas
gastos e invenciones nuevas165
de ese español, cuyo fuego
aborrezco, aunque no niego
que con victoria saliera,
si en su pretensión tuviera
un juez que no fuera ciego.170
¿Con que favores le he dado
esperanzas, y a ti enojos,
pues ni aun con risueños ojos
sus servicios he mirado?
¿En qué saraos he danzado175
con él? ¿De qué formas quejas?
¿Qué coche, desde las rejas,
músicas dando a mi calle,
no puse, por no escuchalle,
candados a mis orejas?180
Si me tiene voluntad,
¿podré quitársela yo,
pues aun Dios no sujetó
su albedrio y voluntad?
Si con liberalidad185
gasta y destruye su casa,
justa, ronda, rompe, abrasa,
¿ha de sacar mi rigor
premáticas que en su amor
y en sus gastos pongan tasa?190
Si aqora corre por mí
sortija en mi misma calle,
y por gozarla y gozalle,
a Nápoles trae tras sí,
¿pude hacer yo mas por ti,195
porque satisfecho estés
y no te enojes después,
que despejando el balcón,
quedar en reputación
de ingrata y de descortés?200
Anda, amores, que estás loco.
Tener celos y encubrirlos
es amor; pero pedirlos
es estimarte a ti en poco.
Si con esto te provoco,205
y ya tu enojo se ablanda,
entra en la sortija, anda.
Muestra que sales por mí.
Dame esa pluma turquí,
y ponte esta verde banda;210
que mis celos trocar quiero
en esperanza segura.
PRÓSPERO: Hechizos de tu hermosura
cera me hacen, si fui acero.
MATILDE: ¿Vas seguro?215
PRÓSPERO: Estarlo espero.
MATILDE: ¿Correrás?
PRÓSPERO: Por agradarte;
mas para que pueda darte
el premio, ¿con qué favor
piensas animar mi amor?
MATILDE: Con reírme y con mirarte220
Vanse. Salen el REY y RUGERO
REY: Rugero, el pésame os doy
de la pérdida presente,
y tanto más triste estoy,
cuanto os miro mas prudente
y más cortesano. Hoy225
mi consejo os ha quitado
a Salerno, defendido
por vos como gran soldado;
que más con vos ha podido
que un ejército, un senado.230
El favor que permitió
la justicia en él os hice.
En fin Matilde os llevó,
con la sentencia felice,
el estado que os quitó.235
Pero pues a mi pesar
os son contrarias las leyes,
y no es costumbre llegar
a dar pésames los reyes,
pudiendo mercedes dar,240
conde os hago de Celano.
RUGERO: Diré, de aquesa manera,
señor, con César romano,
“Si no perdiera, perdiera
la merced que hoy por vos gano;245
pero en fin, sois heredero
en el reino y el valor
del magno Alfonso el primero
de Nápoles, resplandor
de la pluna y el acero.250
Siglo de oro fue por él.
Los pies mil veces os beso.
REY: Sois vasallo noble y fiel,
y el sentimiento os confieso
que esta sentencia crüel255
me causa, pues sin Salerno,
bajáis de príncipe a conde.
RUGERO: Por veros, señor, cuán tierno
vuestra alteza corresponde
a mi lealtad, su gobierno260
menosprecio; pues si es cierto
el amor que habeis mostrado
y en vuestra privanza advierto,
no iguala su principado
al que en vos he descubierto.265
Lo que aquí sentirse puede,
oor ser de mas importancia,
es ver que Matilde herede
a Salerno, y que de Francia
la facción tan fuerte quede;270
que del conde de Anjou es
deuda, y amiga en extremo,
y pretendiendo el francés
quitaros el reino, temo
no salga con su interés;275
que si Matilde le ayuda
y en Salerno le da entrada,
pongo a Nápoles en duda.
REY: Ya sé cuán apasionada
Matilde, si no se muda,280
es del conde mi enemigo
y el daño que puede hacerme.
RUGERO: De eso soy yo buen testigo,
y sé que el conde no duerme,
pues trae de Francia consigo285
un ejército volante
a ponernos en aprieto.
Si con él pasa adelante,
y el de Taranto, en efeto,
siendo de Matilde amante,290
no aseguró su lealtad
con vuestra alteza…
REY: Los dos
juraron fidelidad,
estando delante vos,
a mi corona.295
RUGERO: Es verdad;
pero ¿cuándo el interés
en juramentos repara?
Yo sé, que por el francés
la princesa se declara
de Salerno, y que después300
a Nápoles perderás
siendo Matilde traidora
como lo es; pero podrás
poner remedio, si agora
conmisión, señor, me das305
para visitar su casa.
Cartas ofrezco traerte
del conde, que a Italia pasa
a instancia suya.
REY: Tu suerte
si basta hoy te ha sido escasa,310
te ofrece prosperidad
notable, si aqueso pruebas.
RUGERO: Esto es, gran señor, verdad.
REY: Mi comisión, conde, llevas.
Usa de mi autoridad.315
Su casa toda visita;
saca a luz esa traición;
que si a Salerno te quita,
presto con su posesión
tu fe y lealtad te acredita.320
Ven, y daréte en secreto
la provisión que has pedido.
Sé en su ejecucion discreto.
RUGERO: (El estado que he perdido Aparte
hoy restaurar me prometo.325
Con una carta fingida
a Salerno poseeré
sin que otro pleito lo impida.)
REY: Siempre esta Matilde fue
arrogante y presumida.330
Vanse. Salen don ÍÑIG0 y GALARDO
ÍÑIGO: Pésame hacer disparates,
de mis locuras indicios
ya que no de mis servicios.
Quítame esos acicates;
arroja esas galas viles335
en el fuego, su elemento.
Esparce plumas al viento,
mudables como sutiles.
Dame una capa y sombrero
con que cubra mi dolor.340
GALLARDO: Pues fuiste mantenedor,
manten el seso primero.
¡Cuerpo de Dios! Que sin él,
vanas sortijas mantienes.
¿Qué diablos es lo que tienes,345
que me traes, sin ser lebrel,
desde Nápoles aquí
al galope, despeado?
Seis sortijas has llevado;
diez premios ganar te vi.350
Toda la corte te pinta,
en la gala y la destreza,
por fénix de la belleza.
¿A qué vuelves a tu quinta,
desesperado y sin seso355
corriendo por el camino?
ÍÑIGO: ¡Ay Gallardo! Un desatino
que ha de acabarme confieso.
Plegue a Dios, si amase más
a Matilde, si la viere,360
si más servicios la hiciere,
si la nombrare jamás,
que me de el acero humilde
de un cobarde muerte infame.
Desde hoy ninguno me llame365
pretendiente de Matilde.
Nadie a Matilde me nombre
que ni Matilde es mi dama
ni a Matilde, mi amor llama,
ni ya de Matilde el nombre370
obliga mi pecho humilde.
Sin Matilde viviré.
Matilde mi muerte fue.
Líbreme Dios de Matilde.
GALLARDO: Eso es, “No juréis, Angulo,375
juro a Dios no juro.” Dale
con Matilde, mientras sale
del alma en que la intitulo.
¡Bien cumples de esa manera
lo que acabas de jurar!380
ÍÑIGO: De este modo quise echar
todas las Matildes fuera
que estaban dentro del pecho.
GALLARDO: ¿Quedan mas?
ÍÑIGO: Son infinitas.
GALLARDO: Pues si una a una las quitas,385
trabajarás sin provecho.
Purgarte será mejor;
que si tantas en ti están,
mejor por junto saldrán
a vueltas de esotro humor.390
¿Agora sales con eso,
y en su servicio has gastado
cuanta hacienda has heredado?
ÍÑIGO: No quiero gastar el seso.
GALLARDO: ¿El seso? ¡Tarde pïache!395
Ojos que le vieron ir,
no le verán mas venir,
si no es que por él despache
algún Astolfo, propicio
ea cielo, en su libertad,400
al valle de Josafad,
donde ha de ser el jüicio;
Que allí debe estar el tuyo
porque si seso tuvieras,
ni imposibles pretendieras405
–Perdona si te concluyo–
ni hubieras hecho, señor,
los gastos que sin provecho,
empobreciendo, te han hecho
hijo pródigo de amor.410
ÍÑIGO: Por Matilde todo es poco.
¡Ojalá que más pudiera,
porque más por ella hiciera!
GALLARDO: En fin, ¿la amas?
ÍÑIGO: Estoy loco.
GALLARDO: ¿Y el juramento?415
ÍÑIGO: Si arraiga
Amor, nadie echarle intente;
que quien ama, jura y miente.
GALLARDO: Jura mala en piedra caiga.
Tu hermana a verte ha salido.
ÍÑIGO: Sácame sombrero y capa.420
GALLARDO: Dispense Amor, sin ser papa,
los votos que no has cumplido.
Vase GALLARDO. Sale SIRENA
SIRENA: ¡Hermano! ¡Mantenedor,
y antes de acabar el día
en casa y sin compañía,425
que en fe de vuestro valor,
venga con vos!
ÍÑIGO: ¡Ay Sirena!
Como mantengo rigores,
Me acompañan disfavores,
que apadrinan hoy mi pena.430
No se acabó la sortija;
que Matilde desazona
cuantos placeres pregona
mi voluntad, ya prolija
en servirla.435
SIRENA: ¿Por qué azares?
ÍÑIGO: Oye de amor desvaríos;
que siempre contentos míos
se rematan en pesares.
Murió Leonelo de San Severino,
príncipe de Salerno, gran soldado,440
dejando sola una hija y un sobrino,
los dos competidores de su estado.
Rugero, que fue el uno, al punto vino,
de armas, deudos y gente acompañado
y echando a mi Matilde de Salerno,445
tomó con mano armada su gobierno.
Decía para esto que heredaba
aquel estado antiguo, solamente
varón, y no mujer; y que alegaba
la inmemorial costumbre de su gente.450
Matilde en contra, por razon probaba
que el mayorazgo solo a aquel pariente
que fuese mas cercano, daba nombre,
de su señor, o fuese mujer u hombre.
Dividióse de Nápoles la tierra455
en bandos, cada uno dando ayuda
a su parte, parando el pleito en guerra
que la aficion los naturales muda.
Pero Rugero en la ciudad se encierra
con las armas poniendo el pleito en duda460
defendiendo su célebre milicia
mejor su profesion que su justicia.
Mas metiéndose el papa de por medio
al consejo de Nápoles de estado
redujo el pleito, dando un sabio medio465
con que quedó Rugero apaciguado:
porque fundando el fin de se remedio,
en verse de Fernando el rey privado,
con su favor creyó torcer los jueces,
porque el poder sentencia muchas veces.470
Solo aquí la verdad fue poderosa;
pues saliendo Matilde con su intento,
quedó con el estado vitoriosa,
frustrado de Rugero el pensamiento.
Luego pues que la nueva venturosa475
se supo, pidió Amor a mi contento
albricias, que quedaron a mi cargo;
que no es amante noble el que no es largo.
Mil joyas di, vestidos y dineros;
y como si yo fuera el que heredaba,480
amigos convidaba y caballeros:
El parabien a mi esperanza daba.
En fin, mostrando que eran verdaderos
los deseos que Amor en mí animaba
delante de la puerta de mi dama485
a una sortija mi valor los llama.
Mantuve en ella mi esperanza muerta
y con galas, que tuvo prevenidas
la confianza de esta dicha cierta,
las fiestas publiqué no agradecidas.490
Los premios y el cartel fijé a su puerta
anoche con cien hachas encendidas,
y alborotado Nápoles con esto,
con el sol madrugó al festivo puesto.
Salí al son de trompetas y clarines,495
de deudos y padrinos rodeado,
y hallé en balcones del amor jardines
que son damas sus flores, si él su prado.
En telas de doseles, de cojines
–donde lo menos que hubo fue brocado–500
mostró la ostentación napolitana
el poder de su gente cortesana.
Saqué de verde y nácar el vestido,
de manos de oro todo recamado,
qQue de las obras símbolos han sido,505
y al silencio en los labios un candado,
con esposas y grillos a un Cupido,
que del mismo silencio coronado,
daba este verso, pienso que discreto,
“Obrar callando y padecer secreto.”510
SIRENA: Pintaste tu amoroso sentimiento,
y los servicios que a tu dama hiciste,
discretamente. ¡Lindo pensamiento!
ÍÑIGO: El marqués Alejandro luego asiste
tambien de verde, aunque con otro intento;515
porque aforrado el verde en luto triste,
dio la letra…
SIRENA: ¿Y decía…?
ÍÑIGO: …de esta suerte,
“Creciera mi esperanza, a no haber muerte.”
SIRENA: ¿Obsequias en la fiesta hizo a su dama?
ÍÑIGO: Murió su amor, muriéndose Rosela.520
El conde de Astavilla cuya fama,
a pesar de la envidia al cielo vuela,
la ropa azul de mil fuegos recama,
y entre los cuatro vientos una vela
sacó encendida.525
SIRENA: ¡Traza peregrina!
¿Y fue, hermano, la letra?
ÍÑIGO: Esta latina,
Etenam non potuerit mihi.
De vientos vanos sus contrarios trata
y a su valor la vela hizo, encendida,
a quien ni envidia ni sospecha mata.
SIRENA: Fue su nobleza un tiempo perseguida.530
ÍÑIGO: Sacó don Hugo de Aragón, de plata
fina aljuba pajiza guarnecida,
y un loco a quien el tiempo en vano cura.
SIRENA: ¿La letra?
ÍÑIGO: “Por amor, esto es cordura.”
SIRENA: De la de Amalfi dicen que es amante.535
ÍÑIGO: Grimaldo, a quien su dama desestima
y él la sirve pacífico y constante,
salió de pardo.
SIRENA: Su trabajo anima.
ÍÑIGO: La empresa lo declara.
SIRENA: ¿Y fue?
ÍÑIGO: Un diamante,
y una mano junto a él con una lima540
De acero.
SIRENA: Ya en el alma de ella toco.
¿Cómo dijo la letra?
ÍÑIGO: “Poco a poco.”
SIRENA: Todo lo vence amor que persevera.
ÍÑIGO: De labrador, don Jaime de Moncada
salió con un gabán de primavera.545
SIRENA: Halló su dama en Aragón casada.
ÍÑIGO: Eso en la empresa declarar espera.
SIRENA: ¿Y fue?
ÍÑIGO: Sembrar una heredad arada.
SIRENA: ¿Y la letra?
ÍÑIGO: Decía, “Amor villano
Siembra esperanzas, y otro coge el grano.”550
Hércules de Este, Adonis en las galas
y en la milicia César, en un cielo
pintó una dama, y él, haciendo escalas
de picas y banderas, desde el suelo
a conquistarla sube, aunque sin alas;555
que mas levanta el ánimo que el vuelo.
SIRENA: ¿La letra?
ÍÑIGO: De su amor ponderativa…
SIRENA: ¿Decia…?
ÍÑIGO: “Aunque estuvieses más arriba…”
No cuento las demás, por no cansarte.
Corrí con todos, y llevé seis veces560
la sortija, y diez precios, que en tal parte,
a ser los ojos de Matilde jueces,
me condenaran. No sabré contarte,
porque de verme triste te entristeces,
el pesar, mi Sirena, que mostraba565
si la sortija o precio me llevaba.
Por no sufrirlo, en fin, de la ventana
se quitó, porque en tal desdén presumas
el fruto inútil de mi suerte vana,
cero de Amor, si mis servicios sumas570
hasta que al fin de una hora volvió ufana
por ver entrar cubierto de oro y plumas
al de Taranto, dándole sus ojos
colmos de gustos, como a mí de enojos.
Vestido de los pies a la cabeza575
de mas plumas que el mayo tiene flores
él y el caballo cifran su firmeza
solo en la liviandad de sus colores.
Pobló de lenguas de oro la riqueza
de su alada divisa; que habladores580
en palabras y plumas su amor gastan.
SIRENA: ¿La letra?
ÍÑIGO: “Si le alaban, aun no bastan.”
SIRENA: Diverso fue del tuyo su conceto.
Él en palabras todo su amor precia,
y tú en obrar callando; que es discreto585
aunque Matilde tu valor desprecia.
Obrar callando y padecer secreto,
su habladora divisa juzgo necia,
pues de plumas y lenguas hizo alarde
porque el parlero Amor siempre es cobarde.590
ÍÑIGO: Corrió conmigo la primera lanza,
y derribóle en medio la carrera,
sospecho que su loca confianza,
tropezando el caballo.
SIRENA: Bien pudiera
volar con tanta pluma.595
ÍÑIGO: La venganza
de mi amor, que le vio de tal manera,
más cortés que soberbia a darle ayuda
me manda, hermana, que lijero acuda.
Del caballo me apeo, y que me pesa
de su desgracia muestro; arriba subo600
con él, donde el favor de la princesa
más amoroso que discreto estuvo.
Lloró de amor y enojo, y de esta empresa
la causa atribuyendo al que mantuvo.
“Sólo, español, por vos, loco y prolijo605
me sucede este mal,” la ingrata dijo.
Cesar la fiesta manda, y yo de celos,
agravios y desdenes provocado,
no sé si dije injurias a los cielos;
pero sé que bajé desesperado.610
Mandé quitar los precios y arrojélos,
por ver mi amor cortés tan mal pagado
subo a caballo, y loco y ofendido,
me parto, y de ninguno me despido.
Este fin han tenido, mi Sirena,615
mis servicios, mi amor, mi confianza.
Sólo es Matilde, para darme, pena
y desdenes, mujer, y no mudanza.
SIRENA: Hecho estás a sufrir. Tu enojo enfrena
que la firmeza lo que intenta alcanza.620
La letra que sacaste en ti haga efeto.
“Obrar callando y padecer secreto.”
Sale GALLARDO, que saca la capa y el sombrero de su amo
GALLARDO: Ponte capa y sombrero, si jardines
quieres ver por el mar sobre carrozas
del agua, que tiradas de delfines625
llevan al sol que en esperanzas gozas.
Al son de chirimías y clarines
Malilde y otras seis bizarras mozas,
emulación de Venus la mas fea,
dando a sus ondas luz, barloventea.630
En un esquife, de cristal la popa,
con seis remeros jóvenes por banda,
de casacas vestidos, leve ropa,
pues son de raso, y el calzon de holanda
al toro imitan robador de Europa;635
y con ellos la mar piadosa y blanda,
sufre los remos, plumas de sus alas,
dorados de los puños a las palas.
SIRENA: A Puzol, quinta suya, aquí cercana,
irá. Desde el terrado puedes vella.640
ÍÑIGO: ¿Yo a mujer tan ingrata, tan tirana?
Plegue a Dios, si pusiere mas en ella
los ojos, si la viere más, hermana;
si aunque el mar, que soberbias atropella
volcando el barco, su rigor vengara,645
me moviera a piedad y la ayudara,
que de sus mismos peces sea sustento.
Ya, Sirena, aborrezco su hermosura.
Próspero salga a verla; que contento
es Próspero en el nombre y la ventura.650
GALLARDO: ¿Qué tanto has de guardar el juramento?
ÍÑIGO: Un siglo.
GALLARDO: ¿Que tahur, qué amante jura
de no jugar o amar, sin volver luego
éste a su pretensión, aquél al juego?
SIRENA: Yo subo a verla; que aunque mas porfíes655
haciendo a tus deseos resistencia,
has de seguirme.
GALLARDO: Nunca en votos fíes;
que conmuta el Amor en penitencia.
Ven, y verás damascos y tabíes
que, haciendo al sol en toldos competencia,660
persüaden al mar que es hoy en suma
Matilde Venus, hija de su espuma.
Vanse SIRENA y GALLARDO. Sale PRÓSPERO
PRÓSPERO: Don Íñigo, ya ha llegado
a estremo mi sufrimiento,
que pasar de él no consiento665
a mis celos y cuidado.
Haciendo agravio a mi amor,
nota de mí vendré a dar.
El querer bien y el reinar
no sufren competidor.670
Quiero bien, y rey me llama
Matilde de sus deseos.
Un año ha que en sus empleos
añado leña a la llama
que en premio de mis desvelos675
Matilde hermosa me ofrece
y aunque el fuego de amor crece
cuando le atizan los celos,
fuera menosprecio mío
que, compitiendo los dos,680
tuviera celos de vos;
que más de Matilde fío.
Cuanto a esta parte, no estoy
celoso, aunque sí ofendido,
de que os hayáis atrevido685
a amar, sabiendo quien soy,
aun la sombra de Matilde
que mirar no merecéis.
¡Vos competencia me hacéis,
pobre, extranjero y humilde!690
¡Vos en público a sus puertas
carteles de amor fijáis,
y esperanzas publicáis
más locas cuando más ciertas.
¡Vos sortijas mantenéis,695
convidando aventureros,
cuando aun para mauteneros
a vos mismo no tenéis!
ÍÑIGO: Próspero, tratad mejor
a quien os sufre discreto;700
pues demás de que respeto
vuestra nobleza y valor,
Reverencio a la princesa
en vos, pues sé que os ama.
Príncipe Taranto os llama;705
la sangre real que interesa
vuestra casa, es conocida
y de mí siempre estimada.
España fue patria amada
puesto que no agradecida,710
de mi padre y su ascendencia,
de quien nobleza heredé.
Rui Lopez de Ávalos fue
condestable, en la prudencia
y la lealtad más notable715
que tuvo ni tendrá el mundo,
aunque don Juan el segundo,
si le hizo conde, no estable.
De la envidia buyó a Aragón
porque a no ser perseguida720
no es la virtud conocida.
Vino a Italia, en conclusión
con don Alfonso el primero
de Nápoles, de Fernando
padre, que el reino ganando725
con su prudencia a acero,
hizo al tiempo coronista
inmortal de su memoria.
No alcanzó Alfonso vitoria
en esta noble conquista,730
que no se la atribuyese
al esfuerzo y al valor
de mi padre vencedor.
Dióle estado de que viviese
a su gusto y elección;735
que no quiso escarlnentado
otra vez entronizado,
provocar a la ambición.
Éste heredé, y como mozo
supe conservar tan mal,740
que le gasté liberal,
porque de serlo me gozo;
y supuesto que es mudable
el estado y la riqueza,
siendo el valor y nobleza745
accidente inseparable,
pues en ella me señalo,
estimad la calidad
en más que la cantidad,
porque en cuanto esta os igualo;750
que yo con vos no compito,
ni el vuestro mi amor contrasta.
Con una voluntad casta
a Matilde solicito,
sin que ose mi atrevimiento755
más que alimentar cuidados,
dichosos por empleados
en tan alto pensamiento.
¿Qué ocasión en esto os doy
para agraviaros?760
PRÓSPERO: Bastante
es que os tengan por amante
todos de quien yo lo soy;
que es estimarme a mí en poco.
Si de ser loco os preciáis,
y con eso os disculpáis,765
haré vestiros de loco,
y quedará disculpado
vuestro pensamiento altivo.
ÍÑIGO: Príncipe, no deis motivo
a algún caso desdichado;770
que si apuráis mi paciencia
y no refrenáis los labios,
romperán vuestros agravios
las riendas de mi prudencia.
Haced de quien sois alarde,775
y mirad que siempre ha sido
el valiente comedido
y descortés el cobarde.
PRÓSPERO: Sois un….
ÍÑIGO: Paso, que sé ser
hombre, que a pesar de sumas780
de ducados, corto plumas,
y las habréis menester
para volar, si me enojo.
Advertid que está mi espada
en vuestro agravio afilada,785
y si una vez la despojo
de la vaina que profesa,
y en vengarme se resuelve,
es león que nunca vuelve
a su manida sin presa.790
PRÓSPERO: Ea, arrogante español,
haced mas, y no habléis tanto.
Echan mano
ÍÑIGO: Ya, príncipe de Taranto,
que su acero ha visto el sol,
no la culpéis, si desnuda795
a vuestro pecho se pasa;
que a quien sacan de su casa,
en la que encuentra se muda.
Sabe el cielo que me pesa
de ofender ml dama así.800
Salen SIRENA y GALLARDO
SIRENA: Si hay valor hermano en ti,
favorece a la princesa;
que hecho el esquife pedazos
en una roca espantosa,
ya con el mar amorosa,805
da a sus olas mil abrazos,
porque en ellas no la anegue.
ÍÑIGO: Príncipe, ésta es ocasión
de amor y de obligación.
más presto en su ayuda llegue810
el que más de veras ama.
Volad, pues os sobran plumas;
que si amor es fuego, espuma
del mar no apagan su llama.
Vase don ÍÑIGO
SIRENA: Pues, señor, ¿qué flema es ésa?815
¿Es razán que ansí os quedéis,
cuando en tal peligro veis
anegarse a la princesa?
Mi hermano, aunque aborrecido
va a socorrerla; seguilde,820
y pagad ansi a Matilde
el amor que os ha tenido,
para que en vos se colija
que llega al último extremo.
PRÓSPERO: Mi salud, Sirena, temo,825
que cayendo en la sortija,
me puede hacer mucho daño
entrar en el mar tan presto.
En obligación me ha puesto
el favor noble y extraño830
que de don Íñigo escucho,
y a premiársele me allano;
mas es de Sirena hermano,
y ansí del mar sabe mucho.
Yo en peligro semejante,835
¿qué ayuda le puedo dar
si nunca supe nadar?
SIRENA: ¿Ésa es disculpa de amante?
PRÓSPERO: Adórola, vive Dios;
mas no importa el ser amada;840
que amor vuela, mas no nada.
Vase PRÓSPERO
GALLARDO: Mas no nada para vos.
¡Miren aquí en quien ha puesto
Matilde su voluntad!
SIRENA: Esta vez, de la beldad845
de Matilde es manifiesto
dueño mi hermano.
GALLARDO: No hay duda,
si la saca viva a tierra…
o en el alma un tigre encierra.
SIRENA: El tiempo las cosas muda.850
¡Mucho pueden beneficios
en el más terrible pecho.
La fineza que hoy ha hecho,
junta a los demás servicios,
le han de dar debida paga.855
GALLARDO: Animales hay tan fieros,
señora, aun de los caseros,
que aunque el dueño los halaga,
no puede de toda la vida
amansarlos.860
SIRENA: ¿Cuáles son?
GALLARDO: Domestica tú un ratón,
crïado con la comida
de tu despensa, y verás
que al cabo de un mes y un año,
mas esquivo está y extraño.865
SIRENA: ¡Qué asqueroso ejemplo das!
Labrador, he yo leído,
que una vihora crió,
y al fin la domesticó,
dándola en su cama nido,870
y habiendo sus hijos muerto
a uno del pastor amigo,
los despedazó en castigo,
y despues se fue al desierto
GALLARDO: Sería víbora ermitaña;875
pero mi ejemplo perdona,
que la princesa es ratona,
si no premia aquesta hazaña.
Mas vuelve la vista al mar,
verás cuál nada por él880
aquese humano batel
en que va Amor a pescar
merluzas, vuelto cangrejo.
SIRENA: Mi hermano es gran nadador.
GALLARDO: Pensará que pesca Amor885
besugo, y será abadejo.
SIRENA: ¿Sácala?
GALLARDO: Sí, vive Dios.
SIRENA: ¡Notable dicha!
GALLARDO: Es demonio,
pues la cruz del matrimonio
a cuestas saca. Los dos890
son para en uno. ¡Extremada
saldrá del mar para esposa!
Que a fe que ha de ser graciosa
desde hoy, mujer tan salada.
Ya pisa la enjuta arena;895
ya trayéndola en los brazos,
quisiera, cual pulpo, en lazos
convertirse.
Salen don ÍÑIGO, con MATILDE desmayada en los brazos
ÍÑIGO: Mi Sirena,
no hay ya quien mi dicha alcance.
Diestro pescador he sido,900
perlas del sur he cogido.
No tiene precio este lance.
Ven, llevémosla a tu cama.
SIRENA: ¿Viene desmayada!
ÍÑIGO: Sí,
mas presto volverá en sí.905
SIRENA: Vamos.
ÍÑIGO: Tus doncellas llama.
Llevan a MATILDE don ÍÑIGO y SIRENA
GALLARDO: Cumplirá el amo su antojo
si está preñado por ella;
pues, porque pueda comella,
Amor se la echó en remojo.910
Cual huevo fue su hermosura,
como el por agua pasada;
pero virgen tan aguada,
dudo yo que venga pura.
Salen don IÑIGO y SIRENA
ÍÑIGO: No quiero yo estar delante,915
que la daré mas pesar
que los peligros del mar.
Tú, hermana, serás bastante,
y tus crïadas también,
para aliviar su congoja.920
Y así entre tanto que arroja
el agua, ropa preven
de la mas limpia y curiosa
que tienes. Sirena mía,
impertinencia sería,925
siendo tú tan generosa,
prevenirte que sacases
de tus galas la mejor;
que el mayo en aguas de olor
entre holandas derramases;930
que en regalos y conservas
te esmerases de tal modo,
que seas mi hermana en todo,
ya que de esto me reservas.
SIRENA: ¿Pues dónde vas tú a tal hora,935
que ya el sol su curso pasa?
ÍÑIGO: Estando Matilde en casa,
no ha de haber otra señora
mas que ella. Su honestidad
pide que así la asegure,940
y que liberal procure
conquistar su voluntad.
Yo sé que el mayor servicio
que puedo hacerla, Sirena,
es irme y no darla pena945
con mi vista.
SIRENA: Noble indicio
da tu valor en el mundo
tu discreción considero,
generoso en lo primero,
y cortés en lo segundo.950
Vete, con Dios, que yo quedo
en tu lugar. Vístete
ropa enjuta.
ÍÑIGO: Ansí lo haré.
SIRENA: Yo te desharé, si puedo,
esta nieve que te abrasa.955
ÍÑIGO: Anda, y no te apartes della.
GALLARDO: (¡Oh cuerpo de Dios con ella, Aparte
y con quien la trujo a casa!)
Vanse todos. Salen RUGERO y TEODORO
RUGERO: ¡Que me quitó tal ventura
este español! ¡Que a ayudar960
la fuese cuando la mar
darme a Salerno procura!
¡Que la sacase en sus brazos!
TEODORO: ¿Hay temeridad mas loca?
RUGERO: ¡Que en mi favor una roca965
hiciese el vaso pedazos!
¡Oh! Maldiga Dios a España,
y a quien bien quiere a su gente!
TEODORO: Es don Íñigo valiente.
RUGERO: ¡Bravo amor, y brava hazaña!970
TEODORO: Desmayada la sacó,
y en su quinta la regala,
porque a su desdén iguala
la nobleza que heredó;
pero ¿qué importa su ayuda,975
si siendo del rey privado,
comisión, conde, te ha dado,
con que has de quedar sin duda
en la quieta posesión
del estado que perdiste?980
Si ya la carta escribiste,
y según tu provisión,
su casa has de visitar,
¿su favor de qué aprovecha?
RUGERO: Su firma tengo contrahecha,985
y el papel le pienso echar
entre los demás que tiene
en su escritorio guardados.
TEODOBO: Heredarás sus estados,
si a las manos del rey viene.990
RUGERO: Si, Teodoro; mas traiciones
duran poco, y mucho dañan.
Si los tiempos desengañan
mis soberbias pretensiones,
¿qué he de hacer?995
TEODORO: Déjate de eso.
RUGERO: ¿Mas seguro no me fuera
que el mar sepulcro la diera,
y que por este suceso,
sin marañas, heredara
lo que este español me quita?1000
TEODORO: Tu ventura solicita,
que el favor del rey te ampara.
De Salerno te apodera;
que si su dueño te ves,
defendiéndole después,1005
cuando sepa esta quimera
el rey, importará poco.
RUGERO: Aquí Matilde no está?
La noche ocasión me da
con que de este español loco1010
me vengue, y a la princesa
la vida pueda quitar.
Esta quinta he de abrasar,
con que aseguro mi empresa
mejor que en cartas fingidas.1015
TEODORO: ¿Cómo lo piensas hacer?
RUGERO: Esta noche he de poner
fuego a costa de sus vidas,
sin que se sepa el autor,
a esta casa; pues durmiendo1020
su gente, salir pretendo
con mi esperanza mejor.
El viento del mar me ayuda
para abrasarla con él.
TEODORO: ¡Determinación crüel,1025
mas provechosa sin duda!
A propósito es la hora.
RUGERO: Vamos, que si dicha tengo,
hoy del español me vengo,
y muere mi opositora.1030
Vanse. MATILDE, en ropa de acostarse, y PRÓSPERO, como de noche
MATILDE: Príncipe, ¿qué atrevimiento
es éste? ¿Como asaltáis
de noche casas ajenas?
PRÓSPERO: Propias las puedes llamar,
ingrata, pues mis desdichas,1035
para que padezca más,
siempre a don Íñigo ofrecen
empresas, con que obligar
a que amándole, me olvides.
¿Quién duda que ya tendrás1040
a su atrevido socorro
rendida la voluntad?
Tres años ha que te sirve,
y que gasta liberal
la hacienda en tu pretensión1045
que ha desperdiciado ya.
Dio albricias en tu sentencia.
Mantuvo diestro y galán
a tus puertas hoy sortija.
La de esposa le darás1050
en premio de ella a mi costa.
Arrojóse por tí al mar,
fiel delfín de tus peligros,
Leandro de tu beldad.
La vida te dio cortés,1055
y querráte ejecutar
en ella, sacando prendas
su amor de tu libertad.
Aposéntaste en su casa,
quedarte en ella querrás,1060
si huéspeda, ya señora,
si libre, cautiva ya.
Mucho pueden beneficios;
confiésolo a mi pesar.
La Ocasión hace al dichoso,1065
la Fortuna se la da.
Yo sin ella, y ya sin ti,
vengo solo a celebrar
a tus ojos mis obsequias.
Goces mil años y más,1070
aunque yo muera celoso,
su generosa lealtad,
su apacible compañía,
su florida y verde edad;
que yo en manos de la ausencia,1075
si es Amor enfermedad,
ausentándome de aquí,
me parto a Roma s curar.
MATILDE: Sí tú te haces juez y reo,
y la sentencia te das,1080
mis quejas darán en ella
testimonio de verdad.
Príncipe, obras son amores;
que las palabras se van
como son hijas del viento1085
tras él, sin volver jamás.
Entre las olas me viste.
con su salado cristal
luchando a brazo partido.
Entró en él a poner paz1090
el valeroso español;
y tú, cuerdo en el obrar
si loco en el prometer,
ni te atreviste a mojar
las plumas, como tú, vanas;1095
Pero no anduviste mal,
que Amor vuela, mas no nada,
y ansí no supo nadar.
Nadó don Íñigo en fin;
su dicha supo pescar;1100
y a quien nada y me da vida,
nada es venirle a adorar.
Siempre fueron los peligros
del amor y la amistad
piedratoque que descubre1105
el oro que sube mas.
Si él es oro, y tú eres hierro,
yerro, Próspero, será,
despreciando su valor,
de tu hierro hacer caudal.1110
PRÓSPERO: ¿Luego eso dices de veras,
cuando probándote están
mis celos que hablan de burlas?
MATILDE: Caíste; hiciérate mal
entrar en el mar, que ansí1115
te pudieras resfriar;
y por no quererme frío,
te guardaste. ¿No es verdad?
PRÓSPERO: ¡Basta! ¡Que de mí te burlas!
Pues de veras me verás,1120
mudable, desde hoy mudado;
que ausí te pienso imitar.
Laura, hermana de Rugero,
celosa de tu beldad,
llora, puesto que la suya1125
es con la del sol igual.
Desposándome manana,
mi amor se despicará;
que contra un veneno es otro
la cura mas eficaz.1130
No pienso verte en mi vida.
MATILDE: Oye, escucha, vuelve acá.
(¡Oh inclinaciou poderosa! Aparte
¡Oh celos! ¡Oh Amor rapaz!
¿Qué no podréis todos tres,1135
si el primero hace el imán
que no pare hasta que al norte
mire, que virtud le da?)
Yo quiero desenojarte.
Cesen quejas, haya paz;1140
que tras celos y nublados
Amor y el sol lucen más.
Perdonen obligaciones,
socorros, vida, lealtad;
que por más que eso atropella1145
Amor, cuando es natural.
Princesa soy, joyas tengo
oídame el mejor lugar
don Íñigo, y no me pida
prendas que en el alma están.1150
¿Haste ya desenojado?
PRÓSPERO: Como el Amor es rapaz,
con poco se desenoja;
pero corrido estará
mientras alarde no hiciere1155
de la firme voluntad;
que con obras, como has dicho,
saca a plaza su caudal.
Plegue a Dios, Matilde mía,
que te quite un desleal1160
el estado con la hacienda;
que te mande desterrar
el rey; que en aquesta quinta
se encienda un fuego voraz,
para que entonces conozcas1165
mi amor firme y liberal.
No ha querido el cielo…
MATILDE: Basta
No digas, príncipe, más;
ni por hacerme a mi bien,
quieras que me venga mal.1170
Mas valen palabras tuyas
que obras de otro. En casa está
durmiendo toda su gente
mas presto despertará.
Vete, que abre ya el aurora1175
sus vidrieras de cristal.
En Puzol, recreación mía,
esta tarde me verás…
Pero oye, escucha. ¿Qué es esto?
Dentro
GALLARDO: ¡Socorro! ¡Agua, que se abrasa,1180
Cielos, nuestra quinta y casa!
VOCES: ¡Fuego, fuego!
GALLARDO: Acudid presto,
que están las puertas cogidas,
y se ha de abrasar la gente.
MATILDE: ¿Hay caso mas inclemente?1185
PRÓSPERO: Riesgo corren nuestras vidas.
Mirad, princesa, por vos,
que el fuego nos ha asaltado,
y las puertas ha atajado.
GALLARDO: ¡Que nos quemamos, mi Dios!1190
MATILDE: Príncipe, ¿qué hemos de hacer?
PRÓSPERO: Por esta ventana quiero
saltar.
MATILDE: ¿Tú eres caballero?
Si te obliga una mujer,
a quien tanto dices que amas,1195
descuélgame antes por ella.
PRÓSPERO: Todo el temor lo atropella,
y ya se acercan las llamas.
¡Cómo haré lo que me mandas,
si no hay con que te librar?1200
MATILDE: La capa puedes rasgar
con las ligas, con las bandas
que atemos y con sus tiras
nos librarémos los dos.
PRÓSPERO: ¡Gentil espacio, por Dios,1205
para el peligro que miras!
Salta, princesa, tras mí,
si te atreves.
MATILDE: Pues, traidor,
¿ésa es la ayuda y favor
que me prometiste aquí?1210
¿El fuego que deseabas
que en la quinta se encendiese,
porque tu amor conociese?
¿Lo mucho que blasonabas?
¿El jurar, el prometer1215
de no dejarlne jamás?
PRÓSPERO: Aquí, princesa, verás,
lo que hay del decir a hacer.
En muerte no hay juramento
con que obligarme presumas,1220
porque palabras y plumas
dicen que las lleva el viento.
Vase PRÓSPERO
MATILDE: Pues no pienses, enemigo,
que ansí tienes de librarte
que el huír he de estorbarte,1225
porque te abrases conmigo.
Vase MATILDE. Salen don ÍÑIGO, GALLARDO, y SIRENA, alborotados
ÍÑIGO: ¿Y dónde está mi princesa?
SIRENA: ¡Ay hermano de mi vida!
Ya de la llama homicida
será malograda presa.1230
En los brazos; del sosiego
durmiendo, su muerte fragua,
porque lo que no hizo el agua
ose ejecutar el fuego.
En ese cuarto se abrasa,1235
siendo el remedio imposible,
porque la llama terrible,
juez violento de tu casa,
de fuego ha puesto las guardas
a las puertas.1240
ÍÑIGO: Pues quedar
hecho ceniza, y mostrar
de amor hazañas gallardas.
SIRENA: ¿Estás loco?
GALLARDO: Señor mío,
detente, que tu afición
no es caso de inquisición,1245
ni tú hereje o judío.
Basta quedar de la agalla,
sin casa, ropa, ni hacienda.
ÍÑIGO: Nadie impedirme pretenda,
que he de abrasarme o libralla.1250
Haga aquí mi esfuerzo alarde.
MATILDE y PRÓSPERO, a una ventana
MATILDE: Conmigo te has de abrasar,
sin que te deje librar,
descomedido, cobarde.
PRÓSPERO: ¡Vive Dios, si no me dejas,1255
que con la daga te pase
el pecho!
MATILDE: Como te abrase
el fuego, y vengue mis quejas,
mátame.
PRÓSPERO: Suelta, atrevida,
y cuando ves que me abraso,1260
de palabras no hagas caso,
que más me importa la vida.
Éntranse los dos
ÍÑIGO: ¡Oh bárbaro! ¡Vive Dios,
que ha de ver por experiencia
Matilde la diferencia1265
que el amor hace en los dos.
La princesa de Salerno
saldrá libre a tu pesar,
aunque lo intente estorbar
el fuego del mismo infierno.1270
Vase don ÍÑIGO
GALLARDO: ¡Por el tropel de las llamas
se arrojó!
SIRENA: ¡Bravo valor!
Salamandra del amor,
él te libre, pues bien amas.
GALLARDO: Envuelta en su misma capa1275
la trae.
Sale don ÍÑIGO, que saca a MATILDE envuelta en la capa
ÍÑIGO: Vamos a la fuente
que aplaque el rigor ardiente
de que mi valor te escapa.
SIRENA: ¿Sales herido?
ÍÑIGO: ¿Qué importa,
si con la que adoro salgo?1280
MATILDE: Español de pecho hidalgo,
los piés te pido.
ÍÑIGO: Reporta…
MATILDE: Dos veces debo a tus brazos
la libertad con la vida.
Ella será agradecida1285
a tus generosos lazos.
Salerno te ha de llamar
su príncipe.
GALLARDO: ¡Buen bocado!
ÍÑIGO: Pues del fuego te he librado,
y te he sacado del mar,1290
ya gozan mis pensamientos
con tu vida el galardón.
MATILDE: De lo que te debo son
testigos los elementos.
(Deseos agradecidos, Aparte1295
mudad de amor y consejo.)
GALLARDO: Llamas, adiós, que allá os dejo
el arca de mis vestidos.

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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