EL HONROSO ATREVIMIENTO
Tirso de Molina
(Gabriel Téllez)
Esta edición electrónica de EL HONROSO ATREVIMIENTO fue preparada por Vern Williamsen en 2000 para incluirse en esta colección. La edición que tomamos como base para fijar nuestro texto es la del COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA, II (Madrid, 1907), NBAE, tomo 9. En su torno esa edición fue basada en el manuscrito 15966 de la Biblioteca Nacional en Madrid.
Personas que hablan en ella:
- LISAURO
- CANDADO, gracioso
- El DUQUE de Ferrara
- HONORATO, viejo
- El DUX de Venecia
- MARCIO, gentilhombre
- LELIO, hijo menor del Dux
- FILIBERTO, hijo mayor del Dux
- Dos ALGUACILES
- Dos embajadores VENECIANOS
- VERINO
- DIÓDORO
- FULGENCIA, mujer de Lisauro
- EFIGENCIA, su hija
- DECIO
- JULIO
- MARCELO
- Un CRIADO
- LABRADORES
- SOLDADOS
JORNADA PRIMERA
Salen LISAURO, como en su casa, HONORATO, viejo, DIÓDORO y VERINO, desenvainadas las espadas
LISAURO: Cogido nos habéis de sobresalto,
y del són que venís tanto me pesa
cuanto me hallo de socorro falto.
HONORATO: El peligro, Lisauro, nos da priesa;
siguiendo me vendrán desde Rialto5
mis enemigos, que tendrán la presa
por cierta, y su venganza por sin duda,
si no nos dais para huir ayuda.
LISAURO: Acostados están todos en casa,
y no os será seguro el despertallos,10
ni mientras el furor que tenéis pasa
de Venecia os podrán sacar caballos,
porque en ella la tierra es tan escasa
cuanto pródigo el mar por excusallos;
que es tan casero y manso aquí que fragua,15
cual veis, en vez de piedras, calles de agua.
Mas, ¿qué ocasión la ha dado a que el consejo
de vuestras canas no haya reprimido
vuestro enojo, Honorato?
HONORATO: Es en el viejo
la ira más crüel, cuando, atrevido20
el mozo a su respeto, que de espejo
le ha de servir, se arroja. Hame ofendido
un mozo mercader; pero ¿qué importa
ser hielo la vejez si el hielo corta?
Averiguando cuentas Feliciano25
conmigo, porque aquesta señoría
en Marte y en Mercurio cortesano
funda la dicha de su monarquía,
quiso, tras un mentís, alzar la mano;
pero la mía, aunque caduca y fría,30
sacó la daga que en su pecho necio
vengó su atrevimiento y mi desprecio.
Acudieron sus deudos y parientes,
y tomando por suya aquesta ofensa,
sacaron armas, convocaron gentes,35
y la que vino fue, Lisauro, inmensa;
mas Verino y DIÓDORO que, obedientes,
dieron a mi valor nueva defensa
y a su amor filial fama debida,
vida me dieron, si les di la vida.40
Sacáronme en los brazos, y saltando
en una de las góndolas compuestas
que, en vez de coches, olas van surcando
por calles de agua a su humedad opuestas,
a pesar de los deudos que gritando45
hacían sus injurias manifiestas,
doblando esquinas, con la noche escura
nos trajo a vuestra casa mi ventura.
Considera cuán cierta está mi muerte
si no me da favor vuestra nobleza.50
LISAURO: Aunque el senado de la misma suerte
castiga a quien ayuda la flaqueza
del que huye su rigor; por ser tan fuerte
la ocasión y importaros la presteza,
por lo menos la vida, noble viejo,55
obras os quiero dar, palabras dejo.
En mi góndola entrad los tres conmigo,
que, con la oscuridad, de marineros
vestidos, llegaremos a Rovigo,
seguro asilo de sucesos fieros;60
en ella os dejaré, Honorato amigo,
crédito en mercaderes y dineros,
que la justicia ya os tendrá embargada
vuestra copiosa hacienda, bien ganada.
HONORATO: No es bien que tal valor, Lisauro, ofenda65
con agradecimientos que, prolijos,
del lisonjero suelen ser la hacienda,
pagando en viento beneficios fijos;
si permite la ley que un padre venda
en la necesidad sus mismos hijos,70
éstos mis hijos son, servíos con ellos,
aunque no es presentároslos vendellos.
VERINO: En el cielo, Lisauro amigo, espero
que ocasión me dará en que satisfaga
la merced que al silencio dejar quiero.75
DIÓDORO: Si Aristóteles dijo que no hay paga
que iguale al beneficio que es primero,
pues por más que un amigo después haga,
siempre se queda en pie el habelle dado
su amigo el beneficio adelantado,80
mal podremos pagar; mas quien ofrece
lo que tiene, Lisauro, libre queda.
LISAURO: [Tiempo habrá, amigo, aunque veis florece]
mi dicha, en que cobrar de los tres pueda
esta amistad que vuestra fe merece;85
y quiera Dios no sea en la moneda
misma que os doy.
HONORATO: Las almas obligamos.
LISAURO: Segura es la hipoteca; vamos.
TODOS: Vamos.
Vanse. Salen FILIBERTO, como justicia, LELIO y otros
FILIBERTO: No quede en toda la casa
pieza que dejes sin ver.90
Entran algunos dentro
LELIO: Visto los han esconder
en ella.
FILIBERTO: (El amor me abrasa Aparte
de Fulgencia, esposa bella
de Lisauro, y ha buscado
mi amor con andar vendado95
esta ocasión para vella.)
LELIO: (Los amores de Fulgencia Aparte
me traen tan fuera de mí,
que esta ocasión busqué aquí
para gozar su presencia.)100
FILIBERTO: Lelio: ¿a qué has venido acá?
LELIO: ¿Qué haces aquí, Filiberto?
FILIBERTO: Yo he sido amigo del muerto,
y su venganza me da
ocasión para prender105
al autor de esta crueldad.
LELIO: Y yo debo a su amistad
tanto, que me obliga a hacer
las diligencias debidas
a su venganza.110
FILIBERTO: ¿Qué oficio
de justicia tan propicio
del muerto te hace que pidas
su venganza?
LELIO: ¿Pues tú tienes
cargo acaso de prender
o soltar, que a reprender115
de aqueste modo me vienes?
FILIBERTO: El dux de Venecia es
mi padre.
LELIO: Yo soy tu hermano.
FILIBERTO: Yo el mayor.
LELIO: Y yo el que gano
fama de más interés120
en Venecia; mas ¿qué importa
el ser mayor o menor?
¿Es mayorazgo el amor
que ha de heredarse? Reporta
tus ímpetus, no me den125
ocasión que sin prudencia…
FILIBERTO: Yo vengo a ver a Fulgencia.
LELIO: Yo vengo a verla también.
FILIBERTO: ¿Sabes que es mujer casada?
LELIO: Pues ¿eres tú su marido?130
FILIBERTO: No; pero si aquí he venido
es por que sea respetada,
si está su marido ausente,
de la justicia atrevida
que en busca del homicida135
suele tratar libremente
y aun sin respeto a cualquiera
que se le opone, y volver
por una noble mujer
que fácilmente se altera140
es forzosa obligación
de quien nobleza profesa.
LELIO: ¿Qué sola la causa es ésa?
FILIBERTO: Temo que la confusión
de ver de noche en su casa145
la justicia ha de inquietarla,
y así vengo a sosegarla,
no porque su amor me abrasa.
Por más sospechas que cobres
sólo defenderla intenta150
mi nobleza.
LELIO: Pues ¿qué cuenta
tienes, Judas, con los pobres?
Como jamás has tenido
en aquesta casa entrada
solamente dedicada155
al honor de su marido;
como dádivas desprecia
y papeles no recibe,
aunque satisfecha vive
de que es el dux de Venecia160
tu padre y sabe el poder
de tu libertad liviana;
como ni en calle y ventana
ni en puerta la puedes ver,
por más trazas que imaginas,165
pues, cuando en casa no está
la góndola donde va
lleva echadas las cortinas,
¿qué perseveras tu entrada
en esta casa?170
FILIBERTO: Pintado
te has a ti mismo, que has dado
a malicia tan fundada
principio, siendo su autor,
porque si yo vine aquí
es por defender de ti175
su reputación y honor;
que eres mi hermano y no es justo
que sufra que a tal mujer
mi hermano intente ofender.
LELIO: Eres un santo. Yo gusto180
de verte tan reformado
que a mí me reformas ya;
pero si el honor te da
de aquella dama cuidado,
salgamos los dos de aquí185
y quedaré satisfecho,
porque lo mismo sospecho
que tú sospechas de mí.
La justicia hará su oficio
quedando sin detrimento190
Fulgencia.
FILIBERTO: Yo soy contento.
LELIO: Vete, pues, que eso codicio.
FILIBERTO: No te quedes tú aquí, pues.
LELIO: ¿Yo quedarme? Ya me voy.
(Luego vuelvo.) Aparte195
FILIBERTO: (Luego soy Aparte
aquí.)
LELIO: ¿Vaste?
FILIBERTO: ¿No lo ves?
Vanse. Salen CANDADO, medio desnudo, con un candil y dos ALGUACILES
ALGUACIL 2: Llevadle preso si niega
dónde tienen escondido
al homicida atrevido.
CANDADO: Señores: en la bodega200
pienso que está. (¿Quién me trajo Aparte
a sufrir tantos enojos?)
ALGUACIL 2: Vístele?
CANDADO: Por estos ojos.
ALGUACIL 2: ¿Qué talla tiene?
CANDADO: Altibajo,
aunque luengo de estatura,205
bermejo, barbiponiente,
dos berrugas en un diente,
mulato en la catadura.
ALGUACIL 1: ¡Villano! ¿Disparatáis?
CANDADO: ¿He de hablar verdad?210
ALGUACIL 1: ¿Pues no?
CANDADO: Señores, mal haya yo
si sé por quien pescudáis.
Si alguna mujer buscáis
que en mercancía se vende,
y como lechuza o duende215
huye, ¿qué me pescudáis?
No gasto esa fruta yo;
otros pisen ese lodo,
que yo estoy del mismo modo
que mi madre me parió,220
tan virgen como una miel,
que si en tienda, sin habella,
venden carne de doncella,
yo soy carne de doncel.
Y con esto adiós, que tengo225
un sueño que reposar.
ALGUACIL 2: No hay aquí disimular;
llevadle preso.
CANDADO: No vengo
en eso; ¿por qué pecados?
ALGUACIL 1: ¡Vaya!230
CANDADO: Señor alguacil…
(¿mas que si soplo el candil Aparte
que quedan descandilados?)
Sale FULGENCIA
FULGENCIA: ¿Qué alboroto es éste, cielos?
¿Lisauro, esposo, señor,
vos ausente y mi temor235
formando tristes recelos?
¿Qué gente es ésta? ¡Ay de mí!
CANDADO: La josticia es; que codicia
her de nosotros josticia.
FULGENCIA: ¡Cielos! ¿La justicia aquí?240
A Lisauro ha sucedido
algún infeliz suceso.
¿Es muerto Lisauro? ¿Es preso?
ALGUACIL 2: Decid: ¿dónde está escondido
el homicida, señora,245
pues le tenéis encubierto?
FULGENCIA: ¿A alguno Lisauro ha muerto?
¡Ay de mí!
ALGUACIL 1: (Bien finge y llora. Aparte
¡Linda cosa!)
Sale FILIBBRTO
FILIBERTO: (Si a Fulgencia Aparte
adoro, y si la ocasión250
favorece mi opinión,
¿cómo estoy sin su presencia?
¿Cómo vivo si es que muero,
sin ella estando y sin mí?
A mi hermano eché de aquí;255
Fulgencia es ésta; ¿qué espero?)
FULGENCIA: ¡Ay, ilustre Filiberto!
¿De noche en mi casa vos
sin mi bien, siendo los dos
tan amigos? Él ha muerto260
a algún oculto enemigo
envidioso del valor
de Lisauro, mi señor.
Poco ha que estaba conmigo
con menos sosiego y gusto265
del que su amor me promete;
pero ¿a quién hay que no inquiete
la injuria de un pecho injusto?
……………… [ -ós]
…………………..270
…………………..
FILIBERTO: Señora…
FULGENCIA: Si os hizo Dios
hijo del dux de Venecia,
y suele la adversidad
ser prueba de la amistad275
que más al amigo precia
cuanto le ve en más aprieto,
échase ahora de ver
lo mucho que puede hacer
un amigo tan discreto,280
que un padre tan poderoso
tiene; ¿qué le pediréis
al dux que de él no alcancéis
por vuestro amigo y mi esposo?
FILIBERTO: (Basta; que piensa Fulgencia Aparte285
que es Lisauro el matador
que buscan; astuto Amor,
hoy por vuestra diligencia
mi esperanza ha de alcanzar
el fin de su gusto extraño,290
porque con un sabio engaño
a Fulgencia he de gozar.)
¡Hola! andad con Dios, que aquí,
cuando el homicida esté,
conmigo le llevaré295
preso.
ALGUACIL 2: Sea, señor, así.
FILIBERTO: Es noble y no es bien le lleve,
Fabio, otro menos que yo.
ALGUACIL 1: Comisión el dux nos dio;
vos haréis lo que se debe300
a la justicia y mandato
de vuestro padre, y así
nos vamos.
Vanse los dos ALGUACILES
FILIBERTO: Yo quedo aquí:
idos vos, porque el recato
y secreto es de importancia.305
FULGENCIA: Candado, vete.
CANDADO: (Por Dios Aparte
que me despiden los dos;
no os arriendo la ganancia,
Lisauro.) Dejaros quiero
el candil aquí colgado.310
FULGENCIA: Anda, necio. ¡Qué pesado
eres siempre y qué grosero!
CANDADO: Temo algunas travesuras
que ofendan a mi señor,
que, como es ciego el Amor,315
hace sus cosas a escuras.
Y el dimoño es tan sotil
que, cuando luz os dejara,
aun sospecho que quedara
la honra a moco de candil,320
cuanto más en tentación.
FULGENCIA: Necias sospechas produces.
CANDADO: Plegue a Dios no hagáis dos luces
como candil de mesón.
Mas ya a amanecer comienza,325
y con luz, aunque haya amor,
no haréis nada, que el honor
con luz está a la vergüenza.
Vase
FULGENCIA: Solos habemos quedado,
que el deseo de saber330
de Lisauro pudo hacer
mi honor menos recatado
que acostumbra, Filiberto.
Decid, ¿qué desgracia ha sido
la que el cielo ha permitido335
por mi mal? ¿A quién ha muerto
mi esposo? que pierdo el seso.
FILIBERTO: (¿Qué haré yo, pobre de mí, Aparte
que ha tanto que le perdí?)
FULGENCIA: No dilatéis el suceso.340
FILIBERTO: No haré. ¿Quién duda, señora,
que sabréis qué es afición,
pues su tirana pasión
os sale a la cara ahora?
Llamaron sol al Amor345
por ser tan universal
que no hay planta ni animal.
que no goce su favor.
Y si es su eficacia tanta
que hasta las plantas rindió,350
¿qué milagro que ame yo,
pues soy hombre y no soy planta?
Ama el hombre su trasunto;
que tengo amor os confieso.
FULGENCIA: Pues ¿qué tiene que ver eso,355
señor, con lo que os pregunto?
FILIBERTO: Importa a la libertad
de Lisauro apetecida
que ame yo, porque su vida
pende de mi voluntad.360
No está Lisauro hasta ahora
muerto, preso y ofendido;
que le ha guardado y servido
quien os tiene amor, señora.
¿Veis lo mucho que importó365
el amor que en vuestro amparo
y de Lisauro os declaro?
Que vive él porque amo yo.
FULGENCIA: Porque le amáis, es verdad,
que mi esposo tendrá vida,370
que es una alma repartida
en dos cuerpos la amistad.
Y repartida en los dos,
no es mucho que procuréis
que él viva, que quedaréis375
si él muere, sin alma vos.
FILIBERTO: Como vos queráis, bien cierto
es que Lisauro tendrá
la vida que a riesgo está,
porque a un ciudadano ha muerto.380
Yo os amo, Fulgencia mía;
ningún imposible os pido,
y el premio que os he ofrecido
imposibles merecía.
El Dux de Venecia es385
mi padre, yo vuestro amante;
el peligro está delante
y delante el interés.
Dad gusto a mi amor violento,
pues con él aseguráis390
vuestro esposo, y nos dejáis
a él con vida, a mi contento.
Lisauro…
FULGENCIA: Al discurso necio
poned fin, vil mercader.
………………… [ -er]395
¿Yo el honor en tal vil precio?
Allí en las tiendas falidas,
de las famas que ofendéis,
vuestros gustos compraréis,
que venden honras a vidas;400
que aquí, donde no llegó
el precio de esas deshonras,
con vidas se compran honras,
mas vidas con honras no.
Y adiós, que ese torpe intento405
me ofende y causa temor,
porque es espejo el honor
y le mancha hasta el aliento.
FILIBERTO: Si no bastan cortesías
para quien no las entiende,410
Amor es rey y no ofende.
FULGENCIA: Un rey no hace tiranías.
FILIBERTO: Dadme esos brazos por fuerza,
que el amor es guerra ya,
y cuando no se la da415
puede rendir una fuerza.
FULGENCIA: Suelta las manos, villano.
FILIBERTO: Ten de mis males clemencia.
Sale LELIO
LELIO: (Todo es muerte sin Fulgencia; Aparte
mas con ella está mi hermano.)420
Suelta, atrevido, la mano,
o soltaré a la ira el freno
que tu torpe amor condeno,
pues en aquesta ocasión
te hallo, como el ladrón,425
la mano en tesoro ajeno.
Suelta, que no es lazo igual
el que tú amor manifiesta,
porque en mano tan honesta
la tuya parece mal.430
Si Amor con lazo inmortal
nudo de almas puede hacer,
Alejandro sabré ser
que, contra el tuyo importuno,
mostraré que todo es uno435
el desatar y el romper.
FILIBERTO: Cansado predicador,
¿qué es lo que buscas aquí?
¿Qué me reprendes a mí
siendo mi hermano menor?440
Tienes envidia a mi amor
y cúlpasle; pero en vano,
que hoy tengo que ser tirano
de quien sin seso apeteces.
LELIO: Venturoso Adán mil veces445
porque nunca tuvo hermano,
y a no tener reverencia
a la fama y el honor
que, contra tu torpe amor,
honra, villano, a Fulgencia,450
efectos de mi impaciencia
vierais presto.
FILIBERTO: Este lugar
no es decente para dar
a tus injurias castigo;
mas sígueme.455
LELIO: Ya te sigo.
FULGENCIA: ¡Que esto he venido a escuchar!
Vanse LELIO y FILIBERTO. Sale LISAURO
LISAURO: ¿Qué es esto? ¿Qué turbación
siento en mi casa? Salido
han dos personas. ¿Quién son?
FULGENCIA: ¡Ay, mi bien! ¿Vienes herido?460
¡Que será en mi corazón!
LISAURO: ¿Yo herido, esposa querida?
¿Por qué y cómo?
FULGENCIA: No encubráis
lo qué me tiene afligida.
¿Cómo venís? ¿cómo estáis?465
Ya sé que dejáis sin vida
a un hombre, y así, mi bien,
escondeos y no demos
lugar y venganza a quien
entre dudosos extremos470
ofende al honor también.
LISAURO: ¿Que me esconda yo? ¿Por qué?
FULGENCIA: Todo lo que sucedió
he sabido.
LISAURO: Mi bien, ¿qué?
FULGENCIA: Un hombre habéis muerto.475
LISAURO: ¿Yo?
¡Jesús!
FULGENCIA: No sé si os dé fe,
pues, por no darme disgusto
disimuláis y encubrís
más de lo que fuera justo.
Poco os debo.480
LISAURO: ¿Qué decís,
que jamás con tanto gusto
ni tan libre de temor
he estado? Salí a librar
a un amigo, que el favor
no le ha el noble de negar.485
FULGENCIA: ¿Eso es cierto?
LISAURO: Sí, mi amor.
FULGENCIA: Pues hanme contado a mí
lo contrario.
LISAURO: Pues, bien mío,
si fuera verdad, decid,
yo que de vos me confío,490
¿negaríalo?
FULGENCIA: Estuvo aquí
quien con engaños, señor,
ha intentado derribar
los muros de vuestro honor.
LISAURO: ¿Cómo?495
FULGENCIA: Ya fuera el callar
hacer traición a mi amor.
Lisauro, señor, esposo,
veneciano ilustre y fuerte
a quien dio el piadoso cielo
mayor valor que a otros bienes.500
No temas, serena el rostro
si de estos incendios temes
la pérdida del honor
que eterno mi amor conserve;
veinte años ha que soy tuya,505
aunque me parecen breves,
que amor recíproco gasta
el tiempo pródigamente.
Testigo eres tú, bien mío,
del favor y las mercedes510
que yo en tu pecho recibo,
que todo este amor me debes.
Bien sabes que en tantos años
no se ha ofrecido accidente
que nuestro constante amor515
le divida ni le altere.
Nació entre sus tiernos brazos,
como de su casta fuente,
Efigencia, nuestra hija,
que guarde Dios como puede.520
LISAURO: No dilates más, señora,
lo que sabes me conviene;
que alargas más las sospechas
que con discursos suspendes.
FULGENCIA: Esta vida y esta gloria525
ha mudado en pena y muerte
Filiberto, hijo del Dux,
a quien por amigo tienes.
Pasea con blandos pasos
la calle, que los consiente530
mirando con tiernos ojos,
no a mí, sino a mis paredes.
Cuando lo vine a saber,
temí que el descuido fuese
de mi casa la ocasión535
para el amor que pretende;
que yo siempre imaginaba
que, cuando el amor se atreve.
era por darle ocasión
las poco cuerdas mujeres.540
Di luego en cerrar ventanas
y establecí nuestras leyes
de honestidad y recato
que grandes peligros vencen.
Mas él, galán y atrevido,545
buscó la ocasión presente
de visitar hoy mi casa;
la justicia y los jueces
entró en ella y descubrió,
con las palabras que suele550
un poderoso atrevido,
su libre amor fácilmente.
LISAURO: ¿Pretende ese caballero
a mi hija, a quien ofenden,
como a doncella tan noble,555
las palabras y papeles?
¿Quiso sacar de mi casa
esa prenda de mis bienes,
el mayor y más guardado,
para su dichosa suerte?560
FULGENCIA: No, señor; porque no fuera
ese amoroso accidente,
si ella puede ser su esposa,
digno de llamarse aleve.
A mí me quiere ofender,565
mi amor dice que pretende,
mis memorias le enamoran
y mi rigor le entristece.
Díjome, porque desea
con sus cautelas vencerme,570
que a una persona muy noble
diste en palacio la muerte.
Ofrecióme su favor,
conocido muchas veces
que por precio de justicia575
algunas honras se venden.
De lo que le respondí,
mis ojos, que están presentes
fueron honrosos testigos,
como suelen serlo siempre.580
Ésta, señor, es la causa
de que mi temor procede,
y la turbación que el rostro
con sus colores ofrece.
LISAURO: Mucha más gloria recibe585
quien vence a sus enemigos
que quien sin tenerlos vive;
que ellos sirven de testigos
con que su valor se escribe.
Y así de vuestra victoria590
me resulta mayor gloria
que de las paces pudiera,
que entonces no se tuviera
de vuestro valor memoria.
De algún modo a Filiberto595
le quedo en obligación,
pues al mundo ha descubierto
con su vana pretensión
el valor que en vos advierto;
y así, mi esposa querida,600
no le he de quitar la vida
por el honor que os ofrece,
que la virtud resplandece
al paso que es perseguida.
(Esto digo, aunque en mí siento Aparte605
el justo enojo y pasión
de su loco atrevimiento,
que él por sí ya dió ocasión
a mi agravio sentimiento.)
FULGENCIA: Mira, mi bien, que sospecho610
que pones duda en mi fe,
y cuando estás satisfecho,
dudas, acaso, si fue
de tanto valor mi pecho.
LISAURO: Eso fuera ya dudar615
de la luz que el sol ofrece,
de la inmensidad del mar
y del amor que merece
tu amor, mi bien, ensalzar.
Yo estoy ahora ocupado620
en un negocio.
FULGENCIA: A morir
si te vas me has condenado;
que nunca suele venir
seguro quien sale airado.
LISAURO: Luego, ¿no te fías de mí?625
FULGENCIA: De mis desdichas no fío.
¿Vas airado?
LISAURO: Ya perdí
todo el enojo.
FULGENCIA: Bien mío;
¿has de volver presto?
LISAURO: Sí.
FULGENCIA: ¿Y qué? ¿No reñirás??630
LISAURO: No.
FULGENCIA: Júralo.
LISAURO: Por tu hermosura.
FULGENCIA: ¡Nunca te dijera yo
mi desdicha!
LISAURO: Está segura.
FULGENCIA: No lo queda quien amó.
Vanse. Salen LELIO y FILIBERTO
FILIBERTO: Porque la obligación miro y respeto635
que a mi padre y señor el dux se debe,
no he puesto ya mi cólera en efeto
con la venganza que a furor me mueve.
LELIO: Siempre el considerado y el discreto,
cuando por ser cobarde no se atreve,640
sabe excusar mejor su cobardía
pavonando el temor con cortesía.
FILIBERTO: Eres menor que yo, y así no he hecho
estima de tu necio enojo y ira;
pero si alteras más el quieto pecho,645
por ti, rapaz, y por tu vida mira.
LELIO: Yo buscaré ocasión que satisfecho
me deje más que ahora, si retira
el ver mi padre enfermo mi venganza,
que si no, yo cumpliera mi esperanza.650
Vase
FILIBERTO: Descomedido Amor, infame cuenta
de mi sangre y valor habéis hoy dado,
que mal hicisteis, voluntad exenta,
en pretender gozar sabor forzado.
Villano anduve; pero si violenta655
su fuego Amor, sus penas el cuidado,
¿quién podrá resistir su pena fiera?
Gozárala yo y fuera como fuera.
Salen LISUARDO, CANDADO, DIÓDORO Y VERINO
LISAURO: Yo estimo, amigos, tanta cortesía
como es razón. Adiós, que me conviene660
entrar en el palacio y señoría.
CANDADO: Con cosquillas de celos mi aliso viene.
VERINO: La merced de mi padre es propia mía,
pues es mi sangre quien la estima y tiene
el fruto de ella.665
DIÓDORO: Ya partió a Ferrara,
que a fugitivos de Venecia ampara.
LISAURO: Hoy acudí al peligro y al recelo
de vuestro padre, y plega a Dios que sea
muy próspero el suceso, y le dé el cielo
lo que su casa y mi afición desea.670
Adiós, amigos.
VERINO: Tu amistad y celo
te prometo pagar siempre que vea
que hay ocasión, pues no faltará alguna
a quien sujeto vive a la Fortuna.
Vanse DIÓDORO y VERINO. Sale por el paño FILIBERTO
LISAURO: (Filiberto está allí, llegar deseo Aparte675
y no ofenderle, a prevenir mi daño.)
FILIBERTO: (Paréceme que allí a Lisauro veo Aparte
y le he de hablar con amoroso engaño.)
CANDADO: (Ningún suceso venturoso creo Aparte
que puede resultarme de este año;680
enfrente están los campos, soy cobarde;
mejor es huír temprano que no tarde.)
Vase CANDADO
LISAURO: ¿Oh, señor Filiberto?
FILIBERTO: ¡Oh, señor mío!
¿Qué se ha ofrecido en que serviros pueda,
que no me ha de faltar poder y brío,685
y el mismo tiempo por testigo os queda?
LISAURO: De vuestra noble discreción confío
que a vuestra edad y mi esperanza exceda,
pues con justa razón toda Venecia
como a imagen del dux os ama y precia.690
FILIBERTO: ¿Ofrécese dineros, mercancías,
cédulas, cambios, créditos, fianzas?
Porque la industria y las riquezas mías
cumplieron siempre honestas esperanzas,
y más a vos, Lisauro, que ha mil días695
que pretendo ocasiones y mudanzas
porque pueda ofrecérseos cosa alguna
en que alentar sucesos de Fortuna.
Si en casos de favor y de justicia,
pretensiones o pleitos se ofreciere700
ocasión y lugar, ya os doy noticia
cuánto el dux, mi señor, estima y quiere.
(El veneno mortal de mi malicia Aparte
le doy en vaso de oro, y si bebiere,
que quizá beberá, y tendrá experiencia705
de lo que puede el interés, Fulgencia.)
LISAURO: Quisiera yo, señor, que vuestro intento
no fuera el que yo sé, porque pudiese
estimarse ese noble ofrecimiento
y ponerle el valor que mereciese;710
pero como adivino el pensamiento,
recelo y temo que su blanco fuese
no el hacerme merced, como es la muestra,
sino otra alguna pretensión siniestra.
Y por no atormentar con el secreto715
vuestro dudoso pecho y mi memoria
que recelosa y mártir en efecto
ya desea la muerte o la victoria,
con confianza que tendréis secreto
como mi honor merece y vuestra gloria,720
diré mi pena, mi pasión y enojos
poniendo en tierra los honestos ojos.
FILIBERTO: No sé qué pueda ser el accidente
que con tanta retórica y colores
es necesario se publique y cuente,725
aunque el último fin fuese de amores.
LISAURO: Aunque se queja un mudo, es elocuente
y transforma en palabras sus dolores;
que el hijo del rey Creso, siendo mudo,
rompió la voz porque callar no puda.730
FILIBERTO: Pensaréis vos, Lisauro, que paseo
por Efigencia, vuestra hija hermosa,
y que me muero de un traidor deseo
de gozar su beldad de amor ociosa.
LISAURO: Ojalá fuera así, que a lo que creo,735
aunque me honrara a mí en ser vuestra esposa
igual es a la vuestra su nobleza,
si bien os aventaja la riqueza.
A mi esposa Fulgencia estoy muy cierto
que pretendéis quitar su honor y fama;740
aunque no llegaréis al dulce puerto
que llama dueño a quien la estima y ama.
Suplícoos cortésmente, Filiberto,
mate el valor vuestra imposible llama,
y sin negarme la verdad, que es cierta,745
jamás paséis aquella honrosa puerta.
FILIBERTO: Cuando yo enamorado pretendiera
de esa señora el amoroso gusto,
ningún respeto ni razón hubiera
que atajara mi amor, que en serlo es justo.750
No será vuestra esposa la primera
que haya tenido pensamiento injusto
y que en ofensa de su noble esposo
haya cumplido algún deseo amoroso.
No hay que poner al mundo ley ninguna,755
sino guardar los ojos y el silencio
y estar contento con cualquier fortuna.
Pues yo la vuestra estimo y reverencio,
yo no pienso escuchar quien me importuna,
ni esos puntos de honor los diferencio,760
ni los entiendo, que por buen respeto
les guardo a los casados el secreto.
LISAURO: Esa respuesta es bárbara y liviana,
y a no estar en palacio y señoría,
yo castigara la traición tirana765
de quien sin honra maltrató la mía.
FILIBERTO: Libre es mi voluntad, y fuerza humana
no la puede torcer, como confía.
Honraos de que a Fulgencia sirve y precia
el hijo del dux noble de Venecia.770
Si yo quisiere cumpliré mi gusto,
quedéis o no sin ese honor ligero,
aunque mire Fulgencia más disgusto,
que contra el oro no hay pechos de acero.
Sacan las espadas
LISAURO: Ya, justiciero Amor, no será justo775
sufrir más este agravio.
FILIBERTO: ¡Ay Dios, que muero!
LISAURO: Paséle el pecho, salga por la herida
el alma que a mi honra fue atrevida.
Dentro en palacio estoy, delito grave
es el que he cometido; pero admito780
la muerte por la honra, que no sabe
quien honras guarda recelar delito.
Venecia se alborota; aquella nave
partirse quiere, a nado solicito
alcanzarla y huír, si no me anega.785
…………………….. [-ega].
Vase. Salen LELIO, MARCELO y otros
LELIO: Seguid al homicida, venecianos,
que al hijo del dux vuestro tiene muerto;
vuestra ley y estatutos soberanos
ha roto, castigad su desconcierto.790
¿Será bien que se os vaya de las manos
el que a las suyas deja a Filiberto
la vida cara? ¿Iráse sin castigo
quien del dux y la patria es enemigo?
Su hermano soy, mi padre enfermo y viejo,795
faltándole el apoyo de su vida
dará con ella en tierra siendo espejo
de esta ciudad, por él tan bien regida.
Si no os queréis privar de su consejo
privad de libertad al homicida.800
¡Muera Lisauro y su arrogancia fiera!
Seguidle, que se os va.
TODOS: ¡Lisauro muera!
MARCELO: Sosiega, Lelio, el alterado pecho,
que ya Venecia corre a la venganza
del que este agravio a su senado ha hecho,805
y muestra que eres fuerte en la mudanza.
LELIO: Tan sosegado estoy y satisfecho,
Marcelo, como cierta la esperanza
que tengo de gozar en el ausencia
de Lisauro los brazos de Fulgencia.810
De las voces que doy, del sentimiento
que muestro, tan segura el alma queda,
que en ella viste galas de contento
si por de fuera el luto galas veda.
¿Nunca has visto llorar por cumplimiento815
al hijo gastador que al rico hereda?
Pues yo también, llorando a Filiberto,
gracias ocultas doy al que le ha muerto;
sin competencia, quedará por mía
de Fulgencia, Marcelo, la belleza;820
los ruegos, amenazas y porfía
derribarán, al fin, su fortaleza,
su hacienda usurpará la señoría,
y mujer sin marido y con pobreza
ya está rendida.825
MARCELO: (¡Pensamiento vano!) Aparte
LELIO: Si la gozo, bien muerto está mi hermano.
