JORNADA SEGUNDA
Salen HERRERA y Juan GARCÍA
GARCÍA: ¡Vive Dios, que he de probar620
mi intención donde no hable!
HERRERA: En casa del Condestable
he de sufrir y callar
con respeto y cortesía.
GARCÍA: Y cuando llegue a perder625
el respeto, ¿qué ha de hacer?
HERRERA: Temple, señor Juan García,
el enojo, que está en casa
de Ruy López, mi señor,
a quien respeto y amor630
debemos ambos.
GARCÍA: Me abrasa
esa flema. Si habla mal
a espaldas vueltas de mí,
¿para qué está humilde aquí?
HERRERA: Hanle engañado; no hay tal.635
Y si agora humilde estoy,
ya he dicho por qué, García.
GARCÍA: ¡Oh, qué cortés cobardía!
HERRERA: Eso no, que noble soy.
Cobardes son los villanos.640
Perdone esta vez la casa.
GARCÍA: Agora veré si pasa
desde la lengua a las manos.
Meten manos. Sale RUY López
RUY: ¿Qué es esto? ¿Así se atropella
el respeto que se debe645
a mi casa? ¿Así se atreve,
sabiendo que estoy en ella,
vuestra soberbia, rapaces?
¡Vive Dios, que os mate a palos!
Necios, locos, hombres malos,650
y que derramáis solaces
como dicen en Castilla!
¿Así turbáis mi sosiego?
Y tú, que pusiste luego
en la vaina la cuchilla,655
¿quién duda que la ocasión
diste al enojo?
HERRERA: Prometo
que ha sido por tu respeto.
RUY: Ya sé vuestra condición
soberbia y presuntüosa;660
también sois de Andalucía
y tenéis por bizarría
no sufrir ninguna cosa
los andaluces. Ya sé,
de veros así a los dos,665
que tenéis la culpa vos.
No me engaño, bien se ve.
Andad, andad, noramala,
no estéis delante de mí.
HERRERA: Debo obedecerte.670
Vase HERRERA
RUY: Di,
¿qué fue aquesto?
GARCÍA: No le iguala
ninguno a su parecer;
revienta de caballero.
RUY: Como ve que bien te quiero,
celos debe de tener.675
Sed amigos; no haya más.
Tened paz, tened amor
a vuestro dueño.
GARCÍA: Señor,
si un hábito no me das
como a Herrera, viviré680
siempre de él menospreciado.
No tengas sólo un crïado
con hábito, amor y fe.
Me debes honrar mi pecho
como al suyo, porque así685
mire tu poder en mí
y Herrera esté satisfecho
de que no ha de atropellar
tus crïados.
RUY: Otro día
hablaremos más, García,690
en esto.
GARCÍA: ¿Qué se ha de hablar?
Si tú quieres, ¿qué no puedes?
¿Qué maestre no es tu amigo?
Mi señor, si es que te obligo,
no me hagas más mercedes695
que ésta, y en ella confío
que mi suerte se mejora.
RUY: ¿Te bastará por agora,
si te doy un lugar mío?
GARCÍA: Pues, señor, ¿dificultades700
hallas con tanta aspereza?
¿No es bastante mi nobleza?
RUY: ¡Oh, qué mal te persüades!
Temo el pedir, y así quiero
darte un lugar.705
GARCÍA: Pues, ¿qué aldea
puede haber que merced sea
como hacerme caballero
de hábito?
RUY: Bien está;
yo lo trataré, García.
Antes que se ausente el día710
que remontándose va,
he de ir a palacio,; mira
si hay qué firmar; dejaré
despachado.
GARCÍA: (¿Y yo tendré Aparte
con justas razones ira?715
Sí, tendré; pero, ¿con quién?
Con el que me dice aquí
o que no hay nobleza en mí,
o que no me quiere bien).
Vase GARCÍA
RUY: ¡Con qué furor, con qué extremos720
de soberbio y loco error
nos engaña el propio amor
y nunca nos conocemos!
Nadie sus defectos ve;
amor propio es amor ciego.725
Bien dice el proverbio griego
que la mayor ciencia fue
el conocerse a sí mismo.
Es hombre humilde García;
no es hombre noble, y porfía730
con tan loco barbarismo
por un hábito, y recelo
desengañar su ambición,
porque le tengo afición
y le daré desconsuelo.735
Mas iréle divirtiendo
hasta que conozca ya
que su descrédito está
en lo que está pretendiendo.
Sale un PAJE
PAJE: Este memorial me ha dado740
un pobre.
RUY: Y con mucho gusto
le veré yo. Esto sí es justo.
¿Memorial y tan cerrado?
Lee
“Mire bien vueseñoría
lo que firma, que conviene745
este recato a quien tiene
por secretario a García”.
¿Hay desvergüenza como ésta?
Grande envidia la escribió.
Dile que entre a quien le dio750
y llevará la respuesta.
Vase el PAJE
¡Qué pueda descomponer
la malicia a un buen crïado
con mercedes obligado!
¿Yo tenía de creer755
fácilmente deslealtad
en quien mucho amor merece?
Sale el PAJE
PAJE: Quien me le dio no parece.
RUY: ¡Qué conocida maldad!
Ya he conocido de quién760
ha procedido, sí, sí.
Sale GARCÍA con papeles y tinta
GARCÍA: Qué firmar tienes aquí.
RUY: ¿Qué porque te quiero bien
testimonios te levanten?
¡Oh, envidia! ¡Soberbio trueno!765
Vómitos das de veneno,
porque la virtud espanten.
¡Salte afuera! Juan García,
no sé si tienes memoria
de un suceso de la historia770
de Alejandro, que tenía
un médico muy privado,
y escribiéronle un papel
que se recatase de él
porque había concertado775
darle la muerte. El famoso
y magnánimo señor,
como le tenía amor,
nunca estuvo temeroso.
Trújole cierta bebida780
un día el médico, y él
entregándole el papel
tomó la copa, y la vida
segura en caso tan nuevo
dijo con gallardo brío,785
“Mira si de ti me fío;
lee tú mientras yo bebo”.
El mismo caso confirmo,
sin ser Alejandro yo,
mira si te quiero o no.790
Lee tú mientras yo firmo.
Dale el papel y firma mientras lee GARCÍA
GARCÍA: “Mire bien vueseñoría
lo que firma, que conviene
este recato a quien tiene
por secretario a García”.795
(¡Esto se escribe de mí! Aparte
¿Quién duda que Herrera ha sido
soberbio y desvanecido
autor de esto? ¡Qué no fui
hombre para darle muerte!800
Mas si bien lo considero,
agradecérselo quiero,
pues me avisa de la suerte
que podré vengarme yo
si el hábito no me dan).805
RUY: Todas firmadas están.
GARCÍA: ¿No las has leído?
RUY: No,
así viva y así vivas.
Soy confïado, aunque viejo.
Dos firmas en blanco dejo810
porque dos cartas escribas
a Luis y a Pedro, mi hijo,
y sepan que bueno estoy.
Mira si crédito doy
a lo que la envidia dijo.815
GARCÍA: ¿Y en lo del hábito?
RUY: Calla,
que ya es necia tu porfía.
Esa pretensión, García,
es menester…
GARCÍA: ¿qué?
RUY: Pensalla.
GARCÍA: (¿Con Herrera ánimo franco, Aparte820
conmigo tanto recelo?
Si no me le dan apelo
a las dos firmas en blanco).
Vase GARCÍA
RUY: ¡Qué engañada aprehensión
en algunos mozos veo825
cuando apoya su deseo
su misma imaginación!
Sale HERRERA
HERRERA: ¿Estás ya desenojado?
¿Podré llegar a tus pies?
RUY: No, ingrato, loco, porque es830
mi enojo agora doblado.
Cuando acabas de reñir
con García, porque de él
no me fíe, ¿este papel
te has atrevido a escribir?835
¿Un hombre tan bien nacido
ha de hacer cosas mal hechas?
¿Ponerse deben sospechas
en crïado que ha servido
tan fielmente? Mira, di840
si aquesta letra conoces.
HERRERA: Así de buen siglo goces,
que ese papel no escribí.
¿Yo tenía de dudar
de la fe del secretario?845
RUY: Pues, ¿quién es el temerario
que me pudo a mí envïar
tal papel?
HERRERA: Reconocer
quiero la letra, que yo
la he visto.850
RUY: ¿Y quién la escribió?
HERRERA: De fray Vicente Ferrer,
el santo que está en Valencia,
es sin duda. Él te escribía
otro tiempo, cada día
y haciendo la conferencia855
con las cartas que tú tienes,
verás que es una la letra
y que el misterio penetra.
RUY: ¿Milagritos me previenes?
Muy cansado estoy de ti.860
Mientras se templa mi enfado
has de hacer lo que he mandado.
No estés delante de mí.
HERRERA: Ni le absuelve ni condena
mi lengua, pero colijo865
que si acaso verdad dijo
don Enrique de Villena,
aunque a mí me quieras mal
y a él le tengas tanto amor,
que él ha de ser el traidor870
y yo he de ser el leal.
Vanse y salen el REY y don ÁLVARO
REY: Salir esta noche quiero.
ÁLVARO: ¿Y adónde has de ir, señor?
REY: A pasear hacia el río,
o a rondar hacia el terrero;875
que hay una dama a quien tengo
una grande inclinación
y quiero que la afición
crea con que a verla vengo.
Quisiérame declarar880
con ella, aunque su valor
es tan grande, que mi amor
más en esto he de mostrar.
ÁLVARO: ¿Quién es la dama, señor?
REY: De doña Elvira me agrado.885
Parece que te ha pesado;
¿tiénesla tú acaso amor?
ÁLVARO: Hasta aquí mi pensamiento
ni le he, señor, reprimido,
ni es cobarde ni atrevido.890
REY: ¿Amor fuera atrevimiento?
ÁLVARO: El cortés galantear
de palacio no es amor
como el del vulgo, señor,
es un linaje de amar895
sin celos, sin esperanza,
sin cuidado, sin porfía,
sin amor, sin fantasía,
sin intento, sin mudanza.
Es respetar las deidades900
de un cielo humano; tal es
el palacio de un rey.
REY: Pues,
con esas dificultades,
¿amas a Elvira?
ÁLVARO: Señor,
esta inclinación la tengo,905
pero ya hielos prevengo
al pensamiento menor.
REY: Después que sabes que a hablalla
vengo yo, ¿dices que quieres
olvidar? ¡Gracioso eres!910
ÁLVARO: Señor, mira…
REY: Álvaro, calla;
que doña Elvira ha de ver
por su infinito valor,
que si la trato de amor,
sólo del tuyo ha de ser.915
Por ti sólo hablarla quiero;
y, si te agrada, será
tu mujer, Álvaro, ya
que yo vengo a ser tercero.
ÁLVARO: ¿Quién tantas dichas alcanza?920
Dame esos pies, que presumo…
REY: Necio, que agradeces humo,
¿doyte yo sino esperanza?
Sale PABLILLOS
PABLILLOS: Éntrome, que llueve.
REY: ¿Qué hay,
Pablillos?925
PABLILLOS: Vengo podrido
de un poeta, que ha venido
de allá de Córdoba, y trae
un libro que ha dedicado
a tu majestad. ¿Qué importa
que con ciencia lega y corta930
haga un libro un licenciado
y me dedique su empeño,
para que por eso yo
le haya de dar lo que no
vale el libro ni su dueño?935
Algunas veces reviento
por decir muchas verdades.
Escribe mil necedades
un cortesano hambriento,
dedícalas a un señor940
con seis renglones en prosa
dura, extranjera, escabrosa,
y pretende con rigor
que le dé para la imprenta
a escudo por necedad;945
y hay quien tenga vanidad
de lo que llamo yo afrenta
y lo dé. ¡Qué barbarismo!
REY: ¿De un arbitrio, pues, te espantas?
PABLILLOS: Que haga el señor otras tantas950
y se las dedique a él mismo.
REY: El insigne Juan de Mena
tiene ingenio soberano.
También yo al amor tirano
que la libertad condena,955
en versos míos espero
alabar, porque también
los hago, aunque no muy bien.
Don Álvaro.
ÁLVARO: Lisonjero
quisiera ser. Vanaglorias960
puedes recibir con ellos.
¿Quién duda que del hacellos
te han de alabar las historias?
PABLILLOS: Entrad, señor Juan de Mena,
que sois hombre muy sonado.965
Pero, ¿cuánto habéis ganado
a este oficio?
Sale Juan de MENA
MENA: ¡Fama y buena!
Dejad, señor soberano,
príncipe de España augusto
que se me cumpla este gusto970
de besaros vuestra mano.
Juan de Mena soy, aquél
que el castellano poeta
llaman hoy, y si profeta
es el corazón fïel975
del hombre, yo he dedicado,
por saber la inclinación
vuestra y notable afición
a los versos inclinado,
este libro a vos. En él980
no sé si con dicha alguna,
las mudanzas de Fortuna
escribo, César novel.
Sírvase tu majestad
de recibirle. Trescientas985
son las coplas. Tú me alientas,
tú eres, señor, mi caudal.
Mi voluntad manifiesta
es de escribir tus hazañas,
siendo Rey de dos Españas.990
La dedicatoria es ésta:
Lee
“Al muy prepotente don Juan el segundo,
aquél con quien Júpiter tuvo tal celo,
que tanta de parte le hace del mundo
cuanta de parte se hace del cielo:
al gran Rey de España, al César novelo,995
al que es en las lides bien afortunado,
aquél en quien caben virtud y reinado,
a él las rodillas postradas al suelo”.
PABLILLOS: ¡Ay!, que me mata aquel prepotente,
pudiendo decir al muy poderoso.1000
¡Ay, ay!, que ese metro es tono famoso
para los ciegos cantar de repente.
¡Ay, ay!, que ya temo que pueda la gente
oír tales versos sin dar aullidos,
tirando los bancos por mal admitidos.1005
MENA: Atiende y no hables, bufón imprudente.
REY: Mucho estimo conoceros
que muy inclinado soy
a los versos, y desde hoy
por maestro he de teneros,1010
pues sois castellano Apolo.
Aunque yo en tan corta edad
versos hago.
MENA: Y calidad
das a las musas tú solo.
Mas no eres el rey primero1015
que escribe versos, señor.
REY: A las mudanzas de amor
leerte unos versos quiero.
Oye.
PABLILLOS: Mis arbitrios santos
son esta vez para vos.1020
Versos leéis. ¡Vive Dios!
Que paguéis con otros tantos.
Saque un papel y lee el REY
REY: “Amor, amor, no pensé
que tuvieras tal poder
que pudieras deshacer1025
la firmeza de una fe
hasta agora que lo sé.
Es tu fuerza sin igual
pues lleva tu inclinación,
para en pena de su mal,1030
al más fuerte corazón,
rendido a tu tribunal.
Ya en tus cárceles se ve
un alma libre hasta aquí.
Nunca la fuerza creí1035
del poder que en ti miré
hasta agora que lo sé”.
MENA: Descubren con bizarría
gracias y afectos extraños.
PABLILLOS: ¿Ven esto? De aquí a cien años,1040
habrá quien de ellos se ría.
MENA: En mi libro los pondré.
REY: Y en mi nombre.
MENA: Dasme honores.
REY: Y sepan mis sucesores
que las letras estimé.1045
¿No eres, Álvaro inclinado
a los versos?
ÁLVARO: Mucho a oírlos
y estimarlos, no escribirlos.
Mi inclinación me ha llevado
a las armas y a justar1050
y si vuestra alteza gusta,
mantener pienso una justa
cuando comience a reinar.
MENA: Y yo he venido a escribir
la real coronación.1055
PABLILLOS: Oiga, pues, una cuestión
que se tiene de decir
en los siglos venideros.
Juan de Mena, a su pesar,
conmigo quiere trobar1060
apostando, y no dineros.
Vuestra majestad me ahorque
de aquella más alta almena
si el poeta Juan de Mena
diere consonante a alcorque.1065
MENA: Vuestra majestad le ahorque
por no quebrantar la ley,
pues en la huerta del Rey
hay quien los cardos aporque.
REY: ¿Veslo?1070
PABLILLOS: ¡Ay, qué mal! ¡Aporque!
Mal consonante. A ese modo
consonante será todo:
albacorque, y alconorque.
¡Toquilimboque!
REY: Venid
a verme.1075
MENA: Tu esclavo soy.
PABLILLOS: Y entre tanto, Mena, os doy
con los dos cofres del Cid.
Vase MENA
ÁLVARO: Dale, señor, por tu vida
alguna cosa.
REY: Después,
cuando reine.1080
ÁLVARO: Luego es
cualquier cosa recibida
del pobre con mayor gozo.
Dale esta cadena mía.
REY: Álvaro, tal bizarría
no se vio en hombre tan mozo.1085
Llámale, Algún día podré
pagártela.
PABLILLOS: ¡Ah, Juan de Mena!
El Rey os pone en cadena
pero no será en el pie.
Sale MENA
MENA: ¿Qué manda tu majestad?1090
PABLILLOS: No es manda que es de contado.
REY: No os vais sin haber llevado
alguna cosa. Tomad.
MENA: Beso tus pies.
Vase MENA
REY: Bien habemos
divertídonos.1095
ÁLVARO: Entiendo,
señor, que va anocheciendo
y que ya salir podemos.
REY: Sin que Ruy López nos vea,
porque es mi ayo en efeto.
ÁLVARO: Sí, señor, y ese conceto1100
es muy digno de su alteza.
Vanse y salen a la ventana doña ELVIRA e INÉS, criada
ELVIRA: Ya que en esta galería
corren los vientos templados,
y está con nuevos cuidados
de mi amor el alma mía,1105
del fresco quiero gozar
esta noche. Inés.
INÉS: ¿Señora?
ELVIRA: Si me quieres bien, agora
podrás un rato cantar.
INÉS: ¿Aquí, señora? ¿No ves1110
que se juntarán despacio
los galanes de palacio
a escuchar?
ELVIRA: No importa, Inés.
INÉS: Pues, ¿dirásme una verdad?
ELVIRA: Sí, diré.1115
INÉS: ¿Sírvete alguno?
ELVIRA: Inés, no; si bien hay uno
que me muestra voluntad.
INÉS: ¿Correspóndesle?
ELVIRA: En mi vida
le hablé palabra ninguna.
INÉS: ¿Es don Álvaro de Luna?1120
ELVIRA: El mismo.
INÉS: ¡Qué conocida
tengo yo tu inclinación!
ELVIRA: Pues, ¿en qué lo conociste?
INÉS: En que tú sola advertiste
en palacio su ocasión.1125
Sale PABLILLOS de ronda
PABLILLOS: Gente hay en la galería
si el oído no me engaña.
Señor soy de la campaña,
la tierra esta noche es mía.
A mí me pudre el mirar1130
lo que llaman galanteo.
Ahora bien, yo me paseo;
el terrero he de ocupar.
No ha de haber ánima en pena
que llegue esta noche aquí1135
viéndome ocupar a mí
el puesto. Música suena.
Canta INÉS
INÉS: “Manzanares, de buen gusto
son, aunque pobres, tus aguas,
pues por llegar a Madrid,1140
de la sierra se desatan”.
Sale a la ventana la INFANTA
INFANTA: ¿Música dan y sin mí?
INÉS: Su alteza viene.
INFANTA: No vengo
a estorbaros, porque tengo
gusto también. Inés, di.1145
Canta
INÉS: “No dan blasón a los ríos
grandes corrientes de plata,
arroyos recibe el mar
con más aplauso y más fama”.
Sale el INFANTE y un CRIADO
INFANTE: Como es la noche serena,1150
damas a las rejas hay
y al golfo de amor me trae
la voz de aquella sirena.
Salen el REY y don ÁLVARO
ÁLVARO: Pienso que canta una dama.
REY: ¿No fuera lícito aquí?1155
ÁLVARO: ¿Es de la cámara?
REY: Sí;
Inés de Torres se llama.
[Ella sirve de] crïada
de doña Elvira […-ida]
Escuchemos, por mi vida,1160
su voz dulce y regalada.
Canta
INÉS: “Basta que bese los pies
a los Césares de España;
no envidien ondas del Tajo
cuando tributo le pagan”.1165
PABLILLOS: (Duendes vienen; yo les doy Aparte
estorbo, cuidado y celos).
Ha cantado de los cielos;
muy agradecido estoy.
Como muchas noches cante,1170
le serviré de escuchar.
Soy goloso de oír cantar.
REY: ¿Quién habla?
ÁLVARO: Será el Infante.
INFANTE: Llega a ver si reconoces
quién es.1175
CRIADO: Difícil sería.
PABLILLOS: Cante más, vueseñoría,
que esa voz es voz de voces,
es un trueno celestial,
es un chillido excelente,
es la trompeta valiente1180
del gran jüicio final,
pues los muertos resucita.
¡Oh, bien haya gracia tanta!
¡Oh, bien haya quien lo canta!
¡Oh, bien haya quien lo grita!1185
INÉS: Uno con voz lisonjera
gracias da de haberme oído.
ELVIRA: Curiosidad habrá sido.
(¡Oh, si don Álvaro fuera!) Aparte
Pregúntale tú quién es.1190
(Amor, detén tu violencia). Aparte
INÉS: ¿Dame tu alteza licencia?
INFANTA: Licencia te doy, Inés.
INÉS: ¿Quién es el agradecido?
PABLILLOS: Si lo soy desde la cuna,1195
soy don Álvaro de Luna.
(Sólo esta vez he mentido,
…y otras mil).
CRIADO: ¿Oyes, señor?
Don Álvaro dice que es.
INFANTE: Huélgome mucho; hable, pues,1200
que el tercero de mi amor
por medio de doña Elvira
intenta ser; aguardemos.
ELVIRA: Prosigue, Inés, y sabremos
si es discreto o si es mentira1205
lo que dicen de él.
PABLILLOS: Señora,
¿fue Tapaboca mi nombre?
¿Es acaso hablar a un hombre
buey de hurto? No habrá agora
quien os riña, mamá o taita.1210
INÉS: ¿Qué música fue más buena
para vos?
PABLILLOS: La que más suena:
un órgano, una gaita
y el gruñido de un cochino
cuando le quieren matar1215
porque está cerca de dar
añagazas para el vino.
ELVIRA: O se burla o está loco
quien habla.
PABLILLOS: Mi inclinación
es de justar, lanzas son1220
los instrumentos que toco.
Mantener pienso una justa
cuando mi Rey se corone;
toda dama me perdone,
que de la color que gusta1225
cada cual he de vestirme.
INÉS: Saldréis de muchas colores.
PABLILLOS: Saldré en mi traje.
REY: En amores
anda el Infante muy firme.
ÁLVARO: ¿Y tenemos de aguardar1230
a que acabe?
REY: Hasta saber
quién le habla.
INÉS: El mantener
una justa es singular
acción y dificultosa
para mozos.1235
PABLILLOS: ¡Lindo aliño!
Aunque soy algo lampiño
tengo yo la edad añosa.
¿Venme con aquesta cara
tan rasa y fea? A fe mía,
que en la gran carnicería1240
de los Infantes de Lara
me hallé yo; y en Aragón
mantuve en el mes de abril
un torneo contra mil.
¿Mil he dicho? Pocos son;1245
y de todos ellos, solos
en pie me quedaron dos.
Birlábalos, ¡vive Dios!,
con mi lanza como bolos.
Uno salió muy galán,1250
sin botas y con espuelas,
vestido todo de telas
de cedazo de Milán.
Su invención era una arpía
que en su garra sucia y fea1255
se llevaba a Galatea.
INÉS: ¿Y la letra?
PABLILLOS: Así decía:
“Polifemo tenía un ojo;
vos, señora, tenéis dos.
No sois Polifemo vos1260
[aunque ya de un pie sois cojo]”.
Otro sacó, a lo que entiendo,
la humana naturaleza
con un mote en la cabeza.
Médicos la iban siguiendo.1265
Era el mote: “Intento es mío
que crezca el género humano
y éstos me van a la mano,
pues matan más que yo crío”.
Otro…
INÉS: Etcétera es mejor
porque mil irán cansando.1270
CRIADO: De justas están tratando.
INFANTE: ¡Ah, necio! Trate de amor.
ELVIRA: Apenas ha renovado
Amor sus líneas en mí
cuando el desengaño vi1275
que todas las ha borrado.
Iba creciendo por puntos,
pero ya es fuerza morir
oyendo a un hombre decir
tantos disparates juntos.1280
Vase ELVIRA
ÁLVARO: Pienso que no es el Infante.
REY: ¿Quién será?
ÁLVARO: Pablillos es,
no me engaño.
REY: Pague pues,
la burla de hacerse amante.
ÁLVARO: ¡Loco! ¿Qué estás bobeando?1285
REY: ¡Ah, necio! ¿Qué estás diciendo?
Péganle
PABLILLOS: De esos nombres no me ofendo
cuando estoy galanteando;
y agradézcanme…
ÁLVARO: ¿Qué, loco?
PABLILLOS: Que he conocido quién son.1290
REY: Si está la Infanta al balcón,
don Álvaro, espera un poco.
CRIADO: Otros llegan.
INFANTE: ¡Qué rigor!
REY: Bien la música asegura
que vuestra alteza procura1295
hacer cielo el mirador.
INFANTA: ¿Y quién tiene ese cuidado?
REY: El Infante de Aragón.
INFANTE: ¿Oíste aquella razón?
CRIADO: A vuestra alteza han nombrado.1300
INFANTA: El Infante se podía
quietar ya con más razones,
pues que son sus pretensiones
para tratadas de día.
No con armas ni denuedo1305
mi inclinación vencerá;
que es mi condición, dirá,
muy fuerte. Yo lo concedo;
pero ser de otra manera
me pesara, porque estoy1310
contenta de ver que soy
poco afable.
Vase la INFANTA
REY: Escucha, espera.
INFANTE: ¡Válgate Dios por mujer!
Si entro armado de Aragón
en Castilla, agravios son;1315
si en servir y pretender
me humillo, también te ofendes.
¡Vive Dios!, que he de inquietar
a Castilla hasta alcanzar
la deidad que me defiendes.1320
Vase el INFANTE
REY: Enojada fue mi hermana.
ÁLVARO: Cánsale el atrevimiento
del Infante.
REY: Andar intento
hasta que de la mañana
la luz nos vea.1325
Sale RUY López con rodela
RUY: Rey mío,
cuando tenga voluntad
de salir tu majestad,
aún no he perdido yo el brío
de galán y de soldado;
avíseme, pues procuro1330
su gusto; irá más seguro
llevándome a mí a su lado.
REY: Con calor ha entrado mayo
y el fresco salí a gozar;
¿siempre me habéis de buscar?1335
Cansada cosa es un ayo.
RUY: No, señor, como ayo no;
como vasallo y crïado
te busco, que mi cuidado
a esta esfera se extendió.1340
Pero ya que es tarde agora,
suplico que te recojas,
porque ya sabes que enojas
a la Reina, mi señora.
REY: Ruy López, yo lo haré.1345
Vase el REY
RUY: ¡Ah, don Álvaro! Esperad,
que en vos a su majestad
la salida reñiré.
Sin vos el Rey no salía;
sale por salir los dos.1350
Por sí miraba sin vos;
tal es vuestra compañía.
La salud y autoridad
andando de noche pierde,
y es menester que se acuerde1355
de las dos su majestad.
Y así aunque vos no sois viejo,
sois hombre ya de razón,
y tenéis obligación
de darle el mejor consejo.1360
Nieto de ilustres abuelos
nacisteis. ¿Quién os iguala?
Norabuena o noramala,
no causéis estos desvelos.
Al Rey seguir e imitar1365
es bien a vuestro linaje;
que aunque ya barbáis, sois paje
que os mandaré castigar.
Vase RUY López
ÁLVARO: Cuando tal oigo decir,
¿tengo yo mudos mis labios?1370
Del Rey son estos agravios;
con él los pienso sufrir.
Sale el REY
REY: Álvaro, ¿qué es esto?
ÁLVARO: Enojos
de Ruy López. Me ha reñido.
Porque de noche has salido1375
hame quebrado los ojos
con tres injurias aquí.
REY: ¿Cuántas fueron?
ÁLVARO: Cinco o seis.
REY: Tantos estados tendréis
como sufristeis por mí1380
baldones de Condestable;
que he de ser agradecido,
pues con vos, Álvaro, ha sido
mi voluntad tan notable.
ÁLVARO: Hacerme de nuevo puedes,1385
y si yo ambicioso fuera,
más agravios pretendiera
habiendo de ser mercedes.
Sale Juan GARCÍA
GARCÍA: (Perdone si soy tirano, Aparte
el Condestable imprudente,1390
pues me dijo claramente
que soy un hombre villano).
¿Es vuestra alteza?
REY: ¿Quién es?
GARCÍA: Crïado del Condestable.
Permitid, señor, que os hable.1395
REY: Levantad.
GARCÍA: Beso tus pies.
A la Reina, mi señora,
di cuenta de una traición
y he sentido obligación
de darla a mi Rey agora.1400
El Condestable ha envïado…
REY: Mirad bien lo que decís.
GARCÍA: …[una carta] a su hijo Luis,
que es de Murcia Adelantado,
un correo en que le manda1405
que al Rey de Granada entregue
a Lorca, y antes que llegue
con esta injusta demanda,
vendrá a Madrid el correo,
porque ya han ido por él.1410
REY: Vedme después.
GARCÍA: (Muy crüel Aparte
ando en esto; ya lo veo.
Ciego me traen mis antojos.
Vase GARCÍA
REY: Pues veré las cartas presto;
suspendo el crédito en esto.1415
Sale RUY López
RUY: No hace provecho a los ojos,
mi Rey, aqueste sereno.
REY: Si a los ojos hace mal,
no a la majestad real
con que traiciones condeno;1420
de éstas está el pecho lleno
de un hombre, que habiendo sido
tan leal, ha pretendido
a la vejez desdorar
su buena fama y mostrar1425
que es traidor y mal nacido.
¿De qué sirven los blasones
que en la guerra habéis ganado,
si tan mala cuenta han dado
vuestras locas ambiciones?1430
De las aleves traiciones
que en vos descubro esta vez
testigo soy y soy jüez.
¿No fuera mucho mejor
morir mozo, que el honor1435
ultrajar a la vejez?
Gracias a la noche doy
por los bienes que me ha hecho,
por ella, de vuestro pecho,
conocí la maldad hoy.1440
Agora sí que Rey soy,
pues conozco la engañosa
fe que en vuestra alma reposa,
traición que el pecho os abrasa.
No salgáis de vuestra casa1445
hasta que os mande otra cosa.
RUY: Mudo obedezco, señor,
que no quiero disputar
si me los podéis mandar
siendo yo Gobernador.1450
Déme Dios, déme un dolor
tan excesivo y tan fuerte
que no se acabe, y de suerte
se atormenten mis sentidos,
que en ellos estén vencidos1455
los asombros de la muerte.
Vase RUY López
ÁLVARO: Turbar hacen tus enojos,
como alientan tus mercedes.
Topando por las paredes
va Ruy López; a los ojos1460
les falta luz.
REY; Los despojos
son que la traición ha dado;
que siempre turba el pecado
y así no es mucho que ciegue1465
el que a tal bajeza llegue.
ÁLVARO: Sucesos son de envidiado.
Él no ha hecho acción liviana;
pienso que has de arrepentirte.
REY: Álvaro.1470
ÁLVARO: ¿Señor?
REY: Ceñirte
quiero la espada mañana;
darte ha la espuela mi hermana.
ÁLVARO: Beso tus pies.
REY: Gentilhombre
de mi cámara se nombre
ya don Álvaro de Luna1475
que de su grande fortuna
quiero que el mundo se asombre.
Vanse y sale RUY López
RUY: ¡Hola! Crïados. García.
¿Aún no hay luces en mi cuarto?
Sombras y figuras son1480
de las desdichas que paso.
Reventando estoy, ¿qué es esto?
Etnas en el alma traigo;
y aun mi vestido me cansa.
Mas, ¡Qué mucho si me abraso!1485
¿Palabras de un niño rey
pesan tanto, pueden tanto,
que mi valor atropellan?
¿Fueron palabras o rayos?
¿Yo sin honra, yo traidor,1490
y yo mala cuenta he dado
de mi honor a la vejez
¿Cómo, o por qué? ¿Dónde o cuándo?
¡Ah, cielos! ¿Este rigor
me guardáis? Así diez años1495
antes yo me hubiera muerto,
dichoso fuera y honrado.
¡Qué siendo amable la vida,
a mí solo me haga daño!
¿Qué mucho, si era forzoso1500
que naciese desdichado?
Salen el REY y don ÁLVARO
ÁLVARO: Voces da sin luz y a oscuras.
REY: No parece gente; oigamos.
RUY: Niño Rey, ¿eres gigante?
¿Cómo de ti está temblando1505
quien ejércitos de moros
venció en andaluces campos?
¡Ah, Fortuna! ¿DE qué sirve
que en estos siglos pasados
me dieses honra y riquezas,1510
si de un golpe me has quitado
el honor a la vejez,
cuando suelen los ancianos
tener ya su honor seguro
y vencidos los naufragios1515
de la juventud ociosa?
Bien dicen que el hombre es árbol.
Hojas y flores produce;
sus bellezas son los ramos,
sus riquezas son las flores,1520
compitiendo con los rayos
del sol y los arreboles
de las nubes del ocaso
en colores y hermosura.
Sopla el cierzo, sopla el austro,1525
y antes de llegar el fruto
pimpollos verdes y blancos
derriban en la campaña
verdes blasones de mayo.
¡Ay, honor! ¡Ay, vejez mía!1530
¡Ay, hijos ausentes, tanto
que ya verme no podréis!
Líneas de la muerte paso.
Rey de Castilla, yo llego
al tribunal recto y santo1535
de tu justicia. ¿Por qué
me has hecho tales agravios
que traidor me llamas? Yo
honrosos timbres he dado
a las armas de Castilla1540
con esta espada, este brazo;
seis batallas he vencido
y serví treinta y dos años
a tu padre y a tu abuelo.
Con amor de padre y ayo1545
te crïé, tu bien deseo.
¿En qué te ofendo? ¿Qué hago?
“Ruy López, a mí me han dicho
que sois traidor, y me espanto
que deis vos tan mala cuenta”.1550
Rey mío, mirad que engaños
padece el hombre, y la envidia
a veces suele causarlos.
“Ya, Ruy López, he creído
lo que me han dicho, y no hallo1555
disculpa a vuestro errores.
Estad preso, retiraos”.
Pues apelo al tribunal
de Dios, que es Rey soberano.
Señor, yo vengo a jüicio;1560
leal soy al castellano
monarca. Bien lo sabéis.
¿Por qué sufro este trabajo?
“Ruy López…” Señor, ya tiemblo,
Rey eterno, de escucharos.1565
“Ojalá hubieras servido
a mi madre y a mis santos
como al Rey. Tú fueras bueno,
como el mundo te ha llamado”.
Señor, si los corazones1570
veis vos sólo, y los humanos
reyes no los pueden ver,
sólo a vos, Rey justo y santo,
servir debemos los hombres.
ÁLVARO: Lástima da el escucharlo.1575
REY: Pienso que no tiene culpa.
ÁLVARO: Gente baja con luz.
REY: Vamos.
Vanse el REY y don ÁLVARO
RUY: ¿Con quién me consolaré,
sin mis hijos? ¡Ah, crïados!
¡Ah, Juan García! ¡Ah, hijo mío,1580
contigo sólo descanso!
¿Dónde estás que me consueles?
Sale HERRERA con luz
HERRERA: Señor, esta luz te traigo,
con recelo de enojarte,
triste de haberte escuchado.1585
Si yo fuera tan dichoso
que, como prudente y sabio,
te sirviera y agradara,
me echara a tus pies, rogando
que me dijeras qué tienes.1590
RUY: Herrera, desdichas paso.
García, quizá, por verte,
a consolarme no ha entrado.
Vete allá fuera. ¡García!
Vase HERRERA
Hijo, mira que te llamo.1595
El ánimo desfallece,
¿cómo y por qué me desmayo?
Tengamos valor, conciencia,
pues que seguros estamos.
Mas, ¿qué valor puede haber,1600
si en la honra me ha tocado
un Rey de España? ¡Ah, García,
hijo, mira que te llamo!
