LAS LISES DE FRANCIA
Antonio Mira de Amescua
Texto basado en la edición príncipe, LAS LISES DE FRANCIA en PARTE CUARENTA Y CINCO DE COMEDIAS NUEVAS, NUNCA IMPRESAS, ESCOGIDAS DE LOS MEJORES INGENIOS DE ESPAÑA (Madrid: Roque Rico de Miranda, 1678). Fue editado por Carol L. Krumm en su tesis sin publicar (M.A., The Ohio State University, 1947). Luego fue editado en forma electrónica por Vern G. Williamsen en 1986 como parte de sus investigaciones.
Personas que hablan en ella:
- CLODOBEO
- El REY de Borgoña
- El CONDE de Barcelona
- ALARICO
- LEONCIO
- TEODATO
- AURELIANO
- CLODOMIRA
- AMALASUNTA
- CROTILDA
- Un ALARDE
- Un LABRADOR
- Un MERCADER
- SAN MARTÍN
- Un ÁNGEL
- PASTORES
- CAUTIVOS
- SOLDADOS
- CRIADOS
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
Sale un ALARDE, y uno con un estandarte lleno de sapos y otro con una pica y en ella una cabeza, y otro con una fuente y en ella una corona, y CLODOBEO en un carretón, vestido de romano con una corona de laurel y dos leones que tiran del carro y dos MÚSICOS, y CLODOBEO saca una carta en las manos, y CAUTIVOS y PRESOS. Canten
MÚSICA: “Bien merece Clodobeo
aqueste gallardo triunfo,
pues asombra con su nombre
las cuatro partes del mundo.5
Ríndale el reino de España
y las naciones [adjuntos]
que el invicto Clodobeo
no es [moria] como los suyos”.
CLODOBEO: Si el triunfador es romano10
y el que triunfa César es,
en los méritos le gano
pues soy Hércules francés
ya que no nací Tebano.
Pero en una cosa fío15
que aunque Roma mostró brío,
en majestad y en blasón,
nunca tuvo corazón
de la grandeza que el mío.
Su fascinación es tan alta,20
su valor tan sin segundo,
que como lugar le falta,
quiere hacer su cuerpo al mundo
y así de mi pecho falta.
Esa cabeza desvía25
que con bárbara arrogancia
desde Italia pretendía
serlo del reino de Francia
sin tener miedo a la mía.
ALARDE: ¡Quita! Que es caso feo;30
que el invicto Clodobeo
siendo temido gigante
se espante de ver delante
la cabeza de un pigmeo.
Vase
CLODOBEO: Para dar al mundo espanto35
la abatí su bizarría,
alta no lo ha estado tanto
que en fin en bajo vivía,
y ya muerta la levanto.
Bien es que esté de esta suerte40
porque al enemigo fuerte
se ha de dar muerte crecida
con palabras en la vida
y con obras en la muerte.
Porque del laurel Francés45
coronarse en vida quiso,
de esa guirnalda que ves
que un tiempo fue paraíso
y ya funesto ciprés,
honrando al muerto enemigo50
de la manera que digo
dirá su reino infïel
que yo no he triunfado de él;
pero que él triunfó conmigo.
Si el valor se galardona,55
yo le doy esa corona,
y a tal grandeza lo subo
por el ánimo que tuvo
de atreverse a mi persona.
Pónenle una corona en la cabeza
SOLDADO: Ya está su frente ceñida.60
CLODOBEO: Ponla así en el muro fuerte
porque su gente atrevida
le vea honrado en la muerte
pues se laureó en la vida.
Y el mundo a quien miedo [diera],65
viendo esa cabeza hoy
entre una y otra bandera,
considerando quién era,
echara de ver quién soy.
En mi estandarte Francés70
honrar los sapos no es malo,
y aquestas flores que ves,
pues que ya a Marte me igualo
y aún más ganaré después.
Hoy las cárceles abrid.75
Todos merced me pedid
con la lengua del deseo,
porque soy, sin ser hebreo,
otro Sansón y David.
Soy un Pompeyo romano,80
Anibal cartaginés,
y soy León Africano,
y aun soy quien rinde a sus pies
al bárbaro godo hispano.
Los Césares ya difuntos85
fueron pintados trasuntos
del corazón que poseo.
Soy el francés Clodobeo
y soy más que todos juntos.
Publíquese mi trofeo90
para que crezca mi nombre
tanto como mi deseo.
SOLDADO: Eres Marte, no eres hombre.
OTRO: ¡Viva el grande Clodobeo!
Salen AURELIANO y CLODOMIRA, y LEONCIO
AURELIANO: El reino pide una cosa95
en que muestra la afición
de tu sangre valerosa.
CLODOBEO: ¿Y qué pide en conclusión?
AURELIANO: Que elijas, señor, esposa.
CLODOBEO: Los ánimos levantados100
de los que somos soldados
no eligen eso que quieres,
porque tornan las mujeres
los hombres afeminados.
Sabed que es el casamiento105
muerte mezclada en contento,
pasatiempo con cuidado
y, en el hombre regalado,
nunca cupo atrevimiento.
¿Cómo un hombre ha de poder110
oír los fuertes rüidos
que suele el tambor hacer,
si enternecen los oídos
las voces de una mujer?
¿Qué ha de hacer el homicida115
del enemigo francés,
si su mujer muy querida
le dice echada a sus pies:
“¿Agora te vas, mi vida?”
Si con esposa me adorno,120
y tarde a mi casa torno
porque mi ejército marcha
el enero con la escarcha,
y el julio con el bochorno,
¿cómo hallaré a mi mujer?125
¡Cansada ya de esperar
para su gusto y placer!
O me tiene de olvidar
o cuando no, aborrecer.
En efecto el buen soldado130
no tiene de ser casado,
porque le impide el amor
y suele echarse el honor
en lecho desocupado.
Y aunque suelo yo preciarme135
de no temer, decir puedo
que desde que sé acordarme
de nada he tenido miedo
sino sólo de casarme.
Mas yo, por Francia, lo haré140
como mujer se me dé
a mi gusto, honesta y bella.
AURELIANO: Una propondré que en ella
está en cifra el abecé:
afable, buena, callada,145
dama, excelente, famosa,
gallarda, hermosa, ilustrada,
liberal, maravillosa,
princesa, calificada,
sublime, Tabia en beldad.150
Tiene pompa y majestad.
LEONCIO: Tres te faltan.
AURELIANO: Así es;
mas ella tiene otras tres,
Que adora la eternidad
y es Cristiana.155
LEONCIO: ¡Gran defecto!
CLODOBEO: ¿Y quién es ella?
AURELIANO: Sobrina
de Grundibaldo.
CLODOBEO: ¿En efecto,
es hermosa?
AURELIANO: Es peregrina.
LEONCIO: No vio el mundo tal sujeto.
¡Mas agora está en prisión!160
AURELIANO: ¡Gran crueldad!
CLODOBEO: ¿Por qué razón?
CLODOMIRA: Por llevar gente bisoña
su padre, [el] rey de Borgoña,
en la civil disensión.
Matóle su mismo hermano165
con engaño y con traición.
CLODOBEO: ¡Barbaridad de tirano!
Para salir de prisión
menester será mi mano.
En mi nombre real le den170
de su reino el parabién,
Leoncio y Aureliano;
que yo le daré temprano
el castigo a su desdén.
Procuren ver su sobrina175
y si tan hermosa fuere,
como en Francia se imagina,
pídanla.
AURELIANO: ¿Y si no la diere?
CLODOBEO: Por la majestad divina,
que si tal atrevimiento180
supiere en su pensamiento,
con mi poder inmortal
en su reino desleal
un mar hiciera sangriento.
Veinte mil hombres llevad185
y si es hermosa y la niega,
abrasadle la ciudad.
Sale un CRIADO
CRIADO: Mensajero de paz llega
a hablar a tu majestad.
CLODOBEO: Entre.190
AURELIANO: La mano me [des].
No, mejor será los pies
que mueven tu cuerpo tanto
del reino de España espanto
y columna del francés.
CLODOBEO: Procurad que ella reciba195
estos humildes despojos.
AURELIANO: (¿Hermosísima cautiva Aparte
quien habrá que sin tus ojos
un sólo momento viva?)
Vanse AURELIANO y LEONCIO, y sale un mensajero LABRADOR
LABRADOR: Poderoso Clodobeo,200
universal vencedor,
con majestad y trofeo
de que tengas más valor
[que] el mundo tiene deseo,
y, pues que Dios te ha crïado205
tan temido y respetado
que fama tu nombre tiene
desde el quemado Pirene
al Etïope abrasado,
cuando al rey Sagrio venciste210
si al templo de los cristianos
de su despojo eximiste,
¿por qué sacrílegas manos
le dejaron pobre y triste?
Un soldado le robó215
y dos cálices tomó
con que el altar se servía,
fue en efecto tiranía
que tu justicia eclipsó.
CLODOBEO: ¿Sabes tú quién fue el soldado?220
LABRADOR: No señor.
CLODOBEO: (Yo lo sabré Aparte
y pagará su pecado).
Hazaña francesa fue.
Valor tuvo como honrado.
Yo a Sajonia me partí.225
Su rey tirano vencí.
Hoy triunfé de la victoria,
y a la perpetua memoria
mi nombre eterno ofrecí.
Licencia a mi gente he dado230
que despojasen la tierra,
Tomólos como soldado
y lo ganado en la guerra,
en efecto, es bien ganado.
Si conozco quién es hoy,235
verás qué premio le doy.
SOLDADO: (No es tiempo ya de callar; Aparte
yo se los quiero enseñar).
Poderoso rey, yo soy.
Estos cálices serán240
en esta causa jüeces.
Ellos el valor dirán.
Va a dáselos al rey, y tiénele [CLODOBEO]
CLODOBEO: El valor que tú mereces,
estas manos te darán.
¡Infame, vil, mal nacido!245
¿Qué ley bárbara ha movido
tu cobarde y traidor pecho
para que presa hayas hecho
en despojo prohibido?
Los que te vieron tomallo,250
por mi mandamiento y ley
han podido entitulallo;
que disfamar [puede] a un rey
el delito de un vasallo.
En los templos reservados255
entraste sin mi licencia.
Yo reniego de soldados
que han menester mi presencia
para ser ellos honrados.
Pero aquél que no lo es260
no debe de ser francés.
Mas hoy sabrán los cristianos
que yo premio con las manos
y castigo con los pies.
Dale una coz y mátale
Éstos los cálices son265
del templo de Dios sagrado,
que por tenerle afición
una cristiana he buscado
en que dejar sucesión.
Toma.270
LABRADOR: Besaré la mano
de un cuerpo que es más que humano.
Augusto el mundo te nombre.
No quiera Dios que tal hombre
carezca de ser cristiano.
Dale [CLODOBEO] los cálices y se va
CLODOBEO: Mi clemencia mostrar quiero275
entre justicia y rigor,
porque el mundo lisonjero
que hoy me llama vencedor
diga que soy justiciero.
Justicia es mi corazón,280
yo un ministro que la sigo.
Mis manos balanzas son:
la izquierda pesa el castigo
la derecha el galardón.
Vea el pueblo este castigo
y procure ser mi amigo,285
porque yo más gloria hallo
en castigar al vasallo
que vencer al enemigo.
Dicen dentro TODOS
TEODATO: Lugar para entrar nos dad.
CRIADO: Es mucha temeridad;290
que el que así se atreve muere.
CLODOBEO: ¿Qué es esto?
CRIADO: Un hombre que quiere
hablar a tu majestad.
CLODOBEO: Entre, pues.
CRIADO: ¿Con armas?
CLODOBEO: Sí;
que de nada me acobardo.295
Armados nunca temí.
Si yo mismo no me guardo,
¿quién me ha de guardar a mí?
Salen TEODATO y AMALASUNTA con un pistolete escondido en la mano y en hábito de hombre
TEODATO: (Valerosa Amalasunta, Aparte
al infame pecho apunta300
que vivos escaparemos
y cuando no, moriremos
con honra y venganza junta).
¡Rey de Francia, rey de Francia!
El de las muchas victorias,305
el que hasta agora ha triunfado
de la Alemania y Sajonia,
tú que espantas a las gentes
con las famas de tus obras,
y a pesar de mil monarcas310
padre del mundo te nombras;
tú que te hallas tan ufano
porque el orbe te conozca
que las alas de la fama
y región del aire cortas;315
tú que el hombro valeroso
y el membrudo brazo adornas
con las insignias de Alcides
a pesar del mundo arrojas;
tú, que esas sienes reales320
ciñen laurel y corona,
que ni el tiempo ni la muerte
podrá marchitar sus hojas;…
Aparte a ella
(¡Tírale ya, Amalasunta!)
AMALASUNTA: (Mal podré tirar, perdona.325
¡Qué gallardo! ¡Qué robusto!
¡Qué majestad! ¡Qué persona!)
TEODATO: Tú que vences a los reyes
y el ribaldo cuello cortas,
de aquel malogrado cuerpo330
que tantos príncipes lloran…
(¡Tírale, acaba!)
AMALASUNTA: (¡Buen talle!)
TEODATO: (¿En la muerte le das honra,
deshonrándole en la vida?
¡Acaba ya!)335
AMALASUNTA: (¡Qué persona!)
TEODATO: No son hazañas de Francia
derramar la sangre goda
con soberbia y tiranía
mostrando cara piadosa.
Victoria ha sido la tuya340
con qué las pasadas borras,
dos caras con él tuviste
como moneda de Roma…
(¡Dispara el fuego encendido
para que el pecho le rompa!)345
AMALASUNTA: (Señor puede ser del mundo. Aparte
¡Malhaya quien no le adora!)
TEODATO: Huérfanas y tristes dejas
las provincias de la Europa.
Luto visten por su muerte350
las naciones más remotas.
Venganzas pide a los cielos
la tierra esmaltada y roja
con la sangre de sus venas
a quien yo vengaré agora.355
El que mata a su enemigo,
uno mata y muchos cobra
que sus amigos y deudos
la muerte a su cargo toman.
Nunca estarás, rey, seguro.360
Contadas tendrás las horas.
Siempre vivirás inquieto.
Miedo tendrás de las sombras.
¿Agora estás descuidado?
(¡Tira ya!) Aparte365
AMALASUNTA: (¿Qué bien, qué gloria Aparte
han hallado aquí mis ojos?
¿Yo matalle? Estaba loca.
La venganza de mi esposo
me trujo a Francia forzosa,
dispuesta a perder la vida;370
pero ya murió la honra.
Busqué mi fuerte enemigo,
vilo, perdí la memoria
de los enojos pasados.
¡Qué hazaña maravillosa!)375
CLODOBEO: Acaba ya tu embajada.
TEODATO: ¡Y tú [sin] vida, señor!
¿qué haces? ¿En qué imaginas?
AMALASUNTA: En su vista milagrosa.
TEODATO: En efecto, Clodobeo,380
ya tu malicia pregona
desde la blanca Alemania
hasta la negra Etïopia.
¡Ah, tímida, mal nacida!
En ausencia, ¿eres leona385
y agora mansa cordera?
AMALASUNTA: No puedo, que soy piadosa.
TEODORA: ¿Invención ha sido tuya
para matarme, traidora?
¿No te basta con los ojos390
si no también con la boca?
CLODOBEO: ¿Qué es al fin lo que pretendes?
TEODATO: Hallarme en batalla a solas
contigo; que soy su hermano
del rey Sagrio.395
Vase a entrar TEODATO, y AMALASUNTA le dispara el pistolete al entrar a la puerta
CLODOBEO: ¡Espera, torna!
Pero ya salgo a buscarte.
No me huyas ni te escondas.
Daré a tu cuello otra lanza
y a tu vida otra corona.
AMALASUNTA: Vuelve, invicto Clodobeo,400
al asiento real que adornas;
que yo a su aleve cuerpo
le di por alma una posta.
TEODATO: ¡Ay, de mí!
AMALASUNTA: El fuego que trujo
contra tu vida famosa405
acabó la infame suya.
Ya su cólera reposa.
CLODOBEO: ¿Quién eres hidalgo mozo?
AMALASUNTA: Tu enemigo fui hasta agora;
pero ya, gran Clodobeo,410
me suspendes y aficionas.
CLODOBEO: Dime, mancebo, tu nombre.
AMALASUNTA: Agora no me conozcas.
CLODOBEO: Préndesme el alma, por Dios.
AMALASUNTA: Y tú el corazón me robas.415
CLODOBEO: ¿A qué viniste?
AMALASUNTA: A vengarme.
CLODOBEO: ¿Quién te ha ofendido?
AMALASUNTA: Tus obras.
CLODOBEO: ¿En qué?
AMALASUNTA: Ya no son ofensas.
CLODOBEO: Pues, ¿qué son?
AMALASUNTA: Rayos de gloria.
CLODOBEO: ¿Te has de vengar?420
AMALASUNTA: De otra suerte.
CLODOBEO: ¿Oféndote?
AMALASUNTA: Me aprisionas.
CLODOBEO: ¿De qué modo?
AMALASUNTA: Con la vista.
CLODOBEO:L ¿Tienen mis ojos ponzoña?
AMALASUNTA: Tienen flechas y me matan.
CLODOBEO: ¿Qué temes?425
AMALASUNTA: Mi dicha corta.
CLODOBEO: Yo lo estimo.
AMALASUNTA: Yo te adoro.
CLODOBEO: ¿Qué dices?
AMALASUNTA: Que me enamoras.
CLODOBEO: Hombre soy.
AMALASUNTA: Eres más que hombre.
Eres furia belicosa,
eres relámpago y trueno,430
que al mundo tímido asombras.
CLODOBEO: ¿Vaste?
AMALASUNTA: Sí; que me conviene.
CLODOBEO: ¿He de verte?
AMALASUNTA: Eso me importa.
CLODOBEO: ¿Cuándo?
AMALASUNTA: Después.
CLODOBEO: ¿Dónde?
AMALASUNTA: Aquí.
CLODOBEO: ¡Extraña y confusa historia!435
Vanse y sale CLODOMIRA
CLODOMIRA: ¡Extraña imaginación!
¿Qué sospechas la alimentan
o sueños humanos son
que muerte me representan?
Cielos, ¿Hay tal confusión?440
¿Si es Teodato? Verlo quiero…
su rostro he visto. ¿Qué espero?
Su propia voz conocí,
y basta ser contra mí
para salir verdadero.445
Ya mis ojos serán ríos,
mis razones desvaríos,
mis bienes serán antojos
pues están sin luz los ojos
de quien la tienen los míos.450
Sale TEODATO
A Francia vine cautiva
porque al son del atambor
siguiendo tus pasos iba;
mas hoy mirará el amor
con mi muerte una fe viva.455
Escucha, ¿no me conoces?
TEODATO: ¡Amalasunta! ¿Sois vos?
……………… [ -oces].
CLODOMIRA: Vivo está, pues no soy dios
que resucitan mis voces.460
TEODATO: Amalasunta crüel,
es razón que el pecho me abras
estando tú dentro de él.
CLODOMIRA: Vivo está, mas sus palabras
tienen acíbar y hiel.465
De Amalasunta se acuerda.
TEODATO: Antes que la vida pierda,
fue grande crueldad, señora,
pues matas a quien te adora.
CLODOMIRA: Para mi muerte recuerda.470
¿No ves que soy Clodomira?
(Después que me ha conocido Aparte
de mala gana me mira).
Mi bien, ¿estás muy herido?
TEODATO: ¡Ay, de mí!475
CLODOMIRA: ¿Cómo suspira?
¿Quieres que te cure yo?
TEODATO: ¡No!
CLODOMIRA: ¿Pues, quién?
TEODATO: Quien me hirió.
CLODOMIRA: ¿Fue Amalasunta?
TEODATO: Ella fue
la que mi hirió.
CLODOMIRA: ¿Con qué?
TEODATO: Con los ojos me mató.480
CLODOMIRA: Con temerarios recelos
tu vida lloré perdida;
mas vida le dan los cielos.
Ya, mi muerte que no es vida
la que se pasa con celos.485
¿Si te podrás sustentar
para llevarte a curar?
TEODATO: Si, podré.
CLODOMIRA: ¿Quién no se espanta
de mi mucho amor? Levanta,
que en hombros te he de llevar.490
A ser Anquises te ofrece,
y Eneas a mí me cuadre;
que así mi amor lo merece;
que él llevó en hombros a su padre,
pero yo a quien me aborrece.495
TEODATO: Amalasunta, ¿dó estás?
CLODOMIRA: Aunque esto escucho le quiero.
¿Quien vio tal amor jamás?
TEODATO: Clodomira, yo me muero.
CLODOMIRA: De amores de otra dirás.500
Vanse y salen el REY de Borgoña y AURELIANA y LEONCIO y otros
REY: Huélgome mucho que mi sangre adquiera
con la casa de Francia tal ventura,
y quiera ser mi deudo Clodobeo.
Hoy dejaréis, famosos capitanes,
a mi sobrina en todo venturosa.505
AURELIANO: Nuestro rey lo será con su belleza.
REY: Vuestro ejército vi, [hombres] franceses,
y por la majestad del cielo santo,
que nunca he visto gente más lucida.
¡Qué dispuestos soldados! ¡Qué gallardos!510
¡Qué unánimes en todo! Al fin regidos
por dos tan excelentes capitanes.
Llama a Crotilda. Di que verla quieren
los dos más valerosos capitanes
que tuvieron los césares del mundo.515
LEONCIO: Es propio de los príncipes famosos
honrar con ese término al humilde.
REY: Gran victoria ha tenido Clodobeo
con poca gente, solo confïado
en el valor de su pecho generoso.520
AURELIANO: Salió en su seguimiento echando fuego
por los ojos de cólera y rabia
que hasta el cielo alcanzaba con la vista,
cuando comete bravo y animoso
esgrimiendo la maza como Alcides,525
y en sintiendo los golpes poderosos
teme la gente, y en tropel confuso
huyen del monstruo que este nombre daban
al invencible príncipe de Francia.
Juntáronse en el campo cuerpo a cuerpo530
los dos reyes, al fin rindióse Sagrio.
Digo rindióse; hallóse sin la vida.
Volvió triunfando a Francia Clodobeo;
mas ya Crotilda viene.
LEONCIO: ¡Ay, Dios! ¿Qué veo?
Sale CROTILDA
Crotilda muestra tristeza.535
REY: Trata con más alegría
a los huéspedes.
AURELIANO: Su alteza
nos dé sus manos.
CROTILDA: Sería
humillar vuestra grandeza.
LEONCIO: Besarémoste los pies.540
CROTILDA: De los franceses no es
humillarse a nadie.
LEONCIO: Sí;
mas quien no se humilla a ti
no se tiene por francés.
AURELIANO: La francesa gente fuera545
[ya] como el bravo español,
con eternas famas fiera,
pero a la luz de tu sol
está obligada a ser cera.
El águila que conquista550
la luz del sol con la vista
a sus hijos reconoce,
y Francia al suyo conoce
en que ese sol no resista.
LEONCIO: ¡Qué rostro [bello! ¡Oh,] qué trenza!555
AURELIANO: ¡Qué cabellos! ¡Beldad rara!
Y agora más, que comienza
a tener su hermosa cara
la rosa de la vergüenza.
CROTILDA: Sin duda alguna procura560
saber si tengo cordura
vuestra lisonja y favor.
LEONCIO: Es centro del mismo amor.
AURELIANO: Es cárcel de la hermosura.
(El rey sin tenella amor Aparte565
jüez me hizo [aqu]esta vez
de su hermosura y valor.
Causa es mía. Yo soy juez.
Juzgar quiero en mi favor.
¡Ay, amor! ¡Ay, mal profundo!570
Rey que no tiene segundo,
néctar de engaños y asombros,
hoy pongo sobre mis hombros
el mayor peso del mundo;
porque la mayor pasión575
para un hombre principal
es hallarse en ocasión
donde la sangre leal
desampare el corazón).
REY: Hoy nuestro honor subir veo580
en las alas del deseo
al cielo de la constancia.
Hoy eres reina de Francia
y mujer de Clodobeo.
CROTILDA: Siendo yo cristiana, ¿tratas585
casarme con un pagano?
Dieron sus manos ingratas
muerte a mi padre y hermano,
¿y agora el alma me matas?
Hoy el demonio sutil590
un cuerpo ilustre hace vil,
y así tengo por muy llano
que es peor el mal cristiano
que el bárbaro más gentil.
Que yo soy espejo repara595
donde Dios su ley ha visto,
no quiera mi suerte avara
que en el espejo de Cristo
mire el demonio su cara.
Casarme así no es razón,600
porque los cristianos son
vasos de Dios y no es bueno
que quieras echar veneno
en un vaso de elección.
Los que se casan, ¿no ves605
que son un cuerpo, una pieza,
pues, ¿cómo, si un cuerpo es,
tendrá gentil la cabeza
y católicos los pies?
Si del mismo Dios sagrado610
son un retrato los dos,
no estará mal retratado
si un lado parece a Dios
y al demonio al otro lado.
Si dos cuerpos, en efeto,615
vuelve en uno el matrimonio,
dime, pues eres discreto,
¿podrán Cristo y el demonio
caber en solo un sujeto?
Esta sangre es tuya, dala620
a un cristiano que la iguala
y pues soy, famoso rey,
espada de buena ley,
no me des guarnición mala.
REY: ¡Por el cielo en quien confío625
que ensangrentaré el cristal
con aqueste hierro frío.
LEONCIO: Tente, aunque eres inmortal,
divino imposible mío.
CROTILDA: Hiere el pecho en quien se ve630
un alma que toda fue
de Dios, y si al pecho tocas
se verán en él más bocas
con que confiese mi fe.
AURELIANO: Ten, señor, más guardadas635
tus lágrimas estimadas.
No rieguen tus santas venas
los claveles y azucenas
de esas mejillas rosadas.
No marchiten este día640
noches de melancolía.
Las flores de tu hermosura
cobren ya nueva frescura
con el sol de tu alegría.
Que esas lágrimas que adoro645
dan a la tierra un tesoro
de perlas y de cristales.
CROTILDA: Mejor dijeras corales
pues es sangre la que lloro.
REY: No lloras así supieses650
que los franceses han sido
lo mejor del mundo y vieses
que te damos por marido
el mejor de los franceses.
Sal de tanta necedad655
pues el que rinde a los reyes
te ofrece su majestad.
CROTILDA: Habiendo entre ambos dos leyes,
mal habrá una voluntad.
LEONCIO: (Vea yo este alegre día Aparte660
que el rey de Borgoña envía
este rostro sin segundo;
que a pesar de todo el mundo
ha de ser la presa mía).
AURELIANO: (Amor, que mi intento ves, Aparte665
muévele el pecho que quiera
ser esposa del francés,
que yo, aunque por ello muera,
pienso gozalla después).
REY: Empiece a marchar la gente,670
que ya mi sobrina siente
que está honrado su deseo,
porque yo al gran Clodobeo
pienso envïalle un presente
que, porque me están llamando675
cosas del reino forzosas,
no la voy acompañando.
LEONCIO: (¡A qué mejillas hermosas Aparte
están sus ojos bañando!)
CROTILDA: ¡Qué así mi vida aniquiles680
en mis años juveniles!
¿A mí un gentilita escucho?
No está católico mucho
quien busca deudos gentiles.
Montes de razón desnudos,685
decid mi mal y en sus labios
moved sus peñas construdos;
que en tan públicos agravios
bastarán testigos mudos.
REY: Partid, capitanes, luego;690
que ella tendrá más sosiego
viéndose ya en el camino.
AURELIANO: (Vertiendo aljófar divino Aparte
va encendiendo más mi fuego).
Vanse y salen AMALASUNTA y un MERCADER
MERCADER: Honra del linaje godo,695
a cuyos hermosos pies
debe estar el mundo todo,
¿qué razón hay porque estés
en Francia de aqueste modo?
Que estando así disfrazada700
de tu reino desterrada,
emprendes alguna cosa
o de mujer valerosa
o de dama enamorada.
Pues, agora en traje de hombre705
o quieres serlo en la ropa
como en valor, pues tu nombre
hace hasta Francia y Europa
que de sus hechos se asombre.
AMALASUNTA: Ya la fama de mi vida710
volando al aire no mida;
ni me dé el título agora
de la goda vencedora
mas de la goda vencida.
En Francia entré de esta suerte715
por querer vengar la muerte
de un hombre que tuvo amor
y al fin salió vencedor
y trocósenos la suerte.
Aquéste el rey Sagrio era720
a quien venció fuerza fiera
cuya victoria no calla
la sangre de la batalla
ni la gente lisonjera.
Vengar quiso con recato725
su muerte, pero Teodato
me descubrió que quería
venir en mi compañía
a matar al rey ingrato.
Cególe amor imagino,730
intentó el traidor forzarme
viniendo por el camino,
mas yo por poder vengarme
di fin a su desatino.
Apenas los dos llegamos735
y al rey de Francia miramos
para ser sus homicidas
aventurando las vidas,
cuando los dos nos helamos.
Él de miedo, yo de amor.740
Él con temor de venganza,
yo esperando su favor,
y al fin yo tuve esperanza,
faltó a mi brazo valor.
Que mi noble sangre apenas745
vido sus partes tan buenas
cuando al corazón corrió
a dalle aviso y dejó
desamparadas las venas.
Rendida allí, como digo,750
muerte di a Teodato airada
por matalle su enemigo
y por la ofensa pasada.
MERCADER: ¡Extremado fue el castigo!
Mas, famosa Amalasunta,755
respóndeme a una pregunta:
¿qué es tu amor? ¿Qué es tu deseo?
AMALASUNTA: Que dé vida Clodobeo
a mi voluntad difunta.
MERCADER: No puede, porque se casa760
con Crotilda.
AMALASUNTA: ¡Oh, santos cielos!
El corazón se me abrasa.
MERCADER: El rey viene.
AMALASUNTA: ¡Ah, crueles celos!
MERCADER: Oye, verás lo que pasa.
Salen CLODOBEO y la GUARDA
CLODOBEO: Huelgo, mancebo, de verte,765
porque las veces que pienso
que diste a Teodato muerte
echaste sobre mí un censo
con que obligaste a quererte.
Y así, mancebo, te digo770
que dar muerte a mi enemigo
y en cobrarme esa afición
me has puesto en obligación
de ser siempre muy tu amigo.
Dime, mancebo, ¿quién eres?775
AMALASUNTA: Si la palabra me das
que todo lo que me oyeres
en tu pecho guardarás.
CLODOBEO: Y aún la mano si la quieres.
AMALASUNTA: Si mano de esposo fuera780
más que un reino la quisiera.
CLODOBEO: Palabra y mano te doy
de guardar secreto.
AMALASUNTA: Estoy,
siendo de bronce, de cera.
Sepa, pues, tu majestad…785
CLODOBEO: Mira que digas verdad.
AMALASUNTA: Y yo a decirla me ofrezco,
la verdad es que apetezco
tus prendas y calidad.
(Mi pensamiento liviano Aparte790
quiere que diga el amor;
mas viendo que honra no gano,
tiéneme muda el temor
y hago señas con la mano.)
Poderoso rey de Francia,795
a quien los cielos no han visto
de su pompa derribado
ni de los hombres vencido,
yo nací, según entiendo,
entre las olas de un río,800
que en mi vida variable
no conozco otro principio.
Son mis sucesos de monstruo,
y como a tal imagino
que me parieron las aguas805
y me engendraron los ríos.
En una cesta de juncos
me sacaron dos egipcios
de una de las siete bocas
por donde entra al mar el Nilo.810
Ventura tiene a las veces
el que ha de ser afligido
porque se conserva en ellas
para mayores peligros.
A su rey me presentaron,815
agradéle aunque los niños,
como lo son, nunca saben
agradar por buen estilo.
Amparóme Tolomeo
con regalos cuando niño,820
cuando mancebo con galas.
En fin de esto cobré bríos;
que el que nace desdichado
vuelve a su trabajo antiguo.
Un aire fueron mis bienes,825
mi majestad fuego ha sido,
peregriné por el agua
y hoy por tierra peregrino.
Al fin entre mis sucesos,
uno fue que Teodorico,830
rey de los godos e Italia
me recibió en su servicio.
Yo como poco prudente,
anduve desvanecido,
también como algunas damas835
me daban nombre de lindo,
imitando a Amalasunta
cuya fama habrás oído.
Es efecto su hermosura
cegó mi libre albedrío840
y también como la vide
casi quedé sin sentido.
Cegóme, que es el amor
un furioso basilisco,
callando vio que la hablara845
que son transparentes vidrios
los ojos por donde el alma
ya muchas veces le ha visto.
Descubríla mis deseos,
y ella enojada de oíllos,850
para quitarme la vida
quitó la vaina al cuchillo.
Volví los pies y ella airada,
“¡Infame rapaz!” me dijo,
“sólo el grande Clodobeo855
tiene de ser mi marido”.
Viendo, pues, su pecho casto,
teniendo otro peregrino,
bajéme al rey de Borgoña
de mi amor arrepentido.860
Sirviéndole en su palacio
como mancebo, me vido
Crotilda… –¡Dije su nombre!–
¡Oh, mal haya mis sentidos!
Si el hombre calla la lengua,865
hace el corazón su oficio,
y [da] lengua al corazón
cuando le ven divertido.
Mas tú guardarás secreto.
Al fin, Crotilda me dijo870
que si yo te diese muerte
se casaría conmigo.
Aborrécete en extremo.
No sé qué causa haya sido
mas bástale ser cristiana875
para hacer tal desatino.
Acompañóme Teodato
determinado a lo mismo,
y yo de ti aficionado
di la muerte a tu enemigo.880
Ésta, señor, es mi historia
que brevemente te he dicho,
temiendo que mis palabras
enfadasen tus oídos.
CLODOBEO: ¿A mí, muerte inhumana?885
Aquestas manos sangrientas
muerte te dieran temprana
si como hoy me lo cuentas
me lo contaras mañana.
¿Contra mi grande poder890
se ha atrevido una mujer?
Mas, ¿qué me espanto, que digo
si es el mayor enemigo
cuando da en aborrecer?
¡En buena mujer me empleo!895
No pudiendo con la mano
me mata con el deseo.
Denle aviso a Laureano
parte a Borgoña un correo.
Casarme no quiero ya.900
Quédese Crotilda allá;
que mujer que ha aborrecido
o matará a su marido
o el honor le quitará.
Y, al que es autor de mi pena905
ponedle en una cadena.
LABRADOR: Pues, ¿a mí, señor? ¿Por qué?
CLODOBEO: Por poner en su abecé
ce por casta y be por buena.
AMALASUNTA: Es de la razón espejo.910
Perdónale tú, señor,
y admite de mí un consejo.
CLODOBEO: Eres muy mozo.
AMALASUNTA: En amor,
más sabe el mozo que el viejo.
Yo he servido a Teodorico,915
rey de Italia y godo rico,
y sé que su hija te adora.
Cásate con ella agora.
CLODOBEO: ¿Es hermosa?
AMALASUNTA: Certifico
que es de muchos pretendida,920
y es en efecto gentil.
CLODOBEO: Ya de su fama extendida
sé que es mujer varonil
mas no es bien que al rey la pida
que es mi enemigo. Primero925
sabré si me quiere.
AMALASUNTA: Quiero,
pues que su fama te agrada,
llevarle yo una embajada
que por servirte me muero.
CLODOBEO: Bien has dicho, ¡norabuena!,930
con ella a solas lo ordena,
desde aquí la tengo amor,
y aunque es de poco valor
ponla al cuello esta cadena,
y dila quién se la envía935
y tú, mancebo, confía
de mi amor y mi amistad.
AMALASUNTA: Yo sirvo a tu majestad.
¡Venturosa suerte mía!
Vanse y salen LEONCIO, [AURELIANO] y CROTILDA
LEONCIO: No se camine la siesta.940
Pare luego la carroza.
CROTILDA: Buena sombra será aquésta.
LEONCIO: (Y mejor si mi alma goza Aparte
de tu gloria manifiesta).
AURELIANO: ¿Qué tienes?945
CROTILDA: Melancolía.
AURELIANO: Para el sol de medio día
sirva de nube esta sombra,
y de cojín y de alfombra
esta yerba y fuente fría.
La corriente de agua pura950
llevará al mar tus enojos.
Ya quisiera esta espesura
que fueran las hojas ojos
para mirar tu hermosura.
CROTILDA: Nada me puede alegrar.955
LEONCIO: (Ocasión quiero buscar Aparte
para cumplir mis intentos).
Vase LEONCIO
AURELIANO: (Hoy logro mis pensamientos Aparte
en este oculto lugar.
Solo en efecto he quedado.960
Quiero descubrir mi amor.
Pero no, que soy honrado
y siendo vidrio el honor
mal se remedia quebrado.
Pero no será razón965
que pierda mi pretensión
por no dar muerte a mi honra;
que en efecto no es deshonra.
Pero sí, que es gran traición.
Mientras descansa y reposa970
la ocasión lograr pretendo.
Pero como que es hermosa
no lo haré; que al rey ofendo.
Mas, ¿qué digo? Aun no es su esposa.
Hoy mi corazón honrado975
sigue aprisa lo que veo;
él morirá despeñado
que es su caballo el deseo
y corro desenfrenado.
Mi amor me dice que embista980
y la razón que resista
No verla será mejor
que es basilisco el amor
y se ceba con la vista.
Mas temo que el corazón985
me dice, ¿Por qué permito
dejar tan buena ocasión?
Lo que intento es apetito
y lo contrario es razón.
Es el gusto breve gloria.990
Del bien dura la memoria.
Yo he adorado una cautiva
y mi alma en ella estriba.
¡Víctor, la razón, victoria!
Vase AURELIANO y salen LEONCIO y su CRIADO
CROTILDA: Cuando pienso adónde voy,995
pierdo, mi Dios, el sentido.
Pero, al fin, forzada soy,.
LEONCIO: ¿Estás ya bien advertido?
CRIADO: Tú verás como lo estoy.
Vase el CRIADO
LEONCIO: Señora, ¿tanta tristeza?1000
Alégrese vuestra alteza
en este campo florido
cuya jardinera ha sido
la misma naturaleza.
Por él su cristal dilata1005
un arroyo que se pierde
cercado de hierba grata
que parece capa verde
con guarniciones de plata.
Ya esos árboles quisieran1010
que sus ramas se volvieran
en racimos de esmeraldas
para que hechos guirnaldas
tu hermosa frente ciñeran.
Y yo, que en tu rostro adoro,1015
verte ya en París deseo
mandar gente y pisar oro.
Sale el CRIADO
CRIADO: Rey de Francia, Clodobeo,
lo que pretendes ignoro.
No ocultes más tu persona1020
que el ejército se altera
y se ofende tu corona.
LEONCIO: A darte la muerte fiera
tu maldad te galardona.
¡Infame! ¿Yo no he mandado1025
que esté quién soy ocultado
a Crotilda mi mujer
hasta que la pueda ver
alegre? Mas, ¿quién te ha dado
tan bárbaro atrevimiento?1030
CRIADO: Perdona, rey poderoso.
LEONCIO: Tendré esta vez sufrimiento
por aqueste rostro hermoso
que roba mi entendimiento.
CRIADO: Goza de la coyuntura1035
que yo seré centinela.
Vase el CRIADO
CROTILDA: (¿Éste es el rey? ¡Suerte dura! Aparte
Parece que se desvela
el cielo en mi desventura.
Por extremo le aborrezco).1040
LEONCIO: Si como galán padezco
desdenes y desfavores,
vuestros regalos y amores
como marido merezco.
Perdonadme si hasta aquí1045
mi nombre eterno y famoso
de vos, Crotilda, encubrí,
que a ver ese rostro hermoso
oculto a Borgoña fui.
Pero ya que en Francia estamos1050
y casi a París llegamos,
goce yo de esa hermosura
y envidiarán mi ventura
fuentes, prados, montes, ramos.
¿Mas triste mi bien estás1055
después que me he declarado?
¿Cómo los brazos no das
a un marido apasionado?
CROTILDA: Mejor mi pasión dirás.
LEONCIO: Pues mi grande amor me tiene,1060
darme un abrazo conviene
pues estoy sin gente…
Responde el CRIADO de dentro como eco
CRIADO: ¡Gente!
[CROTILDA: ¡Detente, hombre, detente!]
LEONCIO: … y así me conviene.
CRIADO: Viene.
LEONCIO: ¡Ea, presto, aguarda!1065
CRIADO: Guarda.
LEONCIO: ¿Cómo tu respuesta tarda?
Desde los peñascos huecos
me han respondido los ecos.
Sale AURELIANO
La centinela es gallarda.
AURELIANO: ¿Descansa Crotilda?1070
LEONCIO: Sí.
AURELIANO: Cuando fuere tiempo, avisa
que yo la acompañe aquí.
(Y pondré por mi divisa Aparte
que yo propio me vencí.
Quiero excusarme de vella1075
porque siendo ella centella
encenderá mi pasión).
Vase AURELIANO
LEONCIO: Infunda en esta ocasión
Venus hermosa su estrella.
Tus bellos brazos me des.1080
CROTILDA: Cuando seas mi marido
yo te los daré después.
LEONCIO: ¿Qué ocasiones se han perdido
sólo por ese después?
Por un “después” al real1085
de Jerjes le vino mal;
que vida y gente perdió.
Por un “después” no ganó
a Roma el grande Anibal.
Y pues que estás sola, vuelve,1090
un solo abrazo me da,
[mi pasión ya se resuelve].
Mas dilación no haya.
CRIADO: Ya.
LEONCIO: Mi intento resuelve.
CRIADO: Vuelve.
LEONCIO: Mi amor aquí se concluye1095
…………….. [ -uye]
en gozar de tu beldad.
Sale AURELIANO
AURELIANO: Carta de tal novedad
grandes sucesos arguye.
LEONCIO: (Mi invención se ha de saber Aparte1100
y me ha de costar la vida;
pero remedio ha de haber).
AURELIANO: Una estafeta es venida.
LEONCIO: ¿Y trae nuevas?
AURELIANO: De placer;
pero muy confusas son.1105
LEONCIO: Sepamos la confusión.
AURELIANO: La carta te lo dirá.
LEONCIO: (Grandes sospechas me da Aparte
mi afligido corazón).
Lee
Leoncio, Aureliano, por cosas justas1110
que me mueven conviene a mi servicio que
viendo ésta os partáis a Francia sin tratar
de mi casamiento, y si está tratado, no lo
efectuéis. Y si acaso venís con Crotilda,
dad orden como acá no llegue, porque esto1115
importa y en resolución no la quiero ver.
Yo el rey.
¿Qué causa le movería?
AURELIANO: Eso me tiene espantado.
LEONCIO: Bien de Crotilda sería.
Casi en locura ha parado1120
su mucha melancolía.
AURELIANO: Muy triste está. Yo lo creo.
LEONCIO: Dice que soy Clodobeo
y que he de ser su marido.
AURELIANO: Desdichada en todo ha sido.1125
Que nos hablase deseo.
CROTILDA: (Quizá podré con mi llanto Aparte
hacer que cristiano sea.
Dilatarélo entre tanto
hasta que remedio vea.1130
Dadme favor, cielo santo).
Rey de Francia poderoso,
de cuyo nombre famoso
teme el más famoso rey
o recibe tú mi ley1135
o no quieras ser mi esposo.
¿Qué ley, ni razón humana
juntó jamás en el mundo
un gentil y una cristiana
con hombre que es sin segundo1140
pero en ser mi esposo gana?
Así de tu majestad
tiemble cualquier potestad
y el gran Imperio Romano,
que tú te tornes cristiano1145
o me des la libertad.
AURELIANO: ¡Gran lástima! Efectos son
del angustia que tenía.
LEONCIO: Afligido un corazón
engendra melancolía.1150
CROTILDA: ¿No respondes?
LEONCIO: Desvaría.
AURELIANO: ¡Por cierto, extraño dolor!
……………….. [ -or].
LEONCIO: ¿Qué tienes determinado?
AURELIANO: Lo que el rey nos ha mandado.1155
Llama al viejo labrador
que está en esta casería
y el cargo le dejaremos
de que la guarde.
LEONCIO: (Sería Aparte
mi remedio).1160
AURELIANO: Al rey diremos
su mucha melancolía,
y si le puede mover
y mudar de parecer
por ella podrá enviar.
LEONCIO: (Yo así la podré gozar. Aparte1165
Cierto será mi mujer).
Sale el LABRADOR
AURELIANO: Bien venido, viejo honrado,
con el tiempo y con la fama
tened en casa cuidado
de regalar esta dama1170
que será muy bien pagado;
que es mujer de calidad.
Importa a su majestad
la diligencia y recato.
LABRADOR: Siempre hallaréis en mi trato1175
obras de mucha verdad.
¡A fe que es hermosa y lozana!
AURELIANO: No desciende tan hermosa
de los montes la mañana,
ni es tan alegre la rosa1180
teñida en sangre o en grana.
LEONCIO: Regaladla con amor.
LABRADOR: A mi cargo está, señor,
que su rostro lo merece.
LEONCIO: Ingrata y falsa, padece1185
pues no me diste favor.
Vanse todos y quedan el LABRADOR y CROTILDA
CROTILDA: No ha sido mi bien pequeño
que me hayan así dejado.
En efecto es Dios mi dueño.
Todo el disgusto pasado1190
se me ha convertido en sueño.
LABRADOR: No estéis triste por quedaros
entre estos laureles claros;
que parecen en la rama
leche que el monte derrama1195
para sólo regalaros.
Veréis llena de ganado
toda esta verde ribera,
que no se parece el prado
en partes que es primavera,1200
y en partes que está nevado.
En ese bosque de día
el sol entrarse porfía,
la hoja lo está estorbando
y con el sol retozando1205
parece de argentería.
CROTILDA: No dio gozo semejante
la salud al hombre enfermo
la posada al caminante
ni al melancólico el yermo,1210
y el buen puerto al navegante,
la victoria al vencedor,
ni al pretendiente el favor,
ni al preso la libertad,
como a mí la voluntad1215
de este honrado labrador.
