La casa del tahur — Jornada I

LA CASA DEL TAHUR

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en autógrafo de LA CASA DEL TAHUR (Biblioteca Nacional, Madrid, R-118) tal como fue editado por Vern Williamsen en 1996 para la propuesta edición de las obras completas de Mira de Amescua.


Personajes: 

  • MARCELO Gentil, viejo
  • ALEJANDRO, su hijo
  • ROQUE, lacayo
  • Don DIEGO Osorio, galán
  • Don LUIS, Galán
  • CARLOS de Villamayor, sevillano
  • ISABELA, esposa de Alejandro
  • ÁNGELA de Mendoza, dama
  • Ángela de Heredia, MADRE de Angelica
  • GÓMEZ, escudero viejo
  • FABIÁN, criado
  • DOMINGO, lacayo sevillano

JORNADA PRIMERA


Salen MARCELO y ALEJANDRO
MARCELO: Hijo, que único heredero
de mi casa y de mi honor
has nacido, no es amor
la pasión con que te quiero.
Un afecto es, más asido5
al alma. Aunque dije mal
–amor es, mas sin igual.
Amor singular ha sido.
La escuela de mis verdades
y consejos te ha crïado,10
pero tu error te ha llevado
por juegos y mocedades.
Jugabas lo que tenías,
y no tenías también,
y tierno quisiste bien15
cuantas mujeres veías.
Contrario amor suele estar
al juego, y en tu sosiego
ni el amor divirtió el juego
ni el jugar venció al amar.20
En una y [en] otra guerra,
que el juego y amor son lides,
siempre estabas como Alcides,
un pie en el mar, otro en tierra.
Remedio, por mil caminos,25
intenté en vano a mi pena,
y al fin hallé el que refrena
juveniles desatinos.
Caséte con Isabela
de quien fui tutor y a quien30
ha aprovechado más bien
la doctrina de mi escuela.
En su rostro, en su cordura,
con singular eminencia,
aun están en competencia35
la virtud y la hermosura.
Ha durado la alegría
en tu casa, en quien estoy
como huésped, hasta hoy.
Éste es el octavo día.40
En la casa del tahur
se dice que dura poco.
Pues ya los umbrales toco
de la muerte, y su segur
siento casi a la garganta,45
¡dulce muerte me acomoda!
Haz cuenta que siempre es boda.
Dure, oh hijo, esta paz santa.
Yo, en mi casa y retirado,
mirar tu enmienda pretendo;50
procedo bien advirtiendo
que ya mi hacienda te he dado.
Tuya es ya la renta mía;
no tengo más que dejarte.
Sólo reservo la parte55
que al alma me convenía.
Si le perdieres, apela
al hospital y no a mí.
Hacienda y mujer te di.
Buen dote trujo Isabela.60
Bien sé que cuerdo dispones
el gobierno de tu casa;
que el error del joven pasa
con nuevas obligaciones.
Bien sé que el dichoso estado,65
en que ya vives contento,
despierta tu entendimiento
y nueva razón te ha dado;
pero nunca inútil es
el buen consejo.70
ALEJANDRO: Señor,
agradecido a ese amor,
beso mil veces tus pies.
Yo con Isabela vivo,
preso de amor. ¿Qué cuidado
vencerá un enamorado?75
¿Ni qué juego al que es cautivo?
Mucho estimo tus consejos,
que al fin me doctrinan y aman.
Vejeces los mozos llaman
lo que prudencia los viejos;80
pero a mí ya me recrea
tu elección. No la condeno,
que siempre el consejo es bueno
aunque menester no sea.
Adentro ROQUE y dos MÚSICOS
ROQUE: Brindis, sos músicos.85
MÚSICO 1: Mía
es la obligación. Espera,
ya la paga.
ROQUE: ¡Oh, quién tuviera
una boda cada día!
MARCELO: Tus amigos te visitan
si te alegran tus crïados.90
Yo me voy, hijo. Los hados
vida feliz te permitan.
Vase [MARCELO]. Salen don DIEGO, don LUIS, y CARLOS
DIEGO: Aun huele a boda la casa.
ALEJANDRO: ¡Oh, don Diego! ¡Oh, don Lüís!
¡Qué tarde a verme venís!95
LUIS: Mientras que la octava pasa
de esta doméstica fiesta,
no era ocuparte razón.
ALEJANDRO: La amistad, la obligación,
en ningún tiempo molesta.100
¿Quién es aquel gentilhombre?
DIEGO: De Sevilla y caballero,
y nuestro amigo.
ALEJANDRO: Yo quiero
que mío también se nombre.
LUIS: Hanos dado a conocer105
una dama sevillana…
No mujer, no cosa humana…
Ángel es, que no mujer.
Aquí a Madrid ha venido
con su madre a proseguir110
ciertos pleitos.
DIEGO: Y a decir
que sola Sevilla ha sido
la madre de la hermosura.
LUIS: Con este conocimiento
de Carlos, en su aposento,115
en amistad casta y pura,
tenemos conversación.
Rífanse dulces y aloja,
y pasamos la congoja
de las siestas.120
ALEJANDRO: No es razón,
señor Carlos, que yo sea
de tal amistad ajeno.
CARLOS: Si para servir soy bueno,
serviros mi alma desea.
ALEJANDRO: Mi persona y esta casa125
están a vuestro servicio.
Salen los dos MÚSICOS y ROQUE con una taza y un jarro
ROQUE: ¡No es boda donde hay jüicio!
DIEGO: ¡Hola! ¡Mirad lo que pasa!
ALEJANDRO: Roque y dos músicos son.
Mi boda están celebrando,130
más bebiendo que cantando.
LUIS: No es mala la ocupación
si cantan mal, pues bebiendo
no cantarán.
ALEJANDRO: Son malditos.
ROQUE: No es, oh músicos mosquitos,135
voz la vuestra sino estruendo.
Zumbadme en estos oídos,
bailaré.
ALEJANDRO: ¡Loco, despierta!
ROQUE: La boca sola está alerta
mientras duermen los sentidos.140
ALEJANDRO: ¿A qué habéis salido aquí?
ROQUE: Para danzar, ¿no lo ves?,
en tus bodas.
ALEJANDRO: ¡Lindos pies
de danzar!
LUIS: Serán ansí
bacanales, no himeneos.145
ROQUE: ¿No veis los que representan?
¡Qué bailecillos inventan
de visajes y meneos!
En ellos, si consideras,
dos diferencias se ofrecen;150
que allá borrachos parecen
y aquí lo estamos de veras.
Allá se dejan caer,
tuercen el cuerpo al desgaire,
dan traspiés, burlan del aire155
que el danzar debe tener.
¿Qué oficios hay inventados
que no se imiten allí?
Parecen, bailando ansí,
o locos o endemoniados.160
No hay cosa en la vida humana
que no baile a su despecho.
La matemática han hecho
bailarina escarramana.
Una araña, roja y fiera,165
en Italia he visto yo,
y cualquiera que picó
baila de aquesta manera.
Y pienso que no se engaña
un señor muy avisado170
que dice que se han pasado
las tarántulas a España.
ALEJANDRO: Y aun hacen esos errores,
que en España renovemos
bailes que culpados vemos175
en los antiguos autores.
ROQUE: Cantad, músicos panarras,
que ya me voy meneando.
MÚSICO 1: Reventaremos cantando.
ROQUE: Eso hacen las cigarras.180
Cantan. Baila ROQUE
MÚSICOS: “Cualquier casamiento
alegra la casa,
como no se casen
el vino y el agua.
Goza de Isabela,185
hermosa y gallarda,
el nuevo Alejandro,
honra de su patria.
Haya muchos siglos
placer en su casa,190
como no se casen
el vino y el agua.”
ALEJANDRO: Basta, basta, que este día
no estáis para nada buenos.
DIEGO: De vino los tiene llenos195
vuestra dichosa alegría.
Tanta os dé vuestra mujer
que nunca podáis mirar
ni la cara del pesar
ni la espalda del placer.200
Años del fénix no visto
viváis con ella, Alejandro,
los de Nestor, los de Evandro,
los de Príamo y Egisto.
El tiempo que corre aprisa205
tardo movimiento tenga,
y al fin vuestra muerte venga
envuelta entre sueño y risa.
ALEJANDRO: Deseos son lisonjeros
de una voluntad pagada.210
Tráeme la capa y la espada;
que con estos caballeros
saldré un rato.
LUIS: Es honra nuestra.
MÚSICO 2: En otra boda os veáis.
ALEJANDRO: Mala música tengáis.215
¡Que sí tendréis si es la vuestra,
que yo no quiero enviudar!
Vanse los MÚSICOS y ROQUE
LUIS: No, ¡plega a Dios! Antes sean
tantos tus hijos que vean,
de los cielos y del mar,220
luces y arenas iguales
a su número, y de flores
se coronan vencedores
en mil batallas navales.
Uno en la guerra crüel225
ciña de roble su frente,
otro sabio y diligente
en la escuela, de laurel.
Uno suba en la conquista
de alguna empresa cristiana,230
y otro en la corte romana
sagrada púrpura vista.
[Sale ROQUE en capa y sombrero]
ALEJANDRO: Dulce cosa es el casarse
si tal parabién se espera.
ROQUE: Si quisiere salir fuera,235
su merced, a pasearse,
Pónele su misma capa y sombrero [a ALEJANDRO]
no se habrá visto jamás
tan galán.
LUIS: ¿Qué has hecho, loco?
ALEJANDRO: A cólera me provoco.
Cansado borracho estás.240
ROQUE: En éste, tu alegre estado,
de un modo estamos tú y yo.
ALEJANDRO: Luego, ¿estoy borracho?
ROQUE: No,
pero estás…
ALEJANDRO: ¿Qué estoy?
ROQUE: Casado.
Pues si yo mal no me acuerdo,245
la mujer al vino imita;
porque en un momento quita
el seso al hombre más cuerdo.
Que se pueden comparar
oí a un discreto decir,250
pues tal vez hacen reír,
y tal vez hacen llorar.
¿No has visto qué dulcemente
entra el vino por la boca,
y cuando a las tripas toca,255
qué fuerte y bravo se siente?
La mujer, cuando se casa,
entra muy mansa, porque es
vino al beberse, y después
no hay quien la sufra en la casa.260
Como vino puro ha sido
la que a ser ligera empieza,
pues se sube a la cabeza
del desdichado marido.
Una diferencia alego:
que el vino viejo ha de ser,265
mas si es vieja la mujer,
leña es, seca, ¡vaya al fuego!
Un cortesano bizarro,
de estos melífluos decía
que él en la mujer querría270
las calidades del jarro:
limpio ha de ser, sano y nuevo.
Y ansí mujer linda o fea,
ya que es vino, jarro sea,
que de otra suerte no bebo.275
Salen ISABELA y FABIÁN. Sacan de vestir a ALEJANDRO
ISABELA: ¿Dónde, con tal diligencia?
FABIÁN: Dicen que salir quería.
ISABELA: ¿Vais fuera?
ALEJANDRO: Sí, gloria mía;
mas no sin vuestra licencia.
Es forzoso acompañar280
mis amigos.
DIEGO: Servidores
suyos y vuestros.
ISABELA: Señores,
míos os podéis llamar.
Van vistiendo [a] ALEJANDRO
CARLOS: (¡Mujer divina! El extremo Aparte
de hermosura manifiesta.285
Ángela es ángel, mas ésta
es de otro coro supremo.
¿Qué superior jerarquía
contiene este ángel? En mí
siento, después que la vi,290
nueva suerte de alegría).
ISABELA: Por parecer desposado,
lleva más joyas, si quieres.
Envidiarán las mujeres
mi felicísimo estado.295
La cadena de diamantes
llevarás.
ALEJANDRO: A mucho obligan
tus joyas.
ISABELA: Quiero que digan
como hay mujeres, amantes
de sus maridos.300
CARLOS: (¡Qué grave Aparte
honestidad y qué hermosa
compostura! No vi cosa
a l[os] ojos más süave).
Apartados [ALEJANDRO y LUIS]
ALEJANDRO: Mi curiosa inclinación
ver esa Ángela desea.305
LUIS: ¿Hay más, sin que se vea?
ALEJANDRO: ¿Y a cualquier conversación
está apacible? ¿O se espanta?
LUIS: Con un honesto recato,
es agradable su trato.310
ALEJANDRO: ¿Y su madre?
LUIS: Es una santa.
Argos es de la muchacha,
pero aplica su atención
a libros de devoción,
y es sorda.315
ALEJANDRO: ¡Famosa tacha!
CARLOS: (Gloria inspira, si la veo. Aparte
Rige mis ojos razón,
que el ver con delectación
cerca está de ser deseo).
Vanse. [Quédanse ISABELA y ROQUE]
ISABELA: ¿Qué amigos, Roque, son éstos?320
ROQUE: Los amigos que se usan.
En el trabajo se excusan,
y en la dicha son molestos.
Todos son de la manera
que fáciles golondrinas,325
que nos buscan, peregrinas,
en la verde primavera.
Vinieron de allende el mar
buscando el mayo templado,
y antes del diciembre helado,330
van a otra parte a cantar.
Facilidad semejante
en nuestra sombra se vea,
que nos sigue y nos rodea
sin dejarnos un instante,335
y aunque de nosotros nace
cuando el sol su luz no niega,
apenas la noche llega
cuando vana se deshace.
Éstos vienen y se alejan340
según los tiempos prosiguen:
en el próspero no[s] siguen,
y en el adverso nos dejan.
Los primeros han de ser
que a los juegos o a las damas345
le lleven.
ISABELA: ¡Ay, Roque! Si amas
a tu señor…
ROQUE: ¿Qué [he] de hacer?
ISABELA: Suplicarle muy de veras
que vuelva presto.
ROQUE: Yo voy.
ISABELA: Síguele.350
ROQUE: Podenco soy,
que sé bien sus madrigueras.
Vanse. Salen ÁNGELA y su madre con un libro
MADRE: Ángela.
ÁNGELA: ¿Señora?
MADRE: Escucha
una madre que desea
que vivas felicemente,
que prósperos años tengas.355
Hermosura y gallardía
te dio la Naturaleza,
hidalga sangre tus padres,
el Tiempo su primavera.
Juventud gozas florida,360
sólo la Fortuna ciega
contra tus méritos, hija,
te ha negado su riqueza.
Supla el arte a la Fortuna,
y la buena diligencia365
engendre en ti la ventura
que te niegan las estrellas.
En la corte estás, que es mar
donde el diligente pesca,
el venturoso trïunfa,370
y el desdichado se anega.
Buen anzuelo es la hermosura,
muchos golosos se ceban;
aspira a un gran casamiento,
tiende la red lisonjera.375
De este mañoso edificio,
la primera baja sea
conservar la buena fama
de castísima doncella,
la virtud y honra delante;380
porque así a su sombra puedas
envolver un favorcillo,
dos palabras, cuatro letras.
Aquí el recibir no es mancha
que la virtud nos afea;385
gracia es tomar si se hace
con donaire y gentileza.
A cuantos te pretendieren
es razón que favorezcas
con tanta astucia que duden390
si es amor el que les muestras.
Suele un semblante apacible
engañar al que desea;
da esperanzas, pero tales
que presto se desvanezcan.395
Cuando algún rico galán
a tu propósito veas
herido ya del amor,
hasta las plumas la flecha
envida con casamiento,400
y si se retira, deja
de escucharle; un ventanazo
le pique más o divierta.
A nadie tengas amor,
porque estando libre puedas405
a tu mano levantarte
y ser lince en las cautelas.
Muchos quieren engañar,
y la pobrecilla necia
que en lazos de amor se halla,410
rendida al engaño queda.
Ese Carlos que ha venido,
según dice, el alma llena
de esperanzas y de amores,
mira que es pobre. Huye, tiembla.415
¡Cuartana me da en pensarlo?
Ni de burlas, ni de veras
le escuches; que amor de un pobre,
voz traidor es de sirena.
Yo, mi hija, me [he] fingido420
sorda aquí, y es bien que entiendas
la causa. No es sin misterio
que sorda y devota sea.
Si una madre es algo esquiva
y sus hijas guarda y cela425
sin permitir que les digan
una palabrilla tierna,
luego dicen los mozuelos
que como zánganos cercan
esta miel de la hermosura:430
“Sierpe se finge la vieja,
todo es arte, ya entendemos.
¡A fe que si el oro viera
que más blanda se mostrara.”
Cánsanse y la empresa dejan.435
Si la madre es apacible
y no se espanta ni altera
de que digan sus deseos
y honradamente pretendan,
luego dicen: “¡Oh qué madre!440
Para obispo ha de ser buena.
¡Oh qué mitra de papel
previenen a tu cabeza!”
Disfámase con aquesto,
y da ocasión que se atrevan445
a querer más que favores
los que a sus hijas pasean.
Buen remedio, sorda soy,
y a su encanto las orejas
tengo como áspid tapadas;450
hablen, pidan, penen, mueran.
Los libros de devoción
serán de mi honor defensa;
que los hipócritas hoy
el mundo tras sí se llevan.455
Mostraré de cuando en cuando
la condición zahareña,
con esto no me disfaman
ni de pretender se alejan.
Sorda seré a sus intentos;460
bien oiré cuando convenga.
Advertiréte de todo
con mi prudente cautela,
Todo el mundo es trazas, hija,
¿quién no finge? ¿Quién no inventa?465
Los astutos enriquecen
y los modestos no medran.
ÁNGELA: Atentamente he escuchado
tu lección, pero me enseñas
una bárbara doctrina470
que aun no la saben las fieras.
Dices que no tenga amor;
leyes injustas ordenas
contra la razón del alma
que al mismo Amor se sujeta.475
¿Qué discurso es poderoso
contra las divinas fuerzas
de Amor? ¿Cuándo no es vana
nuestra mortal resistencia?
Aman los brutos, y amor480
simples palomas nos muestran
cuando el aliento se hurtan
con los picos y las lenguas.
La tórtola en verdes ramas
con arrullos ama y cela,485
y si ha perdido el amante,
gime siempre en ramas secas.
Los músicos ruiseñores
que cantan con diferencias
no articulados motetes,490
¿quién, si no Amor, los gobierna?
Las cosas inanimadas
aman también, que la hiedra
ama al fresno, al olmo verde
ama la vid opulenta.495
Con recíprocos amores
las altas palmas engendran
unos pálidos racimos
dentro de pardas cortezas.
MADRE: Esas son bachillerías500
que aprendes en las comedias.
No irás más a los teatros;
que eres presumida y necia.
Ama al oro. Ama a tu madre.
Ama la virtud honesta.505
ÁNGELA: (¡Ay, Carlos! ¿Cómo es posible Aparte
no querer hasta que muera?)
Salen ALEJANDRO, LUIS, don DIEGO y CARLOS
LUIS: La licencia que da la cortesía
y proceder urbano de esta casa
nos ha puesto osadía510
para entrarnos ansí.
ÁNGELA: Fueran ingratos,
los que no lo hicieran, al deseo
que mi madre ha tenido de serviros.
MADRE: Bien dice aquél proverbio: que está el lobo
en la conseja. Agora en este punto515
yo y Angelica hablábamos de todos.
DIEGO: Pues, ¿hay en qué serviros?
MADRE: Le reñía
a esta muchacha porque trae diamantes;
que no son las sortijas de doncellas,
pues que señales son del matrimonio.520
Y en aqueste propósito decía
que en viniendo los tres, os suplicara
le rifárades ésta. Muestra, niña.
Tómale una sortija
CARLOS: Por tocar un anillo de tal mano,
todos lo rifarán.525
ALEJANDRO: Y yo el primero.
CARLOS: Alejandro, señoras, nuestro amigo
viene a ofrecerles por crïado vuestro.
Llega, Alejandro.
ALEJANDRO: Vuestras manos beso.
MADRE: ¿Y se llama Leandro? Enamorado
está obligado a ser con ese nombre.530
&AacuteNGELA: Alejandro se llama, no Leandro.
MADRE: Liberal ha de ser si es Alejandro.
CARLOS: Vengan los naipes, pues.
ÁNGELA: Trae naipes. ¡Hola!
DIEGO: ¿Y en cuánto ha de rifarse, mi señora?
MADRE: ¿Qué me lo habéis de dar? Quien lo ganare535
haga su voluntad.
ÁNGELA: No dicen eso.
LUIS: ¿En cuánto ha de rifarse?
MADRE: Él ha costado…
¿Cuántos escudos, Ángela? ¿Cuarenta?
DIEGO: Pues, rífese en cincuenta.
MADRE: ¡En ciento basta!
DIEGO: No hay sordo que oiga mal en su provecho.540
En cincuenta decimos.
MADRE: Todo es vuestro.
ALEJANDRO: (¡Qué divina mujer! ¡Qué bellos ojos! Aparte
Mi corazón es cera; fácilmente
se da al hermosa objeto
cuando su proporción amable siente.545
Confieso mi flaqueza,
confiésome indiscreto;
mas no niego que puede esta belleza
rendir los corazones, no de cera,
de bronce inculto. De una airada fiera550
refrene la razón. ¡Locos antojos!
¡Qué divina mujer! ¡Qué bellos ojos!)
CARLOS: (Válgate Dios, amén, por casadilla! Aparte
Olvidarla no puedo.
Pensaba que con ver a Angela hermosa555
las especies borrara
que en la memoria conservé dichosa,
y a la luz de su cara
desengañado quedo
de aquella competencia que en el alma560
sentí dudosamente.
Isabela venció. Doyle la palma.
Hermosa es más la ausente.
¿Si ya la novedad no maravilla?
¡Válgate Dios, amén, por casadilla!)565
Sale GÓMEZ con naipes
GÓMEZ: Aquí tienen las horas, sus mercedes,
donde el oficio rezan al dïablo.
Cófrade fui en un tiempo;
destrüido me tienen sus figuras,
que mil maravedís perdí en un año.570
DIEGO: No fue mortal el daño.
LUIS: ¿Cómo se rifará?
CARLOS: Que el peor la pague
y habrá quínola sola.
Pónense en un bufete a jugar
ALEJANDRO: Jamás rifa gané. No vale mano.
DIEGO: La primera será si aquésta gano.575
[Aparte la MADRE y ÁNGELA]
MADRE: Acero son tus ojos y los lleva
tras sí la imán de Carlos. Teme, hija,
que es como el árbol el amor del alma,
vara tierna al principio,
después árbol copioso en cuyos ramas580
hacen nido las aves,
y el mar rompen osados.
Corta este amor con frágiles raíces.
ÁNGELA: Señora, ¿qué me dices?
¿Aún mirar no me dejas?585
MADRE: Somos profetas las que somos viejas.
DIEGO: Cincuenta.
LUIS: Flux.
CARLOS: Primera.
ALEJANDRO: Veinticinco.
Páguela yo en efecto. Es evidencia,
si juego, he de perder, y más si es rifa.
MADRE: ¿Quién la ganó?590
LUIS: Quien volverá a su dueño
la piedra que, excedida en hermosura,
ufana está en su mano.
(¡Dichoso yo si gano
la voluntad con ella
del cielo de quien es cándida estrella!)595
A vuestra mano vuelve
el diamante que ya la luz perdía.
ÁNGELA: No lo recibiré, por vida mía.
MADRE: Rapaza, no seas necia.
¿No ves que es grosería?600
Los caballeros usan dar las rifas
y el tomar no se excusa.
Acaba.
ÁNGELA: Pues, si se usa…
Tómala
ALEJANDRO: Aquí, señora, van cincuenta escudos
dichosos más que el dueño que tenían.605
ÁNGELA: Que perdiésedes, cierto me ha pesado.
Ya tengo yo el diamante;
servíos, Alejandro, del dinero.
MADRE: Rapaza, no seas necia.
¿No ves que es grosería?610
Los caballeros usan pagar rifas,
y el tomar no se excusa.
Tómalos.
ANGELA: Pues, si se usa…
Toma el bolsillo
DIEGO: (Sin haberla perdido, estoy picado). Aparte
GÓMEZ: ¿Los naipes?615
ALEJANDRO: Jugaremos.
GÓMEZ: ¿El barato
de los naipes?
LUIS: Juguemos.
GÓMEZ: ¿Naipes?
DIEGO: ¡Ea!
MADRE: Alerta, hija mía,
que enriquece en un día
un juego de estos una casa honrada,
si la del jugador deja abrasada.620
Pónense a jugar. Ellas se asientan en dos sillas y dejan una vacía en medio, que ha de haber tres, y la vieja está con un libro leyendo
ÁNGELA: (Con una nueva tibieza Aparte
hallo en Carlos la afición.
Quiero hablarle, que es pasión
de nuestra naturaleza.
Ya tímidas, ya atrevidas,625
somos con varios extremos;
queridas aborrecemos,
y amamos aborrecidas).
Carlos.
CARLOS: ¿Señora?
ÁNGELA: Esta silla
te espera.630
CARLOS: ¡Linda esperanza!
Siéntase en la silla de en medio y lo mismo han de hacer todos [después]
ÁNGELA: Tu tristeza, tu mudanza,
oh Carlos, me maravilla.
Más alegre me mirabas
y con más amor te veía.
Mientras la culpa no es mía,635
sin duda que más amabas.
CARLOS: Angela admirada dejas
el alma que te rendí.
Siempre me quejé de ti,
¿cómo de mi amor te quejas?640
[La MADRE habla] como que está leyendo en voz alta
MADRE: “¡Oh, necia, loca atrevida,
que no tomas los consejos
de los padres y los viejos,
que son luces de la vida!
¿Por qué tu amor lisonjero645
se abate ansí a la pobreza?
Ama, hija, la riqueza
de un esposo verdadero.”
¡Lindo libro! ¡Qué bien hace
discursos! Doblo la hoja.650
CARLOS: ¿Con quién tu madre se enoja?
ÁNGELA: Cuando algo le satisface
lee en voz alta.
CARLOS: Si te oyó…
ÁNGELA: Si me oyera, me matara.
¡Jesús!655
ALEJANDRO: ¿Por qué no repara?
CARLOS: Suerte Alejandro ganó.
ÁNGELA: ¿Quién es éste?
CARLOS: Uno que tiene
una mujer de los cielos.
ÁNGELA: ¿Y proceden de esos celos
las tristezas con que viene?660
“¡Una mujer de los cielos!”
¡Fue terneza y melodía!
¡Trocado estás, a fe mía!
Donde hubo amor, nacen hielos.
CARLOS: Dame nadie más cuidado.665
LUIS: Más.
CARLOS: Quiero a ninguna más.
DIEGO: Más.
LUIS: Más.
CARLOS: ¡Qué terrible estás!
¡Para mi amor…
ALEJANDRO: ¡Si ha parado…
CARLOS: ¿Trueco yo, o acaso niego?
ALEJANDRO: Una por otra.670
ÁNGELA: ¿Has oído?
En mi causa han respondido.
CARLOS: ¿Es tu oráculo aquel juego?
Jugar quiero, y perderé
por no escuchar tus porfías.
Levántase CARLOS, y vase a jugar
MADRE: ¡Ah! ¡No llegues a mis días!675
ÁNGELA: Otra vez me enmendaré.
ALEJANDRO: ¡Los naipes! Nada han de dar.
Soy gaitero desdichado.
No hay dinero de contado.
GÓMEZ: Pues, sáquenlo sin contar.680
Don LUIS se retira del juego con una cadena de oro
MADRE: Don Luis gana. Está advertida.
Con pena nos has tenido,
don Lüís. Pues no has perdido,
siéntate aquí por tu vida.
Divierte un rato a Angelica685
porque no me estorbe a mí.
LUIS: (Amor después que la di Aparte
la sortija, porque pica
el dar como juego y celos.
Siéntase en medio de las dos
Quizás, como soy llamado,690
soy escogido).
ÁNGELA: Yo he estado
con sobresalto y recelos
no perdieses, y te había
sortija y dinero ya
prevenido, y todo está695
a tu servicio, ¡a fe mía!
LUIS: Antes, señora, gané
esta cadenilla.
ÁNGELA: Es buena.
LUIS: Tuyos son dueño y cadena
después que tu sol miré.700
[La MADRE habla] como que lee
MADRE: “¡Lindo punto! Hija, no pase
la ocasión.”
LUIS: Que yo nací
sólo para amarte a ti
……………..[-ase]
Vése claro, pues jamás705
supe de amor hasta amarte.
ÁNGELA: ¿Nunca amaste en otra parte?
Leyendo [la MADRE]
MADRE: “¡Que lejos del punto vas!
Oye, hija, vuelve al caso.
Mira que yo no te entiendo.”710
LUIS: ¡Con qué afecto está leyendo,
alto una vez y otra paso!
ÁNGELA: ¿Cómo no ha de estar dudoso,
que de amor el dulce efeto
carece un hombre discreto,715
galán, mozo y dadivoso?
Quien a mí, con ser doncella
de quien sólo ser amado
puede sacar, hoy me ha dado
una sortija y tras ella720
esa cadena me ofrece,
¿qué no habrá rendido?
MADRE: “¡Ansí!
Al punto vas por ahí!”
LUIS: No rinde quien no merece.
Sale ROQUE y pónese a verlos jugar. subido sobre algo
ROQUE: Tras mi señor he venido,725
Baldovinos, que he sacado
por el rastro. Y si ha jugado,
rastro de sangre habrá sido.
En la estacada está puesto;
desnuda tiene la espada,730
y la cadena preciada
tiene por escudo y resto.
La espada esgrime y baraja,
y su contrario ha parado.
Suertes blancas han tomado.735
¡Más y más; que hiende y raja!
¡Oh, qué sota! ¡Oh, qué herida!
¡Que le han dado por la cara!
¡Vive Dios, que la repara
¡Caballo! ¡Troya es perdida!740
Al decir “caballo” es con un grito
DIEGO: ¿Quién da voces?
ALEJANDRO: De esa suerte
loco estás, siendo mi azar,
si acaso me ves jugar.
ROQUE: Y cuando pierdes sin verte,
¿qué azar hay?745
GÓMEZ: No se nos meta
Sancho Panza a esta aventura.
ROQUE: Pensé que eras la figura
que quitan a la carteta.
GÓMEZ: Figura y caballo soy
pues que me da pesadumbre750
un lacayo.
ROQUE: Medio azumbre
hará la paz.
GÓMEZ: Tras ti voy.
Naipes.
Vanse GÓMEZ y ROQUE
ÁNGELA: De mi voluntad
poca retórica he sido,
pues [con] ella [he] conocido,755
sin más arte, la verdad.
Confieso que el cielo ordena
que ame ya quien libre estaba,
y en señal de ser tu esclava,
comprar pienso una cadena,760
como ésa, que en mi cuello
diga como tuya soy.
[Siempre como comentando su lectura]
MADRE: “¡Oh, qué bien!”
LUIS: Si ésta te doy,
más vengo a ganar en ello,
pues la señal será mía.765
ÁNGELA: Yo la estimo, pero sea
de modo que no la vea
mi madre. ¡Que me daría
solimán!
MADRE: (Para la cara). Aparte
LUIS: Nueva invención es de amor770
que el esclavo eche al señor
la cadena.
Dale la cadena
ÁNGELA: Cosa es clara
que el señor es quien la da.
Finge que vuelves al juego.
Disimula.775
LUIS: Amor es fuego.
Mal encubrirse podrá.
Con dicha a esta casa vengo
si en ella misma gané
oro y amor, piedra y fe.
Levántase y vuelve a jugar y don DIEGO se retira del juego con una cadena grande, [la] de ALEJANDRO
ÁNGELA: (¡Víctor madre! ¡Ya la tengo!) Aparte780
ALEJANDRO: ¿Os levantáis? ¡Vive Dios,
que es vil quien juega y soez!
DIEGO: Quiero ganar una vez.
CARLOS: Ya no jugamos los dos!
[A Ángela]
MADRE: La cadena de diamantes785
gana don Diego. Ésta es
presa importante.
[A la MADRE]
ÁNGELA: Armo, pues,
dos conceptillos amantes.
MADRE: A dos capítulos llego,
de grande gusto, mas ésta790
me divierte y me molesta.
Entreténla aquí, don Diego.
Siéntase [don DIEGO] en medio
DIEGO: Hoy estoy de dicha. Amor,
prósperos fines ordena.
Fortuna me dio cadena,795
dame tú alegre favor.
ÁNGELA: ¡Jesús, qué desasosiego!
¡Qué inquietud y qué agonías,
temerosa que perdías,
padecí este rato!800
DIEGO: Luego,
¿cuidado te dio, señora,
mi pérdida o mi ganancia?
ÁNGELA: No es lisonja, ni es jactancia.
A mi madre dije agora,
“Madre, si don Diego pierde,805
mis joyuelas le he de dar
porque se pueda esquitar
y porque de mí se acuerde.
Pero quiso Dios, que es bueno,
alegrarme en tal mal rato.810
DIEGO: (Esto es pedirme barato. Aparte
En diez doblas me condeno).
Ángela tus oraciones
dado mis ganancias han.
Si el diezmo a la iglesia dan,815
recibe estos diez doblones.
ÁNGELA: ¿Diez doblones? ¡Ah, don Diego!
¿Barato he de recibir
de quien tengo de servir?
¡A qué poca estima llego820
contigo! Doncella soy;
con madre celosa vivo.
Solamente amor recibo,
y amor solamente doy.
Sabe el cielo que quisiera825
tener que darte un tesoro,
que sin piedras y sin oro
rica con amarte fuera.
DIEGO: Ángela, a tantas mercedes,
¿qué te puedo responder?830
Tu esclavo eterno he de ser.
Herrarme la cara puedes;
mas antes que se me olvide,
no soy a tu madre ingrato.
Quiero darle este barato.835
¡Ah, señora!
MADRE: ¿Quién me impide?
DIEGO: Voluntad buena me excusa.
Toma.
MADRE: Nada he de tomar.
ÁNGELA: Caballeros usan dar
barato.840
MADRE: Pues, si se usa…
Tómalo
ALEJANDRO: ¡Ah, socarrona maldita!
¡Vieja engañosa infïel!
¡Estafadora crüel
que las haciendas nos quita!
¡Ah, sota, yo te maldigo!845
Siempre tu azar me mató.
MADRE: (¡Qué sobresalto me dio! Aparte
Pensé que hablaba conmigo).
ÁNGELA: ¿Irás, tierno enamorado,
y a tu dama le darás850
la cadena, y le dirás,
“Ésta en tu nombre he ganado?”
DIEGO: No tengo dama, a fe mía.
ÁNGELA: Si eso fuere ansí, felice
quien su voluntad te dice.855
Leyendo tres versos
MADRE: “Siempre venció la porfía.
Duro es el monte y se ablanda
a las uñas de las fieras.”
¡Oh, si este libro leyeras!
¡Qué buenas cosas nos manda!860
ÁNGELA: Como es joya de mujer
más que de hombre esa cadena,
alguna dama no buena
luego te finge querer.
Tú, que no eres zahareño,865
consideras que es ganada,
dásela, queda obligada,
tú con dama y yo sin dueño.
¡Ah, don Diego! ¡Nunca yo
venido a Madrid hubiera!870
DIEGO: No es cadena que la diera
tan fácil.
ÁNGELA: Quien la ganó
nada pone de su casa,
y más tú, que liberal
eres a Alejandro igual.875
MADRE: “No pienso yo que eso pasa.”
DIEGO: Sólo es tuya, que con esto
los diamantes son felices.
ÁNGELA: ¡Qué tibiamente lo dices!
No aceptaré. (Envido el resto). Aparte880
Haz, por tu vida, una cosa.
La palabra me has de dar
que la tienes de guardar
para dársela a tu esposa
cuando te cases.885
DIEGO: La doy.
ÁNGELA: Eres blando y lisonjero.
Ahora bien, guardarla quiero;
tu depositaria soy.
Ni la has de dar, ni jugar;
ni escritorio ha de tenella.890
DIEGO: (Hoy salí con buena estrella; Aparte
esto sin duda, es amar).
ÁNGELA: En tanto que te casares
y tu boda se concluya,
en memoria de que es tuya,895
Vase quitando la cadena [a DIEGO]
idolotrados altares
serán estos eslabones,
y quien el alma te da
mejor te la volverá.
En buena parte la pones.900
DIEGO: Si el alma que es más preciosa
tienes allá de amor llena,
segura está la cadena.
Dásela
ÁNGELA: Cosa es clara.
MADRE: (Es clara cosa). Aparte
LUIS: Sobre palabras no juego.905
ALEJANDRO: Mi palabra vale más
que el oro de otros.
LUIS: Estás
de enojo y cólera ciego.
ALEJANDRO: Sea enojo o lo que fuere,
mi palabra es de más precio910
que tu caudal, y es un necio
el que otra cosa dijere.
Vase sin cintillo en el hombro.
CARLOS: Yo, sólo el cintillo gano
con toda aquesta mohina.
LUIS: Tu casa es cosa divina;915
en ella no meto mano.
Vendré, mis señoras, luego.
CARLOS: ¡Linda quimera, por Dios!
No habréis de reñir los dos.
Vase don LUIS
ÁNGELA: Más es su amigo don Diego,920
Carlos, espera. Él irá.
¡Corre, don Diego!
DIEGO: El perder
le disculpa.
Vase don DIEGO
&AacuteNGELA: ¿Es su mujer
la que llamándote está?925
CARLOS: De tu error me maravillo.
¿A eso vuelves?
ÁNGELA: Sí, que veo
en ti un ardiente deseo
de gozar este cintillo
sólo porque es del marido930
de la “mujer de los cielos.”
CARLOS: ¡Oh, qué impertinentes celos!
ÁNGELA: Celos no, codicia ha sido.
CARLOS: El cintillo y todo el oro
del mundo estimo yo en eso.935
Arroja el cintillo y vase
ÁNGELA: Carlos, oye.
MADRE: Este suceso
vale para mí un tesoro.
Levántalo la MADRE
ÁNGELA: Escucha.
MADRE: ¡Qué necia amante!
¡Déjale!
ÁNGELA: Tu fe es muy poca,
Carlos.940
MADRE: ¡Angela, estás loca!
ÁNGELA: ¡Qué terrible!
MADRE: ¡Qué ignorante!
Vanse. Salen ALEJANDRO y ROQUE
ALEJANDRO: ¿Nos siguen?
ROQUE: Persona alguna
parece y en casa estás.
ALEJANDRO: ¿Has visto, Roque, jamás
tal estrella, tal fortuna?945
¿Qué adversos astros serán
éstos que al fuego me inclinan,
y rigor me determinan?
ROQUE: Las estrellas de Vilhán.
Sólo sé, y ando acertado950
que el tahur necio o astuto
es el animal más bruto
que en el campo ha rebuznado.
¿Qué mono en agua ha caído,
donde se pudo ahogar955
porque no sabe nadar,
que un charco no haya temido?
¿Qué mula dio un tropezón,
o cayó en un hoyo acaso,
que no huya de aquel paso960
con mulesca discreción?
¿Qué borrico adelfas come
y dolor de tripas tiene,
que si a ver adelfas viene,
en su boca asnal las tome?965
¿Qué zorra, mi prima fiel,
en un gallinero entró,
donde muerta se fingió,
que vuelva otra vez a él?
No hay bruto que no escarmiente970
de una vez, y el jugador,
como obstinado en su error
su daño mismo no siente.
ALEJANDRO: Dices bien, y tanta ha sido
en esto mi obstinación,975
que sólo me da pasión
que del juego me he venido.
ROQUE: Pues, volverse en conclusión.
ALEJANDRO; Qué jugar no queda, ¿cómo?
ROQUE: Si como te hiciste momo980
te hubieras hecho bufón,
vestido y dientes quedaban.
Soldado me has parecido
de agua dulce, que ha venido
donde sus padres estaban.985
Sale con plumas brïoso
y hundiendo casi la tierra,
dice: “¡A la guerra, a la guerra!”
Galán, soberbio y furioso
piérdese de mal pagado,990
vuelve y camisa no tiene.
Dícenle: “¿De adónde viene?”
Responde muy mesurado,
“De la guerra.” De este modo
saliste de joyas lleno,
hecho un Narciso o Vireno,995
cuello y puños a lo godo.
Daban los diamantes llamas,
y al brillar sus luces vivas,
soberbio dijiste que ibas
a jugar y a matar damas.1000
Ya si llegan a saber,
como pensativo estás,
de adonde vienes, dirás:
“De jugar y de perder.”
ALEJANDRO: Roque, basta, que no soy1005
mármol.
Sale ISABELA
ROQUE: Mi señora sale.
ALEJANDRO: ¿Qué vergüenza hay que se iguale
a la que sintiendo estoy?
ISABELA: Mi señor, ¡estás aquí
y avisar no mandarás?1010
¿Cómo vienes? ¿Cómo estás?
¿Qué tristeza es ésta? Di.
¿Traes salud?
ALEJANDRO: Señora, sí.
ISABELA: ¿Y honra?
ALEJANDRO: También.
ISABELA: Di la suerte:
¿qué mal puede haber tan fuerte1015
que turbe nuestras acciones
si faltan las dos pasiones
que abren camino a la muerte?
ALEJANDRO: Vengo sin joyas.
ISABELA: Señor,
no es caso tan riguroso1020
que en ánimo generoso
deba engendrar tal dolor.
Joyas tengo de valor.
[A ROQUE]
Pide el cofrecillo luego.
Éntrase ROQUE
Vuelve, si gustas, al juego,1025
porque si en esto consiste
el dejar de estar tan triste,
quiero comprar tu sosiego.
ALEJANDRO: Amor te debo, y finezas
no ordinarias, mi Isabela.1030
Tu buen ánimo consuela
mis errores y tristezas.
ISABELA: No te daré las riquezas
que se escriben del rey Midas,
pero joyas guarnecidas1035
de infinita voluntad.
ALEJANDRO: Pase, Isabela, tu edad
el término de las vidas.
Sale ROQUE con un cofrecillo
ISABELA: Esta rosa de diamantes,
y estos dos apretadores1040
puedes tomar, y estas flores
a mi afición semejantes.
Toma esta cintura.
ALEJANDRO: (Amantes, Aparte
envidiad tan grande amor).
[ROQUE y ALEJANDRO hablan a un lado]
ROQUE: ¿Cómo lo tomas, señor?1045
ALEJANDRO: Picado estoy, y porfía
mi estrella.
ROQUE: (¿Qué cortesía Aparte
no estragará un jugador?)
ALEJANDRO: ¡Ah, Roque! Con tu licencia,
esta rosa has de llevar1050
a Ángela (que al jugar Aparte
y al perder en su presencia,
sentí de amor la violencia).
Descortés salí.
ROQUE: (¿Esto pasa? Aparte
ALEJANDRO: Di que el perder en su casa1055
fue ganar.
ROQUE: (¡Qué desvarío!) Aparte
ALEJANDRO: Y ansí en barato le envío
flores que su sol abrasa.
Cúbrela, que no la vea
Isabela.1060
[A ella]
Adiós, señora,
yo vuelvo dentro de una hora,
que el alma veros desea.
¿Qué fortuna habrá que sea
contraria a joyas que dio
un amor que igual no vio?1065
Vase [ALEJANDRO]
ISABELA: Dime, Roque, una verdad.
¿Fue fineza o necedad,
ésta que agora hice yo?
ROQUE: Necedad, y la mayor
que una burra prieta ha hecho.1070
ISABELA: Quise sosegar su pecho.
ROQUE: ¿Joyas das a un jugador?
ISABELA: Yo no las di, sino Amor.
ROQUE: Pues, yo del agua vertida
tengo la media cogida.1075
Guarda, Isabela, esta rosa,
y no lo sepa, que es cosa
que me costara la vida.
Vase [ROQUE]
ISABELA: Al pacífico mar su leño entrega
marinero feliz, y en salvamento,1080
a pesar de las aguas y del viento,
coronado de flámulas navega.
Otro se atreve al mar, y apenas llega
cuando sufre el rigor de este elemento.
Tal es a la mujer el casamiento;1085
una se salva en él, otra se anega.
Vívese en paz y amor cuando hay ventura,
mas cuando el hado con rigor porfía,
¿qué pueden la virtud y la hermosura?
No sé qué tal será la suerte mía;1090
sé que dice el proverbio: “Poco dura
en casa del tahur el alegría.”

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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