Las ferias de Madrid — Jornada III

JORNADA TERCERA


Salen EUFRASIA, VIOLANTE, TEODORA, y el ESCUDERO, acabando de comer
EUFRASIA: Como amiga os he tratado.
Harto mal habéis comido.
ESCUDERO: Todo ha estado muy cumplido.2245
Mi trabajo me ha costado.
EUFRASIA: ¿Quién os mete a vos aquí?
VIOLANTE: Si verdad queréis que os diga,
no me tratáis como amiga.
EUFRASIA: Ni vos en tratarme así.2250
VIOLANTE: De vos me quejo, en verdad,
que ha sido mucha extrañeza
mostrar tan poca llaneza
adonde hay tanta amistad.
EUFRASIA: Antes os podéis quejar2255
que ya que el año se pasa
un día que estáis en casa
no os acierto a regalar.
VIOLANTE: No haya más, por vida mía.
Cumplimientos excusemos.2260
EUFRASIA: Traigan en que nos sentemos,
y emendaráse otro día.
Hablan aparte el ESCUDERO y TEODORA
¿Oíslo?
ESCUDERO: ¿Qué estás mirando?
¿Mujer que vende turrón?
¿Oyes aquella razón2265
y quédaste suspirando?
Entra por aquel estrado.
TEODORA: Pues, señor Nuño Rasura,
¿hurtélo yo, por ventura?
Su caballo desollado,2270
¿no tiene buenas espaldas?
ESCUDERO: Si en ti se pudiera hallar
un vergonzoso lugar,
yo te cortara las faldas.
¿Por qué no me diste arroz,2275
cara de gato goloso?
TEODORA: De miedo de que es potroso
no le respondo una coz.
EUFRASIA: Jan Francisco, sacad vos
dos sillas altas aquí.2280
TEODORA: Tome, y ríase de mí.
ESCUDERO: Ahora bien vamos los dos.
Vanse el ESCUDERO y TEODORA
VIOLANTE: Al fin, como os dije, hermana,
tiene un rico entendimiento,
tiene un noble pensamiento2285
y la condición humana.
De sólo que le veáis
tan rendida quedaréis,
que más celos me daréis
que reprehensiones me dais.2290
Habla con una viveza
y un fervor de corazón,
que mueve a amor y atención,
y tiene rara agudeza.
Un responder tan exento,2295
con un color de humildad,
que parece libertad,
y causa extraño contento.
El día que aquestos nuevos
pensamientos admití,2300
no deshonesto le vi
en corrillos de mancebos,
sino con un rostro grave
y una modesta tristeza,
sosegada la cabeza2305
y el mirar dulce y süave;
por la plaza paseando,
tan señor de los demás,
que los que dejaba atrás
se lo quedaban mirando.2310
Salen el ESCUDERO y TEODORA, con almohadas
ESCUDERO: Bien medro de las costillas.
TEODORA: Diréis que son muy pesadas.
ESCUDERO: Pues que saco las almohadas,
mire que saque las sillas.
TEODORA: Tiende ahí, diablo monazo.2315
ESCUDERO: ¿Qué te entonas, bodegón?
TEODORA: Pasa allí, hermano Juan Pron.
ESCUDERO: Todo por darme un abrazo.
¡Quien no te las entendiese!
EUFRASIA: Muy poca conversación.2320
Traigan sillas.
TEODORA: Éstas son,
que hizo que las trujese.
EUFRASIA: Ea, salgan allá fuera,
y ninguno entre después
que no sepa yo quién es.2325
TEODORA: Haráse de esa manera.
Vanse el ESCUDERO y TEODORA
EUFRASIA: Siéntate, hermana Violante,
y dime más de tu historia,
que regalo la memoria
en las prendas de tu amante,2330
que ya sé de estos enojos.
VIOLANTE: ¡Ay, Eufrasia ¿Qué diré,
si tú le adoras por fe,
yo que le vi por mis ojos?
EUFRASIA: ¿Tiene calidad alguna?2335
VIOLANTE: No es más de un hidalgo pobre.
EUFRASIA: Dame tú que amor le sobre,
y envidiaré tu fortuna.
VIOLANTE: Es hombre limpio, aseado,
cortesano por extremo.2340
EUFRASIA: Por mi vida, que le temo
de verle tan acabado.
VIOLANTE: ¡Con qué donaire trató
mil conceptos de mi traje
diciendo que el villanaje2345
nunca tal corte crió!
Sin otros conceptos mil
en que su buen natural
mostró divino caudal
y pensamiento sutil.2350
Sale TEODORA
TEODORA: Señora un hombre está aqui,
galán, mancebo y pulido,
que dice que es de Abido.
VIOLANTE: Sin duda me busca a mí.
Eufrasia mia, ¿entrará?2355
EUFRASIA: Pues, ¿qué estamos aguardando?
Corre, di que entre volando.
VIOLANTE: Entre, que a la puesta está.
Sale LEANDRO
LEANDRO: ¿Está seguro este puesto?
VIOLANTE: Él sea muy bienvenido.2360
Entre el amador de Abido.
LEANDRO: Que viene a buscar a Sesto.
Hablan aparte VIOLANTE y EUFRASIA
VIOLANTE: ¿Qué os parece?
EUFRASIA: Es extremado.
Tome una de las sillas.
LEANDRO: Mejor estoy de rodillas.2365
EUFRASIA: Es grande para crïado,
Mandad que se alce Violante.
LEANDRO: No me mandéis levantar;
de rodillas he de estar,
que tengo imagen delante.2370
VIOLANTE: No; levántese,
LEANDRO: Obedezco.
VIOLANTE: Cúbrase.
LEANDRO: Cuanto me mande.
Ya, señora, me hacéis grande;
por humildad lo merezco.
Quien merece aquesta silla2375
ha de envidiar la del rey;
que ésta es de Amor, cuya ley
los altos reyes humilla.
VIOLANTE: ¿Qué me dices? ¿Soy muy loca?
LEANDRO: Vuestra merced, ¿en qué piensa?2380
VIOLANTE: Callad, que me estoy suspensa
y colgada de su boca.
LEANDRO: Ya del traje habéis mudado.
VIOLANTE: ¿Parézcoos mejor agora?
LEANDRO: Bien en ferias labradora2385
y bien dama en un estrado;
no sé que haya diferencia.
VIOLANTE: Adondequiera soy vuestra.
EUFRASIA: ¡Qué bien su nobleza muestra,
su buena lengua y presencia.2390
VIOLANTE: ¿Puédesele dar la palma?
EUFRASIA: Muy bien se le puede dar,
que a veces el buen hablar
es el crédito del alma.
LEANDRO: Téngale con vos la mía2395
de que es vuestra.
EUFRASIA: Una de dos,
Violante; abrazadle vos,
o yo abrazarle querría;
escoged lo que ha de ser.
LEANDRO: Mucho tengo que pagar.2400
VIOLANTE: Al fin, le quiero abrazar,
pues que me dais a escoger.
Sale el ESCUDERO
EUFRASIA: ¿Qué queréis aquí?
ESCUDERO: Advierta
vuestra merced que ha venido…
EUFRASIA: ¿Quién?2405
ESCUDERO: El señor, su marido,
que aguardando está a la puerta.
EUFRASIA: Miren la flema del hombre.
¿El mío o de Violante?
ESCUDERO: Si es el negocio importante,
irle he a preguntar el nombre.2410
VIOLANTE: ¡Maldita sea tu flema!
EUFRASIA: Hacé una cosa discreta
en esa cuadra secreta,
pues anda con esa tema,
no le cause algunos celos.2415
VIOLANTE: ¡Y cómo si los tendrá!
Celoso en extremo está.
EUFRASIA: Excúsense.
VIOLANTE: Excusarélos,
¿No hay allí una falsa puerta?
Pues váyase mientras pasa,2420
y a las diez la de mi casa
le tendrá una moza abierta.
LEANDRO: Pues, señora, Dios os guarde,
que mal suceso he tenido.
………………….2425
……………….. [-arde].
Vase LEANDRO, y sale PATRICIO
PATRICIO: Dios guarde a vuesa merced.
EUFRASIA: Con bien a esta casa venga
Patricio, y su dueña tenga
este regalo y merced.2430
PATRICIO: Siempre de vos la recibo.
EUFRASIA: Debéis afición, a fe.
PATRICIO: Y de ella me acordaré
mientras estuviere vivo.
EUFRASIA: ¿Qué tenéis? ¿Cómo no estáis2435
en la silla sosegado?
Debéis de estar mal sentado.
¿Cómo esotra no tomáis?
Sospecho es más ancha y alta.
Sacá otra silla aquí fuera.2440
PATRICIO: Todas son de una manera;
del corazón es la falta.
EUFRASIA: ¿No le tenéis asentado?
VIOLANTE: ¿Cómo le sabrá asentar
quien sabe tan bien estar2445
tres años amancebado?
EUFRASIA: Antes es sobra de asiento.
PATRICIO: ¿En eso estamos agora?
VIOLANTE: ¿No? Dígalo la señora,
vuestro regalo y contento;2450
esa vuestra amada prenda,
la que tanto habéis querido,
que a mí me quita el marido
y a vuestros hijos la hacienda.
PATRICIO: Por dondequiera que voy2455
me tenéis de deshonrar.
VIOLANTE: Como vos atormentar
adondequiera que estoy.
EUFRASIA: Ea, no más, mi Violante;
no lloréis, por vida mía.2460
Pensé tener mejor día.
Vuesa merced se levante
y le limpie aquesos ojos.
PATRICIO: Harélo para agradaros.
Presto sabéis enojaros,2465
todo para darme enojos.
Alzad, volved a mirar;
mirad que sois mi regalo.
VIOLANTE: Cualquiera bien del que es malo
dicen que se ha de estimar.2470
PATRICIO: Abrazadme, mi querida.
VIOLANTE: (¿Qué ha de servir, como digo, Aparte
dar brazos a mi enemigo?)
PATRICIO: (Yo te quitaré la vida.) Aparte
EUFRASIA: ¿Hechas son las amistades?2475
Huélgome que aquí se han hecho.
PATRICIO: (Con qué oro cubre el pecho Aparte
sus traiciones y maldades.)
Eufrasia, ¿se ha de enojar
de lo que quiero decir?2480
Licencia quiero pedir
para a Violante llevar,
que conmigo vaya quiero.
VIOLANTE: Que no lo mandéis, señora.
EUFRASIA: Sí, sí, y llévese a Teodora,2485
a Isidro y al Escudero.
¿Hola?
TEODORA: ¿Señora?
EUFRASIA: Tu manto
trae y el de aquesta dama,
y al Escudero me llama.
VIOLANTE: No lo solicites tanto.2490
EUFRASIA: Ea, tórnense a abrazar.
PATRICIO: Por cierto, de buena gana.
VIOLANTE: Mirad que pienso mañana
que me vais a visitar.
TEODORA: Ea, cúbrete, señora.2495
EUFRASIA: Muriendo estás de placer.
VIOLANTE: Allá me pienso tener
aquesta noche a Teodora.
EUFRASIA: Sea muy en hora buena.
Ea, vos pasá adelante,2500
dadle la mano a Violante.
VIOLANTE: La de mi marido es buena.
Adiós.
EUFRASIA: Y lo vais los dos.
PATRICIO: Quede con vuestra merced.
EUFRASIA: ¿Hola, Isidro? Recoged.2505
ESCUDERO: Dios vaya, señor, con vos.
(No ha estado la fiesta mala. Aparte
Sepa que me toma el diablo,
que de mozo del establo
me hagan paje de sala.)2510
Vanse todos, y salen CLAUDIO, LUCRECIO, ADRIÁN, y ROBERTO
CLAUDIO: Gentil, por Dios, señores, va la calle
de San Francisco! ¡Qué de hermosa moza!
¡Cuánto galán se huella de buen talle!
LUCRECIO: Las que vimos ayer en la carroza
me parecen aquellas embozadas.2515
ADRIÁN: Basta que nuestra Estela se reboza.
¿Visteis cómo llevaba enalmagradas
las dos mejillas de violeta o lirio,
ya de jazmín y rosa matizadas?
¡Cuánto vale la mudanza y el martirio!2520
Basta que por la tarde son claveles
y a la mañana de amarillo cirio.
CLAUDIO: ¿Pareciéronos bien las Isabeles?
LUCRECIO: ¡Jesús! Ésas muchas han crecido
más que inútiles mirabeles.2525
ADRIÁN: Medrada está de casa y de vestido
después que usa el estilo picaresco
la mayor de las dos.
LUCRECIO: Discreta ha sido.
Guineo se ha de hablar y hablar tudesco,
como dice la madre Zarabanda,2530
y todo por coger dinero fresco.
CLAUDIO: Aún ésa no tan libre se desmanda
como la Cristaneja y Armelinda,
y las demás vecinas de su banda.
ROBERTO: Y aquella alcahuetaza, como guinda,2535
colorados los ojos y narices,
que aun agora se precia de muy linda,
¿es viva todavía?
CLAUDIO: ¿Por quién dices?
¿Por la que le cogí de la ventana
la pierna de carnero y las perdices?2540
Está más alta y ancha que una alfana,
con un polvillo y más otro polvillo.
LUCRECIO: Perdida tiene aquella pobre hermana.
Y veráse primero Peralbillo
sin palos y ladrones que les falte,2545
lo que fue de sus honras el cuchillo.
Dadme que venga el otro gerifalte
y que el sustento y lo demás provea,
que no ha de quedar perro que no salte.
Como suele la gente de Guinea2550
dejarse cautivar de zarandajas,
puesto que para galas bueno sea,
así se dejan ir por prendas bajas,
sortijas, escritorios y chapines,
confites, diacitrón, conservas, cajas.2555
Y quieren, siendo públicas {..-ines],
que las alabe el otro que las topa
por la calle después de los maitines,
o piensen que es de carne o que es de estopa.
ADRIÁN: Quizá os pondrán del Festión el sello2560
para que San Martín parta su ropa.
CLAUDIO: Si se alaba la ruín, no dudo en ello,
sino que hace ofensa a la que es buena.
ADRIÁN: Todo lo malo piso y atropello.
Ni su fiero ni fuerza me da pena.2565
Conozco el bien, soy hijo de la villa
y estimo a cada cual en lo que suena.
Bueno es que la que sufre albarda o silla
quiera que diga yo que es Santa Clara,
no lo estando ni en medio ni a la orilla.2570
ROBERTO: Hipócrita veréis volver la cara
cuando de una mujer, sea cualquiera,
la deshonesta vida se declara.
Y dice, si justicia alguna hubiera,
de aquéste fuera bien estar quemada2575
la estatua sola cuando el cuerpo quiera.
Y no contempla que la que es honrada
y vive entre paredes recogida,
sorda al dinero y más que nieve helada,
se afrenta, con mil causas ofendida,2580
de que se diga bien de la que es mala
y, por ventura, a serlo se convida.
ADRIÁN: ¿Qué premio daréis, Claudio, a la que iguala
a la casta Penélope y desecha
al que la solicita y la regala?2585
¿Qué premio le daréis a la que se echa
con cuatro niños, sin cenar, por dicha,
contenta en pobre cama y satisfecha
si se ha de celebrar la sobredicha,
tan amiga de sobre y que le sobre2590
y a su costa remedia su desdicha?
CLAUDIO: Diga yo bien de la doncella pobre
que se confiesa y vive honestamente,
ni sabe si el real es plata o cobre.
Y de aquella casada que no siente2595
el papel amoroso y al regalo
más sorda que al encanto la serpiente,
y que al paje del otro con un palo
hace bajar rodando, y sólo viste
lo que le da el marido, bueno o malo.2600
Y diga bien de la viuda triste
que a la oración cerró ventana y puerta,
y al mundo y carne y diablo se resiste,
y que si va media noche la despierta
el otro que tañó la zarabanda,2605
las manos cruza y queda medio muerta.
Y que en la cama el buen temor nos manda
que imaginemos que es la sepultura,
dura en la muerte y en la vida blanda.
Y si el otro bellaco se apresura2610
en el son cosquilloso, hace mil cruces,
y con ninguna llega a la cintura.
Y luego de mañana, entre dos luces,
se va a su misa y a sus randas vuelve,
haciendo de las cuentas arcaduces,2615
y así acabar la vida se resuelve.
Y si con ira dijo “¡zape!” al gato
se va a la iglesia y del rancor se absuelve.
Y no calle mi boca sólo un rato
diciendo mal del malo y bien del bueno.2620
ADRIÁN: Eso es de noble y virtuoso trato.
Mas no se diga más, aunque está lleno
Madrid de aqueste vivo maldiciente.
CLAUDIO: Mal guardo las verdades en el seno.
Es en verano fresco y es caliente2625
el decir mal y en el invierno frío.
Sale LEANDRO
LEANDRO: A consolarme vengo entre la gente.
Tal es la fuerza del tormento mío,
que andar solo conmigo no me atrevo.
CLAUDIO: Leandro es éste, pero no su brío.2630
LEANDRO: Vivo de suspirar, el viento bebo,
abraso el aire y sólo se me esconde
tierra, que el agua basta la que llevo.
ADRIÁN: ¿Dónde, Leandro?
LEANDRO: ¡Ol!, ¡mis señores! ¿Dónde?
LUCRECIO: ¿A ver por esas calles?2635
LEANDRO: Y a ser vistos.
ROBERTO: Eso mejor a tu valor responde.
LEANDRO: ¿Andan las lenguas o los ojos listos?
ROBERTO: No, no; muy bien se habla, por mi vida;
queremos ser en el lugar bienquistos.
CLAUDIO: ¿Queréis saber lo que hay de Rosalida?2640
Que aquesta misma noche se desposa.
LEANDRO: ¡Por Dios!
CLAUDIO: Es esta cosa muy sabida.
LEANDRO: Ha sido para mí tan nueva cosa,
que no he sabido ni con quién ni cómo;
y es una dama por extremo hermosa.2645
CLAUDIO: Casóse con Estráfilo.
LEANDRO: Es un plomo.
¿Este galán escoge?
CLAUDIO: Es muy honrado.
Danle diez mil ducados.
LEANDRO: Esos tomo.
¡Ah, tiempos diferentes del pasado!
Con mil maravedís una marquesa2650
casaba la heredera de su estado.
¿Y habemos de ir allá?
CLAUDIO: Y aun, si no pesa
al señor desposado, se concierta
una máscara buena, aunque de priesa.
LEANDRO: ¿Qué aprovecha, si ponen a la puerta2655
guarda y alcaide?
CLAUDIO: Que no importa nada;
será para las máscaras abierta.
LEANDRO: ¿Cómo tan presto ha sido concertada?
CLAUDIO: ¿Cómo? Sólo nos falta vuestra ayuda.
LEANDRO: Tenedla aquesta vez por excusada.2660
ROBERTO: ¿Tendréis alguna novedad?
LEANDRO: Sin duda.
LUCRECIO: Pésame, a fe, que yo con vos querría
excusarme de entrar.
LEANDRO: Muy bien ayuda.
LUCRECIO: Mejor os guarde Dios; lo que sabía
se me ha olvidado todo.2665
ADRIÁN: ¿Habláis de vicio?
LUCRECIO: No, sino con razón, por vida mía.
Ya sabéis que el danzar es ejercicio;
desde el año pasado no le tengo.
ADRIÁN: No importa, no.
LUCRECIO: Sacáisme de juicio.
Ello es de noche; desde aquí prevengo2670
lo necesario. Vamos en un vuelo.
Casi por fuerza en vuestro intento vengo.
ROBERTO: Por lo menos sabréis del saltarélo
el paseo siquiera.
LUCRECIO: Y dos mudanzas.
LEANDRO: Adiós, señores.2675
CLAUDIO: Favorezca el cielo,
Leandro, vuestras ricas esperanzas.
Vanse los cuatro, y queda LEANDRO solo
LEANDRO: ¡Ah, qué contento lleváis
y en qué libertad vivís!
¡Qué vanaglorias decís!
¡Qué pensamientos gozáis!2680
¡Triste yo, que vivo muerto,
navegando por un mar
donde me vine a anegar
cuando ya llegaba al puerto!
¡Qué cerca vi mi esperanza2685
de conseguir su vitorial
Mudóse en pena la gloria,
trocó la mar la bonanza,
porque ya puedo decir
que, si no vencí esta vez,2690
aquesta noche a las diez
he de vencer o morir.
Sale PATRICIO
PATRICIO: (Éste es Leandro, sin duda, Aparte
y a mí casa va derecho.
Ya me sobresalta el pecho2695
y la color se me muda.)
Pues, ¿señor Leandro?
LEANDRO: ¡Oh, rey!
PATRICIO: ¿Al anochecer aquí?
LEANDRO: Como vivo tan sin mí,
ni tengo razón ni ley;2700
como vivo ciego tanto
con la luz de mi señora,
tan de mañana es agora
como cuando me levanto.
PATRICIO: ¿Qué hubo de nuevo esta tarde?2705
LEANDRO: Una muy nueva desdicha.
PATRICIO: ¿Cómo así?
LEANDRO: Ya de mi dicha
no es justo que más me acuerde.
Entré a cumplir mi concierto,
y apenas sentado fui2710
cuando mi esperanza vi
dar al través en el puerto.
Levantábase a abrazarme
aquel ángel amoroso,
queriendo su rostro hermoso2715
con su vergüenza abrasarme.
Y ya que, juntos los dos,
estaba el brazo tendido,
llegó su negro marido.
¡Negra Pascua le dé Dios!2720
Quedóse Violante muerta,
y yo no menos mortal.
Si entré por la principal,
salí por la falsa puerta.
PATRICIO: ¡Brava ventura perdida!2725
Mal quiero ese hombre, por Dios.
LEANDRO: Maldigámosle los dos
mientras Dios me diera vida.
PATRICIO: Que no; más vale matalle.
LEANDRO: Podrá ser alguna vez.2730
Aquesta noche a las diez
me dice que ande en su calle,
que su marido está fuera
y entraré a conversación.
PATRICIO: (No es esta mala ocasión Aparte2735
para que a mis manos muera.)
LEANDRO: A la calle hemos llegado,
y, aunque es muy temprano ahora,
quiero ver si mi señora
tiene de mí buen cuidado,2740
que podrá estar por aquí.
Quedaos, así os guarde Dios,
porque si me ve con vos
le pesará.
PATRICIO: Sea así.
A aquella esquina me voy.2745
LEANDRO: ¡Ah, noche, y cuánto te tardas!
Reloj de las diez, ¿qué aguardas,
que en diez mil penas estoy?
Asómanse a la ventana VIOLANTE y TEODORA
TEODORA: Señora, ¿no es aquel hombre
el galán de aquesta tarde?2750
VIOLANTE: El mismo, así Dios me guarde.
Llámale.
TEODORA: ¿Cómo es su nombre?
VIOLANTE: Leandro.
TEODORA: ¿Ah, señor Leandro?
LEANDRO: ¿Sois vos, mi vida?
VIOLANTE: Yo soy.
¿Estáis solo?2755
LEANDRO: Solo estoy.
(Escondeos, Alejandro.) Aparte
PATRICIO: (Ya me escondo, pesia tal.) Aparte
VIOLANTE: En la calle no podéis
estar. Entrad, si queréis,
por que no parezca mal.2760
LEANDRO: ¿Eso decís? ¿Está abierto?
VIOLANTE: Aquésta bajará a abrir.
Hablan aparte LEANDRO y PATRICIO
LEANDRO: Agora puedo decir,
Alejandro, que soy muerto.
PATRICIO: Pues no lo digáis burlando.2765
Sin duda que moriréis
cuando en sus brazos estéis.
LEANDRO: Tal muerte estoy deseando.
Ya han abierto. Tened cuenta,
y si alguien viene, avisad.2770
TEODORA: Entrad, señor, y cerrad.
PATRICIO: Dejadlo vos a mi cuenta.
Éntranse LEANDRO y TEODORA
(¿Quedará el cerrojo roto
y aquesta puerta quebrada?
¿Echaré mano a la espada?2775
¿Entraré con alboroto?
No, que es negocio de honra,
y hasta que esté satisfecho
el hablar es sin provecho
y causa de mi deshonra.2780
Quiero entrar disimulado.
Llama alto
¿Hola? ¿Hola? Abran aquí.
TEODORA: Señora, ¡triste de mí!,
señor viene.
PATRICIO: Es excusado.
Ya es tarde, ingrata; temprano2785
para que llegue tu muerte.
VIOLANTE: Abrid, ¿qué hacéis de esa suerte
todos, mano sobre mano?
Entra PATRICIO y vase LEANDRO
TEODORA: Vengas, señor, en buen hora.
(¡Oh, qué bien que me escapé!) Aparte2790
Mire que a las diez esté
en la calle.
Sale LEANDRO por la calle
LEANDRO: Adiós, Teodora.
¿Alejandro? ¿Hola, Alejandro?
¿De esa manera avisáis?
¡Por Dios, descuidado andáis,2795
que anda por la mar Leandro!
No parece. Habráse ido.
¡Buen amigo hacéis, por Dios!
Pudiera, fïado en vos,
dar en manos del marido.2800
¡Ah, qué de azares me siguen!
Todo el mundo me hace guerra.
Parece que cielo y tierra,’
conjurados, me persiguen.
Dos veces me desbarata2805
aquéste la gloria mía,
y dos veces en un día;
a la tercera me mata.
Vanas esperanzas mías,
¿qué posesión pretendéis,2810
pues en un punto perdéis
lo que ganáis en un día?
Pero pues que porfïar
me manda Amor otra vez,
aunque me mate a las diez,2815
a las diez tengo de entrar,
que, al fin, Leandro es mi nombre.
Sale PATRICIO
PATRICIO: Caso es aquéste que asombra.
Ni parece hombre ni sombra.
¡Válgate el diablo por hombre!2820
¿Por adónde habrá salido?
Pero veo allí a Leandro.
LEANDRO: ¡Por Dios, señor Alejandro,
buen cuidado habéis tenidol
¡Pesia tal!, ¿dejeos aquí2825
y vaisos de aquesa suerte?
Señal que he visto la muerte.
PATRICIO: ¿Cómo?
LEANDRO: A su marido vi.
Apenas tomo una silla,
cuando vele aquí al marido2830
mejor que si hubiera sido
llamado con campanilla.
PATRICIO: ¿Y entró?
LEANDRO: Pues ¿no había de entrar?
¡Buenas espaldas hicistes!
PATRICIO: Y vos, ¿por dónde salistes?2835
LEANDRO: Por ese propio lugar.
PATRICIO: ¿Cómo?
LEANDRO: Fue gran encubierta.
Al tiempo que el hombre entró,
por su lado salí yo
del encaje de la puerta,2840
que estaba metido allí.
PATRICIO: ¡Bravo suceso, por Dios!
LEANDRO: Todo por fïarme en vos.
PATRICIO: ¡Sí, por Dios, culpado fui!
Aunque el Amor me disculpa,2845
que, así como entraste, vieron
mis ojos a los que fueron
de una desgracia la culpa.
Mientras a veros llegué,
como yo iba tan ciego,2850
pudo sucederos luego
lo que yo jamás pensé;
y a fe que si lo pensara,
y atento al caso estuviera,
otra cosa sucediera,2855
que mi honra disculpara.
LEANDRO: No por eso la perdéis,
y bien estáis disculpado;
si no me habéis ayudado,
agora me ayudaréis.2860
A las diez me manda entrar,
que ésta es hora muy segura;
aquella fué coyuntura
que no se puede excusar.
Yo tengo muchos amigos;2865
mas no fío mi secreto
de ninguno, que os prometo
que tengo muchos testigos.
A vos, que sois forastero
y tan hidalgo, está bien2870
daros cuenta de mi bien;
¿tenéis algún compañero
que se viniese con vos
para esta noche siguiente,
que esta casa tiene gente2875
y sois menester los dos?
PATRICIO: ¡Bien decís! Digo que sí;
un amigo os quiero dar,
de quien os podéis fïar,
y tan bien como de mí.2880
LEANDRO: Pues quede aquí concertado
que aquí juntos me aguardéis
a las diez, donde estaréis
con el amigo tratado,
y sea un silbo la señal.2885
PATRICIO: ¡Que me place! En todo estoy.
LEANDRO: A mudar de traje voy.
PATRICIO: El Cielo os guarde de mal.
LEANDRO: Beso, señor, vuestras manos.
Vase LEANDRO
PATRICIO: Yo las de vuesa merced.2890
Que estaré a punto creed.
(¡Él se me viene a las manos! Aparte
Ya no me puedo ofender
de este hombre de ningún modo,
pues me da cuenta de todo,2895
sin poderme conocer.
El amigo que traeré
para caso semejante
será el padre de Violante,
a quien la historia diré.2900
Que si él conmigo viene,
con sus ojos ha de ver
la que me dio por mujer
y la que por hija tiene.
¿Qué hago? Voile a llamar2905
para que venga conmigo,
que éste ha de ser el amigo
que me le ayude a matar.
Vase PATRICIO, y salen ROBERTO, CLAUDIO, ADRIÁN, y LUCRECIO, vestidos de indio, de moro, de pastor, y de botarga
CLAUDIO: Quitarme quiero aquesta negra máscara
que me calienta el rostro.2910
ADRIÁN: Bien podremos
hasta que entremos de la puerta adentro.
ROBERTO: ¡Qué bueno va Lucrecio de morisco!
¡Parece el mismo Muza desterrado!
LUCRECIO: Y vos, de indio, el mismo Atabaliba.
¡Galán salís, a fe de caballero!2915
ADRIÁN: De mí ¿no lo diréis con el botarga,
a quien llaman Chuzón en las comedias?
Por puntos, corazón de zanahoria.
CLAUDIO: Antes habéis querido que en buen talle
la proporción y gracia de los miembros2920
se vea y juzgue en ese desnudico,
bien propio, al mismo cuerpo diferente.
Mas yo, ¿no voy galán con el pellico?
ROBERTO: Vais por extremo, y rico, sobre todo.
CLAUDIO: Comuniquemos, Adrián, las letras,2925
que no es razón para que tan secretas vayan,
pues somos todos una misma cosa;
porque si alguna hubiere malsonante,
podamos emendarla o no decirla.
ADRIÁN: Decís muy bien. Mi cédula se mire2930
acomodada al hábito y la barba
de aquel viejo marido de mi dama,
que ya, como sabéis, es rico y viejo.
“Lo que en el gusto amoroso
mi dama no satisfago,2935
con las galas se lo pago.”
CLAUDIO: ¡Extremada! ¡por Dios, que le picastes!
Sólo falta que esté en el desposorio.
Diga Lucrecio.
LUCRECIO: Dice de esta suerte,
acomodada al traje de morisco:2940
“Por vos soy de aquesta ley,
que daros el alma a vos
no lo manda la de Dios.”
ROBERTO: Es atrevida; pero pase, vaya.
Oíd la mía, que en el traje indiano2945
imito aquel galán de mi señora
que atropelló mis años de servicio
por el oro divino y poderoso.
“No por mi, sino por vos,
tierra donde yo nací,2950
no por vos, sino por mí.”
LUCRECIO: ¡Por Dios, que no la entiendo!
ADRIÁN: Yo tampoco.
ROBERTO: Oíd, que es un coloquio extremadísimo.
Habla el indio primero con la tierra
diciendo que le quiere su señora2955
por la tierra, donde hay tanta riqueza;
y luego el oro responde a la tierra
que no por ella fue querido el indio,
sino por el que al fin lo vence todo.
CLAUDIO: Doctores hay; entre ellos se argumente2960
y vos os entendéis, que es lo que importa.
Oíd y pagaréisos en la mía.
Yo me finjo un pastor que fue querido
y que por pobre me dejó mi dama,
o, por mejor decir, por otro rico.2965
ADRIÁN: Todos sabemos esa historia, vaya.
“Dejas un pobre muy rico
y un rico muy pobre escoges;
si te ofendo no te enojes.”
ROBERTO: ¿Agora sale Claudio con aquesto?2970
ADRIÁN: Vuélvala, por mi fe, al otro romance
de la estrella de Venus traqueado,
por todos los lacayos de la corte,
aguadores, picaños y fregonas,
y harán mejor que no fisgar las letras.2975
CLAUDIO: Pues ¿es malo aplicar aquellos versos
si el poeta los hizo por los mismos?
Salen un ALGUACIL y dos CRIADOS
ALGUACIL: ¿Qué gente? ¿Quién va allá? Todos se tengan
a la justicia.
CLAUDIO: Pues tenidos somos.
ALGUACIL: ¿Quién son?2980
ADRIÁN: Cuatro de máscara y dos hachas.
ALGUACIL: ¿No saben que no pueden en la corte
andar enmascarados por la calle?
Vuesas mercedes vengan a la cárcel,
ROBERTO: ¿Tan pronto desconoce a los amigos?
ALGUACIL: ¡Oh, Roberto! ¿Y adónde?2985
ROBERTO: A un desposorio,
y nos hará merced de acompañarnos.
ALGUACIL: Eso haré, por serviros, con buen gusto.
Vayan las hachas, que seguros vamos.
CLAUDIO: Bien nos ha sucedido. Da la vuelta
por esa calle, que las diez son dadas.2990
ROBERTO: Hay colación y damas rebozadas.
Vanse todos y sale PATRICIO con BELARDO, viejo, su suegro
BELARDO: Si tal fuese verdad, desde aquí digo,
Patricio, que al fin eres mozo vano,
que ejecutor seré de su castigo
como verdugo fiero e inhumano.2995
No padre quiero ser, sino enemigo,
que de su sangre la paterna mano
bañaré más contento que aquel día
que la casé para desdicha mía.
Mira que eres mancebo y es posible3000
que alguna sospechilla, o el demonio,
con esa condición tuya insufrible,
enemigo mortal del matrimonio,
patente y claro te mostró visible
lo que será por dicha testimonio.3005
No ofendas a Violante noble y casta,
que para serlo ser mi hija basta.
PATRICIO: Si no queréis creer, señor Belardo,
todo lo que os he dicho de Violante,
en este mismo tiempo al hombre aguardo,3010
seguro de este caso semejante;
que no será tan perezoso y tardo
como vanaglorioso y loco amante,
que nos cuente en el punto lo que pasa,
y más que le veréis que entra en mi casa.3015
BELARDO: ¿Tal tengo de creer de una doncella
crïada en un perpetuo encerramiento,
que el sol entraba por milagro a vella
y de él se recataba el aposento?
¡Ah, Patricio, Patricio! Que con ella3020
hiciste aqueste indigno casamiento
enamorado y loco por tu amiga,
que, por ventura, a tal maldad te obliga.
Sale LEANDRO, de noche
PATRICIO: Callad, Belardo, por Dios,
y disimulad, que viene.3025
LEANDRO: (Veré si cuidado tiene. Aparte
Allí se pasean dos.
¿Si son ellos? Silbar quiero.)
¡Su! ¡Su! ¡Su!…
PATRICIO: (Señal es ésta.) Aparte
¡Su! ¡Su!3030
LEANDRO: (Señal es aquésta Aparte
del amigo forastero.
Quiérome un poco llegar.)
¿Es Alejandro?
PATRICIO: Yo soy.
LEANDRO: ¿Y quién más?
PATRICIO: Quien dije hoy
que me viene a acompañar.3035
BELARDO: Vuesa merced se asegure
y se confíe de mí.
LEANDRO: Y vuesa merced a mí
siempre mandarme procure;
que cuando esta obligación3040
a esto no me obligara,
la de Alejandro bastara,
que es mi medio corazón.
BELARDO: Él me ha dicho, mi señor,
vuestras prendas e hidalguía,3045
y así, como a él, querría
me tengáis por servidor.
Fuera de eso y de este caso
me avisó, y quiero advertiros
que el primer paso en serviros3050
será guardar este paso.
LEANDRO: A todo quedo obligado;
el secreto es importante.
BELARDO: La dama, al fin, ¿no es Violante?
LEANDRO: La misma que habéis nombrado.3055
BELARDO: Cuando estuvistes allá
¿por poco os viera el marido?
LEANDRO: Sí, por Dios; “abrí al marido”;
entiendo que cerca está,
que es un demonio celoso.3060
La puerta se abre; esperad.
BELARDO: Pues alto, señor, entrad,
y Dios os haga dichoso.
Éntrase LEANDRO
Esto es hecho. ¡Ah, triste viejo!
Desventurado, ¿qué aguardo?3065
PATRICIO: ¿Es verdad, señor Belardo?
BELARDO: Hijo, en tus manos lo dejo.
Eres cristiano y discreto.
PATRICIO: Hasta agora no hay maldad;
pero quien da voluntad3070
lo mismo da que el efecto.
¡Vive Dios, que ha de morir!
BELARDO: Hijo, vuelve aquesa espada
a aquesta vejez cansada,
tan harta ya de vivir.3075
No quiero rogar por ella.
PATRICIO: De eso de rogar no trates.
BELARDO: No digo que no la mates;
mas que a mí también con ella.
Aquesa espada me acabe;3080
que pues soy el padre yo
que tu deshonra engendró,
no poca culpa me cabe.
Dos hierros tengo delante:
uno y otro me destruya:
ese de la espada tuya3085
y el que comete Violante.
Asómase TEODORA a la ventana
TEODORA: ¡Ay, triste! Que es mi señor.
De todo voy a avisar.
PATRICIO: ¿Quiéresme hacer dejar
la espada con el honor?3090
¿De rodillas te me pones
con tus canas venerables,
cuando es menester que hables
graves y honestas razones?
Los padres viejos romanos,3095
por la patria o el honor,
los hijos, con más furor,
degollaban con sus manos.
¿Qué gloria, qué honor te traen
más clara que estas dos muertes3100
esas lágrimas que viertes
que por la barba te caen?
¡Oh, infame!, que así lo digo;
¿tú eres el que decías
que de tu hija serías,3105
no padre, sino enemigo?
¿Tú, que tomar esta espada
debieras de aquestas manos,
imitando a los romanos
dejarla en sangre bañada3110
estás temblando, amarillo,
cuando ves que un brazo de honra
a la rama de deshonra
quiere poner el cuchillo?
¡Buen tronco! Y de tronco tal3115
tal rama, y de ella tal fruto.
BELARDO: Si humedece el rostro enjuto,
Patricio, amor filïal,
no te espantes, que soy hombre;
mas por que veas quién soy,3120
quiero dejar desde hoy
fama eterna de mi nombre.
Con esa espada, que tiene,
como cuchillo de esposo,
filo agudo y poderoso,3125
a ti matarle conviene.
Anda, no tengas temor;
ninguna pena te aflija,
tú matarás a mi hija
y yo mataré al traidor.3130
PATRICIO: Alto; mira que te advierto
que lo haré si no lo haces.
BELARDO: ¡Oh, espada, que al fin deshaces
un adúltero concierto!
Mas muera quien hoy deshonra3135
hija, suegros, padre y madre.
Aqueste es hecho de padre
que sabe de amor y honra.
Dale una estocada a PATRICIO y éste se cae
PATRICIO: ¡Ay, muerto soy!
BELARDO: Eso, sí;
que en ti mi deshonra muere.3140
Padre soy; quien padre fuere,
ponga los ojos en mí.
Si yo a mi hija mataba
como adúltera y lasciva,
dejaba deshonra viva3145
que para siempre duraba.
El honor ha de vivir.
Es mujer, y pudo errar;
y yo padre, y perdonar;
y éste mortal, y morir.3150
El irme será mejor;
quien me culpare, él se aflija;
que yo, sin matar mi hija,
he defendido mi honor.
Vase, y salen dando voces, acuchillándose de adentro y dice CLAUDIO
CLAUDIO: ¿Esto se usa en este desposorio?3155
¿Cuándo se vuelven a su casa?
VOCES DENTRO: ¡Afuera!
¿Bueno es que vengan a afrentar los hombres
con sátiras envueltas en letrillas?
CLAUDIO: Huyamos, pesia tal, que es un ejército.
ROBERTO: El uno he conocido.3160
ADRIÁN: Son docientos.
Vanse, y sale un ALGUACIL, y gente, y tropieza el ALGUACIL en el muerto, y en algunas máscaras
ALGUACIL: ¡Ténganse aquí! ¡Favor a la justicia!
¡Cuerpo de tal! Sin falta es hombre muerto.
CRIADO: ¡Ah de esta casa! Gente suena. Lumbre,
que queda en esta calle muerto un hombre.
Salen TEODORA con un candil, y el ESCUDERO con linterna, y unos anteojos
TEODORA: Paso, señor. ¿Qué voces son aquéstas?3165
ESCUDERO: ¡Ay, triste! Yo conózcole sin falta.
¿Aquéste no es Patricio?
TEODORA: ¡Ay, santo Cielo!
¡Ah, señora, señora, tu marido!
ALGUACIL: ¡Pobre de mí, que el buen Patricio es muerto!
Alumbrad esa luz. ¿Qué es esto? ¿Máscaras?3170
ESCUDERO: Oigan, que enmascarados le mataron.
ALGUACIL: No quiero yo, por Dios, mejor indicio.
Meted aquese cuerpo sin ruído.
Iré a dar parte de esto a quien al punto
venga a tomar información del caso.3175
Vanse el ALGUACIL y CRIADOS
TEODORA: Tenle de aquesa parte, que Violante
debe de estar, sin duda, desmayada.
ESCUDERO: Él era de la esgrima principiante.
Por la nalga le dieron la estocada.
TEODORA: Entra, ¡pobre de mí!3180
ESCUDERO: Ve tú delante.
Meten el cuerpo, y sale VIOLANTE
VIOLANTE: ¿Qué salida es aquesta acelerada,
¡triste de mí!, que apenas he salido
cuando me traen muerto a mi marido?
Sale LEANDRO
LEANDRO: ¿Qué es aquesto, mi señora?
VIOLANTE: No sé, ¡triste!, que estoy muerta.3185
En el umbral de esa puerta
mi marido han muerto agora.
LEANDRO: ¡Vuestro marido! ¿Es posible?
¿No me diréis de qué suerte?
VIOLANTE: Una mujer fue su muerte3190
y un amor incorregible.
Por una Eugenia, su amiga,
habrá algún competidor
acabado con su amor
por su celosa fatiga.3195
Aunque nunca con él tuve
una hora de paz conmigo,
y harto más por enemigo
que por marido le tuve,
debo llorar con razón,3200
que al fin fue mi compañía.
LEANDRO: Pues aquí tendréis la mía
y un abierto corazón.
Esa mano hermosa pido,
y no penséis que os engaño;3205
dejemos pasar el año,
que seré vuestro marido.
VIOLANTE: Ya que aquesta desventura
me ha querido enviar el Cielo,
con vos, señor, me consuelo,3210
y esa mano me asegura.
LEANDRO: Dadme aquésa y convertid
hoy en gloria su tragedia.
Aquí acaba la comedia
de Las Ferias de Madrid.3215

FIN DE LA COMEDIA 

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