La dama boba — Jornada I

LA DAMA BOBA

Lope de Vega

Texto basado en el manuscrito autógrafo de la obra en la Biblioteca Nacional de Madrid y preparado con el apoyo de la edición normal de las comedias de Lope de Vega (Acad. N., tomo 11). El texto aquí presentado fue editado por Vern Vern Williamsen en 1984 para emplearse en un curso dictado en aquel año.


Personas que hablan en ella:

  • LISEO, caballero galán
  • TURÍN, lacayo
  • LEANDRO, estudiante
  • OCTAVIO, viejo
  • MISENO, su amigo
  • DUARDO, caballero
  • FENISO, caballero
  • LAURENCIO, caballero galán
  • RUFINO, maestro
  • NISE, dama
  • FINEA, su hermana
  • CELIA, criada
  • CLARA, criada
  • PEDRO, lacayo
  • MÚSICOS

JORNADA PRIMERA


Salen LISEO, caballero, y TURÍN, lacayo, los dos de camino
LISEO: ¡Qué lindas posadas!
TURÍN: ¡Frescas!
LISEO: ¿No hay calor?
TURÍN: Chinches y ropa
tienen fama en toda Europa.
LISEO: ¡Famoso lugar en Illescas!
No hay en todos los que miras5
quien le iguale.
TURÍN: Aun si supieses
la causa…
LISEO: ¿Cuál es?
TURÍN: Dos meses
de guindas y de mentiras.
LISEO: Como aquí, Turín, se juntan
de la corte y de Sevilla,10
Andalucía y Castilla,
unos a otros preguntan:
unos de las Indias cuentan,
y otros, con discursos largos
de provisiones y cargos,15
cosas que al vulgo alimentan.
¿No tomaste las medidas?
TURÍN: Una docena tomé.
LISEO: ¿E imágenes?
TURÍN: Con la fe
que son de España admitidas20
por milagrosas en todo
cuanto en cualquiera ocasión
les pide la devoción
y el nombre.
LISEO: Pues, de ese modo,
lleguen las postas, y vamos.25
TURÍN: ¿No has de comer?
LISEO: Aguardar
a que se guise es pensar
que a media noche llegamos;
y un desposado, Turín,
ha de llegar cuando pueda30
lucir.
TURÍN: Muy atrás se queda
con el repuesto Marín;
pero yo traigo que comas.
LISEO: ¿Qué traes?
TURÍN: Ya lo verás.
LISEO: Dilo.35
TURÍN: Guarda.
LISEO: Necio estás.
TURÍN: ¿De esto, pesadumbre tomas?
LISEO: Pues ¿para decir lo que es…?
TURÍN: Hay a quien pesa de oír
su nombre. Basta decir
que tú lo sabrás después.40
LISEO: ¿Entretiénese la hambre
con saber qué ha de comer?
TURÍN: Pues sábete que ha de ser…
LISEO: ¡Presto!
TURÍN: Tocino fiambre.
LISEO: Pues ¿a quién puede pesar45
de oír nombre tan hidalgo?
Turín, si me has de dar algo,
¿qué cosa me puedes dar
que tenga igual a ese nombre?
TURÍN: Esto y una hermosa caja.50
LISEO: Dame de queso una raja;
que nunca el dulce es muy hombre.
TURÍN: Esas liciones no son
de galán, ni desposado.
LISEO: Aún agora no he llegado.55
TURÍN: Las damas de corte son
todas un fino cristal;
transparentes y divinas.
LISEO: Turín, las más cristalinas
comerán.60
TURÍN: ¡Es natural!
Pero esta hermosa Finea
con quien a casarte vas
comerá…
LISEO: Dilo.
TURÍN: No más
de azúcar, maná y jalea.
Pasaráse una semana65
con dos puntos en el aire
de azúcar.
LISEO: ¡Gentil donaire!
TURÍN: ¿Qué piensas dar a su hermana?
LISEO: A Nise, su hermana bella,
una rosa de diamantes,70
que así tengan los amantes
tales firmezas con ella;
y una cadena también,
que compite con la rosa.
TURÍN: Dicen que es también hermosa.75
LISEO: Mi esposa parece bien;
si doy crédito a la fama.
De su hermana poco sé;
pero basta que me dé
lo que más se estima y ama.80
TURÍN: ¡Bello golpe de dinero!
LISEO: Son cuarenta mil ducados.
TURÍN: ¡Bravo dote!
LISEO: Si contados
los llego a ver, como espero.
TURÍN: De un macho con guarniciones85
verdes y estribos de palo,
se apea un hidalgo.
LISEO: ¡Malo,
si la merienda me pones!
Sale LEANDRO, estudiante, de camino
LEANDRO: Huésped, ¿habrá qué comer?
LISEO: Seáis, señor, bien llegado.90
LEANDRO: Y vos en la misma hallado.
LISEO: ¿A Madrid…?
LEANDRO: Dejéle ayer,
cansado de no salir
con pretensiones cansadas.
LISEO: Esas van adjetivadas95
con esperar y sufrir.
Holgara, por ir con vos
lleváramos un camino…
LEANDRO: Si vais a lo que imagino,
nunca lo permita Dios.100
LISEO: No llevo qué pretender;
a negocios hechos voy.
¿Sois de ese lugar?
LEANDRO: Sí, soy.
LISEO: Luego podéis conocer
la persona que os nombrare.105
LEANDRO: Es Madrid una talega
de piezas, donde se anega
cuanto su máquina pare.
Los reyes, roques y arfiles
conocidas casas tienen;110
los demás que van y vienen
son como peones viles;
todo es allí confusión.
LISEO: No es Octavio pieza vil,.
LEANDRO: Si es quien yo pienso, es arfil,115
y pieza de estimación.
LISEO: Quien yo digo es padre noble
de dos hijas.
LEANDRO; Ya sé quién;
pero dijérades bien120
que de una palma y de un roble.
LISEO: ¿Cómo?
LEANDRO; Que entrambas lo son;
pues Nise bella es la palma;
Finea, un roble sin alma125
y discurso de razón.
Nise es mujer tan discreta,
sabia, gallarda, entendida,
cuanto Finea encogida,
boba, indigna e imperfeta.130
Y aun pienso que oí tratar
que la casaban…
Habla LISEO a TURÍN
LISEO: ¿No escuchas?
LEANDRO: Verdad es que no habrá muchas
que la puedan igualar
en el riquísimo dote;135
mas ¡ay de aquel desdichado
que espera una bestia al lado!
Pues más de algún marquesote
a codicia del dinero,
pretende la bobería140
de esta dama, y a porfía
hacen su calle terrero.
A TURÍN
LISEO: Yo llevo lindo concierto.
¡A gentiles vistas voy!
TURÍN: Disimula.145
LISEO: Tal estoy
que apenas a hablar acierto.
En fin, señor, ¿Nise es bella
y discreta?…
LEANDRO: Es celebrada
por única, y deseada
por las partes que hay en ella150
de gente muy principal.
LISEO: ¿Tan necia es Finea?
LEANDRO: Mucho sentís que lo sea.
LISEO: Contemplo, de sangre igual,
dos cosas tan desiguales…155
Mas ¿cómo en dote lo son:
Que, hermanas, fuera razón
que los tuvieran iguales.
LEANDRO: Oigo decir que un hermano
de su padre la dejó
esta hacienda, porque vio160
que sin ella fuera en vano
casarla con hombre igual
a su noble nacimiento,
supliendo el entendimiento
con el oro.165
LISEO: Él hizo mal.
LEANDRO: ¡Antes bien!, porque con esto
tan discreta vendrá a ser
como Nise.
TURÍN; ¿Has de comer?
LISEO: Ponme lo que dices, presto.170
Aunque ya puedo excusallo.
LEANDRO: ¿Mandáis, señor, otra cosa?
LISEO: Serviros. (¡Qué linda esposa!) Aparte
Vase LEANDRO
TURÍN: ¿Qué haremos?
LISEO: Ponte a caballo
que ya no quiero comer.175
TURÍN: No te aflijas, pues no es hecho.
LISEO: Que me ha de matar, sospecho,
si es necia y propia mujer.
TURÍN: Como tú no digas “sí,”
¿quién te puede cautivar?180
LISEO: Verla ¿no me ha de matar;
aunque es basilisco en mí?
TURÍN: No, señor.
LISEO: También advierte
que, siendo tan entendida
Nise, me dará la vida,185
si ella me diere la muerte.
Vanse los dos
Salen OCTAVIO y MISENO
OCTAVIO: ¿Ésa fue la intención que tuvo Fabio?
MISENO: Parece que os quejéis.
OCTAVIO: ¡Bien mal emplea
mi hermano tanta hacienda! No fue sabio.
Bien es que Fabio, y que no sabio sea.190
MISENO: Si en dejaros hacienda os hizo agravio,
vos propio lo juzgad.
OCTAVIO: Dejó a Finea,
a título de simple, tan gran renta
que a todos, hasta agora, nos sustenta.
MISENO: Dejóla a la que más le parecía,195
de sus sobrinas.
OCTAVIO; Vos andáis discreto,
pues a quien heredó su bobería
dejó su hacienda para el mismo efeto.
MISENO: De Nise la divina gallardía,200
las altas esperanzas y el conceto
os deben de tener apasionado.
¿Quién duda que le sois más inclinado?
OCTAVIO: Mis hijas son entrambas; mas yo os juro
que me enfadan y cansan, cada una205
por su camino. Cuando más procuro
mostrar amor e inclinación a alguna,
si ser Finea simple es caso duro,
ya lo suplen los bienes de fortuna
y algunos que le dio Naturaleza,210
siempre más liberal, de la belleza;
pero ver tan discreta y arrogante
a Nise, más me pudre y martiriza,
y que, de bien hablada y elegante,
el vulgazo la aprueba y soleniza.215
Si me casara agora –y no te espante
esta opinión, que alguno lo autoriza–,
de dos extremos; boba o bachillera,
de la boba elección, sin duda, hiciera.
MISENO: ¡No digáis tal, por Dios!, que están sujetas220
a no acertar en nada.
OCTAVIO: Eso es engaño;
que yo no trato aquí de las discretas;
sólo a las bachilleras desengaño.
De una casada son partes perfetas
virtud y honestidad.225
MISENO: Parir cada año,
no dijérades mal, si es argumento
de que vos no queréis entendimiento.
OCTAVIO: Está la discreción de una casada
en amar y servir a su marido;
en vivir recogida y recatada,230
honesta en el hablar y en el vestido;
en ser de la familia respetada,
en retirar la vista y el oído,
en enseñar los hijos, cuidadosa;
preciada más de limpia que de hermosa.235
¿Para qué quiero yo que, bachillera,
la que es propia mujer concetos diga?
Esto de Nise por casar me altera;
lo más, como los menos, me fatiga;
resuélvome en dos cosas que quisiera;240
pues la virtud es bien que el medio siga
que Finea supiera más que sabe,
y Nise menos.
MISENO: Habláis cuerdo y grave.
OCTAVIO: Si todos los extremos tienen vicio,
yo estoy, con justa causa, descontento.245
MISENO: ¿Y qué hay de vuestro yerno?
OCTAVIO: Aquí el oficio
de padre y dueño alarga el pensamiento.
Caso a Finea; que es notable indicio
de las leyes del mundo, al oro atento.
Nise, tan sabia, docta y entendida,250
apenas halla un hombre que la pida;
y por Finea, simple, por instantes
me solicitan tantos pretendientes,
del oro, más que del ingenio, amantes,
que me cansan amigos y parientes.255
MISENO: Razones hay, al parecer, bastantes.
OCTAVIO: Una hallo yo, sin muchas aparentes,
y es el buscar un hombre en todo estado,
lo que le falta más, con más cuidado.
MISENO: Eso no entiendo bien.260
OCTAVIO: Estadme atento.
Ningún hombre nacido a pensar viene
que le falta, Miseno, entendimiento,
y con esto no busca lo que tiene;
ve que el oro le falta y el sustento,
y piensa que buscalle le conviene,265
pues como ser la falta el oro entienda,
deja el entendimiento y busca hacienda.
MISENO: ¡Piedad del cielo! Que ningún nacido
se queje de faltarle entendimiento.
OCTAVIO: Pues a muchos que nunca lo han creído,270
les falta, y son sus obras argumento.
MISENO: Nise es aquésta.
OCTAVIO: Quítame el sentido
su desvanecimiento.
MISENO: Un casamiento
os traigo yo.
OCTAVIO: Casémosla; que temo
alguna necedad, de tanto extremo.275
Vanse los dos. Salen NISE y CELIA, criada
NISE: ¿Dióte el libro?
CELIA: ¡Y tal que obliga
a no abrille ni tocalle!
NISE: Pues, ¿por qué?
CELIA: Por no ensucialle,
si quieres que te lo diga.
En cándido pergamino280
vienen muchas flores de oro.
NISE: Bien lo merece Heliodoro,
griego poeta divino.
CELIA: ¿Poeta? Pues parecióme
prosa.285
NISE: También hay poesía
en prosa.
CELIA: No lo sabía.
Miré el principio y cansóme.
NISE: Es que no se da a entender,
con el artificio griego,
hasta el quinto libro, y luego290
todo se viene a saber;
cuanto precede a los cuatro.
CELIA: En fin, ¿es poeta en prosa?
NISE: Y de una historia amorosa,
digna de aplauso y teatro.295
Hay dos prosas diferentes;
poética e historial;
la historial, lisa y leal,
cuenta verdades patentes,
con frase y términos claros;300
la poética es hermosa,
varia, culta, licenciosa,
y escura aun a ingenios raros.
Tiene mil exornaciones
y retóricas figuras.305
CELIA; Pues, ¿de cosas tan escuras
juzgan tantos?
NISE: No le pones,
Celia, pequeña objeción;
pero así corre el engaño
del mundo.310
Salen FINEA, dama con unas cartillas, y RUFINO, maestro
FINEA: ¡Ni en todo el año
saldré con esa lección!
CELIA: Tu hermana con su maestro.
NISE: ¿Conoce las letras ya?
CELIA: En los principios está.
RUFINO: ¡Paciencia, y no letras, muestro!315
¿Qué es ésta?
FINEA: Letra será.
RUFINO: ¿Letra?
FINEA: Pues, ¡es otra cosa?
RUFINO: No, sino el Alba. ¡Qué hermosa Aparte
bestia!)
FINEA: Bien, bien. Sí, ya, ya;
el alba debe de ser,320
cuando andaba entre las coles.
RUFINO: Ésta es “k”. Los españoles
no la solemos poner
en nuestra lengua jamás.
Úsanla mucho alemanes325
y flamencos.
FINEA: ¡Qué galanes
van todos éstos detrás!
RUFINO: Éstas son letras también.
FINEA: ¿Tantas hay?
RUFINO: Veintitrés son.
FINEA: Ahora vaya de lición;330
que yo la diré muy bien.
RUFINO: ¿Qué es ésta?
FINEA: Aquésta no sé.
RUFINO: ¿Y ésta?
FINEA: No sé qué responda.
RUFINO: ¿Y ésta?
FINEA: ¿Cuál? ¿Ésta, redonda?
¡Letra!335
RUFINO: ¡Bien!
FINEA: ¿Luego, acerté?
RUFINO: ¡Linda bestia!
FINEA: ¡Así, así!
Bestia, ¡por Dios!, se llamaba;
pero no se me acordaba.
RUFINO: Ésta es erre, y ésta es i.
FINEA: Pues, ¿si tú lo traes errado…?340
NISE: (¡Con qué pesadumbre están!) Aparte>
RUFINO: Di aquí: b, a, n; ban.
FINEA: ¿Dónde vas?
RUFINO: ¡Gentil cuidado!
FINEA: ¿Que se van, no me decías?
RUFINO: Letras son. ¡Míralas bien!345
FINEA: Ya miro.
RUFINO: B, e, n; ven.
FINEA: ¿Adónde?
RUFINO: ¡Adónde en mis días
no te vuelva más a ver!
FINEA: ¿Ven, no dices? Pues ya voy.
RUFINO: ¡Perdiendo el jüicio estoy!350
¡Es imposible aprender!
¡Vive Dios, que te he de dar
una palmeta!
Saca una palmeta
FINEA: ¿Tú, a mí? 350
RUFINO: ¡Muestra la mano!
FINEA: Hela aquí.
RUFINO: ¡Aprende a deletrear!355
FINEA: ¡Ay, perro! ¿Aquesto es palmeta?
RUFINO: Pues, ¿qué pensabas?
FINEA: ¡Aguarda!…
NISE: ¡Ella le mata!
CELIA: Ya tarda
tu favor, Nise discreta.
RUFINO: ¡Ay, que me mata!360
NISE: ¿Qué es esto?
¿A tu maestro…?
FINEA: Hame dado
causa.
NISE: ¿Cómo?
FINEA: Hame engañado.
RUFINO: ¿Yo, engañado?
NISE: ¡Dila presto!
FINEA: Estaba aprendiendo aquí
la letra bestia y la k…365
NISE: La primera sabes ya.
FINEA: Es verdad, ya la aprendí.
Sacó un zoquete de palo
y al cabo una media bola;
pidióme la mano sola370
–¡mira que lindo regalo!–,
y apenas me la tomó,
cuando, ¡zas! la bola asienta,
que pica como pimienta,
y la mano me quebró.375
NISE: Cuando el discípulo ignora,
tiene el maestro licencia
de castigar.
FINEA: ¡Linda ciencia!
RUFINO: Aunque me diese, señora,
vuestro padre cuanto tiene,380
no he de darle otra lección.
Vase RUFINO
CELIA: ¡Fuése!
NISE: No tienes razón.
Sufrir y aprender conviene.
FINEA: Pues, ¿las letras que allí están,
yo no las aprendo bien?385
Vengo cuando dicen ven,
y voy cuando dicen van.
¿Qué quiere, Nise, el maestro,
quebrándome la cabeza
con ban, bin, bon?390
CELIA: (¡Ella es pieza Aparte
de rey!)
NISE: Quiere el padre nuestro
que aprendamos.
FINEA: Yo ya sé
el Padrenuestro.
NISE: No digo
sino el maestro; y el castigo
por darte memoria fue.395
FINEA: Póngame un hilo en el dedo
y no aquel palo en la palma.
CELIA: Mas que se te sale el alma,
si lo sabe.
FINEA: ¡Muerta quedo!
¡Oh, Celia! No se lo digas,400
y verás qué te daré.
Sale CLARA, criada
CLARA: ¡Topé contigo, a la fe!
NISE: Ya, Celia, las dos amigas
se han juntado.
CELIA: A nadie quiere
más, en todas las crïadas.405
CLARA: ¡Dadme albricias, tan bien dadas
como el suceso requiere!
FINEA: Pues, ¿de qué son?
CLARA: Ya parió
nuestra gata la Romana.
FINEA: ¿Cierto, cierto?410
CLARA: Esta mañana.
FINEA: ¿Parió en el tejado?
CLARA: No.
FINEA: ¿Pues dónde?
CLARA: En el aposento.
¡Qué cierto se echó de ver
su entendimiento!
FINEA: ¡Es mujer
notable!415
CLARA: Escucha un momento:
Salía, por donde suele,
el sol muy galán y rico,
con la librea del rey
colorado y amarillo;
andaban los carretones420
quitándole el romadizo
que da la noche a Madrid;
aunque no sé quién me dijo
que era la calle Mayor
el soldado más antiguo,425
pues nunca el mayor de Flandes
presentó tantos servicios;
pregonaban aguardiente,
agua biznieta del vino,
los hombres Carnestolendas,430
todos naranjas y gritos;
dormían las rentas grandes,
despertaban los oficios,
tocaban los boticarios
sus almireces a pino,435
cuando la gata de casa
comenzó, con mil suspiros,
a decir: “¡Ay, ay, ay, ay!
Que quiero parir, marido.”
Levantóse Hociquimocho,440
y fue corriendo a decirlo
a sus parientes y deudos;
que deben de ser moriscos,
porque el lenguaje que hablaban,
en tiple de monacillo,445
si no es jerigonza entre ellos,
no es español ni latino.
Vino una gata viuda,
con blanco y negro vestido
–sospecho que era su agüela–450
gorda y compuesta de hocico;
y si lo que arrastra honra,
como dicen los antiguos,
tan honrada es por la cola
como otros por sus oficios.455
Trújole cierta manteca,
desayunóse y previno
en qué recibir el parto.
Hubo temerarios gritos.
No es burla. Parió seis gatos460
tan remendados y lindos,
que pudieran, a ser pías,
llevar el coche más rico.
Regocijados, bajaron
de los tejados vecinos465
caballetes y terrados,
todos lo deudos y amigos:
Lamicola, Arañizaldo,
Marfuz, Marramao, Micilo,
Tumbahollín, Mico, Miturrio,470
Rabicorto, Zapaquildo,
unos vestidos de pardo,
otros de blanco vestidos,
y otros con forros de martas,
en cueras y capotillos.475
De negro vino a la fiesta
el gallardo Golosino;
luto que mostraba entonces
de su padre el gaticidio.
Cuál la morcilla presenta;480
cuál el pez, cuál el cabrito,
cuál el gorrión astuto,
cuál el simple palomino.
Trazando quedan agora,
para mayor regocijo485
en el gatesco senado,
correr gansos cinco a cinco.
Ven presto, que si los oyes,
dirás que parecen niños,
y darás a la parida490
el parabién de los hijos.
FINEA: ¡No pudieras contar
cosa, para el gusto mío,
de mayor contentamiento!
CLARA: Camina.495
FINEA: Tras ti camino.
Vanse FINEA y CLARA
NISE: ¿Hay locura semejante?
CELIA: Y Clara es boba también.
NISE: Por eso la quiere bien.
CELIA: La semejanza es bastante;
aunque yo pienso que Clara500
es más bellaca que boba.
NISE: Con esto la engaña y roba.
Salen DUARDO, FENISO, y LAURENCIO, caballeros
DUARDO: Aquí, como estrella clara,
a su hermosura nos guía.
FENISO: Y aun es del sol su luz pura.505
LAURENCIO: ¡Oh, reina de la hermosura!
DUARDO: ¡Oh, Nise!
FENISO: ¡Oh, señora mía!
NISE: ¡Caballeros!
LAURENCIO: Esta vez,
por vuestro ingenio gallardo,
de un soneto de Eduardo510
os hemos de hacer jüez.
NISE: ¿A mí, que doy de Finea
hermana y sangre?
LAURENCIO: A vos sola,
que sois sibila española,
no cumana ni eritrea;515
a vos, por quien ya las gracias
son cuatro, y las musas diez,
es justo haceros jüez.
NISE: Si ignorancias, si desgracias
trujérades a juzgar,520
era justa la elección.
FENISO: Vuestra rara discreción,
imposible de alabar,
fue justamente elegida.
Oíd, señora, a Eduardo.525
NISE: ¡Vaya el soneto! Ya aguardo,
aunque de indigna, corrida.
DUARDO: La calidad elementar resiste
mi amor, que a la virtud celeste aspira
y en las mentes angélicas se mira,530
donde la idea del calor consiste.
No ya como elemento el fuego viste
el alma, cuyo vuelo al sol admira;
que de inferiores mundos se retira
adonde el serafín ardiendo asiste.535
No puede elementar fuego abrasarme.
La virtud celestial que vivifica
envidia al verme a la suprema alzarme;
que donde el fuego angélico me aplica,
¿cómo podrá mortal poder tocarme;540
que eterno y fin, contradicción implica?
NISE: Ni una palabra entendí.
DUARDO: Pues en parte se leyera
que más de alguno dijera
por arrogancia: “Yo sí”.545
La intención o el argumento
es pintar a quien ya llega,
libre del amor que ciega,
con luz del entendimiento
a la alta contemplación550
de aquel puro amor sin fin,
donde es fuego el serafín.
NISE: Argumento e intención
queda entendido.
LAURENCIO: ¡Profundos
conceptos!555
NISE: ¡Mucho le esconden!
DUARDO: Tres fuegos, que corresponden,
hermosa Nise, a tres mundos,
dan fundamento a los otros.
NISE: ¡Bien los podéis declarar!
DUARDO: Calidad elementar560
es el calor en nosotros;
la celestial, es virtud
que calienta y que recrea,
y la angélica es la idea
del calor.565
NISE: Con inquietud
escucho lo que no entiendo.
DUARDO: El elemento en nosotros
es fuego.
NISE: ¿Entendéis vosotros?
DUARDO: El puro sol que estáis viendo,
en el cielo fuego es;570
y fuego el entendimiento
seráfico; pero siento
que así difieren los tres:
que el que elementar se llama,
abrasa cuando se aplica;575
el celeste, vivifica,
y el sobreceleste, ama.
NISE: No discurras, por tu vida;
vete a escuelas.
DUARDO: Dónde estás
lo son.580
NISE: ¡Yo no escucho más,
de no entenderte, corrida!
¡Escribe fácil!
DUARDO: Platón,
a lo que en cosas divinas
escribió, puso cortinas
que, tales como éstas, son585
matemáticas figuras
y enigmas.
NISE: ¡Oye, Laurencio!
FENISO: Ella os ha puesto silencio.
DUARDO: Temió las cosas escuras.
FENISO: ¡Es mujer!590
DUARDO: La claridad
a todos es agradable,
que se escriba o que se hable.
Hablan aparte NISE y LAURENCIO
NISE: ¿Cómo va de voluntad?
LAURENCIO: Como quien la tiene en ti.
NISE: Yo te la pago muy bien.595
No traigas contigo a quien
me eclipse el hablarte ansí.
LAURENCIO: Yo, señora, no me atrevo
por mi humildad, a tus ojos;
que, dando en viles despojos600
se afrenta el rayo de Febo;
pero si quieres pasar
al alma, hallarásla rica
de la fe que amor publica.
NISE: Un papel te quiero dar;605
pero, ¿cómo podrá ser
que de estos visto no sea?
LAURENCIO: Si en lo que el alma desea
me quieres favorecer
mano y papel podré aquí610
asir juntos, atrevido
como finjas que has caído.
Cae
NISE: ¡Jesús!
LAURENCIO: ¿Qué es eso?
NISE: ¡Caí!
LAURENCIO: Con las obras respondiste.
NISE: Ésas responden mejor;615
que no hay sin obras amor.
LAURENCIO:Amor en obras consiste.
NISE: Laurencio mío, adiós queda.
Duardo y Feniso, adiós.
DUARDO: Que tanta ventura a vos620
como hermosura os conceda.
Vanse NISE y CELIA
DUARDO: ¿Qué os ha dicho del soneto
Nise?
LAURENCIO: Que es muy extremado.
DUARDO: Habréis los dos murmurado;
que hacéis versos, en efeto.625
LAURENCIO: Ya no es menester hacellos
para saber murmurallos;
que se atreve a censurallos
quien no se atreve a entendellos.
FENISO: Los dos tenemos qué hacer.630
Licencia nos podéis dar.
DUARDO: Las leyes de no estorbar
queremos obedecer.
LAURENCIO: ¡Malicia es ésa!
FENISO: ¡No es tal!
La divina Nise es vuestra,635
o, por lo menos, lo muestra.
LAURENCIO: Pudiera tener igual.
Despídanse, y quede solo LAURENCIO
LAURENCIO: Hermoso sois, sin duda, pensamiento;
y, aunque honesto, también, con ser hermoso,
si es calidad del bien ser provechoso,640
una parte de tres que os falta siento.
Nise, con un divino entendimiento,
os enriquece de un amor dichoso;
mas sois de sueño pobre, y es forzoso
que en la necesidad falte el contento.645
Si el oro es blanco y centro de descanso,
y el descanso del gusto, yo os prometo
que tarda el navegar con viento manso.
Pensamiento, mudemos de sujeto;
si voy necio tras vos, y en ir me canso,650
cuando vengáis tras mí seréis discreto.
Sale PEDRO, lacayo de LAURENCIO
PEDRO: ¡Qué necio andaba en buscarte
fuera de aqueste lugar!
LAURENCIO:Bien me pudieras hallar
con el alma en otra parte.655
PEDRO: ¿Luego estás sin ella aquí?
LAURENCIO:Ha podido un pensamiento
reducir su movimiento
desde mí fuera de mí.
¿No has visto que la saeta660
del reloj, en un lugar
firme siempre suele estar
aunque nunca está quieta,
y tal vez está en la una
y luego en las dos está?665
Pues así mi alma ya,
sin hacer mudanza alguna,
de la casa en que me ves,
desde Nise, que ha querido,
a las doce se ha subido;670
que en número de interés.
PEDRO: Pues, ¿cómo es esa mudanza?
LAURENCIO:Como la saeta soy,
que desde la una voy
por lo que el círculo alcanza.675
¿Señalaba a Nise?
PEDRO: Sí.
LAURENCIO:Pues ya señalo a Finea.
PEDRO: ¿Eso quieres que te crea?
LAURENCIO:¿Por qué no, si hay causa?
PEDRO: Di.
LAURENCIO: Nise es una sola hermosa;680
Finea las doce son;
hora de más bendición,
más descansada y copiosa.
En las doce el oficial
descansa, y bástale ser685
hora entonces de comer,
tan precisa y natural.
Quiero decir que Finea
hora de sustento es,
cuyo descanso ya ves690
cuánto el hombre le desea.
Denme, pues, las doce a mí,
que soy pobre, con mujer;
que dándome de comer
es la mejor para mí.695
Nise es hora infortunada,
donde mi planeta airado,
de sextil y de cuadrado
me mira con frente armada.
Finea es hora dichosa,700
donde Júpiter, benigno,
me está mirando de trino
con aspecto y faz hermosa.
Doyme a entender que poniendo
en Finea mis cuidados,705
a cuarenta mil ducados
las manos voy previniendo.
Ésta, Pedro, desde hoy
ha de ser empresa mía.
PEDRO: Para probar tu osadía710
en una sospecha estoy.
LAURENCIO: ¿Cuál?
PEDRO: Que te has de arrepentir,
por ser simple esta mujer.
LAURENCIO:¿Quién has visto de comer,
de descansar y vestir,715
arrepentido jamás?
Pues esto viene con ella.
PEDRO: A Nise, discreta y bella,
Laurencio, ¿dejar podrás
por una boba ignorante?720
LAURENCIO:¡Qué ignorante majadero!
¿No ves que el sol del dinero
va del ingenio adelante?
Él que es pobre, ése es tenido
por simple; el rico, por sabio.725
No hay en el nacer agravio,
por notable que haya sido,
que el dinero no lo encubra,
ni hay falta en naturaleza
que con la mucha pobreza730
no se aumente y se descubra.
Desde hoy quiero enamorar
a Finea.
PEDRO: He sospechado
que a un ingenio tan cerrado
no hay puerta por donde entrar.735
LAURENCIO: Yo sé cuál.
PEDRO: ¡Yo no, por Dios!
LAURENCIO:Clara, su boba crïada.
PEDRO: Sospecho que es más taimada
que boba.
LAURENCIO: Demos los dos
en enamorarlas.740
PEDRO: Creo
que Clara será tercera
más fácil.
LAURENCIO: De esa manera
seguro va mi deseo.
PEDRO: Ellas vienen; disimula.
LAURENCIO:Si puede ser en mi mano.745
PEDRO: ¡Qué ha de poder un cristiano
enamorar una mula!
LAURENCIO: Linda cara y talle tiene.
PEDRO: ¡Así fuera el alma!
Salen FINEA y CLARA
LAURENCIO: Agora
conozco, hermosa señora,
que no solamente viene750
el sol de las orientales
partes, pues de vuestros ojos
sale, con rayos más rojos
y luces piramidales;
pero si cuando salís755
tan grande fuerza traéis,
al mediodía, ¿qué haréis?
FINEA: Comer, como vos decís;
no pirámides ni peros,
sino cosas provechosas.760
LAURENCIO:Esas estrellas hermosas,
esos nocturnos luceros,
me tienen fuera de mí.
FINEA: Si vos andáis con estrellas,
¿qué mucho que os traigan ellas765
arromadizado ansí?
Acostaos siempre temprano,
y dormid con tocador.
LAURENCIO:¿No entendéis que os tengo amor,
puro, honesto, limpio y llano?770
FINEA: ¿Qué es amor?
LAURENCIO: ¿Amor? Deseo.
FINEA: ¿De qué?
LAURENCIO: De una cosa hermosa.
FINEA: ¿Es oro, es diamante, es cosas
de éstas que muy lindas veo?
LAURENCIO: No; sino de la hermosura775
de una mujer como vos,
que, como lo ordena Dios,
para buen fin se procura;
y ésta, que vos la tenéis,
engendra deseo en mí.780
FINEA: Y yo, ¿qué he de hacer aquí,
si sé que vos me queréis?
LAURENCIO: Quererme. ¿No habéis oído
que amor con amor se paga?
FINEA: No sé yo cómo se haga,785
porque nunca yo he querido,
ni en la cartilla lo vi,
ni me lo enseñó mi madre.
Preguntarélo a mi padre.
LAURENCIO:¡Esperaos, que no es ansí!790
FINEA: Pues, ¿cómo?
LAURENCIO: De estos mis ojos
saldrán unos rayos vivos
como espíritus visivos,
de sangre y de fuego rojos
que se entrarán por los vuestros.795
FINEA: No, señor; arriedro vaya
cosa en que espíritus haya.
LAURENCIO:Son los espíritus nuestros,
que juntos se han de encender
y causar un dulce fuego800
con que se pierde el sosiego,
hasta que se viene a ver
el alma en la posesión
que es el fin del casamiento;
que, con este santo intento,805
justos los amores son,
porque el alma que yo tengo
a vuestro pecho se pasa.
FINEA: ¿Tanto pasa quien se casa?
PEDRO habla con CLARA
PEDRO: Con él, como os digo, vengo810
tan muerto por vuestro amor,
que aquesta ocasión busqué.
CLARA: ¿Qué es amor, que no lo sé?
PEDRO: ¿Amor? ¡Locura, furor!
CLARA: Pues ¿loca tengo de estar?815
PEDRO: Es una dulce locura
por quien la mayor cordura
suelen los hombres trocar.
CLARA: Yo, lo que mi ama hiciere
eso haré.820
PEDRO: Ciencia es amor,
que el más rudo labrador
a pocos cursos la adquiere.
En comenzando a querer,
enferma lo voluntad
de una dulce enfermedad.825
CLARA: No me le mandes tener;
que no he tenido en mi vida
sino solos sabañones.
FINEA: ¡Agrádanme las liciones!
LAURENCIO:Tú verás, de mí querida,830
cómo has de quererme aquí;
que es luz del entendimiento
amor.
FINEA: Lo del casamiento
me cuadra.
LAURENCIO: Y me importa a mí.
FINEA: ¿Pues, llevaráme a su casa835
y tendráme allá también?
LAURENCIO:Sí, señora.
FINEA: ¿Y eso es bien?
LAURENCIO:Y muy justo en quien se casa.
Vuestro padre y vuestra madre
casados fueron ansí.840
De eso nacistes.
FINEA: ¿Yo?
LAURENCIO: Sí.
FINEA: Cuando se casó mi padre,
¿no estaba yo allí tampoco?
LAURENCIO:(¿Hay semejante ignorancia? Aparte
Sospecho que esta ganancia845
camina a volverme loco).
FINEA: Mi padre pienso que viene.
LAURENCIO:Pues voyme. Acordaos de mí.
FINEA: ¡Que me place!
Vase LAURENCIO
CLARA: ¿Fuése?
PEDRO: Sí;
y seguirle me conviene.850
Tenedme en vuestra memoria.
Vase PEDRO
CLARA: Si os vais, ¿cómo?
FINEA: ¿Has visto, Clara,
lo que es amor? ¿Quién pensara
tal cosa?
CLARA: No hay pepitoria
que tenga más menudencias855
de manos, tripas y pies.
FINEA: Mi padre, como lo ves,
anda en mil impertinencias.
Tratado me ha de casar
con un caballero indiano,860
sevillano o toledano.
Dos veces me vino a hablar,
y esta postrera sacó
de una carta un naipecito
muy repulido y bonito,865
y luego que le miró,
me dijo: “Toma, Finea,
ése es tu marido,” y fuése.
Yo, como, en fin, no supiese
este de casar qué sea,870
tomé el negro del marido,
que no tiene más que cara,
cuera y ropilla; mas, Clara,
¿qué importa que sea pulido
este marido o quién es,875
si todo el cuerpo no pasa
de la pretina? Que en casa
ninguno sin piernas ves.
CLARA: ¡Pardiez, que tienes razón!
¿Tiénesle ahí?880
FINEA: Veisle aquí.
Saca un retrato
CLARA: ¡Buena cara y cuerpo!
FINEA: Sí;
mas no pasa del jubón.
CLARA: Luego éste no podrá andar.
¡Ay, los ojitos que tiene!
FINEA: Señor, con Nise…885
CLARA: ¿Si viene
a casarte…?
FINEA: No hay casar;
que éste, que se va de aquí
tiene piernas, tiene traza.
CLARA: Y más, que con perro caza;
que el mozo me muerde a mí.890
Salen OCTAVIO y NISE
OCTAVIO: Por la calle de Toledo
dicen que entró por la posta.
NISE: Pues, ¿cómo no llega ya?
OCTAVIO: Algo, por dicha, acomoda.
¡Temblando estoy de Finea!895
NISE: Aquí está, señor, la novia.
OCTAVIO: Hija, ¿no sabes?
NISE: No sabe;
que ésa es su dicha toda.
OCTAVIO: Ya está en Madrid tu marido.
FINEA: Siempre tu memoria es poca.900
¿No me lo diste en un naipe?
OCTAVIO: Ésa es la figura sola,
que estaba en él retratada;
que lo vivo viene agora.
Sale CELIA
CELIA: Aquí está el señor Liseo,905
apeado de unas postas.
OCTAVIO: Mira, Finea, que estés
muy prudente y muy señora.
Llegad sillas y almohadas.
Salen LISEO, TURÍN, y CRIADOS
LISEO: Esta licencia se toma910
quien viene a ser hijo vuestro.
OCTAVIO: Y quien viene a darnos honra.
LISEO: Agora, señor, decidme;
¿quién de las dos es mi esposa?
FINEA: ¡Yo! ¿No lo ve?915
LISEO: Bien merezco
los brazos.
FINEA: ¿Luego no importa?
OCTAVIO: Bien le puedes abrazar.
FINEA: ¡Clara!
CLARA: ¿Señora?
FINEA: ¡Aún agora
viene con piernas y pies!
CLARA: ¿Esto es burla, o jerigonza?920
FINEA: El verle de medio arriba
me daba mayor congoja.
OCTAVIO: Abrazad vuestra cuñada.
LISEO: No fue la fama engañosa,
que hablaba en vuestra hermosura.925
NISE: Soy muy vuestra servidora.
LISEO: ¡Lo que es el entendimiento!
A toda España alborota.
La divina Nise os llaman;
sois discreta como hermosa,930
y hermosa con mucho extremo.
FINEA: Pues ¿cómo requiebra a esotra,
si viene a ser mi marido?
¿No es más necio?
OCTAVIO: ¡Calla, loca!
Sentaos, hijas, por mi vida.935
LISEO: ¡Turín!
TURÍN: ¿Señor?
LISEO: (¡Linda tonta!) Aparte
OCTAVIO: ¿Cómo venís del camino? 935
LISEO: Con los deseos enoja;
que siempre le hacen más largo.
FINEA: Ese macho de la noria940
pudierais haber pedido,
que anda como una persona.
NISE: Calla, hermana.
FINEA: Callad vos.
NISE: Aunque hermosa y virtüosa,
es Finea de este humor.945
LISEO: Turín, ¿trujiste las joyas?
TURÍN: No ha llegado nuestra gente.
LISEO: ¡Qué de olvidos se perdonan
en un camino a crïados!
FINEA: ¿Joyas traéis?950
TURÍN: Y le sobra
de las joyas el principio.
(¡Tanto el jó se le acomoda!) Aparte
OCTAVIO: Calor traéis; ¿queréis algo?
¿Qué os aflige, qué os congoja?
LISEO: Agua quisiera pedir.955
OCTAVIO: Haráos mal el agua sola.
Traigan una caja.
FINEA: A fe
que si, como viene agora,
fuera el sábado pasado,
que hicimos yo y esa moza960
un menudo…
OCTAVIO: ¡Calla necia!
FINEA: Mucha especia, ¡linda cosa!
Salen CRIADOS con agua, toalla, salva y una caja
CELIA: El agua está aquí.
OCTAVIO: Comed.
LISEO: El verla, señor, provoca;
porque con su risa dice965
que la beba y que no coma.
Beba
FINEA; Él bebe como una mula.
TURÍN: (¡Buen requiebro!) Aparte
OCTAVIO: ¡Qué enfadosa
que estás hoy! ¡Calla, si quieres!
FINEA: ¡Aun no habéis dejado gota!970
Esperad; os limpiaré.
OCTAVIO: Pero ¿tú le limpias?
FINEA: ¿Qué importa?
LISEO: (¡Media barba me ha quitado! Aparte
¡Lindamente me enamora!)
OCTAVIO: Que descanséis es razón.975
(Quiero, pues no se reporta, Aparte
llevarle de aquí a Finea).
LISEO: (Tarde el descanso se cobra
que en tal desdicha se pierde). Aparte
OCTAVIO: Ahora bien; entrad vosotras980
y aderezad su aposento.
FINEA: Mi cama pienso que sobra
para los dos.
NISE: ¿Tú no ves
que no están hechas las bodas?
FINEA: ¿Pues qué importa?985
NISE: Ven conmigo.
FINEA: ¿Allá dentro?
NISE: Sí.
FINEA: Adiós, ¡hola!
LISEO: (Las del mar de mi desdicha Aparte
me anegan entre sus ondas).
OCTAVIO: Yo también, hijo, me voy
para prevenir las cosas,990
que, para que os desposéis
con más aplauso, me tocan.
Dios os guarde.
Todos se van. Queden LISEO y TURÍN
LISEO: No sé yo
de qué manera disponga
mi desventura. ¡Ay de mí!995
TURÍN: ¿Quieres quitarte las botas?
LISEO: No, Turín, sino la vida.
¿Hay boba tan espantosa?
TURÍN: Lástima me ha dado a mí,
considerando que ponga1000
en un cuerpo tan hermoso
el cielo un lama tan loca.
LISEO: Aunque estuviera casado
por poder, en causa propia
me pudiera descasar;1005
la ley es llana y notoria;
pues concertando mujer
con sentido, me desposan
con una bestia del campo,
con una villana tosca.1010
TURÍN: ¿Luego no te casarás?
LISEO: Mal haya la hacienda toda
que con tal pensión se adquiere
y con tal censo se toma;
demás que aquesta mujer,1015
si bien es hermosa y moza,
¿qué puede parir de mí
sino tigres, leones y onzas?
TURÍN: Eso es engaño, que vemos
por experiencias e historias,1020
mil hijos de padres sabios,
que de necios, los deshonran.
LISEO: Verdad es que Cicerón
tuvo a Marco Tulio en Roma,
que era un caballo, un camello.1025
TURÍN: De la misma suerte, consta
que de necios padres suele
salir una fénix sola.
LISEO: Turín, por lo general,
y es consecuencia forzosa,1030
lo semejante se engendra.
Hoy la palabra se rompa;
rásguense cartas y firmas;
que ningún tesoro compra
la libertad. ¡Aún si fuera1035
Nise…!
TURÍN: ¡Oh, qué bien te reportas!
Dicen que si a un hombre airado,
que colérico se arroja
le pusiesen un espejo,
en mirando en él la sombra1040
que representa su cara,
se tiempla y desapasiona;
así tu, como tu gusto
miraste en su hermana hermosa,
que el gusto es cara del alma.1045
pues su libertad se nombra,
luego templaste la tuya.
LISEO: Bien dices, porque ella sola
el enojo de su padre,
que, como ves, me alborota,1050
me puede quitar, Turín.
TURÍN: ¿Qué, no hay que tratar de esotra?
LISEO: Pues ¿he de dejar la vida
por la muerte temerosa,
y por la noche enlutada1055
el sol que los cielos dora;
por los áspides las aves,
por las espinas las rosas
y por un demonio un ángel?
TURÍN: Digo que razón te sobra;1060
que no está el gusto en el oro;
que son el oro y las horas
muy diversas.
LISEO: Desde aquí
renuncio la dama boba.

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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