LA AMISTAD CASTIGADA
Juan Ruiz de Alarcón
Texto electrónico basado en la edición princeps
encontrada en la PARTE SEGUNDA DE LAS COMEDIAS DE DON JUAN
RUIZ DE ALARCÓN (Barcelona, 1634).
Versión preparada por Vern Williamsen en 1998.
Personas que hablan en ella:
- El REY Dionisio, galán
- FILIPO, galán
- RICARDO, galán
- POLICIANO, galán
- DIÓN, viejo grave
- DIANA, hermana de RICARDO
- ELISA, criada de Diana
- AURORA, dama, sobrina del rey e hija de Dión
- CAMILA, criada de Aurora
- TURPÍN, criado de Dión
- Un CRIADO
- CABALLEROS
JORNADA PRIMERA
Salen el REY y FILIPO
REY: Filipo, no hay mal que iguale
al que padeciendo estoy;
perdido, Filipo, soy,
si tu ingenio no me vale.
FILIPO: Gran Dionisio, rey segundo5
de este nombre, que has podido
ser, por amado y temido,
arbitrio solo del mundo;
dime tu pena, señor,
y si con la industria mía10
puede remediarse, fía
de mi lealtad y mi amor.
REY: ¿Ha dado luz a tus ojos
mi sobrina Aurora, hija
de Dïón?15
FILIPO: Fue tan prolija
la ausencia a que los enojos
me desterraron de Egisto,
que con tu padre privó,
que jamás lo permitió.
REY: Bien se ve que no la has visto,20
pues ignoras la ocasión
de tormento tan esquivo.
Por ella y su padre vivo
en la mayor confusión
que contrarios pensamientos25
dieron a un pecho jamás.
FILIPO: ¿Cómo?
REY: Oye atento y sabrás
mis dudas y mis tormentos.
Este reino de Sicilia
es, como sabes, sujeto30
a injustas conspiraciones
y alevosos movimientos.
Bien lo muestran las historias,
pues en los pasados tiempos
y presentes violentaron35
tantos tiranos el cetro;
fuera de que tengo indicios
de que ya traidores pechos
secretamente conspiran
a privarme del imperio.40
Dïón es, cuñado mío,
tan poderoso, que debo
a su valor y prudencia
la corona que poseo,
y me la puede quitar;45
pues llegado a rompimiento,
a la parte a que él se incline
la vitoria le prometo.
Es leal, mas si intentando
gozar a Aurora, le ofendo,50
de su enojo y su venganza
mi cierta rüina temo.
Pues dejarlo de intentar
no es posible cuando muero,
aunque por ella aventure55
cuanto valgo y cuanto puedo.
Fuera Aurora esposa mía
si fuese posible hacerlo;
pero tengo ya en Cartago
tratado mi casamiento,60
en conformidad, Filipo,
de aquel forzoso concierto
que dio principio y firmeza
a las paces de ambos reinos.
Éstas, caro amigo, son65
las olas en que me anego;
las confusiones son éstas
en que dudoso padezco.
De tu ingenio y amor fío.
Sólo tu amor y tu ingenio70
de tan ciega tempestad
me pueden sacar al puerto.
FILIPO: Un engaño se me ofrece,
que es importante remedio
como a tu amor, al temor75
que los traidores te han puesto;
y aunque no son los engaños
dignos de reales pechos,
en la guerra y el amor
es permitido usar de ellos.80
REY: Di; que no importa romper
los más forzosos respetos;
que más importa mi vida.
FILIPO: Oye, pues, mi pensamiento.
Hablan bajo. Salen DIÓN y POLICIANO, por otra parte
DIÓN: Policiano, no podía,85
según vuestras partes son,
la suerte en esta ocasión
colmar la ventura mía
mejor, que dando la mano vos
a mi Aurora, de quien90
he estimado que también
reconozca lo que gano.
Sólo falta que le pida
a su majestad licencia.
POLICIANO: Quien goza por su prudencia95
privanza tan merecida,
noble Dïón, como vos,
claro está que alcanzará
cuanto pretenda.
DIÓN: Aquí está
el Rey. Policiano, a Dios;100
que a solas hablarle quiero.
POLICIANO: Como aguarda la sentencia
el preso, yo la licencia
en que está mi vida, espero.
(Perdona mi desvarío, Aparte105
Diana; que el ofenderte
es violencia de la suerte,
no elección de mi albedrio.)
Vase POLICIANO. El REY y FILIPO están hablando aparte sin reparar en DIÓN
FILIPO: Y cuando después Dïón,
como puede suceder,110
acaso venga a saber
que le tienes afición
a Aurora, dirás que ha sido
invención y fingimiento;
que pues importa al intento115
que le juzguen ofendido
de ti, la traza mejor
que hallaste de acreditar
que le ofendes, fue mostrar
que con ilícito amor120
solicitas la beldad
de tu sobrina, por ser
lo mas fácil de creer
de su hermosura y tu edad.
REY: De tu agudo entendimiento125
es la traza.
FILIPO: Amor me guía.
REY: Él viene.
FILIPO: De mi confía
la ejecución de tu intento.
REY: Comienza, pues; que yo agora
principio al engaño doy130
con Dïón.
FILIPO: Al punto voy
a hablar de tu parte a Aurora.
REY: (Perdona, Dïón amigo, Aparte
a mi obligación mi error;
que estando loco de amor,135
no hablan las leyes conmigo.)
Vase FILIPO
DIÓN: Dame, gran señor, los pies.
REY: Los brazos os quiero dar.
DIÓN: En ellos he de aguardar
que una licencia me des.140
REY: El pedilla vos la abona,
Desde agora os la concedo;
que nada negalle puedo
a quien debo la corona.
DIÓN: Pues bien puedo, en confïanza145
de tan crecido favor,
pedir albricias, señor,
de su cumplida esperanza
a Policiano, que a Aurora
por esposa me ha pedido.150
REY: (A buena ocasión ha sido.) Aparte
Pariente, no es tiempo agora
de casarla; que repuna
a un intento que os diré
con que asegurar podré155
firmezas de mi fortuna.
DIÓN: El serviros es, señor,
el primer intento mío.
REY: Escuchad, pues, lo que fío
de vuestra lealtad y amor.160
Yo tengo, noble Dïón,
indicios de que conspiran
contra mi corona algunos
poderosos de Sicilia.
Es quererlo averiguar165
por términos de justicia
dificil y peligroso.
Dificil, porque no fían,
de quien no sepa guardarlo,
su secreto los que aspiran170
a empresa de tanto peso;
demás que es cierto que estriban
en su poder los traidores;
y así es forzoso que oprima el
temor a los testigos175
a que la verdad no digan.
El peligro es que, culpando
al inocente, podría
irritarse de la injuria
que en la sospecha reciba;180
y así ha de ser la cautela
quien descubra su malicia,
y sola vuestra lealtad
el medio de conseguirla,
fingiendo que vos también185
estáis a las cosas mías
mal afecto; porque así
los que mi fortuna envidian,
si la esperanza de hallar
aplauso en vos los anima,190
no dudarán descubriros
la traición que solicitan.
Y porque vuestra privanza
y vuestra lealtad obliga
a recelar que el engaño195
de nuestra intención colijan,
iréis con tal prevención,
que vuestra prudencia finja
la ocasión con cada cual,
segun el tiempo lo pida,200
de estar quejoso de mí,
dando colores tan vivas
de verdad al fingimiento,
que el intento se consiga
de acreditar vuestro agravio;205
que yo iré de parte mía
disponiéndolo también,
según viere que me dictan
los sucesos la ocasión.
Mas esta advertencia misma210
lo ha de ser para que siempre
que llegue de ofensas mías
la nueva a vuestros oídos
entendáis que son fingidas.
Claro estaba; pero al fin215
esta prevención es hija
del cuidado con que vive
mi amistad agradecida.
Sólo me resta advertiros,
Dïón, que el fin a que mira220
este engaño, es conocer
la traición, no persuadirla;
porque si es cautela justa
la que el delito averigua,
no es justa la que ocasiona225
a emprenderlo a la malicia;
y asi habéis de procurar
descubrir la alevosía
con medios tan atentados
y razones tan medidas,230
que sin irritar sepáis
quien es el que ya conspira
mas no quién conspirará,
si vuestro favor le anima;
que supuesto que sabéis235
que no son crueldades mías
las que el nombre de tirano
me han adquirido en Sicilia,
sino haber mi padre y yo
convertido en monarquía240
su república, adornando
nuestras dos frentes altivas
de su laurel, reprimiendo
voluntades y osadias;
si cuando borrar pretendo245
nombre que así me fastidia,
ocasionara delitos,
despertando alevosías,
la falsa interpretación
que al nombre tírano aplican250
de crüel, justificara
en sus lenguas mi malicia.
DIÓN: De ingenio son más que humano
prevenciones tan divinas.
Pero, ¿qué ocasión halláis255
en este intento, que impida
el casamiento de Aurora?
REY: Olvidado se me había,
por no ser el principal
asunto de él mi sobrina.260
Precisa ocasion, pariente,
a dilatarlo me obliga.
Y es que me importa que sea
la mano de vuestra hija
freno de las voluntades;265
que como todos aspiran
a sus bodas, tengo a todos
con una esperanza misma
deseosos de obligarme;
que mientras no se averiguan270
los traidores, quiero así
que sus intentos reprima;
porque si dándola al uno,
los demás se desobligan,
recelo que llegue el daño275
antes que la medicina.
DIÓN: Basta, señor, no replico;
que como el fin se consiga,
para asegurar la vuestra,
consagro alegre mi vida.280
REY: Con esto a vuestra amistad
deberé otra vez la mía,
y su quietud y su rey
a vuestra lealtad Sicilia.
Vase el REY
DIÓN: Al fin la razón de estado285
ha de vencer, que es forzoso,
a todo.
Sale POLICIANO
POLICIANO: ¿Soy ya dichoso,
Dïón?
DIÓN: Soy yo desdichado.
POLICIANO: ¿Cómo? ¡Ay de mí!
DIÓN: La licencia
me negó su majestad.290
POLICIANO: ¿Cuándo vuestra voluntad
ha hallado en él resistencia?
DIÓN: Agora.
POLICIANO: ¿Pues a Dïón
se puede el rey oponer?
¿Ignora vuestro poder?295
¿Olvida su obligación,
o mis méritos desprecia?
No penséis, con ser quien soy,
que tanto credito doy
a mi confïanza necia,300
que intente mi calidad
igualar con la de Aurora;
que nadie humano me ignora,
nadie la ignora deidad.
Mas si nadie la merece,305
y alguno la ha de alcanzar,
¿quien mejor puede aspirar
al bien que su mano ofrece,
si ha abonado mi valor
vuestra elección, y si oí310
de su hermosa boca un sí,
que es el mérito mayor?
DIÓN: Ni vuestro merecimiento
duda el rey, ni mi poder.
Causa debe de tener315
bastante su pensamiento,
que ni entiendo ni examino;
que de ser examinado
hace al rey exceptüado
lo que tiene de divino.320
Sólo entiendo, aunque tan mal
me esté, que su gusto es ley,
Policiano; que él es rey,
y yo vasallo leal.
Esto, en efeto, ha de ser.325
Sabed sufrir, si sois cuerdo.
POLICIANO: Si gloria tan alta pierdo,
¿qué me queda que perder?
¿El rey a vuestros deseos
se ha de oponer ni a los míos?330
Pues yo solo tengo brios
para hacerle…
DIÓN: Deteneos,
callad, no os precipitéis.
Tened, tened sufrimiento;
que sólo de vuestro intento335
es dilación la que veis.
Aguardad, pues. (No quisiera Aparte
que, de la pasión vencido,
arrojado de ofendido,
en deslealtad incurriera;340
que el rey me mandó poner
en lo que he de averiguar
medios para examinar,
no lazos para caer;
y así es conforme a razón345
que cuando agraviar se ve,
yo la prevención le dé,
pues le he dado la ocasión.)
Vencibles dificultades
no son hados soberanos,350
ni los motivos humanos
se informan de eternidades.
La causa que hoy os impide,
mañana puede cesar.
Si el dilatar no es negar,355
quien dilata no despide.
Ser prudente es ser sufrido.
Advertid que os aconsejo,
como amigo y como viejo,
que ni excedáis ofendido,360
ni atrevido os arrojéis;
porque si habláis libremente,
más que ganastes prudente,
impaciente perderéis;
que si nos toca a los dos365
el daño, no os muestro mal,
pues contra mí soy leal,
que lo seré contra vos.
POLICIANO: (Ni sabe el amor ser cuerdo, Aparte
ni el loco sabe temer.370
Sicilla se ha de perder,
vive Dios, si a Aurora pierdo.)
Vanse los dos. Salen RICARDO y DIANA
RICARDO: Es sin remedio mi pena;
no hay consuelo en mi pasión.
DIANA: Ricardo, ¿cuál ocasión375
tanto de ti te enajena?
RICARDO: ¡Ay, querida hermana! Aurora,
a quien adoro, la mano
de esposa da a Policiano.
DIANA: (¡Ah, traidor!) Aparte380
RICARDO: Mira si llora
quien la pierde enamorado
justamente.
DIANA: ¿Luego está
hecho el casamiento ya?
RICARDO: No, pero está concertado;
que basta para perder385
la vida con la esperanza.
DIANA: No se queje si no alcanza
quien no se atreve a emprender.
¿Quién hubiera más favor
que tú, Ricardo, alcanzado,390
si te hubieras declarado?
¿Y más pudiendo tu amor
tenerme a mí por tercera,
pues tantas veces estoy
con ella, y sabes que soy395
en su amistad la primera?
¿A quién la diera mejor,
si se la hubieras pedido,
que a ti su padre?
RICARDO: He querido
merecer de ella el amor400
antes que el consentimiento
de Dïón.
DIANA: Necio anduviste,
pues por concierto pudiste
dar vida a tu pensamiento.
RICARDO: Temí quedar desairado,405
si de ella no era admitido;
que se arrepiente corrido
quien no alcanza declarado.
DIANA: Querer por amor vencerla
tu silencio disculpaba,410
mientras no te amenazaba
el peligro de perderla;
mas hoy que ve ya tu amor
malograr tu pensamiento,
mátete el atrevimiento,415
si ha de matarte el temor.
Hablando vas a ganar,
callando sólo a perder;
¿qué le queda que temer
al que ya se ve matar?420
El que llega a estar cercado
de ejército numeroso,
a los que huyó temeroso,
acomete despechado.
Declara a Dïón tu amor,425
a Aurora tu sentimiento,
al rey tu amoroso intento,
y válgate su favor,
pues le tienes obligado,
en tan urgente ocasión,430
si se excusare Dïón
con lo que tiene tratado;
y si con esto los daños
que te amenazan no impides,
la guerra permite ardides,435
y el amor perdona engaños.
Con trazas y fingimientos
procura el bien que mereces;
y si tú, porque padeces
tormenta de pensamientos440
en el golfo de tus males,
no discurres, yo, que soy
mujer y en la arena estoy,
(¡Pluguiera a los cielos!), tales Aparte
trazas y enredos, hermano,445
sabré hacer, si lo permites,
que de la mano le quites
la esperanza a Policiano.
RICARDO: ¿Que permita es menester
lo que yo te he de rogar?450
Dïana, ¿puedo negar
lo que debo agradecer?
Traza a tu gusto, dispón
mi remedio a tu albedrío.
DIANA: Pues déjalo a cargo mío,455
Ricardo, y habla a Dïón.
RICARDO: ¿Como lo piensas trazar?
DIANA: Pues que te fías de mí,
no me examines.
RICARDO: De ti
yo quiero todo fïar,460
pues conoces, cuando estás
de mi tormento advertida,
que a tu hermano das la vida,
y a ti un esclavo te das.
Vase RICARDO
DIANA: ¿Así se pagan finezas?465
¿Así se premian lealtades?
¿Así desmienten verdades
los que prometen firmezas?
¡Ah, traidor! ¡Ah, fementido!
¡Ah, engañoso Policiano!470
¿A Aurora has de dar la mano
que a Dïana has prometido?
No lo sufrirán los cielos;
primero te abrasarán
las llamas de este volcán475
que arroja rayos de celos.
Sale ELISA
ELISA: ¿Qué es esto, señora?
DIANA: Es
pena, dolor, sentimiento.
Cuanto escuchas es tormento;
todo es rabia cuanto ves.480
Ofensas me tienen loca,
muerta me tienen agravios;
la vida tengo en los labios,
el alma tengo en la boca.
En el pecho Mongibelos,485
fieras en el corazón;
y en fin, tormentos que son
mayores, que tengo celos;
y para que en tantos daños
ni esperanza pueda haber,490
no se contentan con ser
celos, que son desengaños.
Ese injusto, ese traidor,
ese crüel Policiano
a Aurora le da la mano495
que debe a mi firme amor.
Mira, Elisa, si me ciega
con razón el sentimiento,
no llegando el sufrimiento
donde el sentimiento llega.500
ELISA: ¿Quién creyera tal mudanza
de su firmeza jamás?
DIANA: Ven conmigo.
ELISA: ¿Adónde vas?
DIANA: A disponer la venganza,
ya que no el impedimento.505
ELISA: No provoques el rigor
de Ricardo.
DIANA: De su amor
se valió mi atrevimiento
porque en Aurora le alcanza
igual desdicha, y así510
a restaurar me ofrecí
con enredos su esperanza.
Vino en ello; y con color
de que remedio sus daños,
ha de tener por engaños515
las verdades de mi amor.
ELISA: De esa suerte vas segura.
DIANA: Nada temo su crueldad;
que el amor es ceguedad,
y los celos son locura.520
Vanse las dos. Salen FILIPO y TURPÍN
FILIPO: Advierte que me conviene
que me avises luego, en viendo
que viene Dïón.
TURPÍN: Ya entiendo.
FILIPO: ¿Cómo?
TURPÍN: ¿No es fácil, si tiene
tanta hermosura mi ama?525
FILIPO: Engáñaste; que jamás
la he visto.
TURPÍN: Pues estarás
enamorado por fama;
que es muy señoril acción
a una famosa beldad530
amarla por vanidad,
más que por propia afición.
Hombre conozco yo aquí
que lo tiene por oficio.
FILIPO: De poco seso da indicio.535
Pero no sucede en mí
lo que piensas.
TURPÍN: O querrás
andar muy cauto conmigo.
Pues de tu mayor amigo
confïar no debes más540
que de mí. Buen desengaño
puedo dar de mi sujeto.
No guarda mejor secreto
un ministro el primer año.
Criado de Aurora soy,545
y eres tú del rey su tío
privado; y así confío
que si de tu parte estoy,
en cualquier caso podré
asegurarme del daño;550
y en ti con esto es engaño
formar dudas de mi fe,
si yo te puedo servir.
FILIPO: Sobre un intento secreto
vengo a hablarla, y te prometo555
que a podértelo decir,
duda en tu fe no pusiera.
TURPÍN: (Sólo por ver si le obligo Aparte
a ser liberal conmigo
le estoy sacando a barrera.)560
¿No puedo saberlo al fin?
FILIPO: Imposible cosa es.
TURPÍN: Pues juro a Dios que después,
pues recelas que Turpín
no será buen secretario,565
si sé que a Aurora deseas,
aunque más privado seas,
me has de tener por contrario.
FILIPO: Quede así, y haz lo que digo,
Turpín; que importa el cuidado.570
TURPÍN: Entrar puedes confïado,
pues a tenerlo me obligo.
(Mal entiende mi deseo. Aparte
Doyle otro tiento.) Quisiera
que adviertas que no lo hiciera575
sino por ti.
FILIPO: Yo lo creo.
Vete, vete.
TURPÍN: (¿Que obligaros Aparte
no es posible a mi intención?
Pues si viniere Dïón
–¡vive Dios!–de no avisaros.)580
Vase TURPÍN. Salen CAMILA y AURORA, por otra parte. Filípo se queda retirado
CAMILA: En fin, ¿negó el rey, señora,
a tu padre la licencia?
AURORA: Mejor dirás la sentencia
contra la vida de Aurora;
pues contra mi gusto hiciera585
estas bodas, de obediente
a mi padre solamente;
y confieso que si hubiera
declarado la afición
que tan secreta ha tenido,590
y a los labios atrevido
las penas del corazón
Ricardo, pasara yo
con el más alegre vida;
que me tiene agradecida,595
ya que enamorada no.
CAMILA: ¿Agora sales con eso?
AURORA: Nunca, antes que diera el sí
a Policiano, sentí
lo que agora te confieso;600
pero después que llegué
a juzgarle esposo mío,
violentado mi albedrío,
de Ricardo comencé
a hacer más estimación,605
y a pensar que hiciera empleo
mejor en él; que el deseo
despertó la privación.
CAMILA: ¿De suerte que no es amor
el que tienes?610
AURORA: Comparado
con Policiano, he juzgado
que merece mi favor
Ricardo; pero sin eso,
aunque no me desagrada,
no me siento enamorada,615
si obligada me confieso.
Mas, ¿quién está aquí?
CAMILA: Persona
parece de calidad.
AURORA: Su compuesta gravedad
sus nobles partes pregona.620
CAMILA: ¿Qué querrá? ¿Y cómo ha llegado,
sin avisar, hasta aquí?
AURORA: Sepámoslo; que es ya en mí
la curiosidad cuidado.
CAMILA: A cualquiera puede dalle625
cuidado y curiosidad.
AURORA: Y más si su calidad
se conforma con su talle.
FILIPO: (Del rey alienta el deseo Aparte
favorable la ventura,630
pues dice ya esta hermosura
que es Aurora la que veo.)
Hasta saber el intento
de llegar adonde veis
sin licencia, no culpéis,635
señora, mi atrevimiento;
que de la misma ocasión
echaréis de ver que ha sido
forzoso ser atrevido
para lograr la intención,640
si no me engañan, señora,
los ojos, cuando asegura
la fama de esa hermosura
que sois la divina Aurora.
AURORA: Menos esa adulación,645
soy Aurora, y ya deseo
de la novedad que veo
escucharos la ocasión,
y saber quien sois.
FILIPO: Yo soy
Filipo, del rey crïado,650
si valido, no privado;
porque a vuestro padre doy
solamente este lugar.
AURORA: Ya por fama os conocia,
y a mi piedad algún día655
debieron más de un pesar
los que os hizo la Fortuna.
FILIPO: Ya ha cesado su rigor,
y ya con ese favor
no temo mudanza alguna;660
que esa beldad… (Pensamiento, Aparte
¿dónde vuelas? ¿Dónde vas?)
…si he de decir lo demás
que causó este atrevimiento,
aparte habéis de escucharme,665
porque el caso lo requiere.
AURORA: Por si mi padre viniere,
Camila, para avisarme,
pues su esquiva condición
conoces, ponte en espía670
en esa ventana.
CAMILA: Fía
tu cuidado a mi atención.
Vase CAMILA
AURORA: Ya estamos solos, hablad.
FILIPO: Señora, si del Amor
no habéis probado el rigor,675
al menos su ceguedad
por fama habreis entendido…
(Y ya, ¡triste yo!, la mía Aparte
con importuna porfía
mi corazón ha rendido.680
Inútilmente pretendo
resistir; el rey lo erró
cuando de mí se fió;
que debiera, conociendo
tan soberanos despojos,685
para evitar sus agravios,
dar comisión a los labios,
sin concederla a los ojos.)
AURORA: ¿Qué os suspendéis?
FILIPO: ¿Cómo puede
dejarse de suspender690
quien os ha llegado a ver?
¿Cómo queréis que no quede
absorto, señora, en vos,
si es Dios la misma hermosura
cuando goza mi ventura695
en la vuestra tanto Dios?
AURORA: ¿Es éste acaso el secreto
que tenéis que hablarme?
FILIPO: No:
aquí, señora, causó
vuestra beldad este efeto.700
Otra, Aurora, es mi intención;
mas cuando son desiguales
los impulsos naturales
al poder de la razón,
no gobierna el albedrío;705
que si en corrientes de plata
al caminante arrebata
bramando el furioso río,
de su jornada se olvida;
y sólo en peligro tal710
con afecto natural
trata de escapar la vida.
Así yo, puesto que atento
a otro fin os entré a hablar,
en llegándoos a mirar,715
con ímpetu tan violento
me vi anegar en abismos
de hermosura, que forzado
de su poder, y olvidado
de mis pensamientos mismos,720
al deciros la ocasión
porque os vi, con furia loca
me arrebató de la boca
las palabras la pasión.
Y así, mi error perdonad;725
que en el primer movimiento,
ni juzga el entendimiento,
ni elige la voluntad.
AURORA: (Tente, pensamiento mío; Aparte
que previene ya el temor730
en halagos del amor
ofensas del albedrío.)
Injusta desconfïanza
mostráis en tan justo efeto;
ni la hermosura es defeto,735
ni es injuria la alabanza.
Y si el ver encarecida
su belleza tanto agrada
a la mujer, obligada
me juzgad, y no ofendida;740
si no es ya que la intención
que declararme queréis,
es mi ofensa, y pretendéis,
temiendo mi indignación,
reprimirla; y prevenido,745
con alabarme habéis hecho,
Filipo, prisión del pecho
la lisonja del oído.
FILIPO: No, señora; no el veneno
he querido disfrazar;750
que en lo que os vengo a tratar
solicito gusto ajeno.
(Tan contra mí, que podéis Aparte
colegir, viéndome tal,
que es lo que me está más mal755
que mi demanda otorguéis.)
Del rey bellísima Aurora,
vengo a vos por mensajero;
de su afición soy tercero,
y de que ciego os adora,760
testigo, si es menester
para probar su afición
mas notoria información
que saber que os llegó a ver.
(¡Ah, cielos! Yo soy perdido; Aparte765
que Aurora no se ha enojado.)
AURORA: (Engañóse mi cuidado. Aparte
¡Qué presto ha desvanecido
mi esperanza! Pero, ¿cuándo,
loco Amor, los gustos das770
más firmes?) ¿No decis más?
FILIPO: ¿Que más?
AURORA: Estoy aguardando
a saber si es el intento
de mi tio ser mi esposo.
FILIPO: Él fuera en eso dichoso775
mas tiene su casamiento
en Cartago ya tratado.
AURORA: ¿Luego pretende su amor
su gusto en mi deshonor?
FILIPO: Es rey y está enamorado.780
AURORA: Bien decís; lo mismo es
enamorado que loco,
y no muestra estarlo poco,
pues prefiere el interés
de su antojo a mi opinión.785
¿No advierte el rey por ventura,
cuando imprudente procura
ofender con su afición
de mi padre la nobleza,
que aun hoy, aunque está790
gozando del cetro, le está
temblando la corona en la cabeza?
¿Olvida…
FILIPO: (Albricias, Amor,
que se ha enojado.
AURORA: …que debe
el honor a quien se atreve795
a ofender en el honor?
¿Así paga beneficios?
¿Así asegura lealtades?
¿Así obliga voluntades
y recompensa servicios?800
¿Así el nombre de tirano
quiere borrar? ¿Y así intenta
en el reino que violenta,
acreditarse de humano?
¡Vive el cielo, si no enfrena805
tan mal advertido antojo,
que ha de sentir en mi enojo
de su locura la pena!
¿A Aurora, a Aurora se envia
recado tan atrevido?810
¿Y vos, vos habéis venido
con tal vil mensajería?
No sé de cual de los dos
más ofendida me hallo;
del rey, en imaginallo,815
o en decírmelo, de vos.
Vase AURORA
FILIPO: Mil veces en hora buena,
bella Aurora, os enojad,
pues asegura piedad,
ese rigor, a mi pena.820
Nunca ha sido tan gustosa
la furia, nunca se ha visto
el enojo tan bien quisto,
ni la ira tan hermosa.
No en vano, Amor, a tus aras825
y al imperio de tus leyes
rinden sus cetros los reyes,
y los dioses sus tïaras;
no en vano, pues tales son
tus fuerzas, que en un momento830
ciegas el entendimiento
y aprisionas la razón.
Loco estoy, estoy perdido,
y tan otro de mi estoy,
que ni conozco el que soy,835
ni me acuerdo del que he sido.
Sólo ya mi entendimiento
juzga el bien mayor amar;
sólo discurre en buscar
remedios al mal que siento.840
De mi ciego desvarío
el rey perdone el error,
pues da disculpas su amor,
y no escarmientos al mío.
Mi obligación he cumplido,845
y aun hice más que debí,
pues tercero contra mí
de sus cuidados he sido.
Hasta aquí de mi lealtad
pudo extenderse la ley,850
mas no a que el amor del rey
la ponga a mi voluntad..
Y más cuando Aurora aquí
se le mostró tan crüel
pues de los desprecios de él855
mis favores colegí;
que mientras sus alabanzas
publicó mi suspensión,
dio su benigna atención
aliento a mis esperanzas;860
y después se mostró airada
cuando el amor entendió
del rey, quizá porque vio
su imaginación burlada.
Claro está, pues por lo menos865
estimó mis desvaríos
quien humana oyó los míos,
y enojada los ajenos.
Pues cuando yo he merecido
sus favores, y el rey no,870
¿qué le ofendo en querer yo
ganar lo que él ha perdido?
Y puesto que el rey se ofenda,
¿qué me ha de costar? ¿La vida?
Menos la temo perdida,875
que perder tan alta prenda.
Todo, para conseguir
tanto bien, lo he de emprender;
que no queda qué temer
al que se atreve a morir.880
